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Sven Sannlar es el actual Señor de la Forja y jefe de los Tecnomarines del Capítulo de los Martillos de Wikia.

HistoriaEditar

Sven Sannlar estuvo entre los primeros Neófitos en los que fue implantada la recién creada semilla genética de los Martillos de Wikia, en los inicios del M40.

Los Martillos eran entonces un Capítulo recién creado, sin tradición ni cuadro estable de veteranos u oficiales. Muy pocos veteranos de los Puños Imperiales y los Manos de Hierro (Capítulos de los que provenía la semilla genética de los Martillos) se prestaron a enviar a los Hermanos de Batalla de sus Capítulos para pasar a formar a los nuevos Martillos.

Por ello, y por la singular misión que habían recibido, la tradición y cultura del Capítulo se distanció pronto de la de sus Capítulos "progenitores"

En aquellos tiempos el Arsenal, como tantas otras secciones de las que se compone tradicionalmente un Capítulo, estaba en pañales y apenas cumplía las funciones imprescindibles de mantenimiento de las armas.

Dentro de la primera generación de Neófitos del Capítulo, reclutados como ya es tradición en Nyumba, pronto surgieron algunos que mostraron predilección y habilidad en las artes del Omnissiah. Por encima de todos ellos se situó el Neófito Sven Sannlar.

Incluso durante sus dolorosos procesos de cirugía ya tomaba buena nota mental de los aparatos usados en la operación, y durante su entrenamiento colaboró activamente en la preparación y mejora de las jaulas de entrenamiento Astartes, que estaban apenas instaladas.

Caía por su propio peso que era necesario mandar al neófito a Marte para que fuera adiestrado por el Adeptus Mechanicus. Nunca es agradable esta decisión, puesto que cada Hermano de Batalla que vuelve investido como Tecnomarine ya no solo debe lealtad al Capítulo sino también al Omnissiah. Sin embargo, en este caso era indispensable.

Sven Sannlar volvió de Marte muchos años después, muchos más de los que solía tardar en volver un Tecnomarine a su Capítulo. Volvió con el color rojo del Mechanicum en su servoarmadura y con un objeto peculiar: un casco, llamado Ojo del Omnissiah, equipado con instrumentos ópticos que al parecer provenían de la Era Oscura de la Tecnología. Le había sido regalado por los Señores de Marte por algún motivo que nunca se llegó a conocer.

Como se ha ido sabiendo con el paso de los siglos, esos instrumentos ópticos conceden a quien porta el casco la capacidad de ver su entorno en cualquier frecuencia del espectro lumínico, del infrarrojo al ultravioleta. Además otorgaba a su dueño tanto la capacidad de observar lo nanoscópico como de ver al detalle lo que ocurre a muchos kilómetros de distancia.

Sven volvió a La Biblioteca con el Ojo del Omnissiah puesto. Y jamás se lo volvió a quitar. De hecho, se llegó a crear cierto misterio sobre como sería el rostro del Marine Espacial bajo ese casco.

A la Biblioteca ya habían vuelto de Marte bastantes otros Tecnomarines ya instruidos, pero al cabo de poco tiempo todos hincaron su rodilla ante Sven, sintiendo claramente que tenía la bendición del mismísimo Dios Máquina. Fue nombrado Señor de la Forja y recibió su servoarnés distintivo. Desde ese día, el Arsenal de los Martillos sufrió una auténtica revolución: se acabaron el trabajo descoordinado y los servicios en mínimos. Se acabó tener que consultar al arsenal de otros Capítulos por trivialidades. Las armas siempre estaban a punto y perfectamente preparadas y bendecidas.

Con el paso de las décadas, aquellos primeros miembros de los Martillos empezaron a notar que sus armas se encasquillaban cada vez menos en combate, que sus cañones presentaban mejor precisión y que sus servoarmaduras aguantaban a menudo más allá de lo que su propietario creía que iban a hacerlo.

Así era el Arsenal: Sven era estricto en sus labores, pero entendía que cada arma encasquillada, cada cañón desviado y cada armadura en mal estado era responsabilidad suya. El coraje Astartes era lo que daba la victoria a los Martillos, pero armas y armaduras eran sus heramientas necesarias. Simplemente, cada momento de indulgencia era jugar con las vidas de sus hermanos.

Sin embargo, y aunque cumplía con eficiencia de máquina con sus labores generales, Sven participaba de un modo muy particular en la cruzada de recopilación de saber de los Martillos. Todo surgió en su intervención en el asalto al Pecio Espacial Tormento del Alma. Dentro de él, y a costa de muchas bajas, los Martillos consiguieron recuperar de una Barcaza de Batalla de la época de la Herejía de Horus los planos del Dreadnought Contemptor.

Sin embargo, cuando estuvo de vuelta en La Biblioteca y se puso a examinarlos, Sven se dio cuenta de que aunque una pequeña parte era fácilmente legible, una parte aún mayor de los datos eran irremediablemente irrecuperables, y otra parte semejante era ilegible, estaba encriptada o necesitaba ser depurada.

Esto no desanimó a Sven, sino que pensó que, aunque no pudiera reproducir íntegramente el modelo Contemptor, como mínimo encontraría la forma de mejorar de alguna forma los Dreadnoughts actuales del Capítulo para que el sacrificio de sus hermanos no hubiera sido en vano. Incluso, quizá si recuperaba todos los datos posibles podría obtener las bases del diseño y tapar las lagunas con su propio saber.

Así pasaron los primeros siglos de existencia de los Martillos de Wikia; bajo el mando de Kades, primer Señor del Capítulo. Sven pasó tantas horas como pudo, año tras año, en la tediosa tarea de depurar y desencriptar datos; muchas veces solo para descubrir que lo había hecho mal y que tenía que volver a comenzar de nuevo.

Cuando tuvo lista una base mínima, comenzó a preparar un primer esbozo de prototipo, a base de ensayo y error. Muchas veces consultó a los más sabios de entre los Tecnosacerdotes de Marte y a los Padres de Hierro de los Manos de Hierro. Sin embargo, era una tarea titánica y apenas abarcable, y gran parte de ella pudo hacerla solo gracias a que contaba con el Ojo del Omnissiah. Fue el Tecnomarine Kaissos, discípulo aventajado de Sven, quien más se ofreció a ayudarle en esta tarea, que apenas avanzaba con el paso de las décadas.

Sven Sannlar era ya reconocido como uno de los Señores de Forja más sabios de la Galaxia, tratado de igual a igual por los Padres de Hierro de los Manos de Hierro. Pero no eran pocos los que creían que el proyecto Contemptor era una pérdida de tiempo. Sven trabajó con el convencimiento de que la solución estaba ante sus mismas narices, que ese sería su gran aporte a los Martillos y al Imperio entero. En cuanto tuviera un diseño viable para producir en serie, se lo regalaría a Marte y cualquier Capítulo Astartes gozaría de Armaduras Tácticas Dreadnought más ágiles, con armamento más variado y escudos reflectantes.

Y entonces, justo cuando el proyecto parecía estancado en un punto muerto, ocurrió: una casualidad llevó a Sven a descifrar una de las partes clave de los datos del plano, de forma que las partes inconexas ya legibles cobraban ahora toda su coherencia.

Con estos datos en la mano, el proyecto dió un vuelco enorme y por fin fue posible preparar el primer chasis básico del modelo, que se vino a llamar "Nova Contemptor".

Donde antes sólo había escepticismo e indiferencia ahora muchos felicitaban a Sven y a Kaissos; aunque ellos, bien adiestrados por la Máquina, eran indiferentes a tales halagos y ánimos.

Durante esos años hubo muchos avances que generaron un amplio optimismo. Pero el azar aún tenía guardado un as en la manga.

Durante la defensa del Mundo Forja de Yleus VI, los Orkos asaltaron cuantos almacenes de armamento quedaron cerca de su camino. En ellos podía encontrarse toda clase de armas, desde tecnología de plasma y fusión hasta Bólteres en proceso de fabricación.

Un Akribillador Orko, uno de tantísimos, consiguió hacerse con un Rifle de Fusión. Deseoso de probar ese "trazto" que apenas sabía cómo funcionaba, se dirigió a paso rápido al combate. De alguna forma vino a encontrarse en unas ruinas justo por encima de la posición de un destacamento de Martillos que disparaba en todas direcciones. Los Orkos aparecían y morían por doquier en el fragor del combate.

En esta confusión, el Orko fijó su vista en los "kacharroz" que el jefe de ellos tenía sobre la espalda y se las apañó para disparar el Rifle de Fusión, casi sin apuntar.

La mala suerte pudo con Sven, pues no era otro el objetivo del Orko, y el disparo desintegró todo el cuerpo del Señor de la Forja por debajo de la cintura. Su Membrana An-sus se activó de inmediato y lo que quedó de él cayó sobre el suelo a plomo, ante el espanto y la furia de sus hermanos.

Sven Sannlar fue evacuado inmediatamente por los Apotecarios en una Thunderhawk. Mientras, los Martillos de Wikia, enterados de la noticia, pasaban a sangre y fuego de Bólter al ¡Waaagh! del Mekániko Zakachizpaz sin piedad.

Una vez en la Barcaza de Batalla, se comprobó que la mente de Sven se encontraba en perfecto estado, pero no había implante biónico capaz de recuperar lo que el disparo de fusión se había llevado. Solo gracias a su fortaleza física y a los implantes mecánicos con los que ya contaba había sobrevivido.

Solo había dos opciones a priori: o darle la Paz del Emperador... o enterrarlo en la tumba de adamantio de un Dreadnought.

Kaissos, con un frío análisis, determinó que lo más ventajoso para el Capítulo y para su Señor sería introducir a Sven en una cámara de suspensión artificial por el momento; y conectar su mente a un sistema computerizado a través de hilos metálicos en su nervio óptico, para así poder saber la voluntad de Sven antes de hacer nada.

Antes de hacerlo, Kaissos ordenó a todos salir de la sala y fue él, solo él, quien quitó el Ojo del Omnissiah a Sven por primera vez antes de introducirlo en la cámara. Solo él vió su rostro, aunque aún habría de verlo una vez más.

Esta debió de ser la experiencia más dura de cuantas ha tenido que sufrir el hermano Sven en su vida: despertar rodeado de una sustancia gelatinosa negra, conectado a multitud de tubos y cables, y sin poder ver, oír, oler ni tocar nada. Solo los mensajes que recibía directamente en su lóbulo frontal le informaron de lo que había ocurrido y de cuál era su situación física.

Sin embargo, Sven Sannlar no era un humano normal que se derrumbara emocionalmente. Era un miembro del Adeptus Astartes, y además un fiel siervo del Dios Máquina. Su análisis de la situación fue tan claro como siempre; y sus órdenes, precisas:

Era necesario, ante todo, terminar el Nova Contemptor. Fría y objetivamente, la pérdida de la mente del hermano Sven o su inclusión en un Dreadnought normal, con "descansos" de siglos, supondrían un desastre. Además, los Tecnomarines de los Martillos no tenían aún, en general, un nivel suficientemente bueno de aptitud; y el Hermano Kaissos no estaba preparado aún para asumir el mando del Arsenal.

La determinación fue la mejor para los Martillos, y la peor para Sven: Este permanecería en la camara de suspensión artificial, comunicandose solo a través de la pantalla de un ordenador, y guiando a Kaissos y a los demás Tecnomarines mientras terminaban de conseguir que el Nova Contemptor fuera tripulable. Incluso era posible transmitir informáticamente al cerebro de Sven multitud de datos para que ayudase en la tarea.

Una vez terminado el Nova Contemptor, dotado de una tecnología mejorada que permitiría descansos menores, Sven pasaría a ser enterrado en él por toda la eternidad.

Cualquier Martillo que conociera en persona a Sven Sannlar se volcó en la misión de hacer lo más breve posible el infierno de Sven dentro de la cámara de suspensión. Obviamente, los Tecnomarines no permitían a ningún iniciado permanecer en el sagrado recinto del Arsenal, pero muchos hermanos se prestaron para servir de mensajeros dentro de La Biblioteca o en otros sistemas cuando salían de misión.

Sven otorgó a Kaissos el Ojo del Omnissiah, ya que él jamás podría volver a usarlo y este lo necesitaba en su ardua labor. Así lo reconoció, además, como Tecnomarine de mayor rango tras él mismo. Kaissos, dispuesto a seguir con la tradición de su Señor, se puso el Ojo dispuesto a no volver a quitárselo jamás en vida, y desde ese día llevó a cabo todas las labores de la Forja de las que su Señor no podía ocuparse personalmente.

Ocho largos años años pasó Sven en la cámara de suspensión. Ocho años de silencio eterno. De negrura sin fin. Sin saber nunca si llegaría a salir de ahí.

Pero finalmente lo lograron: consiguieron desentrañar el plano y perfeccionar el prototipo del Nova Contemptor al punto de hacerlo tripulable. Muchas armas e instrumentos secundarios quedaban por preparar, pero lo esencial estaba ahí.

Toda la Biblioteca pareció hallarse en eterno silencio el día señalado. El proceso era siempre arriesgado. El último mensaje transmitido por Sven al monitor antes de su desconexión fue: "Confío en el Omnissiah y en vosotros. O me uniré a él en bendita comunión o volveré a ver vuestro rostro."


En el momento clave Kaissos mandó salir del Arsenal a todos los demás Tecnomarines. No iba a permitir que contemplasen su cuerpo destrozado ni su rostro, cuando ni en vida los mostró.

Así salió Sven de su tumba. Entre los brazos de un amigo, en la intimidad de su lugar sagrado y con todos sus hermanos rezando por él.

Kaissos, que sabía que su solemnidad y concentración eran más importantes que nunca, introdujo a Sven en su nueva sepultura y recitó cada plegaria y cada letanía de forma perfecta, impecable.

Y llamó a su Señor.

Y Sven abrió los ojos. Y vió luz por primera vez en ocho años. Y su comunión con el Nova Contemptor fue rápida, fácil.

-¡AQUÍ ESTOY, KAISSOS! - Tronó - ¡VUELVO DE ENTRE LOS MUERTOS PARA SEGUIR LLEVANDO LA LUZ DEL OMNISSIAH AL INMUNDO!

- Así sea, mi señor. Hemos aguardado su regreso día y noche.

Una parte de Kaissos, pese a su adiestramiento en Marte, no pudo evitar rugir ante el regreso de Sven Sannlar, ahora eterno Señor de la Forja de los Martillos de Wikia.


No hubo Martillo que no acudiera a rendir honores al Señor de la Forja en su regreso. Se había convertido ya en una leyenda. Gracias a los mecanismos mejorados que incluía el Contemptor, y a varias adaptaciones y mejoras que se hicieron después, Sven no necesitó "descansar" más que ocasionalmente, poco más que un humano normal. Esto le permitió seguir dirigiendo el Arsenal y trabajando en el Nova Contemptor como antes, aunque Kaissos, nombrado ahora "Ojo del Omnissiah" en referencia a su casco, se ocupaba de todo aquello que no le era posible hacer a su señor en las actuales circunstancias.

Y así pasaron los siglos. Sven fue descifrando pacientemente todo lo que aún era descifrable o depurable de los planos, y fue mejorando con ensayo y error el propio Dreadnought que ocupaba y sentía. Lo equipó con un cortador de plasma, una increíble variedad de instrumentos que llevaban mucho más allá las utilidades de su antiguo servoarnés y una imitación de los instrumentos ópticos del Ojo del Omnissiah, que no pasaron de ser una burda copia pese a todo.

Hoy, Sven Sannlar lleva sirviendo como Señor de la Forja más de milenio y medio. Ha servido bajo las órdenes de cuatro Señores del Capítulo distintos y ha tenido a siete Ojos del Omnissiah a su servicio. Hace mucho que Kaissos pasó a entrar en perfecta comunión con la máquina, pero Sven sigue acordándose bien de él.

Ha conseguido extraer todo lo que era posible de los planos, y ha llevado el suyo propio a unos límites de depuración tecnológica nunca vistos. Incluso se dice que ya prepara un nuevo prototipo, pensado para la fabricación en serie en cuanto demuestre ser fiable.

Sven Sannlar ha llegado a ser, sin duda, el Señor de la Forja con más experiencia de todo el Adeptus Astartes; y quizá el hombre con mayor conexión con la máquina quizá solo por detrás del mismísimo Fabricador General y los mayores sabios de Marte.

Sin embargo, hay quien teme que no llegue a completar el propósito de su vida. Pese a las tremendas innovaciones del Nova Contemptor, con el paso de los siglos Sven necesita descansar cada vez más. Y ya temieron por él durante los incidentes de la Barcaza de Batalla Martillo del Titán, donde el Nova Contemptor destrozó innumerables xenos pero quedó severamente dañado.

Sin embargo, Sven seguirá adelante con la ayuda de su actual Ojo del Omnissiah, Hayato Fukai. Tantos siglos, tantas adversidades y tantos hermanos perdidos pueden hacer que hasta las más templadas almas lleguen a sufrir un amargo dolor. Por ello se rumorea que Sven, en cuanto acabe su misión vital, pedirá recibir, por fin, su merecido y eterno descanso.

Acciones notables Editar

  • 350.M40 - Sven Sannlar es nombrado Señor de la Forja.
  • Fecha indeterminada - Sven y los Martillos asaltan el Pecio Espacial Tormento del Alma, infestado de toda clase de criaturas xenos. Dentro del mismo encontraron los restos de una Barcaza de Batalla de la época de la Herejía de Horus en el cual, y a costa de muchas bajas, obtuvieron los planos del Dreadnought Contemptor. El Señor de la Forja inicia la titánica tarea de reconstruir y reproducir los diseños dañados.
  • 850.M40 - Durante la defensa del mundo forja de Yleus VI ante una invasión de los Orkos, un Akribillador consigue hacerse con un Rifle de Fusión y hacer blanco en Sven Sannlar, el cual pierde todo su cuerpo de cintura para abajo y es internado en un cámara de suspensión. Kaissos se convierte en el primer Ojo del Omnissiah.
  • 858.M40 - Después de que sus hermanos depurasen sus diseños, Sven Sannlar es internado en el Nova Contemptor.
  • 898.M41 - Un enemigo desconocido ataca la Martillo del Titán, Barcaza de Batalla de la 4ª Compañía. En un momento dado los Martillos se encuentran siendo atacados en todas las cubiertas, mas su tenacidad y pericia táctica hacen que cambien las tornas y les brinden la victoria.

MiniaturaEditar

  • Conversión por Sven Winterwind.
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