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Como se ha mencionado antes, el Imperio cayó, y con él también cayeron el Departmento Munitorum, la Flota Imperial, e incontables otras organizaciones galácticas. Todas sucumbieron ante el vacío y el horror, como todo lo demás. Los funcionarios del Adeptus Administratum continuaron con sus tareas inconscientes, llenando informes y firmando documentos, que nadie más vería además de ellos. A la vez que los mundos eran desconectados unos de otros, también se cortó la comunicación, como una hoja sobre un cable vox. Las disposiciones de Flotas y los manifiestos de naves se perdieron, fueron mal archivados o se enviaron a otras instalaciones de contabilización, en otros mundos, y se perdieron para siempre en el mar de almas.

La Autoridad Central tuvo un fuerte descenso, hasta que toda esperanza de contactar con los demás superiores se volvió inútil. Enormes Flotas Cruzadas de soldados y naves, perdieron gradualmente el contacto con las demás autoridades. Sin apoyo logístico desde Mundos Forja o Agrícolas, las cruzadas fueron detenidas, o continuado independientemente; sus soldados y tropas muriendo de hambre mientras transcurrían las agotadoras cruzadas. Los enemigos se hicieron más numerosos, y los nativos de los planetas, más hostiles. Algunas Cruzadas, como la Cruzada Nihilus, colapsaron completamente, pues tanto la Guardia Imperial como gran parte del equipo naval, comenzaron a amotinarse través de todos los barcos de la flota, haciendo disturbios sobre el racionamiento de alimentos, el cual había llegado a niveles escalofriantes. El Señor General, el Almirante, e incluso el Cardenal Jefe fueron masacrados, y las varias naves de la Flota Cruzada fueron capturadas por facciones rivales, lucharon una contra otra en una violenta e inverosímil batalla naval, sobre el planeta de Kioto, mientras los naufragios de esta colosal batalla llovían sobre el planeta con estelas de fuego de naves destrozadas.

A menudo, los cruzados encontraban que varios de los Mundos Imperiales donde llegaban, no reconocían su autoridad, e intentaban resistirse al aterrizaje y resuministro de las naves cruzadas. Muy a menudo, estas flotas cruzadas terminarían sometiendo violentamente estos mundos, y tomando lo que necesitaran, enviando generalmente a las fuerzas de la Guardia Imperial a conquistar personalmente dichos planetas. De esta forma, los enemigos de la cruzada se hicieron más numerosos. Ya no solo eran xenos o herejes, sino que además, los Imperios Secundarios que estas flotas cruzadas irremediablemente atravesaban, causando aún más guerras. Los cruzados, quienes partían con muy pocos recursos, rápidamente se agotaban, y eran por lo general, derrotados. Para el M46, gran parte de las mayores Cruzadas Imperiales, agotadas y maltratadas, ya no eran efectivas, y cayeron.

Sin embargo, éstas eran las pocas afortunadas. La gran mayoría de las Cruzadas Imperiales y sus fuerzas, estaban totalmente dispersas, mientras intentaban navegar por la tumultuosa Disformidad. A veces, solo una nave emergía del éter, con sus tripulaciones enloquecidas y/o totalmente quebradas.

Los incontables miles de Regimientos de la Guardia Imperial, estaban esparcidos por todo el Imperio. A menudo destrozados en brigadas o regimientos únicos, los pocos Soldados de la Guardia restantes se contaban en miles, o en casos extremos, millones. Algunos se quedaron varados en zonas de guerra previamente conquistadas. Estos hombres intentaban fundar colonias, alquilarse como mercenarios para conflictos locales tribales, o eran masacrados por los nativos humanos y no-humanos. Algunas unidades desposeídas y escuadrones de la Guardia más afortunadas, tenían acceso a naves de tropas o habían ocupado una nave armada por la fuerza. En varios estados de deterioro, estos 'irregulares' y mercenarios de la Guardia Imperial viajaron a través de la galaxia, usando saltos cortos disformes a fin de evitar el peligro a sus decrépitas naves. Algunos, como los remanentes de la 343° Guardia de Terrax, lideradas por el Coronel Harsterbeck, lograron conseguir empleo, uniéndose a uno de los Imperios Secundarios con los que se encontraban. En el caso de la 343°, fue el Imperio de Ophelia. Estos Soldados de la Guardia profesionales eran usados como fuerzas de guarnición para estos asentamientos Post-Imperiales, y además eran usados para entrenar a los nuevos ejércitos de los Imperios Secundarios, inculcando un cierto grado de especialización y experiencia en estos previamente meros grupos de FDP.

Algunos, como los Halcones de Guerra de Harakon y las Tropas de Desembarco Elysianas, rehusaron comprometer su integridad, y permanecieron en sus propios uniformes, manteniendo sus viejas tradiciones. Sin importar esto, en una galaxia hostil, incluso estos grupos de élite se vieron forzados a unirse a otros grupos de poder local. Se dice que, en alguna parte dentro del Segmentum Pacificus, un grupo de soldados, desde diferentes regimientos de la Guardia Imperial, se han reunido alrededor de un Fuerte Estelar abandonado y en ruinas, y están organizando una resistencia. Ni ellos saben contra quién exactamente. Incursionan en varios Imperios Secundarios con la esperanza de que, algún día, el 'verdadero' Imperio llegue y los alivie. Desafortunadamente, ellos no tenían idea que el verdadero Imperio ya no existía más. De este modo, no eran más que terroristas organizados, librando una guerra contra un enemigo imaginario, y matando a ciudadanos de incontables Imperios Secundarios, sin darse cuenta que dichos Imperios fueron, de hecho, el 'verdadero' Imperio.

Alrededor de los sistemas cercanos a Armageddón, los Perros Químicos de Savlar, quienes han luchado en muchos mundos, se las arreglaron no solo para sobrevivir a la miseria de la pérdida del Imperio, sino que de hecho han florecido y festejado, pues tienen una habilidad especial al igual que los piojos y otros parásitos. Conformaron un mercado negro no oficial, lidiando con narcóticos y otras sustancias ilícitas, cooperando con los igualmente astutos e inmorales Ratlings. Los Savlares no tienen un interés real en defender los mundos de la humanidad. En su lugar, mientras los mundos luchan desesperadamente contra sus enemigos, y se vuelven presas de la pobreza y vulnerables, los carteles de droga de Savlar y las mafias de protección brotaron bajo las calles de las colmenas y en los tugurios sobre cientos de mundos, peleando contra otros negocios criminales, usando su entrenamiento militar para vencer a la competencia en muchos casos. También eran traficantes de armas, ayudando en ambos lados durante las guerras, obteniendo ganancias a partir de la miseria de otros.

Aunque Savlar, su mundo natal, fue atrapado bajo los terribles efectos del Ophilim-Kiasoz, los Perros Químicos de Savlar lograron continuar con sus cortas y hórridas vidas.

De los mundos que generaban varios de los Regimientos de la Guardia Imperial, enfrentaban un problema. Muchos de los mejores Mundos Regimiento, como Catachán o Krieg, estaban enfocados en proveer soldados para el Imperio. Sin nadie a quién exportar estos soldados, sus poblaciones crecieron enormemente. Estos soldados necesitaban ser utilizados, y fueron empleados para ayudar a mantener seguros a los planetas.

Cada uno tomó una dirección distinta a esta. El General-Gobernador de Catachán, sabiamente formó una estrecha alianza con Ryza. A cambio de naves y armas, Catachán otorgó a Ryza grandes números de soldados altamente calificados, para apoyar a sus Skitarii, los cuales eran reducidos en número, comparativamente. Esta alianza les permitió asegurar una gran área, y defenderla de todos los contendientes, incluso del Imperio del Caos de Huron.

Krieg, como se mencionó antes, convirtió a sus soldados en comodidades, y los exportó a través de toda la galaxia. Algunos Mundos Regimiento se unieron a Imperios Secundarios, y utilizaron su Tributo Imperial no usado para potenciar las defensas de estos reinos Post-Imperiales.

En algunos casos raros, los Mundos Regimiento formaron mini-Imperios por su cuenta, antes de la Segunda Era de los Conflictos, como por ejemplo, Tallarn. Tallarn usó su riqueza y sus grandes ejércitos para expandir sus terrenos, y formar un Imperio Secundario propio.

De las Legiones de Acero... sus historias se vinculan estrechamente con la balada de Armageddón, y serán explicadas allí.

En el Período de Aflicción, esta Segunda Era de los Conflictos, donde la moneda es la guerra y la dominación, la Guardia Imperial, la segunda mejor fuerza militar en todo el viejo Imperio, era increíblemente valiosa. Quien tenía más armas, tenía el poder. Quien tenía el poder, sobrevivía. Éste fue el deprimente y tortuoso credo del 51° Milenio.

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