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Rodrick Vaticien es un Marine Táctico omitano que combate en la 4ª Compañía de los Martillos de Wikia. Pertenece a la escuadra táctica Águila Carmesí de la 4ª compañía; una de las más laureadas de todo el Capítulo.

HistoriaEditar

Rodrick nació como hijo menor de una adinerada familia de las altas montañas controladas de los omitanos. Su familia, aunque no era de las más notables de la zona, manejaban grandes sumas de dinero pues de dedicaban a las actividades bancarias y al préstamo. Además, su padre era amigo del Conde de Esclarios, de una ilustre villa de la zona lo que había mejorado en gran medida la posición social de la familia.

Un día, cuando Rodrick contaba con pocos años de edad, su padre cayó enfermo y los negocios pasaron a manos del mayor de sus hermanos, que intentaba llevar sus tierras lo mejor que podía, aunque su inexperiencia le costaba ciertas pérdidas. Tras varios años de postración en la cama, el padre de Rodrick murió. Con el tiempo, los negocios volvieron a prosperar gracias a la madurez y experiencia de su hermano así como los casamientos de sus dos hermanas con nobles de la zona. Su otro hermano, Godied, ingresó en las milicias, sirviendo a importantes personalidades de todo Nyumba debido al carácter indomable de los omitanos y su más que afamada habilidad militar. Por lo tanto, Rodrick pasó una infancia solitaria, que pese a no ser dura pues estaba rodeado de todos los lujos y comodidades, echaba en falta el cariño de su familia pues estaban más centrados en la riqueza y el honor de la sangre. Muy unido a su hermano Godied ya que desde pequeño mostró una pasión desmesurada por las armas y las batallas, Rodrick bebió de sus enseñanzas y comentarios por lo que a su hermano mayor no le extrañó el día que le dijo que seguiría a Godied en las milicias. Pareciéndole una buena idea, ya que así no tendría que compartir la herencia familiar, se encargó de que los mejores instructores y soldados enseñasen a su infante hermano. Aunque no poseía la misma habilidad y pasión de su hermano, fue ganando experiencia y soltura todos los días de sol a sol, mientras nadaba en las heladas aguas de los lagos, trepaba por las ásperas cortezas de los árboles y sangraba al despeñarse por los quebradizos pasos montañosos.

La alegría de Rodrick vino en aumento cuando su hermano llegó de servir a un importante patriarca Nichiyoru y le dijo que él mismo se encargaría de terminar su adiestramiento para llevarlo con él en su próximo contrato. Godied contempló para su satisfacción cuanto había progresado Rodrick y mirándolo como combatía, sentía el orgullo de que su hermano se convertiría en uno de los mejores guerreros que había dado el planeta.

Todo se truncó cuando una noche, varias familias rivales se confabularon para atacar la finca donde vivían los Vaticien y quemar sus vastas tierras. Godied, junto con algunos de los sirvientes y guardias de la familia, dirigió la defensa, trabándose en una frenética lucha contra otros mercenarios locales. Mientras tanto, Rodrick y su hermano mayor, su esposa y la anciana madre, permanecieron escondidos en una habitación secreta. Sin embargo, uno de los mayordomos que había aceptado una gran suma de dinero por traicionar a la familia reveló el escondite a varios de los asaltantes que mataron al hermano mayor e hirieron de gravedad a la esposa, dejándola tullida para el resto de sus días. Nadie sabe si fue piedad, compasión o arrogancia lo que hizo que ninguno de los asaltantes tocase un pelo al pequeño Rodrick y su madre. Tras lograr expulsar a los mercenarios, Godied se encontró con una escena desoladora ya que su amada madre lloraba desconsolado sobre el cadáver de su hermano. Tras el funeral y gastar parte de la fortuna en reparar los daños, Godied tuvo que tomar la amarga decisión de quedarse como nuevo señor de la finca teniendo que abandonar su grata y satisfactoria profesión de mercenario.

Una gélida mañana de invierno, Godied levantó a Rodrick de la cama cuando las estrellas estaban desvaneciéndose y el sol empezaba a despuntar por el horizonte. Le dijo entre susurros que se vistiera y lo acompañase al jardín principal. Cuando llegaron, Rodrick distinguió entre las sombras a varias figuras que rodeaban un ligera aeronave de vuelo atmosférico. Entre lágrimas, Godied le dijo que lo había inscrito en los Juegos Nyumbianos, y tras superarlos; algo de lo que estaba plenamente seguro, iría al espacio para llegar a ser uno de los mejores guerreros no solo del planeta, sino de la Humanidad. Conteniendo a duras penas sus dulces lágrimas, Rodick se despidió de su querido hermano en un largo abrazo y acompañó al colosal guerrero. El día indicado, Rodrick superó las pruebas con clara facilidad, gracias al exquisito y completo entrenamiento que había recibido en su niñez, aunque lo que realmente le permitió superar los Juegos, fue su inusitada constancia y fuerza de voluntad.

Los años fueron pasando y se le concedió el tremendo honor de poder ser un neófito tras comprobar que todos sus nuevos órganos habían sido aceptados sin inconvenientes por el huésped. Todos los años que sirvió como explorador, creció su admiración hacia el capitán Hel Vaal, ya que su carisma, impulso y socarronería gustaban al neófito. Siempre que podía, aprendía del capitán como lo había hecho antaño con su hermano, y siempre que este lo convocaba para que combatiese a su lado fue el guerrero más dichoso de la compañía. Hoy en día, todavía sigue aprendiendo del veterano y vencedor de grandes batallas, Hel Vaal; y cuando se encuentran juntos en la Gran Biblioteca, intercambian anécdotas de sus misiones. Así mismo, no es raro verlos juntos en las jaulas de entrenamiento.

Su siguiente pasó fue el colosal privilegio de poder portar la servoarmadura, pasando de nuevo sin tacha entre los marines de asalto y devastadores hasta alcanzar el rango de marine táctico. Tras verlo combatir en varias batallas, el Señor del Apothecarion, Uriel Antares, lo llamó con el pretexto de hacerle un chequeo rutinario. Allí en las inmaculadas paredes del Apothecarion y con el constante olor a antiséptico, Uriel le hizo una serie de pregunta a Rodrick para ver su interior, es decir, sus más recónditas pasiones, virtudes y temores. Con una afable sonrisa en el rostro, le ofreció entrar en una prestigiosa e histórica escuadra de la 4ª compañía ya que Rodrick poseía cada uno de los atributos que estaba buscando: honor, constancia y sacrificio. Tras hablar con el capitán Romerae, que aceptó la inclusión de Rodrik en la escuadra Águila Carmesí, la servoarmadura de Rodrick fue decorada con los símbolos e iconos de la 4ª.

Allí conocío a sus nuevos hermanos, entablando gran amistad con Auberon, segundo al mando de la escuadra y gran guerrero. Con los demás miembros también tiene una buena relación aunque desconfía del inestable Maxwell. Armado con un bolter y un cuchillo de combate, seguirá combatiendo con cualquier enemigo que le ordenen con la misma determinación que el primer día que empuñó un arma acercándose cada vez más, al deseo de su hermano de ser uno de los grandes guerreros de la Humanidad.

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