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Rylanor, héroe de los Hijos del Emperador Leales, contempla el desembarco de los refuerzos Traidores en Istvaan III

Rylanor el Inflexible, un Dreadnought Desprecio, fue el Anciano de los Ritos de la Legión de Marines Espaciales de los Hijos del Emperador durante la Gran Cruzada.

Historia[]

La III Legión se creó junto a sus hermanas Legiones de Marines Espaciales durante las últimas fases de las Guerras de Unificación en Terra, con muchos de sus mejores guerreros extraídos de las cortes y poblaciones de vasallos de sangre de Europa, la luna de Saturno.

En décadas posteriores, otras dinastías terranas siguieron el ejemplo de Europa, llenando las filas de la III Legión con la flor y nata de la juventud terrana, que parecían estar bien emparejadas con la sangre aristocrática de sus Iniciados, formando una hermandad marcial cuya ascendencia en la guerra se remontaba a las edades perdidas de la historia humana.

Rylanor era de esta primera generación de Hijos del Emperador, Rylanor tuvo el singular honor de luchar junto al Emperador, con los honores de batalla de Roma y Thule grabados en su armadura. Su historia era la historia de su Legión, y él fue el primero en portar el Estandarte Palatino a la batalla junto a su recién hallado Primarca Fulgrim.

Cuando cayó gravemente herido en una batalla contra los Eldars, su salvación fue el internamiento de su cuerpo en un Dreadnought Desprecio. Rylanor se convirtió en el Anciano de los Ritos de su Legión, presidiendo las Ceremonias de Iniciación de los Neófitos de los Hijos del Emperador y aportando su poder a la línea de batalla durante décadas, hasta que la traición del Señor de la Guerra Horus desgarró a la III Legión desde dentro. Se dice que podía percibir una mentira en cuanto era dicha, y solía vérsele custodiando la Sala de los Ritos a bordo de la Andronius.

Considerado un miembro del círculo interior de los Hijos del Emperador, Rylanor era uno de los oficiales superiores que asistían al Primarca y ejecutaban sus órdenes. Fue a él a quien se dirigió el Capitán Saul Tarvitz solicitando quedarse en la nave como oficial de enlace (ya que el oficial que tenía estas funciones, el Capitán Odovocar, había muerto luchando en Istvaan Extremis contra los Cantores de Guerra y sus seguidores) en vez de bajar a Istvaan III, ya que tenía ciertas sospechas sobre la batalla que luego fueron probadas. Rylanor accedió a la petición ya que él también temía algo y trasladó a Tarvitz al servicio a bordo de la Andronius.

Dreadnought Contemptor de los Hijos del Emperador armado con un Rayo de Conversión y Bólter Pesado.

Dada su inamovible lealtad al Emperador, Rylanor fue enviado junto con los demás elementos Leales de la Legión a Istvaan III y fue subsiguientemente traicionado junto a sus cohortes, pero sobrevivió al primer golpe asesino de sus antiguos hermanos. Cuando comenzó la lucha entre Leales y Traidores, Rylanor se convirtió rápidamente en un objetivo prioritario para sus enemigos. Su poder condenó a veintenas de renegados Hermanos de Batalla a morir dondequiera que luchaba, mientras que su mera presencia se convirtió en un llamamiento a los Hijos del Emperador Leales a luchar hasta el fin. Considerado destruido en varias ocasiones, consiguió a pesar de sus crecientes daños resistir durante gran parte de la lucha.

Algún tiempo antes del fin de los combates, Tarvitz (que poco antes del bombardeo vírico ya había llegado a la superficie y asumido el mando, tras revelar la traición) le ordenó que guardase un hangar subterráneo de algún tipo. Al venerable Dreadnought no se le volvió a ver durante la batalla y fue dado por muerto por los traicioneros vencedores. Su destino final, sin embargo, se desconoce en la actualidad.

Su segunda muerte[]

"Tanto... tiempo... He... esperado... olvidado. Nombre. Hermanos olvidados... Sólo el odio aguantó. Sólo la venganza me sostuvo."

- Antiguo Rylanor, último superviviente de la Atrocidad de Isstvan III

Tras el último bombardeo orbital de la capital planetaria de Isstvan III, la Ciudad Coral, el venerable Dreadnought se retiró a las profundidades del Palacio del Precentor, para no volver a ser visto.

No era propio de Rylanor huir de una pelea, aunque el traidor Lucius, que inicialmente luchó del lado de los Leales antes de volverse contra ellos para reclamar su posición en la IIIª Legión, había oído por casualidad al Capitán Saul Tarvitz mencionar algo sobre que el honorable Antiguo guardaba algo, aunque no sabía qué era.

Se rumoreaba que había encontrado una especie de hangar subterráneo, pero si ese era el caso, el Gobernador Planetario Imperial Renegado Vardus Praal no lo había utilizado para escapar cuando llegaron las Legiones. El destino de Rylanor, en última instancia, no importaba a sus antiguos parientes traidores, ya que cualquiera que fuera el propósito de Rylanor, creían que estaba condenado al fracaso, y que había sido enterrado bajo miles de toneladas de escoria radiactiva como todos los demás Leales de Isstvan III.

Miles de años terranos después de los sucesos ocurridos durante la Herejía de Horus, un trío de Astartes Herejes de la Legión Traidora de los Mil Hijos, Murshid y Akhtar, liderados por el Hechicero del Caos Malin Vistario, fueron enviados por su Primarca Daemon Magnus el Rojo desde Sortiarius, el llamado Planeta de los Hechiceros, para investigar una señal de socorro que provenía de un mundo muerto hace tiempo. El mensaje se repetía una y otra vez, con una simple frase, ambigua, pero portentosa: "Los Antiguos esperan".

Los Mil Hijos investigadores llegaron al Mundo Muerto y atravesaron una serie de catacumbas subterráneas hasta llegar a un hangar, en cuyo centro se encontraba una pequeña nave espacial destruida por toneladas de mampostería caída.

Junto a la nave, Vistario divisó la silueta destrozada de un antiguo Dreadnought Desprecio. El polvo y la ceniza cubrían su sarcófago de adamantium, y el color de su armadura estaba casi oculto. Una pierna había sido arrancada del cuerpo, y su lado izquierdo se había doblado tan profundamente hacia dentro que la carne que contenía estaba seguramente muerta. Sus armas, un cañón de asalto modelo Kheres y un puño de energía con garras abiertas, apuntaban hacia el cielo, como si este antiguo héroe de las Legiones de Marines Espaciales hubiera querido descargar su furia hacia los cielos con el último resto de su existencia.

El Dreadnought yacía sobre algo semienterrado en la roca del suelo de la caverna, su superficie quemada e irreconocible. Más cables serpenteaban desde la pequeña nave espacial destrozada y se enganchaban a la parte inferior del objeto, así como a la máquina de guerra. Un extraño dispositivo estaba conectado al Dreadnought. Parecía un monstruoso híbrido de instrumento musical y aparato de atrocidad diseñado por un sádico lunático. Sus colores estaban desteñidos, pero en otro tiempo había estado pintado con viveza y elaborado con ornamentos, y todavía vibraba con energía.

Mientras Vistario se acercaba y buscaba la forma de desconectar el dispositivo, que era la fuente de la baliza de socorro que habían recibido los Mil Hijos, el antiguo y no tan muerto Dreadnought se despertó y envolvió el cuerpo del Hermano Murshid con su enorme Puño de Energía. El Dreadnought también apuntó su poderoso Cañón de Asalto a Vistario antes de hacer una pausa y declarar que ellos no eran los que el Dreadnought buscaba.

Al no estar al tanto de los acontecimientos más amplios que habían ocurrido durante la Herejía de Horus, el Dreadnought no sabía de la caída de la XVª Legión en manos del Caos. Al darse cuenta de ello, Vistario se apresuró a seguirle el juego y le dijo al Dreadnought que su Legión aún perduraba. Pero el Dreadnought, aunque apenas se aferraba a la vida, reconoció la evasión cuando la escuchó. El hechicero explicó entonces que no le gustaría la verdad.

Cuando Vistario preguntó por la identidad del Dreadnought, el anciano explicó que era "...el que recuerda. Soy el Anciano de los Ritos". Como un rayo, un repentino destello de clarividencia invadió a Vistario cuando se dio cuenta de que el Mundo Muerto, devastado por la guerra, no era otro que Isstvan III, el lugar donde el Señor de la Guerra Horus había cortado la paja leal de sus Legiones Traidoras y había revelado por primera vez su lealtad al Caos. El Dreadnought no era otro que el Antiguo Rylanor de los Hijos del Emperador.

Vistario conocía el nombre. La única mención del destino del Dreadnought provino de ese narrador tan poco fiable que es Lucius el Sempiterno, quien afirmó que Saul Tarvitz habló de un hangar subterráneo que se rumoreaba que el Dreadnought había encontrado.

Cuando Vistario preguntó a Rylanor por qué no había escapado, el Dreadnought explicó que lo había intentado, pero la onda expansiva de la muerte de Isstvan III fue más profunda y duró más de lo que cualquiera podría haber previsto. El techo de la caverna se derrumbó, destruyendo la nave espacial en el hangar, atrapándolo allí.

Vistario echó un vistazo al extraño dispositivo enganchado al interior de la nave destrozada y preguntó por la finalidad del aparato. Rylanor le explicó que era una especie de arma sónica. Un puñado de sus antiguos hermanos entre los Hijos del Emperador habían encontrado el hangar y trataron de matarlo. No lo consiguieron, pero el poder de sus armas le incapacitó y le dejó mortalmente herido. Vistario dedujo que Rylanor había conseguido reconvertir el Arma Sónica en una especie de baliza de socorro. Pero el Acorazado se rió de la ignorancia de la observación de Vistario, pues el dispositivo no era una simple baliza de socorro, sino un señuelo.

Cuando Vistario preguntó qué pretendía atraer el dispositivo, una voz sedosa respondió: "A mí". ¿No es cierto, Rylanor?" El dispositivo había sido modificado para atraer al Primarca Daemon Fulgrim de vuelta a Isstvan III. Y había funcionado.

Sin previo aviso, Fulgrim -ahora un Príncipe Daemon de Slaanesh- apareció de repente de entre las sombras. Rylanor se sintió horrorizado y asqueado por el aspecto de su antiguo padre genético. El primarca era una abominación, incluso para los estándares de los guerreros que habían visto a su propio padre genético horriblemente cambiado por las energías transformadoras de la Disformidad.

El Primarca Daemon se burló del aspecto dañado del Anciano. Fulgrim le preguntó al Anciano de los Ritos por qué lo había convocado a este lugar muerto hace tiempo. El Dreadnought se las arregló para poner su caparazón en posición de sentado, revelando el objeto que había permanecido bajo él durante milenios. Unos zumbantes cables de alimentación salían del sarcófago de Rylanor hasta un panel de control abierto. Vistario sintió que se le helaba la sangre al comprender por fin de qué se trataba.

Rylanor preguntó a Fulgrim si habían pasado milenios desde los acontecimientos de la Atrocidad de Isstvan III. El primarca daemónico respondió que sí, y se burló de Rylanor por todo el tiempo que había perdido y toda la gloria no ganada, todas las victorias negadas, si todavía hubiera servido en las filas de la III Legión. Rylanor dio otro chillido de risa en respuesta.

Rylanor explicó que, si habían pasado milenios desde la Atrocidad de Isstvan III, entonces él había tenido milenios para perfeccionar su arma. Fue en ese momento cuando el Primarca Daemon se dio cuenta de la verdadera naturaleza del objeto que el cuerpo del Dreadnought había ocultado, cuando Rylanor envió un pulso activador de energía a la ojiva armada de una Bomba Virica sin explotar.

El Hermano Akhtar utilizó sus poderes del culto Raptora e invocó un escudo psíquico kine para contener la explosión, aunque su capacidad para mantener dicha barrera fue puesta a prueba hasta sus límites. Enfurecido, Fulgrim atacó a Rylanor. Potenciado por sus poderes dotados de Slaanesh, rápido como el azogue, el Primarca Daemon aplastó el cañón de asalto del Dreadnought y le arrancó el brazo del cuerpo sin esfuerzo.

Fulgrim utilizó una de sus cuchillas alienígenas y cortó la carcasa exterior del Dreadnought. Alcanzando el interior, abrió una brecha en el sarcófago de Rylanor y arrancó lo que quedaba de la forma mortalmente herida del legionario.

Fulgrim ofreció a Rylanor la oportunidad de volver a la Legión de los Hijos del Emperador y aceptar los dones del Príncipe Oscuro y caminar a su lado, vestido de nuevo de carne. Podía ser cualquier cosa, ya que el Primarca Daemon tenía el poder de esculpirlo en cualquier forma que deseara. Vistario podía sentir el horror de Rylanor ante esta última violación. Un destino ineludible en el que se convertiría en lo que más odiaba.

Al Dreadnought no le importaba si vivía o moría, sólo que Fulgrim se fuera con él. Rylanor rugió su desafío: "¡Nunca! ¡Lo único que nos queda entre nosotros es que moriremos juntos! Soy Rylanor de los Hijos del Emperador. Antiguo de los Ritos, Venerable de la Hueste Palatina, y orgulloso servidor del Emperador de la Humanidad, amado por todos. Te rechazo ahora y siempre".

Los Mil Hijos no sabían qué hacer: dejar que el asunto llegara a un punto crítico o intervenir en favor de Rylanor. Vistario sintió la infinita malicia de Fulgrim, su cruel disfrute de la angustia de Rylanor y la impotencia de los Mil Hijos. El primarca de los Hijos del Emperador se regocijaba en su orgullo desmesurado, un rasgo que Magnus el Rojo le había dicho a Vistario en más de una ocasión que había estado presente mucho antes de su caída en el Caos.

Pero más que nada, más fuerte incluso que el rencor de Fulgrim, Vistario sintió el orgullo y el honor de Rylanor, el núcleo inquebrantable de grandeza que lo había enfrentado a sus hermanos y lo había visto descender a una locura obsesiva atrapada bajo la superficie de un Mundo Muerto. Vistario le tomó la medida a Fulgrim, sin ver nada digno en él. Sus compañeros guerreros intuyeron el momento de su decisión.

Vistario levantó su bólter y disparó un proyectil reactivo en la parte posterior del cráneo del Hermano Akhtar. La cabeza del Raptora explotó y con su muerte, la fuerza psíquica que retenía la detonación de la ojiva terminó. Una vez más, toda la vida se consumió en Isstvan III, primero por la descomposición orgánica causada por el virus Devorador de Vida y luego por la conflagración planetaria que siguió a la ignición de toda esa materia orgánica.

El virus Devorador de Vida tardó mucho menos en consumirse en la Segunda Muerte de Isstvan III. Sin embargo, no mucho después, una sombra emergió de la subciudad, una silueta serpenteante de ceniza, unida por una red de energía demoníaca.

Ni siquiera las toxinas virales forjadas por la antigua ciencia del Emperador podían deshacer lo que los poderes más oscuros de la Disformidad habían suscitado. La forma del fenicio ya se estaba recomponiendo, pero su alma estaba rota. Porque ningún dolor, ninguna herida y ninguna lesión podían herir tanto a un ser como la negación de su propia magnificencia imaginada. Esa simple verdad fue la victoria final del antiguo Rylanor.

Armamento[]

El Dreadnought Desprecio de Rylanor el Inflexible iba armado con un Cañón de Asalto modelo Kheres y con un Arma de Combate Dreadnought con Lanzallamas Pesado incorporado. Estaba equipado además con descargadores de humo, un reflector y un Escudo Atomántico.

Fuentes[]

Extraído y traducido de Lexicanum Inglés.

  • The Horus Heresy, Primer Libro: Betrayal, por Alan Bligh.
  • Sons of the Emperor (Antología) — The Ancient Awaits, por Graham McNeill.
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