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Legión de la Cruz de Hierro
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Traslador fotónico

Polo de traslación fotónica

Los Trasladores Fotónicos son ingenios ideados originalmente por Lothar von Schnell y mejorados por los científicos de Balhaus para el teletransporte de objetos u organismos a distancia. Las últimas versiones más potentes y seguras datan del 1624 DDF (997.M39), las cuales siguieron siendo evolucionadas desde entonces hasta la actualidad.

DescripciónEditar

Un traslador es básicamente un potente generador de campo de recombinación, el cual es capaz de convertir la materia sólida en una nube de fotones y enviarla a través de un túnel energético a velocidades hiperlumínicas hasta otro punto concreto, donde la nube se recombina para formar la misma materia original. En términos sencillos el proceso se resume en que un objeto se desintegra convirtiéndose en un haz de fotones y se integra de nuevo en el punto seleccionado, guardando la misma composición y sin sufrir cambios estructurales.

Los trasladores se componen de dos partes fundamentales, una base que genera el campo y un telépodo o proyector de microneutrinos que crea el túnel de transporte hasta el punto de destino. La tecnología balhausita actual permite que la distancia entre ambos puntos sea de miles de kilómetros y los volúmenes de materia transportable sean de hasta varias toneladas en función de la potencia del generador de campo, lo cual permite el traslado tanto de materia orgánica como de cargas en pocos segundos a largos trayectos.

Tanto Balhaus como sus colonias usan los trasladores de manera habitual, lo cual ha sustituido notablemente los desplazamientos comunes tanto de personas como de mercancías entre puntos distantes, si bien aún no se han desarrollado completamente los prototipos que permitirían la teleportación directa entre distintos planetas.

UsosEditar

Los trasladores supusieron un importante salto tecnológico en términos de desplazamiento dentro de la civilización balhausita. Su funcionamiento se basa en un sistema avanzado de posicionamiento superficial denominado Koorfaden.

En el ámbito civil las ciudades cuentan con puntos de traslado masivo tanto de personas como de mercancías, lo cual ha disminuido el tránsito superficial y aéreo en más de un 90%. La viabilidad del teletransporte ha permitido que los sistemas tradicionales hayan ido perdiendo uso paulatinamente hasta ser eliminados por completo en algunos casos, como los transportes Kugelbahn o los Massengut. Del mismo modo gran parte de la carga de las naves en órbita se puede trasladar mediante los nuevos ingenios, lo cual reduce significativamente los tiempos y el personal necesario, así como la maquinaria que se necesita para el manejo de los contenedores.

En el ámbito militar los trasladores han supuesto en algunos casos la sustitución de las naves de desembarco que generalmente se utilizaban para el porte de tropas a puntos específicos, así como de material o armamento. Los cruceros de combate cuentan en sus hangares con las llamadas zonas de salto, que no son más que áreas de diferente tamaño a las que los soldados pueden acceder rápidamente, así como los vehículos o la maquinaria, los cuales son teleportados gracias a los potentes sistemas dedicados a este fin. De esta manera una flota de asalto estándar puede desplegar efectivos sobre la superficie de un planeta en cuestión de minutos, consiguiendo un desembarco masivo en pocas horas y con totales garantías. La retirada de las tropas del mismo modo puede realizarse con igual celeridad.

SeguridadEditar

La seguridad de los trasladores es superior al 99,99%, ya que la creación del campo así como el túnel de microneutrinos está al cargo de una potente IA que calcula sin error posible las intensidades, volúmenes y composiciones así como los puntos de origen y destino del salto. Dado que se trata de un proceso puramente matemático no caben errores por complejo que sea el proceso, y la IA realiza el cálculo sin fallos comprobando virtualmente el resultado antes de proceder a iniciar el sistema.

Efectos secundariosEditar

La traslación de entes orgánicos no supone riesgo alguno, si bien se han estudiado ciertos efectos que se originan tras la desintegración e integración posterior. El proceso en sí no es doloroso, de hecho, ha sido descrito múltiples veces por los fotonautas como una sensación de “fluir” durante un instante cuando se produce la desintegración, una percepción de luminosidad muy intensa a continuación y finalmente un retorno repentino a la realidad normal, un lapso que en total sólo dura unos segundos.

El único efecto secundario real de la traslación es una sensación de sed cuando termina el proceso, ya que durante el mismo se produce una mínima evaporación del agua corporal que no es integrada cuando finaliza debido a la potente y fugaz dispersión molecular.

EvoluciónEditar

Las necesidades de traslado de personas y cargas entre dos puntos se intensifican cada vez más dadas las circunstancias, ahorro de costes de transporte y capacidades tecnológicas. En el Miclo VII (M42) se pueden realizar ya traslaciones interplanetarias dentro del mismo sistema, como las producidas en Naströnd entre Vanir y Hati, donde la distribución de recursos y las factorías mueven miles de millones de toneladas de material cada ciclo de manera eficaz y constante, sin necesidad de convoyes de suministros para la industria.

Se estudian aumentos de potencia para alcanzar nuevas cotas, esperándose que las primeras traslaciones entre sistemas sean posibles en el siguiente cenclo de manera segura y eficaz.

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