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Retrato Corvus Corax Horus Heresy III Extermination

Corvus Corax, el Señor Cuervo.

La Venganza de Carinae fue una batalla librada por la Legión de la Guardia del Cuervo durante la Gran Cruzada.

HistoriaEditar

La conquista de la Sodalidad de Carinae es una marca negra en el historial de la Guardia del Cuervo, una campaña cuyos detalles, suprimidos durante mucho tiempo por facciones del Officio Militaris, muestran a la Guardia del Cuervo como la responsable directa del retraso de la campaña y de las excesivas bajas sufridas por las unidades del Ejército Imperial asignadas a la lucha.

Tras llegar al sistema Carinae con un ejército de casi 30000 Legionarios y el doble de Soldados Imperiales, el destacamento progresó rápidamente en la conquista de las "Mil Lunas de Carinae". Las Mil Lunas eran en realidad inmensas ciudades espaciales que orbitaban a una estrella sin planetas, restos de un poder perdido hacía mucho por la Humanidad cuyos aislacionistas habitantes no estaban dispuestos a doblar la rodilla ante el Emperador. Aunque cada una de estas ciudades del vacío era una fortaleza inmensa, protegida por constelaciones de satélites asesinos controlados por servidores y baterías de cañones de pulsos de gravitones, en un principio no resultaron rival para los precisos asaltos de la Guardia del Cuervo. Dirigida por la afilada maestría táctica de Corvus Corax, la XIX Legión convirtió la mayor ventaja de los carinaenses en una debilidad fatal, pues aunque las ciudades espaciales eran muchas y sus defensas fuertes, cada una luchaba en solitario, aislada de la ayuda e incapaz de apoyar a sus hermanas.

En lugar de intentar una gran campaña, asediando todo el sistema a la vez o desafiando la supremacía espacial de las flotas combinadas de la Sodalidad de Carinae, la Guardia del Cuervo empleó su movilidad y sigilo para golpear una única luna cada vez. Contra la potencia de fuego concentrada de los cuerpos de ataque de la Guardia del Cuervo ninguna luna tenía posibilidades de victoria en solitario, y solo podía retrasar lo que parecía una victoria inevitable para las fuerzas imperiales.

El aire de optimismo que rodeaba a la ofensiva llegó a su fin con el asedio de la ciudad designada Cenit-312. Mientras los equipos de ataque de la Guardia del Cuervo se hacían con instalaciones clave en furiosas batallas cuerpo a cuerpo y las barcazas de asalto de los Exterminadores Libertadores se aproximaban a los abandonados anillos de amarre, el Archicontrolador de la ciudad desató una terrible arma de la Era de los Conflictos, guardada hacía mucho en estasis en las profundidades de la urbe espacial: un animófago de terrible poder que redujo a los hombres a criaturas de rabia y hambre, desprovistas de razón y memoria. Aislada dentro de sus armaduras negras, la Guardia del Cuervo apenas tuvo problemas, pero los ciudadanos de Cenit-312 y los Soldados Imperiales se convirtieron en una horda babeante sin mente que se contaba por decenas de miles. De inmediato, la Guardia del Cuervo se encontró asaltada por todas partes por las garras de los humanos afectados. En cuestión de minutos muchos habían agotado sus reservas de munición y tuvieron que abrirse camino con cuchillos de combate y espadas sierra empapados de sangre. En las siguientes horas, la Guardia del Cuervo se vio obligada a masacrar a la enloquecida población de Cenit-312 y a los hombres que habían sido sus aliados, concediéndoles la piedad de la muerte al purgar por completo la ciudad.

Tras la batalla, se descubrió que el Archicontrolador Agarth había usado la masacre de su propia gente para ocultar su huida a bordo de su lanzadera personal, acompañándose de un cuerpo de leales sirvientes y Guardias-Cenit. Se dice que esta noticia enfureció a Lord Corax y a muchos de sus normalmente estoicos hijos, al recordarles los brutales métodos de los señores de Kiavahr que antaño controlaran Deliverance, y el Señor Cuervo juró que haría pagar al Archicontrolador por sus actos. La Guardia del Cuervo abandonó la conquista de Carinae, y centró todos sus esfuerzos en localizar al huido Archicontrolador. Gracias a los esfuerzos de sus cruceros exploradores de casco de ébano y a las atrevidas incursiones de sus Escuadras de Reconocimiento, el objeto de su ira fue localizado en un remoto puesto avanzado que flotaba en los límites exteriores de la corona de la estrella. En las profundidades de la estación blindada, cuyo casco brillaba al rojo mientras complejas aletas térmicas luchaban por dispersar el calor de la corona, el Archicontrolador se creía a salvo de la venganza de Corax, protegido por el batallón de Guardias-Cenit pesadamente armados de su refugio y por la letal radiación del sol.

Dado que los mayores transportes de tropas de la Guardia del Cuervo no podían cruzar la corona para alcanzar la estación, la Legión recurrió a sus numerosos cuerpos de Moritat. Desde siempre conocida por su naturaleza sombría y solitaria, la Guardia del Cuervo tenía una peculiar predilección por el papel de asesino y vengador del Moritat, y contaba con muchos de estos guerreros entre sus filas. Casi treinta de estos ominosos asesinos fueron reunidos a bordo del Crucero de Asalto Tenebroso, embarcados en Torpedos de Abordaje espacialmente modificados y enviados a llevar la venganza de la Decimonovena al Archicontrolador Agarth.

Atravesando a toda velocidad la corona, solo unos pocos de los torpedos lanzados sucumbieron al intenso calor cuando su piel de metal se fundió como la cera al fallar sus escudos, mientras que el resto se estrelló en el casco de la estación sin nombre para descargar su terrible contenido. Los Moritat pasaron rápidamente a la ofensiva, masacrando a los pelotones de Guardias-Cenit enviados a investigar las brechas en el casco y, dispersándose por la estación, marcaron sus avances con el eco del staccato de sus disparos y los gritos de los moribundos. Los asesinos Moritat no dejaron a nadie con vida mientras aseguraban sus objetivos, masacrando sin piedad a Guardias-Cenit, tripulantes y dignatarios huidos con Agarth de Cenit-312, y en menos de una hora habían desactivado el enginarium, los augurios y el principal escudo de la estación, dejando un rastro sangriento de cadáveres. Sin intentar alcanzar al Archicontrolador mientras su refugio zozobraba y empezaba a caer hacia el sol, los dieciocho Moritat supervivientes asaltaron el hangar, a donde la mayoría de los defensores supervivientes habían huido, y procedieron a destruirlos a todos y a sus transportes, excepto uno, que usaron para escapar al Tenebroso.

Se dice que la estación tardó más de cuatro horas en desintegrarse por completo, durante las cuales el feroz abrazo de la estrella carbonizó el blindaje de su casco, y que Corvus Corax pasó todo ese tiempo escuchando los insultos, fanfarronadas y finalmente ruegos del Archicontrolador Agarth, marchándose solo cuando el derrumbe de la estación acabó con sus gritos. La Guardia del Cuervo había vengado a los sacrificados por el tirano de Cenit-312, pero al hacerlo había dado tiempo al resto de los defensores de Carinae para consolidar sus defensas, y sin su apoyo el Ejército Imperial y la flota de la Cruzada habían sufrido gravemente al intentar mantener la línea. La Campaña de Carinae, que debería haber sido rápida e indolora para el creciente Imperio, se alargaría durante casi otros siete meses, y costaría muchos miles de vidas a cambio de la necesidad de venganza de la XIX Legión.

FuentesEditar

  • The Horus Heresy III.
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