Icono de esbozo Por orden de su Santísima Majestad, el Dios-Emperador de Terra. La Sagrada Inquisición declara este artículo En Construcción por nuestros escribas. Si encuentra algún problema o falta de devoción por su parte, notifíquelo, un acólito del Ordo Hereticus estará encantado de investigarlo.


"La galaxia arde.

Con cada día que pasa, la pira que encendí quema con más ardor, con lenguas de fuego cada vez más altas. La mitad del reino del Emperador Cadáver está asolado. Sus mundos, asfixiados y ahogados, se marchitan bajo mi dominio y en los rescoldos sus ejércitos se retuercen y mueren como trozos de pergamino en una hoguera.

No me basta.

Los adoradores del cadáver me siguen desafiando. Los Dioses Oscuros siguen susurrando sus falsas promesas. Aún siguen vivos algunos que me creen débil, idiota, un fracaso asegurado, como mis ancestros genéticos. Que hablen. Sus palabras de mofa se tornarán gritos de agonía cuando las llamas los consuman.

Aún queda trabajo por hacer.

Deberás encontrar al Viajero y liderarlo en mi nombre. Reuniréis una fuerza con el poder de apagar las estrellas, y con ella hundiréis al Sector Charadon en la anarquía.

Ahora que arrecia el fuego, aticemos las llamas."

Abaddon el Saqueador

Introducción[editar | editar código]

La Gran Fisura partió el Imperium en dos. La región de Imperium Nihilus se perdió entre las sombras; su sino es una incógnita y sus mundos están asediados por conquistadores herejes e incursores xenos. Si la humanidad quería resistir, los ejércitos del Emperador debían estabilizar el Imperium Sanctus - la región todavía iluminada por el Astronomicón - por todos los medios. Pero los planes del Señor de la Guerra Abaddon ya estaban en pleno movimiento, y la furia de su ejército se había tornado hacía el Sector Charadon.

El dominio definitivo de los reinos de la humanidad fluye de Terra y el Trono Dorado. Sin embargo, un imperio tan extenso requiere subdivisiones. El Imperium está repartido entre los Segmentums Solar, Obscurus, Pacificus, Tempestus y Ultima. Cada uno de ellos está dividido, a su vez, en distintos sectores, con nombres propios y conexiones a las principales rutas de tránsito disforme y con múltiples subsectores. Incluso estos últimos están divididos, ya que contienen múltiples sistemas estelares, de los cuales la mayoría albergan mundos controlados por el Imperium, así como multitud de peligros, anomalías, territorios de piratas e imperios xenos menores.

En las profundidades del Segmentum Ultima está el Sector Charadon. Este sector, ubicado en el círculo defensivo de Ultramar, el imperio estelar de los Ultramarines, es la puerta de entrada al Imperium Sanctus y un bastión para los tecnosacerdotes de los Adeptus Mechanicus. Pero, sobre todo, está ubicado muy cerca de uno de los pocos canales estables en las amenazadoras tormentas disformes de la Gran Fisura.

El Sector Charadon ha sufrido los estragos de la guerra desde hace milenios. Solo en los últimos siglos, sus subsectores Palan y Anungul han sido prácticamente invadidos por el imperio Orko de Charadon. Los tentáculos de la flota enjambre tiránida Leviathan han tocado cada subsector de la región, aunque en todos los casos, los alienígenas han sido combatidos y forzados a volver al espacio exterior. Recientemente, los subsectores Psyphos y Palan han sufrido nuevas invasiones xenos, esta vez perpetradas por la dinastía necrona Sautekh.

La pieza central de defensa ha sido Metalica, el mundo forja cuyas cohortes Skitarii y manípulos de titanes han marchado sobre el subsector Obolis para aplastar a los enemigos de la humanidad una y otra vez. Además, no han luchado solos. Los han acompañado, entre otros, los Caballeros de la Casa Raven; los Marines Espaciales del Capítulo de los Excruciadores, las naves de guerra de la Marina de Charadon; Las Hermanas de Batalla del mundo cardenalicio de Alexistor; regimientos varios de soldados del Astra Militarum... Entre todos, han convertido el sector en una fortaleza imperial impenetrable.

Pero ahora, a medida que retrocede la oscuridad de la Noctis Aeterna y la Era Indomitus surge del fuego, una enorme hueste de adoradores del Caos quiere condenar al Sector Charadon. Empieza la Guerra de la Herrumbre y el Cieno.

ACTO 1: El Libro de la Herrumbe[editar | editar código]


MET/CI/CHRON -716LRC-854LRC[editar | editar código]

PRIMER AVISO[editar | editar código]


Cuando la Cicatrix Maledictum dividió las estrellas, el sector Charadon estaba lo suficientemente lejos como para evitar los peores estragos de las tormentas de la disformidad. Sin embargo, cuando se disiparon las sombras de la Noctis Aeterna, el señor del mundo forja de Metalica, el Fabricador General Heptus Rho-Decima Khleng, supo que acechaban peores peligros.


La Gran Fisura desato una plétora de calamidades que afectaron hasta los confines mas alejados del lmperium. La disformidad se agitaba con furia y sus convulsiones dificultaban las comunicaciones astropáticas y los viajes empíricos como nunca antes, distorsionando incluso el flujo del tiempo.

Tras el desastre el primer edicto proclamado por el Fabricador General Khleng, siempre impetérrito ante la impureza de la no lógica, fue la implantación de un nuevo método local para determinar la lecha y la hora. El sector Charadon ahora seguiría la cronología circunscripta metalicana, medida con el número de ciclos de la pesada rotación desde la Gran Fisura. Este era el primer edicto de racionalización proclamado por el Fabricator General Khleng, y se impuso con tal fervor que casi causó disturbios en varios mundos. Sin embargo, la imposición del Met/Ci/Chron no fue ni de lejos el edicto más extremo surgido del sacerdocio dirigente de Metálica.

MALOS AUGURIOS[editar | editar código]

Empezó con rumores supersticiosos y fenómenos sobrenaturales. En Heliotyr, en el sistema Alumax, se alzó un profeta del apocalipsis, surgido de entre la mano de obra itinerante. Sus sermones fueron silenciados por una operación de los Ejecutores, pero no antes de que varios centenares de sus seguidores se infligieran un acto de sangrienta aruspicina. Un pánico supersticioso envolvió la colmena Achtorian, en Becha de Dyroch, después de que los acuíferos de algunos distritos de la ciudad aparecieran contaminados con entrañas apestosas. En el sistema M'bor, una aberrante secta religiosa apareció brevemente en Dhaku; se hacían llamar "Los Susurrados” pero fueren exterminados por clanes mineros locales antes de que las autoridades pudieran interceder. En Brezantius, se otearon aves en Laboritum volando al revés y atravesando tormentas; en Braza, en el sistema Feiror, el fondo del océano brillaba con una luminescencia perturbadora. Aumentaron los nacimientos mulantes y fenómenos psíquicos espontáneos, con especial incidencia en los sistemas del subscctor Obolis. El descontento y el fanatismo religioso aumentaban por momentos.

Para los señores de Metalica, la causa de la perturbación era obvia: como adoradores del Dios Máquina que habían reducido su mundo a la esterilidad para optimizar la producción, los tecnosacerdotes establecieron que la vida orgánica en los sistemas vecinos era una debilidad. El siguiente pasaje de un litosermón del Dogmatus Guidiocrites Ohm demuestra el alcance y el fervor de esta convicción.

"No permitáis ni un solo error en vuestras cogitaciones, hermanos. Hecho absoluto: las emisiones criptoespectrales de energía novica que causan discordia en los reinos de Omnissiah afectan a las unidades biológicas de cada orden de la creación divina. Aclaración: las unidades biológicas que depositan su optimización espiritual en la designación divina del Emperador también son susceptibles, a pesar de su errónea convicción en términos opuestos. Conclusión: La proliferación de fenómenos negativos cesará con la eliminación de todas las unidades biológicas. La pureza reside únicamente en la máquina."

El Fabricador General Khleng era lo suficientemente inteligente como para entender que un extremismo de tal magnitud ponía en peligro la seguridad de la región. Podía no estar de acuerdo con lo que consideraba un aprecio irracional hacia la vida humana por parte de sus aliados imperiales, pero sabía que ejecutar una limpieza biológica en mundos ajenos causaría una oleada de hostilidad.

Sin embargo, cuando la región se vio asolada por plagas antinaturales, Khleng lo tomó como una oportunidad para justificar medidas extremas. El mundo industrial de Ferrym, en el sistema Feirox, sufrió un brote de infestación bubótica que convertía la carne en gelatina rancia e hinchaba los órganos internos hasta que explotaban.


[...]


imposible con un coste astronómico para quien se atreviera.

El resto de sistemas en el subsector Obolis eran valiosos por sí mismos. El sistema Chromyd era el vínculo de Metalica a la ruta por la disformidad del canal Barlech, y por tanto del subsector Charus. También albergaba varios mundos agrícolas y mineros, y era famoso por sus aguerridos pioneros. El sistema Gildras contenía una segunda estación de comuniaciones astropáticas en la luna de Kobolt, guardada por el turbulento mundo de Motulu, hogar del Capítulo Excruciador de los Marines Espaciales. El sistema Duralim era un ajetreado nexo de probalodres, religión y comercio controlado por Alexistor, el orgulloso mundo cardenalicio, cuya área Mandeville lo conectaba con el estrecho de Thorlaf, y el vecino subsector de Lirac. Más allá estaba el sistema Alumax, un mundo remoto y atrasado siempre atacado por los piratas orkos, pero que seguía produciendo una importante cantidad de minerales y mano de obra.

SUBSECTOR LIRAC[editar | editar código]

Mientras que el subsector Obolis es un lugar en plena ebullición, con fábricas y tráfico procedente del vacío, iluminado por las luces de innumerables ciudades y forjas, el subsector Lirac era mucho más salvaje, e incluso primitivo. El famoso guerrero filósofo Shorvio le dedicó en su día una descripción vibrante pero ligeramente amenazadora:

"Me parecía a mí, un humilde peregrino que vagaba por los caminos espaciales de los sistemas más correosos y lóbregos, como si me hubiese topado con el ojo de un enorme centinela que yacía en silencio ¿Acaso era el ojo del Omnissiah lo que sentí mientras me enfrentaba a las sombras de Kolossi; me aventuraba por los chirriantes caminos de las ciénagas josirias, y atravesaba las tormentas de polvo de los satélites mineros de Asmul? ¿Acaso era su mirada lo que sentí, o quizá, la de otro ser acechante cuyos ojos me picaban en la piel y me ponía los cabellos de punta?"

Aunque mucho del relato de Shorvio era simplemente prosa adornada, caputraba la esencia del subsector Lirac, pero solo con dificultad y de manera poco fiel.

Los mundos del sistema Cyclos sufrían habitualmente tormentas de meteoritos repentias y virulentas, aunque el origen de estos proyectiles de cristal negro era desconocido. Esto no había sido impedimento para la fundación de colonias mineras y centros industriales del Imperium, que sí que necesitaron construir cuevas reforzadas para guarecer a su mano de obra, que provenía del planeta-prisión de máxima seguridad Stryx. Por otro lado, y aunque el sistema M'bor albergaba un grupo de mundos imperiales deshabitaqdos pero productivos, tenía una mala reputación por fenómenos sobrenaturales y espíritus malignos del vacío con los que solo se atrevían los colonos más desesperados.

Los sistemas Eladagh e Iap estaban ligeramente más civilizados, aunque su población aún se enfrentaba a tantos peligros que su fe era fervorosa y sus asentamientos aislados y desconfiados. El sistema Eladagh estaba gobernado por Vikatrina, un mundo cardenalicio hermano de Alexistor, frío y austero. Además servía como la puerta al estrecho de Thorlaf, cuyas embarcaciones iban y venían bajo la vigilancia de las baterías orbitales del mundo fortaleza de Ysarina.

Bajo el brillo de las estrellas binarias del sistema Iap, la luna colmena de Josiria se arremolinaba en íntima órbita alrededor del poderoso mundo fortaleza de Halcidonia, construido totalmente por manos humanas. Los habitantes de estos cuerpos celestes desconocían la existencia de un tercer mundo colonizado en su sistema, un lugar de glaciares de etano cristalianos y violentas tormentas químicas: Vod. En las profundidades de este mundo, más allá de la superficie, existía un sanctum inquisitorial de los Ordo Xenos, fuertemente armado y bien equipado para librar guerras secretas contra los muchos invasores xenos que atormentaban al sector Charadon.

A pesar de todos estos lóbregos reductos imperiales, el verdadero poder del subsector Lirac lo ostentaba el sistema Tethras. Era allí donde el mundo caballero de Kolossi orbitaba alrededor de su estrella forja, antigua e hinchada. Kolossi era el hogar de los Caballeros de la Casa Raven, una de las Casas de Caballeros del Questor Mechanicus más poderosas, célebres y numerosas. Sobre la superficie del asolado mundo tan solo quedaban unas pocas ciudades, que se antojaban islas de acero y humo entre las profundas fallas y los cañones de minería. La mayor de todas ellas era la Fortaleza Inviolada, una montaña gargantuesca de majestuosidad industrial fortificada cuyos edificios más altos alcanzaban la contaminada atmósfera del planeta. Excavada en el lecho de roca de los cimientos de la ciudad fortaleza se encontraba la Bóveda Trascedental, desde la que cientos de Caballeros blindados de la Casa Raven cabalgaban para librar batallas en los confines del Imperium. Estos gigantes de hierro llevaban a cabo incontables patrullas a pie en todos los mundos del subsector Lirac y navegaban entre sus sistemas a bordo de sus enormes gabarras de color carmesí para repeler con su poder imperial a las peores amenazas heréticas y xenos. Estaban, además, siempre listos para pasar a la defensa del mundo forja de Metalica, con cuyo Princeps, Grevan Raven, mantenía juramentos de lealtad fuertes y vinculantes.

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