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Khorne medio sin fondo

Cerberus el Rebañacráneos, mascota de los Poderes Ruinosos, patrocina este espacio para honrar a sus demoníacos señores. Pulsa sobre él y te introducirá en los misterios del Caos.

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Marine Táctico Despojadores 3ª Edición ilustración

Marine Táctico del Capítulo de los Despojadores.

El Hermano-Capitán Ayran podía sentir al Demonio dentro de su espada retorcerse y removerse en su mano. A su alrededor reinaba la carnicería mientras sus hermanos Astartes de los Despojadores asaltaban el puente de la Orgía del Pecado. Con su gris armadura salpicada de sangre, Ayran invocó al Emperador y rebanó la cabeza de otro Legionario Traidor de armadura negra, haciendo volar por los aires el casco con rostro de calavera del guerrero en una lluvia de sangre. Por un momento, el estruendo de la batalla pareció difuminarse para Ayran, y sus ojos se vieron atraídos hacia la sangre que cubría la espada de medianoche de su mano mientras el negro acero la consumía. Cuando la espada bebió la vida de su última víctima, el Capitán Marine Espacial pudo oír a los susurros de su mente agitarse una vez más.

Estásss cumpliendo la voluntad del Emperador —decía la voz en tonos sibilantes—. Hicissste bien llevando a tu Compañía aquí, igual que hicissste bien tomando la Hoja Umbría. Para derrotar al Caosss, debesss volver al Caosss contra sssí misssmo.

La voz había acosado a Ayran desde que los Despojadores habían llegado al Ojo del Terror, erosionando lentamente su voluntad y asfixiando las últimas ascuas de su fe en el Emperador. Aquí y ahora, el Capitán Ayran no podía decir claramente si la voz era de la espada o era suya. Más importante, quizás, era que ya no le importaba.

Con otro barrido brutal de la Hoja Umbría, otro Traidor cayó, y Ayran disfrutó sombríamente de la facilidad con la que la espada atravesaba la ceramita y la carne Astartes. Cuando el Legionario Negro cayó sobre la cubierta resbaladiza de sangre, el camino hasta el puente de la nave quedó abierto y Ayran dirigió a sus Despojadores a través de la brecha. En los cerrados confines de la cubierta de mando, la batalla tomó un nuevo cariz letal, y los disparos a bocajarro de bólter iluminaron las sombras mientras desgarraban figuras con servoarmadura en la oscuridad. Con su pistola bólter saltando en su mano izquierda, Ayran cargó al puente, barriendo con su arma secundaria en un amplio arco de fuego. Las balas estallaron cuando encontraron las encorvadas formas de los servidores contaminados por la Disformidad y de la encogida tripulación cultista, o quedaron reducidas a la nada cuando golpearon los escudos de vacío que cubrían los ventanales catedralicios que rodeaban la cámara.

Señor del Caos Exterminador Legión Negra

Señor del Caos de la Legión Negra en armadura de Exterminador sacrificando las glándulas progenoides de un Ultramarine.

Al otro lado del mar de Marines Espaciales que luchaban, Ayran vio al Señor del Caos alzarse de su trono, con los retorcidos cuernos de su casco ardiendo con llamas azules mientras su brillante mirada examinaba la carnicería. Una vez más, el Capitán Despojador escuchó a la voz hablar en su mente.

¡Essste esss! —dijo—. ¡Él esss la razón por la que essstásss aquí, por la que tomassste la Hoja Umbría, esss la voluntad del Emperador que le matesss! ¡Acaba con sssu vida ahora!

Deshaciéndose de su pistola bólter y tomando la espada demonio con las dos manos, Ayran se abrió camino a través de la batalla, golpeando allí donde veía la armadura negra y el profano ojo del Architraidor. Al acercarse al Señor del Caos, el Traidor alzó su propia arma, una enorme hacha sierra cubierta de runas, cuyo motor aullaba como si tuviera sed de sangre. Ayran gritó incoherentemente al descargar su primer golpe, concentrando toda su ira y su odio al Caos en un barrido desde arriba capaz de partir huesos. El Señor del Caos apenas levantó a tiempo su hacha para pararlo, e incluso entonces cayó sobre una rodilla por su fuerza. Pero este enemigo no sería destruido tan fácilmente, y el Traidor empujó de vuelta con una fuerza inhumana, estrellando un hombro en el peto de Ayran. El golpe hizo tambalearse al Hermano-Capitán y le obligó a bajar los escalones del trono de mando, y dio al Señor del Caos la oportunidad para ponerse de pie una vez más antes de retomar el ataque.

En un borrón de chirriantes dientes de adamantio y runas llameantes, el Señor del Caos golpeó salvajemente a Ayran, haciéndole retroceder con cada golpe y arrancando trozos desiguales de su armadura. El Capitán Despojador intentó parar cada golpe, pero su enemigo era demasiado fuerte, y simplemente apartaba a un lado sus defensas. Con un golpe descendente rápido como un relámpago, el hacha sierra finalmente apartó por completo su espada, marcando un profundo surco a través de la placa pectoral de Ayran y estrellándole contra el suelo.

Ayran podía sentir costillas rotas y órganos desgarrados moviéndose dentro de su pecho, y a través de su agonía vio que el aquila de su armadura había sido desgajada en dos. En algún lugar por encima de él, la oscura forma del Señor del Caos se acercó para rematarle.

Aún no —susurró la voz—, esssta no esss la hora de tu muerte, la obra del Emperador aún essstá incompleta, sssolo cuando tu deber esssté completo podrásss entregarte al olvido...

Como el impacto de un rayo, energía pura fluyó desde la Hoja Umbría hasta Ayran, y su brazo ardió cuando la energía disforme se introdujo en su cuerpo. Con crujidos y burbujeos húmedos, la herida del pecho del Capitán Despojador se cerró y una cicatriz fresca cubrió el sangriento desgarrón. Clavando su espada en la cubierta y agarrando su empuñadura, Ayran se impulsó para ponerse de pie. Todo esto pareció ocurrir en apenas un instante, y cuando el Señor del Caos descargó lo que creía que sería el golpe de gracia, la espada de Ayran estaba allí para pararla.

Ahora las tornas cambiaron, y era el momento de Ayran de hacer retroceder al Señor del Caos, haciendo caer una lluvia de golpes sobre el Traidor mientras la Hoja Umbría ardía oscuramente. Finalmente, los Marines enfrentados alcanzaron la base del trono de mando, y la voz chilló en la mente de Ayran.

¡MÁTALO, MÁTALO AHORA! —aulló la voz.

Consumido por el poder de la espada demoníaca, Ayran apartó de un golpe el hacha sierra del Señor del Caos, haciéndola caer repiqueteando sobre la cubierta. Invirtiendo su agarre sobre la Hoja Umbría, la clavó en el pecho del Traidor hasta que la cruz tocó la ceramita y la espada se clavó profundamente en la cubierta. En un acto final de rabia, el Señor del Caos se arrancó el casco, revelando una cara mutada y bestial con colmillos curvados y ojos animalescos y amarillos. Babeando sangre negra por su mandíbula de doble articulación, el Traidor maldijo a Ayran en la lengua de los Demonios, escupiendo inmundicia sobre su placa facial al morir.

Cuando la locura de la espada poseída abandonó la visión de Ayran, pudo ver que era el único en pie en la cubierta, y que los Despojadores de armadura gris y los traidores de la Legión Negra yacían a su alrededor en enmarañadas pilas. Mirando los muertos escuchó de nuevo la voz.

Be'lakor Príncipe Demonio Horrores de Tzeentch

Be'lakor, el primer Príncipe Demonio del Caos, acompañado por una horda de Horrores de Tzeentch.

—Lo hasss hecho bien, Capitán Ayran de los Dessspojadoresss, verdaderamente bien, y ahora esss el momento de tu recompensssa.

Demasiado tarde, Ayran se dio cuenta de que la voz no provenía de su mente sino de las sombras. La última cosa que llenó su visión fue un par de ojos ardientes, antes de que la oscuridad lo tomase por completo.

Be'lakor descendió lentamente de la oscuridad del techo del puente, tirando los destrozados restos del Capitán Despojador con los de sus Hermanos de Batalla sobre la cubierta empapada de sangre. El Marine Espacial había cumplido bien su papel, y otro de los caudillos de Abaddon había encontrado su fin. El Demonio se inclinó sobre el lugar donde el Señor del Caos Eyron había caído, saboreando la muerte de otro rival por las atenciones de los Dioses del Caos. Recogiendo la Hoja Umbría, Be'lakor alcanzó las débiles y lastimosas mentes de los tripulantes de la nave. Aplastando su inefectiva resistencia ante su voluntad, el Demonio los convirtió en sus marionetas y comenzó a activar una explosión en cadena de los motores de plasma que desintegraría la Orgía del Pecado. Con otra parte de su plan completada, Be'lakor desapareció una vez más en las sombras.

FuentesEditar

  • Dataslate: Be'lakor the Dark Master.
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