FANDOM


Legión de la Cruz de Hierro
El contenido de este artículo pertenece a la saga No Oficial de Balhaus, que ha recibido el Sello de Calidad Wikihammer.

¡Disfrútala!

Sonda naturalizadora Ymir

Las sondas naturalizadoras o simplemente sondas Ymir son los ingenios utilizados por Balhaus en los lugares donde pretenden erigir una colonia o establecer un medio ambiente habitable.

DescripciónEditar

Creados los primeros prototipos en el 675 DDF (102.M38), las sondas Ymir estándar originales eran artefactos cilíndricos de unos ocho metros de altura por dos metros de diámetro, equipados con un eficaz sistema de navegación integrada y control de carga que aseguraba que ésta es depositada en el lugar óptimo.

Han existido varias versiones de las mismas en función del tamaño y contenido a lo largo del tiempo, pero la mayor parte de las que se fabrican se atienen a los parámetros estándar por su menor coste. Se han construido previamente sondas que cuadruplicaban el tamaño normal y cuyo objeto era mucho más específico, como la naturalización de mundos cuyas características requerían de diferentes configuraciones bacterianas.

Si bien antiguamente el alcance de las Ymir era prácticamente ilimitado por el avanzado sistema de soporte vital que hace que su carga sobreviva y la obtención de la energía necesaria para su funcionamiento gracias al contenido de los vientos estelares y radiación espacial, los modelos más recientes utilizan el Intraverso para sus desplazamientos y cuentan con invectores que se alimentan de sistemas de hiperfisión, recogiendo los componentes del entorno donde se mueven.

Las sondas en general contienen una carga útil de bacterias de diferentes tipos que permanecen en estado de suspensión en un entorno inocuo hasta que son liberadas, momento en el cual comienzan a propagarse rápidamente mezcladas junto con compuestos sintéticos que favorecen su reproducción acelerada.

FuncionamientoEditar

La sonda es enviada hacia su destino desde una nave o incluso desde una base lejana, donde impactará desencadenando un proceso de naturalización acelerada gracias a su carga y los catalizadores y potenciadores con los que cuenta. El impacto hace detonar una carga de dispersión inocua, que es básicamente un mecanismo que esparce la carga principal –generalmente bacterias anaerobias en mutación constante desarrolladas en un laboratorio de entorno controlado- en un amplio radio sin causar daños, sino sólo desplazándola en un radio circular de algunos kilómetros. Junto con la carga en dispersión se mezcla a su vez el CPM o Catalizador de Progresión Molecular, que es un agente diseñado para multiplicar exponencialmente la reproducción de los microorganismos, lo cual acelera su concentración de forma masiva.

El proceso comienza segundos después de la colisión de la sonda contra el lugar seleccionado, liberando miles de millones de éstas bacterias anaerobias que se extienden y comienzan a propagarse, mutando a su vez y dando lugar a otros organismos diferentes en cada ciclo. La proliferación de los nuevos organismos sigue en paralelo a la generación de componentes atmosféricos idóneos –las bacterias consumen los tóxicos y su residuo se materializa en un limo fértil más oxígeno y los elementos necesarios-, lo cual con el tiempo causa que las atmósferas, en un principio venenosas, se vayan conviertiendo en compatibles para la vida. Junto con los procesadores atmosféricos y otros mecanismos del PBC, el proceso se acelera notablemente.

El resto del proceso de naturalización sigue las pautas evolutivas básicas en función de las condiciones, si bien con una significativa aceleración artificial hasta que el CPM pierde sus efectos y es consumido por completo. En general se tarda ciclos en conseguir que un planeta quede completamente naturalizado, con especies básicas animales y vegetales evolucionadas desde los microorganismos más simples, pero teóricamente se puede conseguir una atmósfera aceptable tan solo en unos meses dependiendo del tamaño del planeta y de otros factores. Algunos mundos, originalmente muertos o cubiertos de gases nocivos, tras mucho tiempo han llegado a desarrollar una increíble variedad de especies que ahora los pueblan y siguen en su libre evolución.

Es posible utilizar varias sondas Ymir contra el mismo objetivo en caso de que se trate de un planeta o luna de gran tamaño, ya que la combinación de las mismas genera una poderosa sinergia, si bien en algunos casos y pese al uso repetido de estos artefactos no se ha conseguido que la vida arraigue, como por ejemplo en lugares donde las condiciones son tan extremas que imposibilitan siquiera la proliferación de las bacterias (caso de planetas cuyo sustrato elemental es radicalmente tóxico o agresivo para con cualquier organismo).

A principios del Miclo VII (M42) esta situación se reduce considerablemente por los grandes avances tecnológicos en diferentes áreas, permitiendo que casi cualquier tipo de mundo pueda ser naturalizado, en combinación con otros procedimientos derivados del PBC.

UtilizaciónEditar

Existen diferentes lugares que han sido naturalizados con éxito gracias al uso de sondas Ymir, como por ejemplo la luna de Nilfheim y algunos sistemas exteriores del Sistema Naströnd usados como centros de obtención de materias primas, así como otros mundos originalmente tóxicos o yermos que en la actualidad se han convertido en lugares con vida incipiente. El proceso en el Miclo VII se ha iniciado en la mayor parte de los planetas de Naströnd para su posterior colonización.

El contenido de la comunidad está disponible bajo CC-BY-SA a menos que se indique lo contrario.