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Necron sin fondo

Gygabi'tha, cronista de las Dinastías, ha despertado tras eones de sueño para rescatar sus arcanos archivos. Pulsa sobre ella y te guiará por la laberíntica historia de los Necrones.

Tus visitas honran a la Triarca

EVALUACIÓN DE NAVE ANÓMALA [EX-342/26] - INFORME ADICIONAL

Enviado a: Informe imperial CHT 16/2326. Informe de la Inquisición 2141 2/2452.

Referencia: Naves espaciales FC Necrón AA.

Recibido: 8551980.M39

Acreditación: Comisario Naval Stromm.

Autor: Capitán Felstorm.

Transmitido: Presencia Indomable (Sistema Cloras).

Transmisor: Astrópata Primus Kaleb.

Receptor: Astrópata Terminus Gulbrecht.

Pensamiento del día: La vigilancia es tu escudo.

La operación de recuperación de restos que se está llevando a cabo en el pecio espacial Heraldo Impío ha sido interrumpida por un descubrimiento profundamente turbador que se ha hecho a bordo del pecio y que ha conducido a la muerte del Inquisidor Daska y de varios de mis tripulantes.

En el interior del núcleo del Heraldo Impío encontramos un pequeño pero denso asteroide (aproximadamente, de 3 metros de diámetro y de un peso estimado de 37 toneladas). Este fenómeno no es común, pero puede darse en pecios de gran tamaño. Sin embargo, en este caso, el asteroide no tenía un origen natural, sino que se trataba del fragmento de una estructura mayor construida artificialmente. Con la ayuda de unas agarraderas, logramos elevar el fragmento y sacarlo de la cubierta del pecio. En el interior, previamente sellado, encontramos una estructura empotrada con formas arqueadas bastante toscas, pero que se entrelazaban entre sí de tal modo que parecían confundirse entre ellas. El efecto era, cuanto menos, perturbador: tres de mis tripulantes sufrieron violentos ataques de epilepsia con tan solo mirarlo. Resultó del todo imposible identificar los materiales con los que estaba construida esa estructura, pues cada intento tenía resultados distintos. Nuestros augures estaban desesperanzados y no disponíamos de herramientas para intentar penetrar la sustancia con la que estaba construida.

Tras investigar en nuestra base de datos, logramos establecer una conexión entre el material con el que estaba construido el fragmento y unas ruinas prehumanas descubiertas en Tamar IV en 788.M38. El informe de Tamar mencionaba una pirámide construida parcialmente con una sustancia similar. La investigación se dejó en manos de un equipo especialista del Adeptus Mechanicus y sus informes revelaron que la pirámide estaba asociada a una raza de criaturas mecánicas conocidas con el nombre de Necrones. Los informes eran bastante contradictorios y parecía que únicamente el Inquisidor Daska había sabido interpretarlos. Una vez estudiados, me ordenó que pusiese la nave Presencia Indomable en situación de alerta máxima y que permaneciera a 200 millas del Heraldo Impío. Desde este momento, solo el Inquisidor Daska y sus investigadores especializados tuvieron acceso al pecio. Asumí que los artefactos Necrones eran inestables y, de algún modo, mi nave ya no estaría a su alcance.

Fue en su cuarto viaje al pecio cuando la investigación empezó a ir mal. Me encontraba en el puente del Presencia Indomable cuando se detectó un gran despliegue de energía procedente del pecio espacial. Investigaciones posteriores revelaron que se había activado el funcionamiento del motor del Heraldo Impío e, inmediatamente, traté de contactar con Daska, pero no hubo respuesta alguna, así que envié al Tecnosacerdote Masseuko, pues se trataba de un miembro leal y eficiente de mi tripulación y podía contar con su total cooperación. Me informó de que Daska había ordenado que se dispusiese una fuente de energía junto al reactor del casco. El procedimiento resultaba muy peligroso, pero la construcción fue absorbiendo energía a una preocupante velocidad. Yo no disponía de suficiente autoridad para poder contradecir la orden y tuve que interrumpir el contacto pues necesitaron a Masseuko para efectuar la súplica de que se mantuviese el conducto de energía principal en funcionamiento.

Transcurrieron diez minutos hasta que pudimos restablecer el contacto. En aquel momento yo había entablado comunicación con el Comisario Naval Stromm, que estaba de acuerdo en cargar los torpedos y disparar todas las armas contra el pecio. Cuando Masseuko contestó, estaba salvajemente alegre, pero pudo calmarse lo justo como para enfocar con el óptico de su ojo biónico en dirección al puente. El espectáculo era dantesco, pero pude distinguir el fragmento de asteroide. La construcción brillaba de una forma semejante al arco de una puerta lleno de niebla. La forma del fragmento de asteroide había aumentado y ahora parecía un suave muro tras el portal y se expandía como si se tratase de una pequeña fortaleza. La superficie parecía de obsidiana con reflejos plateados y de su núcleo emanaba un destello que inundaba la cámara de luz verdosa.

Pude observar cómo el Inquisidor Daska permanecía cerca del artefacto mientras los Tecnoadeptos se agolpaban a su alrededor. Stromm miró por encima de mi hombro. Le recuerdo diciendo que, fueran las que fueran las intenciones de Daska, estaba tomando claramente el camino hacia la herejía. Le dije que más bien era el camino al suicidio mientras de cada una de las esquinas de la ahora pequeña fortaleza salían lo que parecían armas que estaban tomando forma. Intenté ordenar a Masseuko que cortase el suministro de energía, pero no pudo oírme debido al profundo y resonante zumbido emitido por el artefacto que absorbía toda la potencia de los reactores. Supe entonces que Daska y el resto de sus tropas eran hombres muertos y aparté la mirada. Mientras ordenaba a mi oficial artillero que se preparase para abrir fuego, observé la mirada de horror que reflejaba el rostro de Stromm y no pude evitar mirar hacia la pantalla.

Un disparo relampagueante surgió procedente de las armas del artefacto alienígena y destrozó a todos los hombres que se encontraban a su alrededor. La imagen se tambaleó oblicuamente. Alcanzó a Masseuko, que cayó al suelo, pero la transmisión continuó, aunque con un pesado estatismo. El portal resplandeció y una criatura metálica encorvada surgió de su interior. Por suerte, Daska ya empuñaba su pistola bólter y abrió fuego sobre el pecho del monstruo como prueba de su habilidad. Mi mano se elevó, dispuesta a dar la orden de abrir fuego a mi oficial artillero, pero la mantuve inmóvil al observar que la criatura metálica se desplomaba. Junto a mí, Stromm gruñó con coraje al Inquisidor sitiado. Incluso aunque el primer enemigo había caído, otros tres monstruos aparecieron desde el portal. Daska abrió fuego sobre ellos, pero esta vez sus disparos no alcanzaron los puntos débiles entre los recovecos de sus armaduras. Con tranquilidad, Daska sacó un cartucho para introducirlo en su recámara y recargar el arma, pero las tres criaturas le dispararon. Cayó atrapado por los rayos y su piel se deshizo en tiras hasta que al final cayó cubierto de sangre como un muñeco desmadejado. Lo miré mientras caía y entonces observé cómo el robot que él había destruido volvía a ponerse en pie. Dejé caer mi brazo.

Habíamos inspeccionado el Heraldo Impío durante algún tiempo, así que sabíamos dónde apuntar. Una salva de torpedos hizo detonar el reactor encendido y el casco empezó a resquebrajarse a la vez que finalizaba la transmisión emitida por el ojo biónico de Masseuko.

Amplié el alcance y continuamos disparando a cada fragmento lo suficientemente grande como para ponerse en nuestro punto de mira hasta que el sistema quedó inundado de escombros.

No sé por qué Daska tomó aquella decisión. Supongo que las criaturas que vio eran Necrones. Por lo que respecta a aquel artilugio, aquel monolito negro, no tengo idea de lo que era. He ordenado un barrido a fondo del campo de escombros, pero no tomaré ninguna otra decisión hasta que me transmitan nuevas órdenes.

Espero sus instrucciones.

Que el Emperador os proteja.

FuentesEditar

  • Codex: Necrones (3ª Edición).
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