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Khorne medio sin fondo

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Stigmartus culto caos wikihammer

Fuerzas del Stigmartus

El Stigmartus es un culto del Caos militarizado que opera en la región de la Brecha Jericho y que representa la fuerza combatiente central de cultistas contra el Imperio durante la Cruzada de Achilus.

Compuesto de renegados, desquiciados, criminales, cultistas, mutantes y psíquicos herejes, el Stigmartus recibe el nombre por las marcas rituales de sus cuerpos que muestran el sello de sus señores.

A pesar que son frenéticos y brutales hasta el extremo, al igual que el Pacto Sangriento mantienen una férrea disciplina y una profesionalidad de estilo militar siendo una organización parecida a los regimientos de la Guardia Imperial.

Cadena de mandoEditar

Caos 41

Asalto de tropas del Stigmartus

Se cree que los comandantes del culto son los dirigentes herejes supervivientes de Khazant, los cuales cayeron a principios de la Cruzada de Achilus. En la actualidad están dirigidos por el carismático liderazgo de un general cultista conocido como Elak Sarda, el cual ha hecho un juramento a una entidad demoníaca de las Estrellas de Caronte.

Los comandantes del Stigmartus operando en el Saliente Acheros dirigen frecuentemente sus operaciones desde el interior de complejos de búnkers fuertemente fortificados y equipados con sistemas tecnoheréticos adquiridos a los magos del corrupto mundo forja Samech.

Desconfiando incluso de sus propias tropas, el mando y sistema de control de estos búnkers les permiten defenderse con sistemas automatizados esclavizados a cogitadores peligrosamente independientes mientras dirigen batallas en medio mundo desde el interior de los muros de ferrocemento. Lo común es que no haya más de media docena de personas dentro de estos búnkers e incluso si se reclaman tropas adicionales para defender el complejo contra un determinado asalto, solo el personal de apoyo del comandante tiene permitido el acceso a las cámaras interiores.

Este puñado de supervisores son suficientes para llevar la ruina incluso a las mejores fuerzas imperiales. Tras los negros muros de la estructura primaria en cualquier instalación de mando del Stigmartus se puede hallar una obra maestra de la tecnoherejía que ha sido apodada "Máquina Heraldo" por los desafortunados oficiales imperiales que han sido desplegados contra emplazamientos equipados con ellas. Las Máquina Heraldo utilizan avanzada tecnología de cogitadores para analizar las estratagemas usadas por el Imperio y responder a ellas con aterradora exactitud. Algunos comandantes creen incluso que se utiliza a demonios esclavizados en la guía del análisis, dudando de que cualquier máquina pueda ser tan precisa. Da igual cómo un comandante interprete el Tactica Imperium porque si el enemigo posee una Máquina Heraldo, será casi imposible de sorprender, será capaz de responder a cualquier emboscada o finta y contraatacará en los puntos más débiles de la línea imperial.

AdoraciónEditar

KhorneEditar

Caos 42

Seguidor de Khorne

El Stigmartus dedica sus victorias a los Dioses Oscuros, afirmando que sus mecenas los ayudan en la batalla. Desafortunadamente para el Imperio, el ejército herético realmente goza del favor de sus dioses, canalizando el poder de la disformidad a través de inmensos santuarios. Las logias de guerreros del Stigmartus muestran su devoción a Khorne, el Dios de la Sangre, construyendo relicarios profanos en todos los mundos donde luchan, apilando los cráneos de sus víctimas en un elevado montículo sobre la tierra cubierta de sangre.

El verdadero horror del santuario no es la simple profanación corporal, sino que cada cráneo del montículo está cubierto con marcas profanas de poder escritas con la sangre de guerreros sacrificados. Se dice que estos sigilos encadenan el alma del guerrero caído al Trono de Cráneos de Khorne y otorgan al asesino la destreza de la víctima en la batalla. Los psíquicos al servicio de los inquisidores guardan silencio sobre la verdad de la primera afirmación, pero la segunda es demostrable ya que a medida que el montículo crece al añadirse más víctimas y ritos de adoración empapados de sangre, las logias de guerreros que lo asisten aumentan notablemente su poder, aumentando la fuerza de sus guerreros y provocando nuevas mutaciones en la carne de los mortales.

TzeentchEditar

Psíquicos renegados, hechiceros invocadores de demonios y otros extraños adeptos pueden hallarse en las filas del Stigmartus, aunque afortunadamente no son muy numerosos. Sin embargo, en algunos campos de batalla puede reunirse un gran aquelarre de estos herejes, convocados por algún propósito desconocido.

Aunque las artes maléficas y la poderosa hechicería reunida en algunos de estos cónclaves es suficiente para aplastar por completo a sus enemigos, la acción directa nunca es el camino de este tipo de grupos. Se dice que son guiados por Tzeentch, el inescrutable Tejedor de Destinos, y actúan únicamente según su voluntad.

Tan pronto como llegan estos adeptos, se les ofrece todos los despojos y prisioneros de los ejércitos del Stigmartus para usar en sus ritos. En ocasiones son los propios guerreros del Stigmartus los que se autoentregan y se lanzan gritando al altar de sacrificio. Cuando las energías generadas en el ritual del aquelarre son suficientes, los brujos invocan un fragmento del propio reino de Tzeentch en el mundo material. Agujas de cristal brotan del suelo, envueltas en funesto fuego disforme y reluciendo con luces de otro mundo. Las agujas no crecen en un patrón racional sino que forman un diabólico laberinto que no puede ser cruzado por ningún hombre cuerdo. Esta restricción no importa a los miembros del Stigmartus, enloquecidos como están en su degenerado culto.

Estos extraños laberintos no son simplemente monumentos al poder del Caos, sino que cumplen esa función adecuadamente. El reino de Tzeentch se teje a través del espacio y del tiempo y los caminos que lo cruzan pueden llevar al caminante a imposibles lugares que nunca han existido o guiar su camino a través de guarniciones completas sin ser visto. Incluso un fragmento infinitesimal que sea capaz de manifestarse en el reino material es suficiente para enviar a todo un pelotón de guerreros herejes a través de la faz del orbe.

NurgleEditar

Aquellos del Stigmartus que veneran al Señor de las Moscas están ansiosos por difundir los "regalos" de su señor a los incrédulos.

Preparan nocivas plagas en grandes calderos oxidados, liberando una niebla asquerosa sobre los campos de batalla cercanos y dejando incluso a los soldados más duros tosiendo sangre y pus. El miasma tóxico puede dispersarse muchos kilómetros, por lo que cualquier ejército que intente acercarse a su fuente se ahogará en su propia sangre antes de llegar. Como si esto no fuera suficientemente letal, los acólitos que asisten el caldero concentran la plaga en un suero que se usa recubriendo las cuchillas del hereje. Guerreros lo suficientemente poderosos como para matar a una docena de soldados del Stigmartus se desploman en medio de una delirante fiebre después del más leve roce de una de esas cuchillas.

SlaaneshEditar

De todas las terribles amenazas del Caos, desde las temibles armas de los Marines Espaciales del Caos hasta la terrible corrupción de la mutación, hay una amenaza injuriante sobre todas las demás. Ningún hombre es tan odiado en el Imperio como el traidor que voluntariamente ha desechado su lealtad al Dios-Emperador y ha abandonado sus votos de servicio. En solitario, tales desgraciados son una plaga para la humanidad pero reunidos en las huestes del Stigmartus, son un azote profano. Lo peor de todo es que son expertos en producir más individuos de su calaña.

El Stigmartus recurre a Slaanesh para promover la propagación de sus mentiras porque las artimañas del Príncipe Oscuro pueden penetrar el corazon más robusto. El punto focal de estos esfuerzos radica en obeliscos de hechizos energizados por ritos inpronunciables y que son denominados Torres de Sirena por los oficiales de la Cruzada de Achilus. Estos ciclópeos edificios emiten una seductora llamada capaz de propagarse incluso en los más seguros y encriptados canales de vox. Las fuerzas imperiales que intentan coordinarse mediante redes de vox encuentran sus mensajes reemplazados por una inquietante canción que llama a los oyentes a la traición y a la blasfemia. Mientras una Torre de Sirena permanece en pie, las fuerzas imperiales debe operar sordos y mudos para no proveer al Stigmartus con refuerzos de sus propias filas.

FuentesEditar

Extraído y traducido de Lexicanum Inglés.

  • Deathwatch: Core Rulebook (Juego de Rol).
  • Deathwatch: Achilus Assault (Juego de Rol).
  • Deathwatch: The Jericho Reach (Juego de Rol).
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