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Uriel Antares, actual propietario de "Sangre"

Sangre es una Espada Encarmine forjada por el Capítulo de los Ángeles Sangrientos. Fue portada por el Guardia Sanguinario Berethian hasta que se la regaló al aún Capitán Eledan tras la Decapitación del Kaudillo Grizpa.

Tras ser nombrado Señor del Capítulo, y pese al aprecio que le tenía a la espada, Eledan se la regaló a Uriel Antares al ser nombrado Señor del Apothecarion.

HistoriaEditar

Sangre fue forjada en Baal con las mejores técnicas de los Ángeles Sangrientos para ser usada por uno de los miembros más importantes de su mejor unidad de élite.

Pero eso es todo lo que saben los Martillos de Wikia sobre el origen de Sangre. Lo que sí que es bien conocido es como llegó a manos del Capítulo, pues Eledan lo ha contado muchas veces pasmado de admiración.

Hace varios siglos, durante el Cisma de Wikia; muy poco tiempo después de convertirse en Capitán de la 4ª Compañía, Eledan se encontraba con sus hombres de regreso de una operación sencilla cuando recibió una urgente llamada de socorro lanzada en todas direcciones:


En el Mundo Feudal de Ithan II había desembarcado un gran ¡Waaagh! Orko, y sus Fuerzas de Defensa Planetaria simplemente no podían hacerle frente. El mundo no tenía un gran valor, pero sus tremendas cosechas daban de comer a todo el Subsector e incluso se exportaban más allá. Además, los ¡Waaagh!s funcionan como una bola de nieve que rueda cuesta abajo: si no se detienen pronto, se hacen cada vez más grandes.

La caída del mundo condenaría al hambre y la muerte a millones de humanos y pondría en peligro todo el Subsector, así que la 4ª Compañía no se lo pensó y acudió tan rápidamente como pudo.

Sin embargo, y debido a las fluctuaciones de la Disformidad, los Martillos llegaron cuando el mundo había caído casi por completo y solo resistían unos escasos reductos supervivientes.

Los Ángeles Sangrientos llegaron al planeta casi al mismo tiempo, bajo el mando del por entonces Capitán de la 2ª Compañía, Galhan. No se esperaban más refuerzos inmediatos, así que ambos Capitanes y sus grupos de mando se reunieron para analizar cuál era el mejor plan de acción posible.

Pese a que ni los Ángeles Sangrientos ni los Martillos de Wikia tienden a ser Capítulos arrogantes ni testarudos, es inevitable que cuando dos Capítulos Astartes se juntan surja un ambiente de competencia y rivalidad entre hermanos. Es probable que el propio Emperador lo dispusiera así.

Se dispuso que en vista del tamaño del ¡Waaagh!, y para ahorrar muertes innecesarias de hermanos de batalla, lo mejor sería atacar directamente el núcleo del ¡Waaagh! y acabar con el Kaudillo Grizpa, esperando que así la unidad del ¡Waaagh! se desmoronara. Cada Compañía acordó lanzarse desde un punto distinto para que la otra no recibiera toda la presión enemiga... pero lo que estaba en la mente de todos los Astartes presentes era qué Capítulo conseguiría llegar antes hasta Grizpa y decapitarlo.


Eledan volvió a su Barcaza de Batalla Ira Justa y dispuso a sus fuerzas. Como se trataba de un salto sobre el centro del enemigo no tenía sentido recurrir al armamento a distancia. Iba a ser un combate brutal, sin táctica. Los orkos se echarían encima y la tarea sería abrirse paso a través de sus cadáveres.

Lo ideal hubiera sido contar con varias escuadras de Exterminadores, pero una compañía como la 4ª no podía contar con ellas durante El Cisma. Así que Eledan escogió a los mejores y más brutales luchadores cuerpo a cuerpo de la Compañía de entre los Veteranos de Vanguardia y las Escuadras de Asalto más feroces, bajo el mando del Sargento Romerae. Los marines más fuertes rugieron con aprobación al saber lo que se esperaba de ellos; y Erik Truenosangre, desde la Escuadra de Mando de Eledan, rugió más fuerte que ninguno.

No podían correr riesgos de quedar dispersos entre la marabunta Orka, ni de que nadie fuera sobrepasado y pusiera en peligro la integridad del grupo. El selecto grupo de combatientes cuerpo a cuerpo sería lanzado con la mínima dispersión en cápsulas de desembarco; justo después de que algunas cápsulas Tormenta de Muerte limpiasen el camino inmediatamente antes. A partir de ahí, todo dependería de esos luchadores. Un par de Stormtalon harían maniobras de apoyo y una Stormraven estaría lista si era necesaria una evacuación. Ninguno de los Dreadnoughts sería desplegado, pues una misión así era demasiado arriesgada para ésos nobles veteranos.

Las cápsulas se cerraron y se inició la cuenta atrás. Solo en ése momento Eledan miró su espada sierra de siempre y se dió cuenta de que ya era hora de cambiarla. Al menos la utilizaría una vez más.


Una vez llegados al suelo, todo fue un caos. Centenares de orkos ya muertos y otros centenares que se les echaban encima. Los auspex de superficie se activan, delatan la presencia del Kaudillo. Un grito de guerra y una carga hacia esa zona.

Para dar un paso era necesario matar media docena de orkos. Eledan, Erik, el resto de la Escuadra de Mando y los Veteranos de Romerae desmembraron, destriparon, mutilaron y rajaron orkos hasta que sus grises armaduras acabaron rojas, avanzando metro a metro hacia la posición estimada del Kaudillo. No tenían más visibilidad. Cada hermano salvó la vida de su compañero de al lado en muchas ocasiones, las espadas sierra rugieron, las de energía chillaron  y Erik, simplemente, hizo leyenda ése día. La brecha de orkos se abría rápida ante él, y finalmente la formación de Martillos se convirtió en una cuña que avanzaba tras el filo marcado por Erik, siguiendo las voces de Eledan y el estandarte de la Compañía.


Cuando Eledan vió por fin, a lo lejos, a Grizpa, unos guerreros dorados con alas ya luchaban contra él. Eledan los reconoció como Guardias Sanguinarios. Apretó los dientes, rabioso por llegar tarde a la cita, y endureció el empuje contra los orkos junto al resto de los Martillos.

Sin embargo, cuando llegaron a la posición de Grizpa, todo había acabado: El Guardia que parecía al mando decapitaba el cadáver del Kaudillo y los demás establecían un perimetro alrededor.


Los Orkos parecían allí más horriblemente mutilados aún, si cabe. Todo el suelo estaba cubierto de ellos. Y entonces Eledan los vió: Miembros y torsos de Astartes imbuídos en servoarmaduras negras bajo una maraña de cuerpos xenos. Tragó saliva: Por su conocimiento, el Martillo sabía quienes eran. Y se notaba que ninguno había muerto de su primera herida; sino que habían luchado, abriendo brecha, hasta que habían sido literalmente destrozados. Eledan temió ver alguno de sus rostros muertos contraídos en un horrible gesto, pero las pocas cabezas aún enteras conservaban sus cascos.

Incluso los Ángeles Sangrientos que aún luchaban lo hacían de una forma rabiosa y frenética, claramente diferente de la habitual de otros capítulos. Esa era la horrible marca de La Imperfección, que tantas veces había estudiado pero nunca había visto tan de cerca.

Eledan sintió lo más parecido que un Astartes puede acercarse al miedo. Miedo al entender la horrible sombra que acechaba sobre cada uno de sus hermanos Sangrientos. Miedo al no comprender como una de las legiones más bendecidas podía haber acabado cargando con ése peso.

Pero todo ello unido a la compasión. Y a la admiración.


Fue precisamente el Guardia Sanguinario que había decapitado al Kaudillo quien sacó a Eledan de sus oscuros pensamientos, interponiendose gentil pero significativamente entre su línea de visión sobre el cadáver del Perdido en el que tenía fijos los ojos.

- Capitán, tome mi espada como regalo -Y añadió, con una mezcla de socarronería teñida de tristeza- Así nunca podrá volver a decir que los Ángeles Sangrientos le vencieron porque no tenía un buen arma.


Eledan, absorto aún, finalmente alargó la mano y la aceptó; y el Guardia inmediatamente se dió la vuelta para alejarse.

Finalmente, acertó a reaccionar:

- Perdone, hermano; ¿Cuál es el nombre del dueño de ésta espada?

- Ahora se llama Eledan. -Dijo sin volverse- Pero si se refiere al mío, capitán, soy Berethian de la sagrada Guardia Sanguinaria del Ángel. Dicho ésto, Berethian activó sus retrorreactores y salió de la zona junto a sus dorados hermanos.


Dando por sentado que tras la muerte de Grizpa el Waaagh se autoaniquilaría entre las luchas por el poder de sus noblez, todos los astartes evacuaron el planeta y esperaron en órbita evitando que nada saliera del planeta. Cuando estuvo suficientemente debilitado, volvieron a descender y acabaron con todos los Orkos restantes en una rápida y decidida acción.

Durante éste último movimiento los Ángeles Sangrientos no volvieron a mezclarse con los Martillos de Wikia... pero Eledan no dejó de pensar en ellos.

Eran los mejores combatientes cuerpo a cuerpo de la galaxia... pero a un precio demasiado alto.


Uriel Antares recibe a SangreEditar

Décadas después, tras ser nombrado Señor del Capítulo, Eledan se vió en la tesitura de decidir cuál sería su arma principal en combate. Parecía un asunto baladí; pero Purificadora, el antiguo arma de Crissos que Eledan había vuelto a usar tras tanto tiempo y que era un fuerte símbolo para los Martillos, no le gustaba realmente como arma de combate en un inicio.

Era demasiado grande, demasiado aparatosa, demasiado torpe, demasiado llamativa. Y su fiel Sangre jamás le había fallado en ninguna de sus campañas como capitán. Era una gran espada, pero rápida y ágil. Su generador jamás había fallado, y su filo había dado muerte a grandes enemigos del Imperio.

Pero Purificadota... tenia... "algo". Y no solo porque fuera un símbolo. No siempre manifestaba el mismo poder. Durante las pruebas que hizo con ella antes de llevarla al combate, Purificadora no daba mejores resultados que los que podría dar un Puño de Combate común... pero antes, durante los incidentes de La Mesa Rota que pusieron fin al Cisma de Wikia, Purificadora había mostrado otro poder. Como si fuera una amante caprichosa, pero que lo daba todo en los momentos clave. Como si tuviera... cierta voluntad propia.


Nunca supo por qué, pero finalmente Eledan escogió a Purificadora y, pocos años después, ante la injusticia que suponía enterrar a la fiel Sangre en una armería, se la regaló al nuevo Maestro del Apothecarion, Uriel Antares, como forma de reconocimiento por su ascenso y de gratitud por salvarle la vida en la Defensa de Roca Oxidada.

Sangre ha sido tan fiel a Uriel como en su momento lo fue a Eledan, y Purificadora le ha dado muchas sorpresas a éste desde entonces...

FuentesEditar

Escrito por Eledan

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