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Cuando hablamos de las grandes dinastías, y naciones merodeadoras que gobernaron y sufrieron juntas durante este período de anarquía y oscuridad, también debemos recordar que la historia no son solo los hechos de los muchos que necesitamos ocuparnos. Cada individuo experimentó este gran horror de manera diferente. Algunos huyeron a lo más profundo de sus mundos. Algunos se revolcaron en la villanía, utilizando la implacable miseria del período para justificar cualquier acción horrenda empleada por los insensibles, los crueles y los desesperados. Algunos se auto-dañaron, azotándose a sí mismos crudamente con horror mudo. Otros encontraron consuelo en el libertinaje, otros, en el sacrificio heroico. Algunos sintieron algunas brasas encendidas de esperanza, en el fondo de sus corazones endurecidos. ¿Pues no es la oscuridad más oscura antes del alba?

La siguiente sección cubrirá cinco figuras de importancia, y trazarán su lugar dentro de la amarga tapiz de esta era de fatalidad.

1) Sebastian Yarrick, Héroe de la Colmena de Hades, Carnicero de Betek

El Comisario Sebastian Yarrick fue una vez el héroe de Armageddón. Adorado por sus hombres, y casi temido por los Orkos, hizo sus enemigos. Pero escogió abandonar el mundo, en favor de perseguir al gran Kaudillo Ghazghkull Mad Uruk Thraka y a su flota, mientras abandonaba el sistema de Armageddón a finales del M41. Él y una fuerza considerable de la Guardia Imperial, junto con regimientos de FDPs de la Legión de Acero, desesperados por unirse a su héroe en batalla una vez más, junto a la gran flota Templaria Negra de Helbrecht, daban caza a la verde bestia.

En la locura y la confusión del período del Nuevo Devorador, mundos enteros fueron despojados de vida, y el Caos se volvió la norma. Perdidos entre una tormenta de peregrinos prófugos, xenos y flotas de refugiados, así como la sombra asfixiante en la Disformidad, la flota perdió sus recursos. Lo que fue peor, luego de décadas de violenta e infructífera búsqueda, la Disformidad se inquietó como nunca antes. El Astronomicón estaba desfalleciendo, y poco a poco, pieza a pieza, y nave a nave, la flota se separó y se perdió, dispersa a través de todos los Segmentum Solar y Ultima. De los Templarios ya hemos discutido, aunque el destino de Yarrick lo moldearía como una figura de temor y aborrecimiento, en lugar de adoración.

Golpeado por los torrentes de locura durante tres años, eventualmente Yarrick y su pequeña colección de naves fue vomitada al Espacio Real, dentro del sistema de Dalinus. Este pasó a ser el sistema capital del sub-sector Mobian. Éste, a diferencia de otros tractos de espacio Imperial totalmente aislados por las traicioneras corrientes disformes, no se volvió un Imperio Secundario por su cuenta. El Gobernador del sub-sector, Pilitaes, no se declaró a sí mismo Jefe Supremo, o Emperador, u otro título tan pretencioso y banal como los otros Emperadores Secundarios. Él mantuvo el título de Gobernador, y en su lugar estableció su propio consejo, conocido como 'el Cuerpo Interrim'. Él y su gobierno se consideraban a sí mismos parte de El Imperio, una estructura indivisible.

Cuando Yarrick llegó, Pilitaes vio esto como validación de su teoría, que el Imperio había sobrevivido, y que si era paciente, el alivio vendría. Sin embargo, lo que recibió su vista era algo decepcionante. Siete naves de tropas desgastadas por la batalla, y un antiguo Gran Crucero, que se inclinaba hacia un lado permanentemente, sus flancos aparentemente devastados por años, sino siglos, de conflictos. El personal naval estaba amargado y cansado. Del mismo modo, los Soldados de la Guardia que vinieron con Yarrick estaban igualmente agotados.

A pesar de esto, Pilitaes los invitó a establecer una base de sector dentro de su área de espacio. Yarrick aceptó de buena gana. Sus Soldados y serviles seguidores de la FDP establecieron una gran base sobre el mundo capital del Gobernador, conocido como Betek. Allí, fue resuministrado, y sus tropas entrenaron, hasta que recuperaron algo de su antigua letalidad de élite. Aún así, no todo iba bien en Betek.

Mientras Pilitaes y su cuerpo interino consideraron que todo seguía 'como de costumbre' en el sector, su pueblo no lo hizo. Comenzaron a esparcirse rumores sobre el colapso del Imperio, sobre que Betek no recibía comunicación desde el Adeptus Terra ya hace siglos, y que los suministros de los sub-sectores vecinos no había llegado al sistema, que se tenga memoria. Tanto la comida como la paciencia comenzaron a escasear. El iluso Gobernador continuó enviando sus Tributos anuales obedientemente a Terra. Como no recibía respuestas, no vislumbró nada malo, y envió el siguiente Tributo anual de igual forma, temiendo posibles represalias si no lo hacía. Esto, combinado con la falta de importaciones, comenzó a hacer mella en los densamente poblados mundos del sistema. Más notablemente, en Betek.

Sobre el planeta, comenzaron a brotar manifestaciones en masa, en todo el mundo. Algunos eran movimientos a favor que el planeta fuera gobernado por comités de civiles. Otros simplemente exigían representatividad. A sus ojos, el Imperio había caído, y ya no tenían obligaciones ante un dios muerto. El Gobernador les había fallado, y estas degeneradas bandas de 'igualdad', comenzaron a predicar sobre la perspectiva de un gobierno representativo de su planeta, con la esperanza de que tal gobierno pudiera redistribuir recursos, y recuperarse de la creciente miseria económica que Pilitaes estaba inadvertidamente infligiendo a su propia gente. Estas protestas eran reprimidas violentamente por los mazos y el gas lacrimógeno de los Adeptus Arbites, de mirada austera, sobre las ciudades de Betek. Sin embargo, sus acciones en realidad alimentaron y avivaron la indignación y el disgusto de los manifestantes.

Pilitaes solicitó la ayuda de Yarrick para terminar con los disturbios y las irrupciones. Él afirmó que las 'bandas de igualdad' estaban socavando los ideales Imperiales. Algo se tenía que hacer. De esta forma, Yarrick y sus soldados colaboraron con las reducidas fuerzas de Arbites sobre el mundo, propagando su mensaje de obediencia y sumisión. Yarrick oraba a las multitudes. ¿No era él el Héroe de la Colmena de Hades? ¿Adorado por todos?

No obstante, no era su héroe. ¿Por qué tenían que escuchar a este belicista? Comenzaron a discutir, y sus protestas se volvieron más descaradas y desafiantes. Escondida entre la población, se empezaba a desarrollar una rebelión. Si el Gobernador no podía concederles libertad, él, a sus ojos, ya no era su Gobernador.

En el verano del 250.M46, más de siete millones de hombres, mujeres y niños, emergieron a las calles de la ciudad principal, a vista del Palacio de Gobierno. No podía hacerse una provocación más desvergonzada. Mientras las banderas de colores y los cantos llenaron los vastos patios ante el palacio, un gran estruendo resonó, ahogando a los desafiantes retos de la población. Las titánicas puertas del palacio se abrieron dolorosamente, y desde este oscuro portal, redoblaba la monstruosa forma de la Fortaleza de la Arrogancia, flanqueada por dos compañías armadas. Yarrick, montado sobre el tanque como un antiguo rey pagano, hizo eco del rugido a todo volumen de los Árbitros en toda la ciudad, aullando a través de un megáfono integrado en su Baneblade: "¡Dispérsense, o serán destruidos!".

Entonces, algo terrible ocurrió. Un único manifestante, escondido entre las bulliciosas turbas de civiles, disparó a la fuerza. Era un disparo inefectivo, el único láser de su pistola impactando inofensivo sobre el casco de un Leman Russ.

Yarrick, su paciencia y aplomo reducidos por los múltiples y antagonistas disturbios, finalmente se agotó. Sus tanques retumbaron, derramando muerte hacia las multitudes apiñadas. Gritos y quejidos asustados se levantaron de los horrorizados grupos, su vociferar colectivo ahogado por el rugido del fuego automático, y el siseo de los cañones y multiláseres. La ciudad Capital se llenó de multitudes confusas y aterrorizadas de civiles, los cuales arrancaron por las calles, embistiéndose unos a otros en medio del caos. Miles más fueron abatidos por las descargas de violencia de los tanques y de las escuadras acompañantes de puños blindados, quienes ejecutaban a incontables protestantes con una eficiencia monstruosa. Justo cuando las fuerzas armadas parecían relajarse, era cuando los rebeldes escogían atacar. Lanzadores de misiles y proyectores de plasma de repente comenzaron a fluir desde casas, entradas de alcantarillado y varios otros edificios. Los tanques fueron volteados y dañados, los soldados emboscados, e incluso más civiles se veían atrapados en el vil fuego cruzado que ahora se desarrollaba.

Los escuadrones de Leman Russ patrullaban por las grandes avenidas, arrasando cualquier edificio que pareciera albergar fugitivos. Los Hellhounds se movían por las calles más pequeñas, su armamento principal flamígero derramando llamas directamente dentro de edificios ocupados, carbonizando a todos los fugitivos dentro con promethium abrasador. Las ventanas reventaban por la presión, los gritos de angustia de aquellos dentro señalando su fallecimiento.

Yarrick estaba a la vanguardia de esta masacre. Esto era una guerra. Él sabía cómo se luchaban las guerras. Mientras vociferaba su retórica Imperial desde su atril a bordo de la Fortaleza de la Arrogancia, el colosal tanque redoblaba por las calles. Los edificios pequeños, y la gente demasiado anciana o herida para evadir las orugas del vehículo, eran arrollados completamente por el Baneblade. Sus bólteres pesados, cañones láser y su Cañón Demoledor, pulverizaban todo lo que alcanzaran. Hombres, mujeres, rebeldes insurgentes, edificios, niños: todos eran tratados con el mismo disgusto desalmado. Se decía que el mismo Yarrick tomó su Bólter Tormenta y disparó a muchos de los 'combatientes' que huían, gritando letanías de odio mientras volaban despedazados por la herramienta de su carnicero.

Al cabo de seis horas, tres millones de civiles y rebeldes, y seis mil soldados, estaban muertos, además de otros cuatro millones de ciudadanos desarmados que huyeron de la ciudad en desorden. Incluso aunque sus hombres clamaban su 'victoria', Yarrick estaba perturbado. Sabía que esto estaba lejos de terminar.

A pesar de que Yarrick y sus compañeros Comisarios celebraron juicios simulados para los rebeldes capturados antes de ejecutarlos, la palabra se estaba propagando hacia las demás ciudades sobre el planeta. Los medios nativos corrieron la voz. Revolución. El Carnicero de Betek debe ser castigado.

Dentro de escasos meses, todas las ciudades en todo el mundo estaban en revueltas. Aunque no había un liderazgo sobre los desesperados y desorganizadas revolucionarios, estaban unidos por una cosa: desprecio absoluto por el carnicero Sebastian Yarrick, y por Pilitaes, a quien consideraban un títere de Yarrick (incluso aunque esto no era estrictamente verdad). Los precintos de Arbites fueron asediados por millones y millones de vengativos manifestantes, y las menos numerosas pero más letales 'bandas de igualdad', quienes se habían desarrollado hasta conformar una fuerza paramilitar semi-profesional.

Los Soldados de la Guardia de Yarrick, y las delirantes FDPs de Armageddón, se desplazaban de sitio en sitio, batallando y destruyendo a todo enemigo que se alzara contra ellos para atacarles. Aunque las fuerzas Imperiales eran casi invencibles en campo abierto contra las variopintas fuerzas paramilitares, no pudieron manejar las campañas de guerrillas, las cuales estaban en marcha en siete continentes, en conjunto con constantes batallas campales y levantamientos. Durante esa década, Yarrick y sus hombres lucharon casi constantemente. Los rebeldes, armados con explosivos improvisados, armas y equipo capturados, y devoción fanática a su causa, causaron muchas bajas a sus opresores. En algunos casos, los batallones de FDPs Betecianos no se veían capaces de asesinar a su propia gente, y los registros de deserciones eran increíblemente altos.

Pronto, la situación era insostenible. Pilitaes y su 'Cuerpo Interino' decidieron huir del mundo Capital, y refundarla en otro de los mundos dentro del sub-sector. Yarrick los maldijo, denunciándolos como cobardes y pacifistas. Sin importar esto, en el 264.M46, el transporte que llevaba a los gobernantes del sub-sector Mobian, comenzó a despegar desde el puerto estelar. Disgustado y traicionado, el viejo Comisario ordenó a su Fortaleza de la Arrogancia abrir fuego sobre el transporte. Aunque el traicionero aluvión dañó severamente al transporte, logró escapar del mundo.

Yarrick, quien para entonces estaba ya muy anciano, cuyos biónicos ya no podían mantenerlo vigorizado, comenzó a volverse totalmente loco. Sus fuerzas destruyeron el puerto estelar de Betek, con el fin de prevenir cualquier otra 'cobarde retirada', según decía.

265.M46. La capital estaba siendo asediada una vez más por los disidentes. Sin embargo, para entonces ya estaban bien entrenados, bien armados, y hambrientos de venganza. Todos, excepto tres de los batallones de Yarrick fueron destruidos ese año. Los Arbites ya estaban todos muertos o escondidos. Gran parte de las FDPs nativas formaban parte de la masiva revuelta ahora. Solo el palacio, sitiado por todos lados, se mantuvo en las manos de Yarrick.

Rodeado de enemigos, incluso sus compañeros aliados comenzaron a darse cuenta que Yarrick fue un fracaso. Yarrick, nunca uno para la desesperación, llamó a una última y gloriosa carga. Muchos de sus hombres se rehusaron, pero él aún logró hacer que su tripulación del Baneblade se uniera a él en este último acto.

Mientras el ocaso caía en los últimos días de Yarrick, un gran rugido se levantó detrás de las grandes puertas del palacio. Salió disparada la Fortaleza de la Arrogancia. Sus armas estaban gastadas. Su combustible se acababa. Aún así, cargó, con sus fuertes megáfonos cantando la Gloria del Emperador, un himno de batalla muy conocido durante el 41° Milenio. Se abrió paso entre las masas de soldados enemigos, mientras una cantidad malvada de artefactos explosivos y armas de fuego impactaban al moribundo leviatán. Los motores se fundieron, los estandartes ardieron en llamas, y la tripulación murió, uno a uno. Pero el vehículo aún seguía adelante, dispersando al enemigo ante él.

Nadie sabe quién mató a Yarrick, tal es la confusión. Aunque todos están de acuerdo en que un golpe de láser alcanzó a Yarrick en la garganta, volando su cabeza desde los hombros, haciendo que su cadáver rígido se lanzara desde el chasis de su tanque de batalla, para ser destrozado por las aullantes hordas de enemigos (algunos escritores revolucionarios románticos, que relataron esta gloriosa revolución luego del evento, afirman que el disparo láser provino del mismo tirador anónimo en el verano del 250.M46, habiendo fallado el tiro en un principio. Sin embargo, no hay evidencia que apoye esto).

De esta forma, en la infamia y el deshonor, Yarrick, Héroe de Armageddón, y Carnicero de Betek, encontró su fin.

2) Honorin Sung, Gran Maestre de la Orden de la Liga Tempestriana

El Segmentum Tempestus fue dividido en muchas Teocracias diferentes entre el 209-999 del M49 y para bien entrado el M50. El Imperio de Ophelia continuaba oponiéndose amargamente al Imperio de Tallarn, incluso luego de la destrucción de Ophelia para el M50. Además de este conflicto, estas dos grandes Teocracias lucharon múltiples guerras individuales con numerosos Imperios mucho más pequeños. Muchos eran solamente uno o dos planetas separatistas congregados. Aún así, varios, como el Imperio de Balcull y el Imperio del Matriarcado de Meledore, eran poderosos e influyentes Imperios Secundarios en derecho propio, y entablaron guerras uno con otro, a intervalos, a través del período. Además, estos Imperios también debieron enfrentar incontables levantamientos de cultos herejes, piratería y repetitivos surgimientos xenos al mismo tiempo. Tan preocupados con sus dominios teológicos y territoriales, estos Imperios se encontraron a menudo incómodos para hacer frente.

Afortunadamente para ellos, por casualidad, una nueva fuerza estaba en proceso de creación.

Honorin Sung era un Clérigo de Damasr, un mundo en la bélica frontera entre los intereses de Tallarn y Ophelia. Su Orden Monástica, los Escultores Divinos, estaban, generalmente, en buenos términos con los dos Imperios, y por lo tanto fueron en gran parte dejados solos. Por supuesto, el resto del mundo estaba dominado por los Tallarnianos, con una gran población Opheliana. La guerra era algo común en el mundo.

Se dijo que durante una peregrinación de justicia, un hombre, armado con una armadura gris perfecta, tachonada de escrituras, se apareció ante él, guiándolo a una bóveda de datos, en el fondo en el hemisferio oriental de su mundo. Allí, descubrió una bóveda, llena de información y documentos, escritos en un gótico antiguo pre-Segunda Era de los Conflictos. Como erudito, pronto tradujo todos los documentos, y descifró los significados de muchos de los artefactos. Aprendió de su antigua Orden de Guerreros. Soldados de la fe y campeones del mandato del Eclesiarca. Eran conocidos como las Fratrías Templarias. Regresó a su Orden, y les llevó el conocimiento de su descubrimiento. Creó un cuerpo de partidarios.

El nuevo movimiento de Sung convirtió a casi todos sus clérigos, y dentro de ese año, sus credos se masificaron y popularizaron en todo el mundo. Patrocinado por magnates locales de poder y religiosos, apoyado por tanto canónigos de Ophelia y Tallarn (cada uno con ganas de usar la popularidad del movimiento para ganar terreno alto de oración sobre sus enemigos teológicos), permitió a la Orden desarrollarse y expandirse rápidamente. Honorin, aunque era un hábil orador y guerrero (debido a su rol de misionero de batalla en su Orden), sabía que muchos de sus hermanos no eran tan diestros. Afortunadamente, varias Sororitas prominentes patrocinaron su Orden, y sus Órdenes de Batalla pronto comenzaron a ayudar en la formación y en el reclutamiento de sus fuerzas en desarrollo. Eventualmente permitió que las varias armaduras de las Fratrías Templarias fueran examinadas por Tecnoadeptos siervos y otros mecánicos de los Cultos Imperiales a la Máquina, permitiendo así la construcción de más armaduras. Tomó muchos años, además de sangre y dinero, pero al final, la 'Fraternidad Renacida' fue forjada. Las naves obsequiadas o construidas por la Orden se dispersaron por el sub-sector, luego por el sector, y luego por el Segmentum.

Usando una táctica revolucionaria de estación de tránsito y viajes disformes de 'salto de rana' (que según este cronista afirma fue una táctica robada de las antiguas tácticas de la flota T'au, a pesar de las réplicas venenosas de los muchos grandes Maestros de la Liga que he encontrado), la orden logró, luego de una década, establecer Casas de la Orden a través del Segmentum, con el Gran Maestre Honorin Sung vagamente a cargo de todas ellas, desde su Monasterio sobre Damasr. Su Orden tenía la tarea de defender cualquier nave de facciones que adoraran al Emperador, mientras viajaban por el vacío, asegurándolas de los merodeadores xenos y cualquier pirata que escogiera atacarles. De forma similar, Honorin, quien a menudo zarpaba desde su torre de homenaje en Damasr, hacía un llamado a sus hermanos y hermanas:

"Dejad de lado las cadenas de segregación y división. La división es debilidad, una herejía que nuestro Emperador ascendente nunca permitiría. Somos hijos del maestro del hombre, todos y cada uno. Que nuestro inmenso odio y furia volcóse sobre quienes realmente merecen nuestra acometida asesina. Expurgad la contaminación ad humanist de nuestros reinos colectivos. Que los herejes y los impíos hombres bestia e hijos de la escoria mutante sean nuestros enemigos. Que los anti-humanos, los malditos xenos, sean nuestro enemigo. Que nuestro odio sea dirigido hacia el exterior. Que los habitantes del exterior nos teman, a los hijos del Imperator! Ave Imperator!".

Esta 'Liga Tempestriana' como se llamaba ahora, estuvo acompañado fácilmente por Hermanas de Batalla Veteranas y fanáticos desquiciados, quienes recordaban vagamente los antiguos días, cuando las Sororitas realizaban roles similares. No solo esto, varios mercenarios y piratas convertidos aceptaron unirse a las varias Órdenes de la Liga. Ofrecieron un camino de salvación, y muchos de los supersticiosos y brutales hombres sabían que esta era la única forma de saciar sus impulsos asesinos y llegar al paraíso. Se dijo que muchos eran meros belicistas y carniceros, que simplemente querían matar bajo la apariencia de legitimidad, pero sin embargo, las filas de los fieles se expandieron rápidamente.

La Orden de Honorin se rehusaba a luchar en conflictos inter-Imperiales, y en su lugar se comprometió a masacrar mundos de herejes y exterminar infestaciones xenos. Los Velten, alienígenas brujos, pálidos y frágiles que vivían en las fronteras del Segmentum, fueron totalmente aniquilados por los elementos de la cruzada de la Liga, llenos de odio, en apenas una semana.

Con cada año que pasaba, y con cada victoria, la reputación de la Liga Tempestriana entre los beligerantes Imperios teocráticos del Tempestus crecía masivamente. Aunque las guerras inter-Imperiales no podían ser detenidas, incluso por la Liga, las Órdenes eran esenciales. De hecho, cuando Ophelia fue totalmente destruida, y su Imperio se veía como si hubiese sido desgarrado por la guerra entre los dos Eclesiarcas rivales elegidos como secuela directa, y por los expansionistas Tallarnianos, fue la Liga (y la poderosa oratoria del ahora anciano Sung) la que unió al destrozado reino, y sirvió como árbitro neutral en los muchos cónclaves y consejos que se crearon para decidir quién sería el Eclesiarca (cuyo título recayó en el Eclesiarca Gregorin III, de Teteheim, elegido el 005.M50), e impidiendo que los Tallarnianos destruyeran irremediablemente a su antiguo enemigo.

Tres días luego de la elección, Honorin Sung murió producto de la infección de una herida en batalla. Su lugar fue tomado por la Gran Maestra Ducarf, quien comenzó la línea de Grandes Maestres y Maestras en la Liga.

En el 51° Milenio, la Orden fue casi destruida, por una combinación de avariciosos Imperios Secundarios locales que asaltaron sus bienes, y la creciente amenaza de las Huestes Angélicas del Padre Estelar, quienes encalmaban áreas masivas de Disformidad. Aún así, increíblemente, sobrevivieron hasta hoy, aunque estaban muy debilitados. Muchos influyentes y heroicos Maestres de la Orden han existido desde la muerte de Honorin, muchos de los cuales merecen sus propias leyendas. Sin embargo, ninguno fue tan influyente o amado como su fundador, Honorin Sung el Piadoso, el hombre que creó la primera de las organizaciones Trans-Post-Imperiales, Ligas que no estaban unidas dentro de la estructura social y/o geográfica de un único y restrictivo Imperio Secundario.

[Abriendo Pictoalimentación: Pasillo Superior 35B]

[Visual: Cinco hombres pesadamente armados (elementos del grupo de combate de Oder Vik). Corriendo hasta el imagocapturador. Descarga de armas hacia un corredor lejano y oscuro. Destellos azules de luminiscencia devuelven el fuego. Tres de ellos caen, salpicando biomateria sobre el pasillo. Fuego de armas estroboscópicas.]

[Audio: "¡Que no salgan de la Disformidad, colegas! ¡Aplástenlos! (zumbido de descarga de arma de proyectiles pesada)"]

"¡Abátanlos! ¡Ahora!"

"¡Imperator, eva Tetrinas!" (sonido en flujo. Sugerencia: ¿Lanzallamas?)

[(Idioma no identificado. ¿No humano?)]

[Visual: Destellos de armas disparando. Globos Lumen dañados. Cambiando a vista oscura...]

[Visual: Figuras humanoides. Entablando combate con mercenarios. Un intruso abatido por intercambio de fuego automático. Figuras restantes atacando. Mercenarios eliminados.]

[Audio: (gritos no identificables)]

[Visual: Humanoides dirigiendo dispositivo hasta el imagocapturador. (Sugerencia: Análogo de ar-]

[…………]

[…………………]

[detonación con eco. Amortiguada por el techo]

3) Belius, el Rey Trocador

Belius, coloquialmente conocido como el 'Rey Trocador', es una figura enigmática, famosa a través de gran parte del Ultima Segmentum, durante los siglos del 49° Milenio. Su mundo está ubicado en el límite entre los dos gigantes Imperios Comercial Thexiano y T'au, sino además entre cinco fronteras de Imperios Secundarios superpuestas, sin mencionar al Mundo Tejido de los Ruidosos Reek. Sin embargo, lejos de ser un reino subyugado, su mundo (conocido como 'Dinero Libre' por muchos estudiosos de la época) era un paraíso de comercio y empresas, una suerte de 'tierra neutral' donde Imperios de diferentes xenos e innumerables comerciantes independientes podían intercambiar tecnologías, secretos, conocimiento y producción, de igual forma que el vibrante intercambio de esclavos funcionando durante la Era de los Conflictos, o el corrosivo negocio del Narcótico 'Psyconot', que fue poco a poco, de alguna manera migrando desde los reinos de Savlar, a muchos años luz del Dinero Libre.

El cómo sobrevivió (y, de hecho, prosperó) en una era de miseria y monstruosidad, es testamento a su despiadada inteligencia y su sagaz astucia.

Nadie conoce los orígenes de Belius. El inmenso rostro de este ser está escondido bajo muchos velos, y solo sus guardianes más cercanos han visto su verdadera apariencia. Algunos dicen que es un Thexiano renegado, o posiblemente un Proscrito Eldar (una raza mítica para este punto). Otros le atribuyen orígenes más oscuros. Registros del M42 sugieren que hubo una infestación de Genestealers sobre el mundo, debido a la purga. Ya que no existen registros más allá del M42 por el Imperio, no podemos estar seguros si esa infestación fue destruida. Es posible que el escape de las Hordas Tiránidas inmediatamente después de esto haya eliminado a la infestación, pero no se puede estar seguro.

Como sea, Belius construyó un sistema efectivo de restauración para los esforzados Mercantes y Comerciantes, que ejercían su oficio a través del mundo del Gobernador(?) Belius. El viaje disforme solo podía llevarse a cabo a través de múltiples saltos cortos, que hizo que los viajes a través de zonas incluso de tamaño de sectores duraran por décadas. Belius proveía de descanso, refugio y reposte para estos cansados viajeros, a cambio de tarifas reducidas, y la oportunidad de participar en estos varios trueques. De forma única, Belius permitía no solo a humanos de varias afiliaciones políticas tener acceso a su mundo, sino también a muchos xenos y criaturas extrañas, que desafiaban descripciones exactas. Todos pagaban las tarifas, y compartían en los trueques. Eventualmente, el mundo de Belius se convirtió en un punto de encuentro comercial muy conocido, y los comerciantes acudían al mundo, más que usarlo como punto de parada. Comerciantes, mensajeros, enviados, usureros y embajadores comenzaron a llenar el sistema casi constantemente, y Belius se hizo muy, muy rico. Numerosos bancos y casinos semi-corruptos (muchos de los cuales eran secretamente dirigidos por Belius y su familia, los cuales le daban incluso más ganancias) se fundaron para lidiar con la moneda y capital físico. Inevitablemente, a través de las ciudades atestadas y bulliciosas de Dinero Libre, los criminales y bandidos se sintieron atraídos por estos objetivos ricos, como piojos a un canino.

Peristas, carteristas, ladrones, estafadores, ladrones de almas Nuttilianenses y cazarrecompensas de diversos géneros, credos y razas, acudieron al mundo para tomar ventaja. Piratas y sindicatos del crimen buscaron refugio de las autoridades en el cieno del libre comercio de Dinero Libre, buscando evitar la persecución o la ejecución, o simplemente yendo al mundo a comprar armamento y suministros, para continuar con sus destructivas y despiadadas acciones. Prostitutas, estafadores caminando en callejones oscuros, actores y sus compañías de juego realizando actividades en las calles, o en casas de juego dedicadas. Asesinos dejando anuncios discretos en guaridas, tabernas y aseos públicos, sus anuncios haciendo solo una estipulación: 'sin atacar al Rey Trocador'. Se crearon pozos de gladiadores, saciando la odiosa sed de sangre que todas las masas acobardadas de la galaxia sintieron durante esta era de implacable miseria. Los sangrientos combates de estos crono-constructos dieron su liberación a la inútil rabia reprimida de las masas, quienes bramaban constantemente por sangre.

A través de numerosos grupos de seguridad paramilitares y guardaespaldas quienes ofrecían sus servicios a los clientes que deseaban evitar ser destripados por vagabundos sobre el mundo, Belius poseía dos grupos de fuerzas de 'estado' bajo su control directo. El primero eran los Suftem, un grupo de guerreros abhumanos, quienes tenían un extraño deseo de perfeccionar sus habilidades marciales usando cibernética e ingeniería mecánica sobre sus cuerpos. Sus cuerpos caprinos eran mejorados con garras, armas construidas y láseres digitales, y su carne se entretejía con varias placas metálicas, fibras antibalas de tres capas, y campos de fuerza diminutos. Estos hombres-bestia habían sido rehuidos por muchas sociedades, debido a su violencia y su fuerte lujuria (para tanto violencia como fornicación, incidentalmente...). Sobre Dinero Libre, encontraban abundante de ambas. Custodiaban las posesiones principales del Rey Trocador, a quienes les pagaban con esclavos y cerveza, muy abundantes en las ciudades. El otro grupo era mucho más secreto. La encapuchada hermandad de Han, que se especula está conformada por los familiares deformados de Belius, quienes crearon esta fuerza de seguridad policial. Ellos eliminaban discretamente a cualquier invitado molesto, sin incriminarse Belius en lo más mínimo.

Dinero Libre era bárbaro, asesino y caótico al extremo. Sin embargo, de alguna forma, funcionó.

Por supuesto, a la vez que los muchos divergentes Imperios de la galaxia expandían sus rasgadas fronteras, habría problemas. Uno podía esperar que los brutales Imperios hicieran trizas a Dinero Libre, con cada bando luchando por quién se quedaba con el planeta, o destruyendo a toda la resistencia sobre él. Sin embargo, el Rey Trocador evitó esto de una manera muy simple: se unió a todos. Los T'au entraron al sistema, y le exigieron que se uniera al Bien Supremo. Así lo hizo. Los Thexianos enviaron emisarios a su reino, sugiriendo una alianza. Él aceptó (y así quitando la necesidad de los Thexianos de imponer a su propio gobernador sobre el sistema) y se unió al Imperio Comercial. El Imperio Pan-Harítico entró al sistema, con sus temibles naves llenas de armas de arco robadas a los Necrones. Amenazaron con invadir. Belius envió mensajeros, diciendo que el Rey se rendía. El Imperio aceptó, y no interfirió más en el mundo (además de proveerle de un montón de ingresos). Cada vez que una fuerza llegaba, él se volvía sujeto a esa fuerza. Convenientemente, al tiempo que le hacía técnicamente subordinado a estos imperios, también significó que muchos de estos imperios le concedieron tratados, subvenciones para 'investigación', y muchos otros fondos. Él los usó para pagar sus tributos a los otros Gobernadores Imperiales. Hizo su parte para con cada reino, sin que ellos se dieran cuenta.

Aunque pareciera que Dinero Libre era invencible, evidentemente no lo era el sistema que lo cobijaba, sino que era la influencia del mismo Rey Trocador. Cuando murió en su sueño, en el 800.M49, su reino colapsó al cabo de setenta años. Sus Tributos se retrasaron y mal administraron, por subordinados torpes, y esto enfadó a los imperios que mandaban sobre el reino. Las guerras civiles entre sucesores rivales al trono de 'Rey Trocador' llevaron a que sus fuerzas privadas se volvieran más violentas y públicas. En un incidente, un mercante fue asesinado en medio del fuego cruzado, y sus matones contratados de los Cicatrices Blancas volvieron sus bólteres y cimitarras contra las fuerzas nativas, causando anarquía y confusión, mientras miles de diversos grupos mercenarios, unidades de guardaespaldas y bandas de criminales volvían sus armas contra sus rivales y aparentes enemigos, cada uno creyendo que sus hermanos y clientes estaban bajo amenaza por una fuerza hostil. 'La Guerra Sin Enemigos' fue un conflicto sin sentido y desconcertante, el cual se cobró siete millones de vidas en sus dos años de duración. Luego de esto, los mercantes se volvieron menos y menos frecuentes en el mundo. Las ganancias cayeron, y los Tributos no fueron pagados.

Los diecisiete Imperios que aparentemente gobernaban el sistema, llegaron a colectar. Dinero Libre fue destruida en un período de dos siglos, mientras una flota tras otra de militares llegó, bombardeó y saqueó al decadente mundo. Eventualmente, sin ningún gobernador, y sin leyes en particular, el ahora cada vez más desolado y enfermizo mundo fue abandonado por sus Imperios gobernantes, y cayó en el desorden. Para el M50, aún era un reino de reuniones y comercio, sin embargo, era casi exclusivamente de naturaleza criminal, con matones mugrientos y ladrones vagando por las calles asesinando y robando, mientras grandes bandas de piratas y atracadores se reunían para intercambiar bienes robados, y planear futuros asaltos en otros sectores, o simplemente para emborracharse y volverse violentos.

En el 103.M50, por decreto Etéreo, la flota de la 400° Esfera de Expansión del Comandante Blueheart, golpeó al planeta dirigiendo varios cientos de asteroides hacia él, hasta destrozarlo, matando a todos los renegados o maleantes lo suficientemente estúpidos para aún estar sobre el mundo para entonces. Esto se hizo para 'impedir' conjuntos de piratería, y por lo tanto mantener a los envíos T'au a salvo de atracadores.

De esta forma terminó el reino del Rey Trocador. Aún así, mientras vivió, fue posible lo más cercano a una sociedad funcional y capaz durante este período turbulento de genocidio, extorsión y la muerte de un Dios.

4) Festielle, el Quebrado

Después de tanta devastación y muerte a través de tantos milenios, nuestro universo es un reino hecho vacío y descorazonado por la necesidad y la miseria. Grandes trazos de espacio, de miles de años luz de largo, yacen desiertos y destruidos. El espacio desierto constituye la gran mayoría de los reinos de la galaxia, con las pocas áreas de territorios lucrativos o habitables siendo disputadas, como trozos de carne fresca colgando de los huesos de un cadáver, siendo rapiñado por hambrientos buitres. Imperios Secundarios, reinos alienígenas y sociedades monolíticas de abominaciones, todos agrupados alrededor de estos trozos decadentes y asesinos del irónicamente llamado 'espacio paradisíaco'. Pues no hay nada más que yermos más allá y entre ellos.

Aún así, incluso el espacio desierto está habitado, por incontables piratas, mercenarios y monstruos obscenos. Aunque no se puede decir lo mismo del espacio fantasma. En algunos lugares, donde la Disformidad era débil, y la tasa de muertos por invasiones, el Nuevo Devorador y la muerte de estrellas era de 100%, se decía que las almas destruidas y asesinadas se aferraban a la existencia.

Uno de esos seres es Festielle. El conocimiento de Festielle, el Quebrado, es en el mejor de los casos, escaso. Algunos lo llaman leyenda, otros mito. De cualquier forma, las historias son muchas y muy similares para discutirlas completamente. Sobre un Mundo Huérfano, a la deriva en la Disformidad Profunda, donde no cae la luz, reside Festielle.

En medio de un mundo de cadáveres, donde todo el mundo estaba muerto y podrido en cenizas, deambula Festielle. Algunos dicen que es un Amo de la Noche corrupto, enloquecido y amargado por la desesperación. Otros afirman que es un Furia, arrojado del reino disforme durante la conflagración con el Padre Estelar, confinado a estar atrapado dentro del reino material, tomando el cuerpo de un hombre caído, llenándolo de amargura y volviéndolo incorpóreo. Las historias son innumerables, e inútiles. Simplemente es.

Se decía que el reino estaba totalmente en silencio. De forma innatural, como si el planeta estuviera condenado a permanecer silente. Reptiles, con sus orificios cosidos, y su carne desperdiciada y suelta hasta que sus huesos secos se podían ver, reptando y excavando en silencio. Furias aleteando desde torres desmoronadas, gruñendo en silencio en dislocaciones inútiles.

El planeta errante aparece en el vacío, cuando las naves se ven obligadas a abandonar la Disformidad, cerca de su destino. Una vez se preparan para otro salto, aparece el oscuro planetoide, una forma oscura ante un vacío negro. Las naves, inexplicablemente, se descomponen; sus motores desconcertantemente dejan de funcionar, sin importar los mejores esfuerzos de los Tecnosacerdotes capturados o los ingenieros siervos Demiurgos a bordo. Simplemente se detienen. Luego, viene el silencio. Toda la nave cae silente. Se produce pánico, mientras los hombres gritan desesperadamente para escucharse a sí mismos, arañando sus cabezas y orejas furiosamente. En poco tiempo, las tripulaciones golpeadas ya sea entran en la órbita del mundo vacío, o son atrapadas (las cuentas difieren). Desesperados por una solución, envían lanzaderas a la superficie. Ninguna regresa. Pronto, la nave comienza a orbitar cada vez más cerca.

En muchas cuentas, se estrellan con el planeta, pero de alguna forma logran sobrevivir. Son arrastrados ante el silente. Su boca, como una caverna podrida. Festielle grita en sus rostros, sin ningún ruido erupcionando desde sus labios. Despedaza a muchos de los hombres con sus garras, en frustración. Los sobrevivientes (aquellos atribuidos a las historias) afirman que son dejados vivos con un propósito. Festielle quiere ser oído, desea ser conocido.

Aunque es sin duda horroroso de oír, estas historias no son nada en comparación a simplemente existir en este universo condenado, pues-

No-

[el autor se quita el enlace auto-cánula de la frente. Comienza escribiendo a través de la placa de datos, para la interfaz de registro directo. Creando interfaz...]

Mientras escribo esto, estoy disgustado. No puedo ser imparcial por más tiempo. Estoy sentado en la oscuridad de estas Bóvedas, acobardado por los Reavers de arriba, los cuales ahora masacran a nuestros defensores sobre nosotros, ¡y yo hablo de leyendas e historias de fantasmas, como si eso importara!

He contemplado destruir este registro, solo para detenerlos de corromperlo o profanarlo. Entonces me doy cuenta que este registro es más importante que toda la instalación. Este registro es evidencia. Una prueba. A través de los milenios de mi existencia, ni una vez he encontrado otra historia sobre esta Era. Ninguna tan completa.

[El pictovisualizador tiembla, mientras las detonaciones de fuera se vuelven audibles sobre un estruendo. Voces más allá de la habitación comienzan a gritar. Fuego más allá de la puerta de la cámara.]

No voy a ser tan arrogante para decir que esta historia está cerca de ser un registro completo sobre este período de abominación. No puedo describirlo todo, pues solo soy humano... [risa amarga]

Pero soy el único que queda. El único que tiene... continuidad de visión. Estuve aquí antes, durante y después. La raza humana necesita saber qué fue una vez... y qué podría ser de nuevo.

Esta Orden, la Orden de Recolectores, me trajo aquí para cotejar un resumen del universo desde los miles de millones de materiales fuente que han acumulado en estas bóvedas largo de los milenios de degeneración, para almacenarlos aquí como un registro permanente para que todo el mundo lo vea. He hecho lo que me pidieron, pero tengo que romper nuestro contrato.

[Golpes metálicos empiezan a resonar detrás del autor. ¿Enormes arietes/humanoides intentan hacer una brecha en las bóvedas? El autor los ignora.]

Construí un dispositivo. Este mundo está naturalmente enlazado a la Red. ¿Quizás así es como los Recolectores llegaron aquí? No importa. Había una Puerta. La estudié. La quité, y reconstruí. Me tomó siglos, pero lo logré. Originalmente, había adaptado la puerta como un sistema de escapada para mí, pero ahora sé que es este registro lo que debe sobrevivir a esto. No puedo dejar que mi legado sea destruido. Ya he vivido demasiado. He hecho mucho mal.

[sonidos de disparos]

Se supone que esta sería mi última declaración... Primero, a organizar.

[Usuario #17382: Solicitud= Resumen de datos del archivo.] [¿Procesar?]

Sí.

[Archivos localizados: 1003 Secciones. ¿Comenzar secuencia de empaquetado?]

No.

[Por favor, indique las funciones deseadas]

Utilizar la inicial veintisiete como el índice de hash para el paquete. Usar el resto para el código de ofuscación intercalado empleando el algoritmo cuántico delta5. Clasificar, luego empaquetar.

[Clasificación completa. Esperando instrucciones beta/seis...]

Soy un hombre malvado. Quizás nunca quise serlo. No, nunca lo deseé. Aunque esto no cambia nada. Mis actos bien pudieron condenarnos a todos.

Intenté detenerlos. Lo intenté con toda mi astucia, mi poder y mi inteligencia. No había nada que pudiera hacer. Todo lo que hice solo volvió peor las cosas. Con suerte, este registro puede ser de alguna utilidad para los que sucedan después de mi muerte (pues moriré, ya no hay duda de eso). Junto con este registro, he adjuntado todos los planos de armas, naves y tecnología que he podido llevan en mis manos desde los Librariums de los Recolectores. Espero que sean de alguna utilidad para quienes les estoy enviando esto también.

/Sección Encriptada/

Envío esto a Armageddón, el planeta de las batallas. Sé lo que ha pasado allí, y sé quién lidera el Imperio naciente de ese lugar. Si estás leyendo esto, 'ermitaño', que sepas que sé tu nombre, y solo tengo una cosa que decirte:


Sálvanos. Por favor, sálvanos, Primarca. Sálvanos, Vulkan.


/Sección Encriptada/

Así que, encomiendo mi alma a... (risa suave) casi digo Dios-Emperador otra vez. Él ya no es culto de ese título. No ahora.


Encomiendo mi alma al Imperio. Quizás un día se alce de nuevo.

Perdónenme.

Me despido,

---Lord Inquisidor Kryptmann


[El autor concluye el registro.]

[Registro bloqueado y asegurado. Campo de estasis iniciado en 10 seg]

[10 seg]

[Figura humanoide irrumpe en la habitación. El autor se vuelve a él, se oscurece la imagen de la figura]

[9 seg]

Autor: Demasiado tarde. ¡Tu reino caerá!

[8 seg]

Humanoide: Las plantillas, ¿dónde están?

[7 seg]

[6 seg]

[El autor escupe a la silueta de la figura. Disparos. Las vísceras oscurecen la visión del imagocapturador]

[5 seg]

[4 seg]

[La figura avanza. El autor cae. La figura golpea la placa de datos del escritorio. Espectropareo iniciado a través de gatillo de proximidad.]

[3 seg]

[2 seg]

[La figura se enfoca en el registro. Golpea el dispositivo. Espectropareo encontrado. Figura = Sujeto #2352. Nombre código: Fabius Bilis.]

[1 seg]

[Estasis iniciada.]

Colores, arremolinados, ampollosos y monstruosos. El cerebro cogitador no puede identificar el reino por el cual se desliza, como una bala a través del concepto de envidia. Formas aceitosas, ojos blancos a un lado de figuras retorcidas y gruñendo. Estructuras vagas, cambiando a lo largo de pasillos suaves.

Más colores impactan a la vista. Olas en una playa. Las referencias cruzadas fallan, mientras las imágenes ante la unidad del cogitador cambian constantemente. La temperatura fluctúa y se flecta, formando cintas alrededor de la cápsula, mientras fluye por el reino sin fricción. Caliente, frío, caliente, todo conformando estructuras de tela de araña en su flanco, antes de disolverse en lógica.

Eventualmente, quizá antes de apagarse, la cápsula se detiene, con un silbido y gárgaras.


[Inicio de pictoalimentación] [Dos figuras, ubicadas en una habitación. Análoga a sistema de búnkeres.]

[Figura 1 digita controles a un lado del registro. Figura 2 permanece quieta, paralizado por el dispositivo. El espectropareo indica: humanos.] [Humano 1 continúa con los ajustes.]

Humano 2: ¿Se supone que debes hacer eso? Es tecno-mágico. Deberíamos quemarlo.

Humano 1: ¡No! Ha dicho que no quemaremos más tecno-horrores. Se los llevaremos donde los encontremos. ÉL sabrá qué hacer.

[Mayores ajustes. Campo de estasis desactivado. Humano 2 retrocede ante la secuencia de desactivación.]

Humano 2: ¡Diablo!

Humano 1: Nah, nada pagano en esto. ¡Vamos! ¡Llevemos esto al Ermitaño! Digámosle, o a uno de los guerreros Ángeles de fuego, ¡Vamos!

[Humano 2 se va. Humano 1 sonríe ante el dispositivo.]
[Fin del registro]
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