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Bulldog El Sargento Guillermito, mascota de los Marines Espaciales, tiene el honor de patrocinar este espacio por orden del Capellán Cassius de los Ultramarines. ¡Pulsa sobre él y te acompañará a una Cruzada épica!

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Kjarl se liberó de su Cápsula de Desembarco, cayendo sobre la nieve fundida de su alrededor. El humo se arremolinaba. Los cañones rugían. Para los sentidos de Kjarl todo quedaba velado por el palpitar de la sangre en sus oídos y los aullidos de los Wulfen.

Los guerreros bestiales estaban cercan, toda una Manada Asesina atacaba un reducto de tormenta de fuego para desmembrar a los Marines Espaciales del Caos de su interior. Kjarl observó con los ojos bien abiertos, luchando contra el hambre salvaje que inundaba su pecho. El dolor le sobrecogió cuando los Wulfen volvieron a aullar y notó algo más, una sensación que no había sentido desde su Prueba de Morkai. Un fuego ardió en su sangre. Por un momento el Cazador Gris conoció una nueva fuente de horror cuando su cuerpo se retorcía. Sus músculos crecieron dentro de su armadura y sus colmillos se alargaron, la bestia creció en Kjarl y enterró todos sus pensamientos racionales.

Cuando los Wulfen volvieron a aullar, Kjarl aulló con ellos. El Lobo Espacial dio tres grandes pasos y se lanzó contra la brecha en el muro del reducto, cayendo sobre un odiado traidor. Su nueva manada rugió de aprobación, dándole la bienvenida mientras despedazaban a su presa.


El Señor Skayle luchó con furia contra los Lobos Espaciales que le habían rodeado. Su armadura estaba rota y empapada con su sangre, pero el Señor del Caos seguía luchando como una serpiente. Había cortado la cabeza de una víctima, empalado otra y había esquivado un puño de combate antes de cortar el brazo de su portador.

Cuando el último de sus enemigos cayó se dio cuenta de la súbita ausencia de sonido. Skayle maldijo al darse cuenta de que las Baterías Venganza a su espalda habían dejado de disparar. Peor aún, el altavoz no tardó en revelar que no sólo ese emplazamiento se había detenido.

—¡Han tomado la cámara de mando!

—Las puertas no se cierran. ¡Los cañones han caído! ¡Los Lobos están tomando la fortaleza!

—Estamos perdiendo terreno. Por los Dioses Oscuros...

La batalla estaba perdida y era hora de abandonar. El Señor Skayle juró de nuevo mientras intentaba sin éxito establecer una comunicación con su crucero. Un instante después una enorme forma surgió del humo y la derribó.

El líder de la Legión Alfa giró con el golpe, alzándose con su espada preparada y tres enormes cortes en su pecho. Skayle no tuvo tiempo de pensar en ello ya que el enemigo volvía a estar sobre él. Herido, su velocidad sobrenatural le abandonó.

Logró clavar su arma en el hombro del enorme lobo que se había estrellado contra él, pero a cambio la bestia le rompió varios huesos. La espada de Skayle cayó al suelo y se encontró observando los ojos azul hielo de Harald Deathwolf que le observaba detrás del enorme lobo.

—Hora de pagar, traidor —gruñó el Señor Lobo, alzando su hacha helada.

—El ritual está completo, perrito —susurró el Señor del Caos rencorosamente—. Matarme no cambiará nada.

—Tal vez no —replicó Harald con una sonrisa resignada—. Pero me hará sentir mucho mejor.

Dicho esto, el hacha descendió y Vydus Skayle se unió a sus Dioses Oscuros.

Fuente Editar

  • Warzone Fenris: Curse of the Wulfen (7ª Edición).
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