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Por mucho tiempo se temió a los Necrones. Son destructores, profanadores e imperialistas a un nivel muy superior a lo que el infame Imperio de la Humanidad (M31 – M42) jamás fue. En leyendas oscuras de incontables culturas hemos oído de los ‘Demonios Espejados’, ‘Los Gigantes de Dolmen’, ‘las huestes imperecederas de muerte argéntea’, y así.

Por mucho he buscado evitar contar toda la extensión de estas terribles guerras contra los imperios de carne y sangre, de sus oscuras acciones y hazañas, injustas y monstruosas. Los archivos de esta bóveda son expansivos y extensos; cada documento o retazo de información considerada relevante para los Centinelas ha sido reunida aquí. Es una gran colmena de conocimiento la cual jamás podría haber compilado en toda mi vida. Casi la mitad de los documentos colectivos de toda esta biblioteca describen las colosales guerras de destrucción que ocurrieron durante las Guerras del Dragón, las masacres del Segador ocurridas desde el M47 y la monumental ‘Guerra de la Esperanza y la Desesperación’, el término coloquial empleado para describir la guerra entre el Meta-Imperio T'au y sus aliados contra las interminables huestes Necronas.

Tal implacable endecha de información podría abrumar las mentes de los hombres. Muchos eruditos mortales y cronistas estarían fatigados por estas incontables sagas. De hecho, tan fatigados estaban algunos, que muchos historiadores sobre los que he leído concentran a los Necrones en una única masa homogénea de olvido sinople. Asumieron que todos los Necrones estaban inclinados hacia el sometimiento y la aniquilación de todos los seres vivos, o de otra forma estaban obsesionados con alimentar a sus entidades C'Tan. Muchos lectores de historia galáctica simplemente no son capaces de comprender a estos antiguos seres más allá de ser otro terror monolítico.

Pero no soy como esos eruditos. Cuando su mente tocó la mía, sus tendones de dilucidación me inundaron. Fui por siempre alterado. Incluso mi propia mente despierta arremete contra este conocimiento. Teme a los Draziin-matas, y esto la hace débil y distraída. No siento más que fracaso en mi tarea asignada.

Pero discrepo. Para entender verdaderamente la naturaleza de la amenaza que nos ha sobrevenido, debemos darnos cuenta de sus orígenes y motivos reales. Solo entonces podrán ser superadas estas facciones tiranas y psicópatas.

1) Las Guerras Necronas

Debido a las acciones del brillante político de Vulkan, Darnal Taq, en el Año de la Iluminación (un cuento que se detallará posteriormente), es de conocimiento común el que los C'Tan ayudaron a crear a los Necrones desde las ruinas cancerosas de la una vez biológica raza Necrontyr hace millones de años, y les guiaron para derrotar al antiguo Imperio Eldar y a sus creadores invisibles (¡no te escudriñes en la mente de los Primeros, de ahí radica la crueldad enloquecida de la primera creación!).

Aún así, luego de sus años de sueño y a través del feroz desastre galáctico que llamamos Segunda Era de los Conflictos, la unidad de estas bestias se perdió para siempre. Aunque la diversidad de esta raza es sorprendentemente extensa (con más facciones de lo que sería factible para mí elaborar), he identificado cinco facciones prominentes de Necrones que han participado en estas Guerras Necronas (y el conflicto del Dragón que le siguió).

La primera y más prevaleciente fue el ejército de la Triarca. El Rey Silente se había reintegrado lentamente en las viejas jerarquías de las Dinastías Necrontyr sobrevivientes[1]. Actuaba a través de sus Pretorianos, pues él había destruido voluntariamente su propia autoridad hace millones de años. Esta facción imperialista lenta y metódicamente había estado devorando a Imperios Secundarios e imperios xenos menores durante milenios desde la muerte del Emperador. Los Necrones de la Triarca, sin embargo, habían caído bajo ataque de la temeraria ‘Guerra de los Krork tan pronto como intentaban esclavizar cualquier planeta dentro de las regiones que alguna vez fueron conocidas como mundos fortaleza de los Ancestrales. Aquellos humanos y xenos sobre aquellos selectos mundos no se explicaban por qué los Krork les ayudaban; no sabían sobre el antiguo linaje que esos mundos tenían. Algunos de los Criptecnólogos estaban intrigados; ¿De dónde provenían estos Krorks? ¿Se habrían alzado los Ancestrales? Pero descartaron esos pensamientos por considerarlos dementes. Habían vislumbrado lo último de la Primera Caída (¡Te lo he advertido! ¡No hables de los Ancestrales! ¡Maldito seas!) y sabían que se habían ido.

Aunque los Necrones no atacaron directamente al Imperio de Vulkan, no se puede decir que estaban incólumes ante los terribles Demonios Espejados. Al comienzo del M55, el Imperio de Vulkan estaba en proceso de reafirmar alianzas con los varios semi-imperios que estaban bajo la protección de las Cortes Prometeanas. El famoso político Plevian sugirió que esto podía conseguirse creando una corte sobre Armageddón conformada por representantes desde los diversos imperios. Luego sería conocida como la ‘Cooperativa Gloriosa’, y fueron alojados en un hermoso edificio ovoide en el centro de la ciudad de Tu'Shan, una de las ciudades más espectaculares y bellas conocidas en la galaxia. Se mantenían varios jardines dentro de la inmensa cúpula que cubría la ciudad, proveyendo a los ciudadanos con un aire fresco, limpio y perfumado, en contradicción con gran parte del resto de Armageddón.

En cualquier caso, en un comienzo, la Cooperativa Gloriosa fue un éxito, y cada facción envió a una gran delegación allí. Entre los delegados más notables se encontraban la inmensa figura del Tecnopríncipe de Ryza Ulluxious, acompañado de su Guardia de Honor de Comandos-Plasma y Adeptos encapuchados, el Mariscal Comercial de la Confederación de Justicia con un pelotón de sus brigadas administrativas, fiadores del salvaje reino de Qhureshi Interior, sin mencionar al Tutor del Gobernador del Dominio de Nocturne junto a sus asistentes (incluyendo a un hombre llamado Iacob. Oh, cómo recordaremos ese nombre después...) y Kaltrun, el representante designado de las Comandancias, un hombre abrupto y práctico vestido con la armadura de oro de los Renacidos de Dorn. El Reino de los Patriarcas también envió a un grupo de cultistas Magi, quienes eran vigilados de cerca por la seguridad interna de la Legión de Acero. Pero fue desde la recientemente adquirida delegación del Imperio Lussoriano donde vendrían los problemas.

El Imperio Lussoriano fue fundado hace miles de años por un mítico Comerciante Independiente conocido como Gerhed Lussor. Eran una extraña vuelta a los primeros años coloniales del primer Imperio; una parodia estrafalaria de reinos mayores. Incluso poseían fuerzas especiales audazmente referidas como Marines Espaciales; ex-convictos genéticamente mejorados y bombeados con narcóticos adictivos hasta que se volvían fanáticamente leales a aquellos que les suministraran sus drogas, lo que les hacía aún más peligrosos. Estaban armados y protegidos de forma similar a Marines Espaciales auténticos, pero su largo tiempo aislados de otros asentamientos humanos hizo que sus armaduras cambiaran drásticamente; vagamente eran Servoarmaduras patrón Corvus mezcladas con placas de caparazón de manera tosca. Sin importar esto, su liderazgo era astuto y saltaron a la oportunidad de formar parte del Imperio de Vulkan. No obstante, a espaldas de todos, los Necrones les habían alcanzado antes. La Dinastía Nekthyst se infiltró en sus eslabones gobernantes usando Escarabajos Cepomentales. Cuando su delegado fue enviado a Armageddón, su mente estaba llena con estos escarabajos, listos para infestar a toda la dirección del Imperio de Vulkan. Una vez la Cooperativa Gloriosa se hubiera reunido, los escarabajos esperaron varias décadas de discusiones y tratos comerciales hasta que encontraron el momento perfecto para atacar. El vasto anfiteatro estaba completamente lleno de políticos; los Cepomentales se prepararon para brotar desde su huésped e infestarlos a todos.

Pero, en ese momento, el jefe Magus del Reino de los Patriarcas se levantó de su galería, levantando una mano empapada en fuego. El Mariscal Comercial, sintiendo una amenaza, se movió para alcanzar su pistola Láser ceremonial, pero Kaltrun hábilmente lo desarmó, al darse cuenta del objetivo del Magus. Había alboroto dentro de la cámara mientras el Magus lanzaba su ráfaga a través de ésta, golpeando al Lussoriano en el rostro. Su cabeza explotó, con millones de escarabajos ardiendo desde su huésped muerto como langostas arrancando desde campos de trigo en llamas. La Legión de Acero abrió fuego contra los demás Lussorianos de forma instantánea, matándolos en un clamor de golpes de láser. El Magus no dijo nada, pero se limitó a asentir a los Astartes antes de sentarse otra vez.

Esto causó indignación en todo el Imperio. La Cooperativa Gloriosa no se reunió de nuevo, por temor a las infiltraciones. Sin embargo, a pesar de esta provocadora acción de los Necrones, Vulkan evitó atacar Mundos Necrópolis conocidos durante la fase de expansión de su imperio. En vez de eso, instaló fuerzas cuyo único propósito era vigilar a los Necrones, y advertir a los aventureros necios de ser atrapados en esos inquietantes mundos. No iba a encomendarse a una guerra contra el Rey Silente hasta que tuviera los soldados necesarios para ganarla. Cuando decidió finalmente atacar a los Necrones, fue por un premio más valioso de lo que puede describirse con palabras. Pero es una historia para una sección posterior [ref.cruzada: ‘Incursión Dolmen’/Cónclave de los Cuervos].

La segunda facción de Necrones era la de los secuaces rebeldes del Señor de la Tormenta. Él quedó lisiado por un ser de oro brillante[2] sobre Medusa en el M41, justo cuando el Acelerador de Van Grothe barrió a través del sistema. Se había vuelto loco por la tormenta disforme, pero no fue consumido por los estragos del Aniquilador Primordial; una fuerza de Disformidad estática de alguna forma lo protegía. Éste era el Niño Estelar, antes que se convirtiera en un dios completo. Le contó sobre el deseo del Rey Silente de volver al reino de la carne y la sangre a través de los escarceos de sus Criptecnólogos y los Toneles de Sangre de Zantrágora, y poco a poco deformó la mente de Imotekh. Él deseaba permanecer como una máquina inmortal, deseaba ser obedecido por sus secuaces inconscientes por toda la eternidad. No fue sorpresa que encontrara una causa común con los Ángeles y su demente dios cuando finalmente se liberó de la tormenta. A cambio de ayudarle a conseguir un avatar para el Padre Estelar, los Ángeles ayudarían a Imotekh en su afán de gobernar a todos los Necrones y a todas las formas de vida.

La tercera difícilmente puede ser denominada una facción Necrona. El virus tecnológico del denominado ‘Emperador Sarkoni’ ya había consumido a otros quinientos Mundos Necrópolis. El trastornado Programa Maestro del Mundo Necrópolis de Sarkon mataba de forma activa a los Necrones durmientes, derrubiando sus mentes y replicando su propia Inteligencia Abominable en su lugar. Su imperio era uno de silencio y destrucción absoluta; aquellos a quienes no esclavizaba, destruía completamente. Los mismos Necrones no podían irse en contra de este virus sintiente, no fuera que les reprogramara. En su lugar, tenían que depender de las razas mortales para eventualmente desafiar a esta amenaza. [ref.cruzada: Manos de Hierro/Batalla de la Forja de Drultevar].

La cuarta facción ya la hemos discutido. Los Thexianos biotransferidos que fueron creados por el Embaucador y su leal cultista, Ralei el Siempre Cambiante. Esta raza había sido totalmente esclavizada bajo su voluntad, a diferencia de los poco confiables Necrones. Estaban frescos e incorruptos por años de estasis; una nueva raza de seres para cosechar mundos para él. Eran su infantería en las terribles guerras que luchó contra Necrones y mortales a la vez. Su flota asaltó la solidez de Atreborn, donde despertaron a los durmientes Yu'vath que yacían allí. Deliberadamente lideró a estos constructores disformes dentro de los dominios de la Dinastía Atun, desatando un conflicto a tres bandas que consumió soles, esterilizó mundos e incluso comenzó a atraer la atención del mismo Ojo del Terror, el cual se expandía a una tasa terrible (ahora sabemos por qué, por supuesto...). Esta entidad era una espina en el zapato constante para las Dinastías Necronas, pues impedía que se unieran en todo momento. Algunos dicen que él sabía que su hermano estaba agitándose en el corazón de la burbuja de Terra, y simplemente estaba despejando el camino para él; para de esa manera volverse su visir y, en consecuencia, obtener más poder.

Pero la verdadera carta del Embaucador era el Ophilim-Kiasoz. El Ophilim-Kiasoz era un dispositivo/entidad/fuerza fundamental/objeto/fenómeno transdimensional (Aún no estoy seguro...) que había llegado a ser el primero en la primera guerra que tuvo lugar alguna vez en este universo. Solo hay una historia que menciona al Kiasoz directamente en toda la mitología combinada de la galaxia (o más allá de lo que sospecho). Supuestamente precedía a los Necrones por casi mil millones de años. No importaba el poder de los Necrones, todos los mundos en el camino del Ophilim-Kiasoz eran deshechos a nivel fundamental. Los únicos ‘sobrevivientes’ conocidos de la anomalía eran los cultos Omnicidas del Mundo Necrópolis de Uttomekh, quienes saltaron por un doblez dimensional para escapar. Solo cinco de los cinco mil Omnicidas sobrevivieron. Nadie sabe a dónde fueron, pero todo apunta a que Trazyn el Infinito los atrapó, pues eran únicos en la galaxia; nadie más había sobrevivido al Ophilim-Kiasoz para ese momento.

La quinta facción de supuestos ‘Necrones’ es obvia. Eran las fuerzas del Olvido mismo. Los secuaces del Inquebrantado. Hablo, por supuesto, de las Oleadas del Dragón.

Antes de elaborar sobre toda la extensión de la Gran Guerra del Dragón, primero describiré el más famoso de los conflictos y un relato que yace en muchos libros de historia a través de la galaxia: la caída de T'au.

  1. Algunos eruditos confunden las fuerzas de la Triarca con los Cultos Destructores salvajes del noreste que desencadenaron la guerra T'au/Necrona original. Esto se ve agravado por la presencia de diferentes fragmentos del Portador de la Noche y de otros C'Tan, cosa que da la impresión que el Portador de la Noche estaba a cargo de cada uno de los ejércitos Necrones. De hecho, solo uno de sus fragmentos tenía control sobre fuerzas Necronas. Este era el fragmento que recuperó su nave insignia (su autodenominada Guadaña de Kaelis-Ra) desde la Disformidad. Este fragmento no podía ser fácilmente removido del poder. Afortunadamente para los Necrones de la Triarca, este C'Tan parecía contentarse con simplemente cometer genocidio sobre los sobrevivientes del Imperio Comercial Thexiano.
  2. Probablemente se trate del mismo Embaucador, o una de sus tortuosas entidades escindidas; fragmentos de su propia consciencia, esparcidos en toda la galaxia, haciendo sus esquemas. Pese al gran esfuerzo de los Necrones, nunca han podido hallar todos los fragmentos del Embaucador. Se ha afirmado que cada una de las Hojas Fásicas de las Callidus son fragmentos de su ser y secretamente han hecho su parte. A menudo, temo que le atribuimos demasiado a este ser. Hay veces en la que siento que no le damos crédito suficiente. Imaginarse estar apresado durante millones de años, sin nada más que sus recuerdos fragmentados, ¿y el deseo de sobreponerse a sus captores? ¿Es realmente tan implausible el que hubiera planificado para cada eventualidad?
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