FANDOM


Maestro Administratum 3 El Archiescriba Primuscriptor, mascota del Imperio de la Humanidad, ha marcado este artículo como propiedad del Adeptus Terra. Pulsa sobre él para aprender más sobre los dominios del Emperador.

El conocimiento es poder. Guárdalo bien.


Thaur es un mundo cementerio imperial situado en el Sector Askellon del Segmentum Obscurus.

HistoriaEditar

Thaur es un mausoleo, un mundo santuario dedicado no sólo a venerar al Emperador, sino a los incontables nobles y santos que han fallecido con los milenios. Gran parte de la superficie del mundo está dominado por interminables colinas, envueltas en densos bosques. Bajo su dosel de oscuras sombras sin fin descansa la fallecida élite de la aristocracia de Askellon. Sólo los más ricos están enterrados aquí en el sentido convencional, ya que los huesos de los de menor rango sirven para adornar o incluso forman las opulentas tumbas de sus superiores, el destino al que aspiran muchos peregrinos.

El oculto suelo del bosque es en efecto una necrópolis formada por millones de criptas, tumbas y santuarios, conectada por kilómetros de pasillos llenos de peregrinos. Algunos edificios son tan viejos que la escritura tallada en la piedra es ilegible y los rostros de las estatuas de luto han perdido sus rasgos y expresión tras siglos a la intemperie. Muchas estructuras están agrietadas y abiertas, o se hunden en el suelo cubiertas por una densa capa de musgo y hiedra. Las tumbas varían en tamaño, desde lápidas individuales hasta enormes catedrales que se alzan a través del dosel y por encima de los bosques. Avenidas enteras están formadas por kilómetros y kilómetros de altas estatuas que representan a santos llorando y guardianes angelicales, algunas tan nuevas que el mármol brilla con la luz del sol que se filtra a través de los árboles, a otras les faltan extremidades o se han fusionado con los troncos de los árboles.

Eulogus AskellianoEditar

Los muertos no son los únicos ocupantes de Thaur, ya que los sepulcros, tumbas y santuarios deben ser atendidos para no echarse a perder, o construir nuevos para acomodar el interminable suministro de restos. Estas y otras tareas son realizadas por el Eulogus Askelliano, una sociedad que vive completamente dedicada al cuidado de los muertos. El Eulogus se divide en una desconcertante variedad de clases; en la parte inferior están los encargados de fregar el musgo y la hiedra de las tumbas más antiguas, mientras que en la parte superior están las Vestales, que mantienen vigilia sobre las tumbas de los muertos principales, llorando toda su vida en la tranquila devoción de esta tarea sagrada.

También hay arquitectos de santuarios que lo construyen todo, desde lápidas hasta campanarios, y que adornan sus obras con los huesos de quienes no tienen derecho a un entierro completo. Otros atienden las incontables llamas montadas sobre las tumbas, mientras que más aún son responsables de controlar las hordas de alimañas atraídas por la presencia de tantos cuerpos humanos. Sin embargo, en Thaur no usan servidores para cuidar de los muertos o sus restos, incluso para las tareas más mundanas, porque tales criaturas son totalmente incapaces de derramar lágrimas.

El miembro más antiguo del Eulogus es el increíblemente antiguo Señor del Despertar, Jeronius Pyre. Como Señor del Despertar, Pyre es también el comandante imperial de Thaur, a pesar de que se preocupa poco por este papel y deja la mayor parte de las tareas a sus numerosos subordinados. Sus funciones principales giran en torno a la actuación de los servicios conmemorativos más importantes, ya sea para los nobles recién enterrados o para aquellos que murieron hace muchos siglos. El Señor del Despertar realiza un servicio diario, algunos asistidos por multitud de forasteros de luto, otros por no más de un grupo de llorosas vestales. El Señor del Despertar no discrimina entre la edad de los fallecidos, invirtiendo un elogio por un muerto común de hace cinco mil años con el mismo peso y dignidad que por un príncipe comerciante recién enterrado.

Aunque en la superficie, los pobladores de Thaur podrían parecer los partidarios más devotos del Credo Imperial, esto está lejos de la verdad. El Eulogus Askelline está plagado de faccionalismo y el Señor del Despertar sólo mantiene su posición enviando a numerosos rivales a las tumbas que antes atendían. Estos grupos también mantienen creencias dispares. Algunos sostienen que cuando muere un miembro destacado de la nobleza, también deben ser ejecutados miembros de su familia y dominio para que lo atiendan al lado del Emperador. Otros creen que la vida es fugaz y carente de sentido, animando a estirpes enteras a marchar a las criptas y sacrificarse con la esperanza de una mejor vida en el más allá. Un pequeño grupo se sumerge en el suelo bajo las tumbas, dirigidos por altas figuras embozadas y buscando antiguas reliquias que se rumorea que hibernan en el frío y húmedo subsuelo. Se dice que a veces recuperan alguna temible reliquia sin nombre de entre los muertos, a las que veneran como si fuesen los iconos más sagrados en un oscuro desprecio por el Credo Imperial.

Igualmente escalofriantes son los cultos sombríos que han profanado las tumbas para adorar la podredumbre y el Poder Ruinoso que la representa. Se desconoce cuántos cultos se han infiltrado entre el Eulogus, así como su verdadera influencia. Sea cual sea la verdad, parece probable que las fuerzas agitándolos se hacen más fuertes mientras el Pandemónium crece en el sector.

FuentesEditar

Extraído y traducido de  Lexicanum inglés .

  • Dark Heresy: Forgotten Gods.
  • Dark Heresy: Reglamento (2ª edición)
El contenido de la comunidad está disponible bajo CC-BY-SA a menos que se indique lo contrario.