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El Sistema Poretta es un Sistema Estelar formado por cinco mundos, tres de los cuales son habitables por humanos y que además poseen cadenas montañosas ricas en recursos minerales.

HistoriaEditar

Cuando los Exploradores del Adeptus Mechanicus descubrieron el Sistema Poretta en 365.M40, pensaron que el Dios Máquina había escuchado sus plegarias. De los cinco mundos del Sistema, tres de ellos eran habitables por los humanos y los tres contenían cordilleras minerales listas para ser explotadas. Por desgracia, tras un examen más cuidadoso, los Tecnosacerdotes descubrieron que alguien había llegado ahí primero. Sus primeras avanzadillas fueron atacadas por una raza a la que la Humanidad conocía como los Demiurgos. Aquellos humanoides de reducido tamaño solían vagar por la galaxia en gigantescas naves recogedoras de asteroides. No obstante, el mineral contenido en el interior de los jóvenes mundos de Poretta era simplemente demasiado valioso como para ser ignorado, de modo que aterrizaron con sus naves y empezaron a minar. Los Demiurgos se adaptaron muy bien a las condiciones de Poretta IV, que era el planeta más poblado; y, aunque los Exploradores contaban con 5.000 Skitarii, sufrieron grandes bajas al tratar de capturar los pasos de montaña que ocupaban los Demiurgos. El Magos Strixta, la persona al mando de los Exploradores, solicitó la ayuda de una fuerza de combatientes especializados en terreno montañoso. Casi seis meses más tarde recibieron la ayuda de dos regimientos de Tropas Árticas de Valhalla pertenecientes a la Guardia Polar, los exploradores del hielo entrenados desde su nacimiento entre las escarpadas cordilleras del sur de Valhalla.

Los Regimientos I y II de la Guardia Polar de Valhalla establecieron rápidamente una zona de aterrizaje al pie de las colinas de la cordillera más grande, donde los Demiurgos se habían concentrado en mayor número. Ejercieron presión a lo largo de varios valles de montaña y consiguieron ir avanzando de manera lenta pero firme. Su superioridad numérica, junto con su equipo especializado de montaña y sus armas, les permitieron empujar a los Demiurgos hacia el interior de aquellos picos dentados. Tras dos meses de luchas, llegaron a un gran valle que se extendía a lo largo los casi 1200 kilómetros de longitud de la cordillera. Los demiurgos habían construido su fortaleza en el extremo noroccidental, un complejo de búnkeres excavados en la roca viva provisto de torres con armas pesadas que cubrían cualquier intento de aproximación por el valle.

El Comandante Yurov del Guardia Polar II se encontraba al cargo del asalto. Tras un bombardeo orbital constante por parte de la flota del Adeptus Mechanicus y de los transportes de la Armada Imperial que habían traído los valhallianos, la Guardia Polar de Yurov se lanzó al ataque. El regimiento se dividió en tres destacamentos. El mayor de ellos, compuesto por cuatro compañías, avanzó en línea recta por el valle. El segundo comando de batalla, formado por tres compañías, atacó desde otro valle situado al oeste de la posición de los Demiurgos. Y, por último, a una compañía de exploradores de montaña valhallianos de elite se le encomendó la misión de escalar los acantilados y cimas al norte de los Demiurgos y atacar a los alienígenas por la retaguardia. Los exploradores se encontraban a las órdenes de Alexi Rausko, un capitán de pelo gris con cincuenta años de experiencia de combatir por las montañas.

Rausko y sus hombres se enfrentaban a unas perspectivas temibles: escalar varios acantilados bajo el fuego enemigo, uno de los cuales tenía una altura de unos 90 metros. Mientras las escuadras de armas pesadas proporcionaban fuego de cobertura, los exploradores empezaron a subir las empinadas pendientes. Sus cañones de montaña, que eran capaces de disparar con gran precisión a gran alcance pero que a la vez eran lo bastante ligeros como para moverse sin problemas, desplegaron una andanada que mantuvo a los Demiurgos a cubierto en sus búnkeres. Tan solo algunos disparos de armas de fuego pequeñas entorpecieron a la compañía de Rausko en su ascensión hacia el primero de sus objetivos: un puesto de armas pesadas que estaba descargando infinidad de disparos contra las compañías que atacaban por el oeste. Cuando alcanzaron la cima, los exploradores arrasaron rápidamente a las dotaciones de armas especiales de los Demiurgos, matando a la mitad y tomando como prisioneros al resto.

Tras ocupar el promontorio, los exploradores utilizaron un aparejo de poleas ligero para trasladar rápidamente sus cañones pesados desde su posición original hasta la cima capturada, desde donde podrían disparar contra las defensas principales de los Demiurgos, que se encontraban a otros 300 metros por encima de ellos. Sin apenas detenerse para ayudar a que las dotaciones de las armas se establecieran del todo, los exploradores siguieron adelante en pos de su siguiente objetivo: una entrada secundaria al complejo de los Demiurgos. Esta vez, los Demiurgos fueron más tenaces en su defensa, dado que ya se habían recuperado del bombardeo orbital. Los disparos concentrados de armas pesadas dejaron heridos a muchos exploradores mientras estos trataban con gran esfuerzo de atravesar las ventiscas de nieve y las capas de hielo traicioneras, abriéndose paso con picos y botas con pinchos. El mismo Rausko en persona fue alcanzado dos veces por las balas del enemigo, pero rechazó recibir tratamiento médico argumentando que solo se trataba de "una o dos magulladuras" y que había hombres que necesitaban ayuda más urgentemente que él.

Al final, los exploradores de Rausko alcanzaron el puesto de guardia y lucharon cuerpo a cuerpo con los Demiurgos. Los veteranos exploradores consiguieron finalmente expulsar a los resistentes Demiurgos de sus posiciones atrincheradas aunque no consiguieron atravesar la puerta altamente blindada del búnker. Cuando las fuerzas del ataque principal de los valhallianos llegaron a la puerta principal del complejo, Rausko vio la oportunidad de terminar aquella batalla rápidamente. Existía una ruta abierta alrededor del mismísimo pico de la montaña, por encima de los búnkeres de los Demiurgos, por la cual sus hombres podrían atacar a los defensores desde detrás de sus defensas. Sin embargo, en caso de que una tropa de gran tamaño emergiera de aquella entrada, serían sus hombres los que iban a verse sin salida. Rausko dejó un pelotón formado por sus guerreros más feroces preparado para contrarrestar cualquier contraataque de los Demiurgos y condujo a sus hombres en una escalada relativamente fácil hasta un peñasco que dominaba la base de los alienígenas. Los Demiurgos lanzaron efectivamente un ataque por la puerta trasera, pero el pelotón de exploradores apostados allí lucharon valerosamente para mantener a los Demiurgos inmovilizados a unos cientos de metros de distancia del puesto de guardia.

El plan de Rausko funcionó a la perfección. Ante la superioridad numérica de los valhallianos y tras sufrir grandes bajas debido a que los hombres de Rausko ocupaban una posición superior e inalcanzable, los Demiurgos no tuvieron más alternativa que rendirse, aunque los tenaces alienígenas siguieron luchando durante una hora más para preservar su muy desarrollado sentido del honor. Casi dos terceras partes de los exploradores habían muerto en aquel asalto y casi la mitad de las demás compañías. No obstante, al haber perdido su fortaleza principal, los Demiurgos ya no podían pasar suministros a las demás bases, de modo que acabaron abandonando Poretta y a los valhallianos se les concedió el privilegio de fundar los primeros asentamientos imperiales en dicho Sistema.

FuentesEditar

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