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Oficio Asesinorum

Símbolo del Oficio Asesinorum

Los Sudarios es el nombre que recibe una cámara secreta oculta en los confines del Palacio Interior y que sirve como cuartel general del Oficio Asesinorum.

HistoriaEditar

Los planos del Palacio no muestran ningún trazado de esta cámara ni accesos visibles, lo que significa que para los profanos este lugar no existe en los registros. Así, solo aquellos que son conscientes de su existencia y la utilizan son capaces de encontrarla.

Dentro de los Sudarios, había una larga mesa octogonal de pulida madera de palisandro y un simple proyector hololítico creaba imágenes para aquellos sentados a su alrededor. Seis sillas son ocupadas por los Directores Primus de los distintos Templos de Asesinos y el séptimo asiento es el lugar del Gran Maestro de los Asesinos. Todos los asistentes llevan puestas máscaras para ocultar su identidad a sus compañeros.

Entre las rutas que llevan a los Sudarios se incluyen pasadizos ocultos escondidos tras los frescos de trampantojo que decoran las Arcogalerías, una palanca tras la cascada capturada de la Puerta Annapurna, un pasillo sin salida cerca del Gran Planetario, o en la Locura de Solomon, donde un elevador de zafiro en el Mirador Oeste tenía un interruptor fantasma, y varios más que no se han utilizado durante milenios. Cualquiera de los convocados emerge de un laberinto de pasadizos siempre cambiantes que desafía cualquier intento de ser plasmado en un mapa. Estos individuos son guiados mediante un intelecto mecánico que les lleva a la cámara, pero sin utilizar dos veces la misma ruta. Esta carga de secretismo asegura que la localización de la cámara solo sea superada en seguridad por la Cámara del Trono del Emperador.

Los muros de la cámara consisten en oscuros paneles de caoba adornados con obras minimalistas y unos pocos globos de luz. Capas de instrumentos están escondidas y ocultan totalmente la sala y todo lo demás a los ojos y oídos de cualquier posible vigilancia. Entre las contramedidas utilizadas se incluye un dispositivo que empaña las frecuencias de detección de radiación, otras anulan cualquier posible ruido, calor o luz y algunas utilizaban partículas de materia neuronal viva para emitir una onda de ruido blanco telepático por todos los niveles del espectro psíquico.

Al final de la Gran Cruzada, un enmascarado Malcador, que ejercía de Gran Maestro de los Asesinos, se reunió con los Señores y Señoras de los Templos después de conocer el fracaso del Asesino del Templo Venenum Tobeld en su intento de asesinar al renegado Señor de la Guerra Horus. Acompañado por el Capitán General de la Legio Custodes, Constantin Valdor, se ordenó que se desplegara una Fuerza Ejecutora del Oficio Asesinorum formada por integrantes de los distintos templos para eliminar al Primarca rebelde.

Rogal Dorn, Primarca de los Puños Imperiales, puso posteriormente bajo vigilancia al Capitán General Valdor y de este modo se enteró de la reunión a puerta cerrada que había tenido con el Oficio Asesinorum sobre el modo de eliminar a Horus.

Tras el fallido intento de eliminación de Horus en Dagonet, la noticia llegó a los Sudarios. Durante la reunión que tuvo lugar, un contingente de Puños Imperiales liderados por Rogal Dorn, irrumpieron en los Sudarios y desenmascararon a Malcador como Gran Maestro de los Asesinos y a todos los Señores de los Templos echándoles en cara el fracaso de la misión y las deshonrosas tácticas que utilizaban.

La discusión entre el Primarca y el Oficio solamente finalizó por la súbita aparición del Emperador, quien concluyó que el Oficio Asesinorum necesitaba ser gobernado y controlado.

FuentesEditar

Extraído y traducido de Lexicanum Inglés.

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