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"La especie humana debe sufrir para que la especie humana pueda sobrevivir. Es así de simple. Pregúntenle a Aemos, él lo sabe."
Gregor Eisenhorn. Inquisidor de la Ordo Xenos


Uber Aemos Sabio Erudito Séquito Gregor Eisenhorn

Uber Aemos.

Uber Aemos fue el miembro que más tiempo sirvió en el séquito del Inquisidor Gregor Eisenhorn, y de hecho había servido antes con el del tutor de Eisenhorn, el Inquisidor Hapshant.

Aemos era el sabio del Inquisidor Eisenhorn, dedicado a proporcionar información útil y computación compleja mientras revisaba manuscritos y placas de datos. Además era el más antiguo de sus colaboradores.

Aemos tenía una vieja cabeza calva. Su piel estaba llena de pecas y una estrecha media luna de pelo blanco le cubría la parte posterior del cráneo. Se enderezaba con dificultad acompañado del chirrido de sus implantes biónicos. A Eisenhorn la hacía pensar en un curioso insecto con ojos abultados y una boca estrecha y aguzada.

En las raras ocasiones en que algo le molestaba, solía murmurar su muletilla: "Muy inquietante".

Cuando se ponía nervioso tomaba notas sin sentido en la placa de datos de su muñeca sobre costumbres locales así como formas de vestir y formas de lenguaje nativos... cualquier cosa con tal de alejar su mente de la confrontación. En cambio, cuando estaba de buen humor, charlaba por los codos. Con todos sus defectos, poseía una mente superior.

Historia Editar

"De lo más inquietante"
Uber Aemos. Sabio (su expresión más habitual)
Uber Aemos

Uber Aemos

A los cuarenta y dos años había contraído un mnemevirus que había alterado definitivamente sus funciones cerebrales y lo llevaba a recopilar información, fuera del tipo que fuera, siempre que se le presentaba la ocasión. Tenía una compulsión patológica a adquirir conocimiento, una adicción a los datos. Eso hacía de él un compañero molesto, propenso al despiste y un Sabio perfecto, como ya habían comprobado cuatro Inquisidores.

Su mente potenciada era capaz de cribar patrones y generar correlaciones de estas masas de información con una rapidez y precisión impresionantes. Aemos tenía una memoria fotográfica y podía recordar cualquier cosa que hubiera visto, por pequeña que fuera. El Sabio también tenía un talento latente para la actuación, y poseía varias identidades falsas. Una de las que se conocen es la del Doctor Savine de la Scholam Geologicus Real de Mendalin.

Séquito inquisitorial de Gregor Eisenhorn Editar

Aemos ya era viejo, pues tenía doscientos setenta y ocho años estándar, cuando entró al servicio de Eisenhorn. De hecho entró a su servicio cuando el Inquisidor todavía no llevaba un mes en la carrera inquisitorial. Eisenhorn lo heredó del inquisidor Hapshant al que estaban matando las lombrices cerebrales. Aemos ya había servido a otros tres Inquisidores antes que a él. Vivía gracias a importantes implantes biónicos de tracto digestivo, hígado, sistema urinario, caderas y pierna izquierda.

Estando al servicio de Hapshant había sido herido por un proyectil de pistola. Los cirujanos que lo atendieron descubrieron que tenía un cáncer avanzado y galopante en el abdomen que hasta entonces nadie había diagnosticado. Si no le hubieran disparado, habría muerto en cuestión de semanas. Gracias a la herida descubrieron su enfermedad, y cortaron y repararon su cuerpo con prótesis de plástico, ceramita y acero.

Aemos se refería a aquella prueba como su "sufrimiento afortunado" y todavía llevaba colgado al cuello una cadena, el proyectil retorcido de la pistola que a punto había estado de matarlo pero en realidad le había salvado la vida.

Muerte Editar

Aemos murió llevando a cabo su mayor trabajo para Gregor Eisenhorn: desencriptando las misteriosas escrituras halladas en el planeta Promody sobre la historia de Ghül. Incapaz de comprender los glifos, tomó prestado el libro maldito de Eisenhorn, el Malus Codicium. El Huésped Demoníaco Cherubael fue capaz de comunicarse con él a través del libro, y le ofreció la información a cambio de que le liberase. Eisenhorn descubrió el insidioso complot, pero la nave del Comerciante Independiente con el que viajaba, la Essene, fue abordada poco después por el Inquisidor Golesh Heldane y el Gran Maestre Osma, que buscaban apresarlo. Aemos logró eludir a los Inquisidores el tiempo suficiente para invocar a Cherubael en el cuerpo de uno de los Astrópatas de la Essene usando su conocimiento memorizado del Malus Codicium. El Demonio se lanzó a un destrozo salvaje, causando graves daños a la nave. Aemos acabó por exorcizar a Cherubael y encerrarlo en su propio cuerpo mientras el herido Eisenhorn preparaba un anfitrión adecuado a partir del cuerpo muerto de Godwyn Fischig. El esfuerzo fue excesivo, y murió a bordo de la lanzadera que huía de la destruida Essene. Sus últimas palabras fueron: "Muy... Muy inquietante."

Armamento y equipo Editar

  • Implante óptico. Estas gafas de gran aumento cabalgaban sobre su nariz emitían un ligero zumbido al enfocarse automáticamente. Sus gafas de aumento era el rasgo más prominente de su vieja cara.
  • Vestimenta. Aemos casi siempre iba vestido con una túnica bordada de pliegues de color verde que llegaba hasta el suelo, aunque cambiaba de aspecto dependiendo de la situación, ya fuese una reunión con gente importante o una tapadera.
  • Placa de datos. Siempre llevaba consigo una placa de datos, sujeta a su muñeca, con las runas desgastadas por el uso, donde escribía todos los datos que veía durante sus viajes.

FuentesEditar

  • Xenos, por Dan Abnett. Libro 1 de la Serie Eisenhorn.
  • Malleus, por Dan Abnett.
  • Hereticus, por Dan Abnett.
  • La Inquisición (Libro de Trasfondo).
  • Eisenhorn: Xenos. Videojuego, por Pixel Hero Games. 2016
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