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Tecnosacerdote Wikihammer 4 El Adepto Sabiondus, mascota del Adeptus Mechanicus, protege este saber; pues es parte del Omnissiah. Pulsa sobre él para aprender más sobre los adoradores del Dios Máquina.

El Omnissiah sabe todo, comprende todo. Tus visitas honran al Dios Máquina.

El Inquisidor Thrax se aclaró la garganta y dictó la última sección de su informe.

—Los mutantes han sido erradicados en todo el Capítulo. Los oficiales corrompidos han sido ejecutados. El Señor del Capítulo escogió quitarse la vida antes que afrontar su merecido destino. Las criaturas que invocó han sido exorcizadas o han regresado a la Disformidad. Por experiencias pasadas, sabemos que una vez roto el lazo, este debe ser restablecido desde nuestro lado de los portales. Eso no ocurrirá de nuevo en este lugar. Mi administración de justicia se ha asegurado de ello. Los desafortunados fallos de los últimos meses han sido corregidos. Se adjuntan informes de bajas completos. Ahora puedo afirmar con confianza que, bajo su nuevo y moralmente puro cuerpo de oficiales, el reformado Capítulo de los Asesinos Grises del Adeptus Astartes resultará tan leal en el futuro como lo fue en el pasado. ¡Salve al Emperador! Thrax, Inquisidor Ordinario, en este día, etcétera, etcétera... Haz una buena copia y vuelve con ella para que pueda sellar el despacho.

—Sí, señor Inquisidor.

Thrax se sentó ante el escritorio del antiguo Señor del Capítulo. Tenía pensado quedárselo. Su artesanía tenía un cierto encanto ingenuo. El trabajo de taraceado era particularmente fino para un mundo atrasado; qué patrones tan intrincados, qué disposición tan agradable de maderas y tecnoplásticos. Uno podía incluso creer que todo significaba algo. Su dedo paseó ociosamente por su superficie, siguiendo la línea de un remolino y un lazo...

En la Disformidad algo se agitó. Su nombre casi había sido usado. Pronto se usaría la Palabra, y se abriría el Camino. La invocación estaba ocurriendo. Podía sentir la proximidad creciente del poder y la intención...

Thrax estaba pensando con intensidad, y ahora su dedo apenas se movía. El Señor del Capítulo había sido débil, un idiota. ¡Pero y el poder que había probado! Usado adecuadamente, al servicio del Emperador, ¿no le convertiría en el mejor, en el mayor de todos los Inquisidores? Su dedo se movió a través del escritorio de nuevo, siguiendo las incrustaciones...

Pronto... Pronto...

Thrax alcanzó el final de la línea de tecnoplástico. Se giró a medias hacia algo intuido en el rabillo del ojo. Y entonces lo supo...

¡AHORA!

Hubo una llamada a la puerta. El escriba había retornado.

—Inquisidor Thrax, tengo la copia de vuestro informe, señor —su voz se llenó de dudas—. ¿Inquisidor... Thrax? ¿Mi señor?

En una acometida de mandíbulas y carne jadeante, el Inquisidor Thrax se dio un festín.

Thrax

El corrompido Inquisidor Thrax devorando a su asistente.

Fuentes Editar

  • Realms of Chaos: Slaves to Darkness (1ª Edición).
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