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¡Allá vamoz, allá vamoz, allá vamoz! ¡Waaagh!


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¡Waaagh! de Tuska en Prosan

Tuska el Mata-Demonioz es un Kaudillo Orko obsesionado con enfrentarse a los Demonios del Caos, a los que considera sus rivales más dignos.

Estancia en ProsanEditar

A finales de 892.344.M41, el planeta Prosan, próximo al Mundo Fortaleza de Cadia, fue invadido por una gran hueste de Orkos al mando del Gran Jefe Tuska. Cuando su flota entró en el Sistema de Cadia, la Armada Imperial se dirigió a interceptarlo. Persiguieron a la flota Orka pero, en última instancia, no consiguieron detenerla. La armada Orka rompió el bloqueo de Cadia, aunque perdió la tercera parte de sus fuerzas en el proceso. Cuando las naves pielesverdes descendieron sobre el planeta Prosan, el Alto Mando Imperial temió que la Puerta de Cadia iba a contemplar el asalto de un ¡Waaagh! a gran escala.

Prosan era un medio ambiente hostil que se había limitado al entrenamiento de las tropas, un mundo sin valor estratégico y sujeto a muchos peligros. Su clima era extremadamente volátil y se había elevado específicamente para que las Tropas de Choque de Cadia pudieran entrenar en las condiciones de batalla más adversas posibles. La lluvia ácida caía a ráfagas, la lava explotaba en gotas repentinas que emergían de rocas volcánicas afiladas y los tornados surcaban los violentos cielos arrasando la superficie del planeta. Lo que los Orkos querían del planeta Prosan, destrozado y carente de valor, era un misterio.

Durante trece días los comandantes de Cadia parecían confundidos mientras los Orkos seguían llegando en oleadas al planeta. Los regimientos imperiales que se encontraban en el planeta lucharon al máximo de sus fuerzas y su entrenamiento en el planeta les daba ventaja frente a los alienígenas. El Gran Jefe Tuska estaba empeñado en la conquista del planeta y su infantería de élite parecía aceptar el desafío. Las condiciones hostiles no hacían sino mejorar el combate de los pielesverdes. En cuestión de un mes, los ejércitos imperiales se vieron obligados a evacuar el planeta, dejando Prosan en manos de los Orkos.

La Armada Imperial restableció su cordón defensivo y se preparó para combatir hasta el final, pero no tuvieron que hacerlo. Los Orkos abandonaron Prosan tan bruscamente como habían aparecido. Ante la estupefacción del Sistema de Cadia, la flota Orka se dirigió hacia el vórtice que había tras la Puerta de Cadia y desapareció en las profundidades del Ojo del Terror.

El Juramento de TuskaEditar

Demonio señor matanza

Demonio

Dos años antes de la invasión de Prosan, la nave insignia del Gran Jefe Tuska, Fauzez Zangrientaz, había sido invadida por una entidad demoníaca mientras atravesaba la Disformidad. Tuska disfrutaba probando su fuerza contra alguna mayor que él y era famoso por sus muchos trofeos de batalla. Cuando Tuska entendió que una pesadilla de muchas cabezas estaba destruyendo a su tripulación, asió fuertemente su Garra de Kombate y se dirigió rápidamente hacia el lugar donde resonaba la batalla mientras lanzaba su grito de guerra.

El Gran Jefe Tuska quedó impresionado por la violencia que encontró al ver la monstruosidad manchada de sangre que le cerraba el paso hasta sus nobles. Aún así, Tuska era un señor de la guerra Orko y no retrocedería, especialmente si estaba en su terreno. Se enfrentó a la bestia cara a cara en el puente del Fauzez Zangrientaz. El combate entre el Orko y el Demonio fue titánico, pero cuando acabó, Tuska tenía un nuevo par de cuernos con los que adornar su estantería de trofeos.

En su duelo contra la bestia de la Disformidad, Tuska había estado más cerca de la muerte que en ocasiones anteriores. Había disfrutado enormemente. Tuska juró que encontraría a más criaturas de la Disformidad para enfrentarse a ellas, y que lideraría a sus Chikoz a la guerra final contra enemigos mucho más poderosos que cualquier otro conocido. Así nació el ¡Waaagh! Tuska.

En la transición al universo material, el Gran Jefe reunió tantos Eztrambótikoz como pudo y ordenó que su flota se dirigiese directamente a Cadia. Tras un breve paréntesis en Prosan para que sus Chikoz se acostumbrasen a las condiciones de combate más hostiles, quería dirigir su flota al corazón del Caos, situado tras la Puerta de Cadia. Tuska pensaba que allí encontraría un combate mucho más fiero y emocionante que cualquier otro. En muchos sentidos estaba en lo cierto.

En el AbismoEditar

Pezio Ezpazial

Pezio Ezpazial (Nave Orka)

La flota de Tuska hizo la violenta transición a la Disformidad con una facilidad sospechosa. Sus Eztrambótikoz le habían advertido que era mucho más fácil navegar por el Ojo del Terror que escapar de él, pero esta menudencia no detuvo a Tuska un momento. Su flota atravesó nebulosas brillantes de pensamiento y mares enturbiados de emoción, mientras los Orkos buscaban algo que destruir. Visitaron mundos de cristal destellante, paraísos prohibidos, junglas de cadáveres babeantes y orbes enormes de energía pura que crepitaban y escupían mientras los Orkos aterrizaban. Cada mundo era más peculiar que el anterior y presenciaron cosas que habrían enloquecido a un humano muchas veces. Pero a Tuska todo le traía sin cuidado. Sus Orkos destruyeron todo cuanto encontraron a su paso.

En un mundo recubierto de gárgolas con pústulas que se retorcían y jadeaban, mientras unas lenguas goteantes emergieron bajo sus pies tratando de acuchillar a los Orkos invasores con sus puntas de púas, Tuska y sus Chikoz dispararon contra todo lo que se movía. En un mundo esculpido con seda viva, unos brazos tentadores trataban de seducir a los guerreros Orkos que marchaban sobre sus palacios acanalados. Las Diablillas fueron recibidas con un muro de balas y armas afiladas implacable. En un mundo que parecía cortado como una gema de pensamiento sólido, los Orkos tuvieron que abrirse paso a través de laberintos destellantes con botas de hierro y cascos con cuernos. Una arquitectura imposible había caído derrumbada, reliquias medio reales estaban aplastadas bajo sus pies y el suelo estaba lleno de cadáveres de cultistas del Caos masacrados. Aunque cada mundo que visitaba le hacía perder más y más Orkos, Tuska se estaba divirtiendo de lo lindo.

Los Días de SangreEditar

Caos Demonios

Demonios del Caos

La prueba verdadera del poder de Tuska aún no había llegado. Tras aterrizar en un mundo del color de la sangre fresca, los Orkos atravesaron una capa de sangre espesa en busca del enemigo. No había nadie. Los pocos supervivientes de la partida de guerra de Tuska vadearon hacia las luces de la batalla que distinguían en el horizonte, pero no conseguían acercarse.

Quizás el ¡Waaagh! Tuska habría acabado allí de no ser porque frustrado, disparó a tierra con su Akribillador. La corteza del planeta, de una textura muy parecida a la de la carne fresca, se estremeció ante el arrebato de Tuska. Era la señal que los Orkos estaban esperando. A una orden de Tuska, empezaron a cortar, cercenar y disparar sobre la propia superficie del planeta ensangrentado. El cielo color carmesí empezó a resonar con un rugido enfadado.

El planeta pronto empezó a mostrar su desagrado de la forma más mortífera posible. De la superficie cubierta de sangre, emergieron siluetas de bestias encolerizadas, dispuestas a matar. Aquellas especies de Demonios cargaron gritando contra los Orkos, y a medida que los pielesverdes perdían más y más guerreros, se dieron cuenta de que por fin habían encontrado lo que buscaban.

El Gran Jefe Tuska no se vio intimidado y atacó con su Garra de Kombate y su rebanadora. De repente, la tierra que había bajo los pies de Tuska se abrió y algo enorme y terrible salió del corazón palpitante del planeta. Aunque Tuska no lo sabía, había atraído la atención del Príncipe de la Sangre, señor del mundo que los Orkos se habían atrevido a invadir. Sonrió al pielverde, revelando una boca llena de colmillos por los que un Orko del Klan de la Luna Malvada hubiera matado (más de lo normal). Después de abrir la mandíbula, el Demonio cargó contra Tuska.

El señor de la guerra y el señor de la sangre lucharon durante horas, pero pronto se hizo evidente que el Demonio solo estaba jugando con Tuska. Los Chikoz habían sido diezmados y Tuska sangraba por docenas de heridas profundas. Al final, su adversario empaló a Tuska por la garganta y lo inmovilizó en el suelo por su pezuña hendida. En señal de triunfo, el Príncipe de la Sangre gritó para alabar a Khorne, pero mientras lo hacía, quedó distraído y los Eztrambótikoz que quedaban con vida desataron una tormenta de energía psíquica sobre el Demonio. La criatura rugió enfurecida ante su insolencia, aplastando sus mentes con un gesto. Con este acto final, Tuska alcanzó las piernas de la criatura con su Garra de Kombate e hizo un gesto rápido, clavándola entre sus piernas antes de morir.

Pero la historia de Tuska no termina aquí. Con cada nuevo amanecer en el mundo sangriento, Tuska y sus Orkos vuelven a encontrarse allí de nuevo. Vuelven a abrirse paso hasta los pantanos de sangre en un ciclo eterno de batalla y muerte. En muchos sentidos podría decirse que Tuska por fin estaba en casa.

Citas conocidasEditar

"Te dije ke zabría dónde eztaba el mejor kombate."
Gran Jefe Tuska


FuentesEditar

  • Codex: Orkos (4ª Edición).
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