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Tecnosacerdote Wikihammer 4 El Adepto Sabiondus, mascota del Adeptus Mechanicus, protege este saber; pues es parte del Omnissiah. Pulsa sobre él para aprender más sobre los adoradores del Dios Máquina.

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Caos marine slaanesh mutante

Marine del Caos mutante

El Hermano-Capitán Karlsen estudió la carnicería con cansancio. Le dolían las heridas. Le dolía la armadura como si fuera su propia piel magullada y casi envidiaba a aquellos que habían muerto. Pasó sus tentáculos metálicos sobre los restos fundidos del Ingenio Demoníaco, los despojos de todo un amo de la guerra. Aún estaban calientes debido a la fusión del reactor que había sufrido y que, al fin, había enviado su espíritu iracundo de vuelta a la Disformidad. Al otro lado del enorme cráter se encontraba la cabeza de un Titán Warhound humeante, medio enterrado en un montón de cenizas y escoria.

Karlsen observó cómo bebían los rebeldes triunfantes y escuchó sus bromas y charlas. Los pocos cultistas que bailaban entre los escombros no se habían dado cuenta, pero eran hombres muertos. Sus patrones demoníacos habían sido expulsados o habían desaparecido cuando se cerró la fisura Disforme. Los Marines Espaciales del Caos se irían en breve. Sin todos ellos, las fuerzas imperiales acabarían rápidamente con la rebelión de este mundo. Y se estaban acercando con todo su potencial. A Karlsen no le importó. Habría otros mundos que conquistar más adelante.

Sus vagabundeos le habían llevado a un templo en ruinas de la Ascensión del Emperador. Estaba ennegrecido por el fuego y lleno de esqueletos y armaduras fundidas. Obviamente había sido uno de los puntos más conflictivos de la batalla. Bajo los escombros escuchó un gruñido. Una figura se alzó desde las entrañas fundidas del edificio con un sonido inconfundible de ceramita rascando contra los escombros. Karlsen observó desapasionadamente cómo un Ángel Sangriento aún vivía. El Marine Espacial estaba destrozado y el rojo de su armadura casi había desaparecido debido al calor de la explosión. Alzó su casco y su único ojo miró a Karlsen cargado de odio. Frenéticamente el Ángel Sangriento se puso en pie y luchó por alzar su bólter.

—Traidor. Hereje. Abominación —canturreó el Marine Espacial.

Karlsen se encontró mirando el cañón vacilante. Una parte de él quería que el Ángel Sangriento apretara el gatillo.

Una risa amarga balbuceó en la garganta horriblemente mutada de Karlsen. Le era difícil hablar. Intentó encontrar una palabra que expresara su odio. Buscó en su alma corroída una sola palabra que pudiera encarnar diez mil años de odio.

—Hermano —dijo finalmente.

Se pudo leer un atisbo de miedo en el rostro lleno de ampollas del Ángel Sangriento. Hizo ademán de apretar el gatillo. Karlsen se movió rápidamente y levantó su propia arma. Un único disparo atravesó al Ángel Sangriento, que cayó sin un sonido. Karlsen siguió disparando, vaciando todo su cargador mientras esperaba escuchar un grito. Se sintió decepcionado.

En ese momento le hubiera gustado tener a todos y cada uno de los Marines Espaciales a la vista. Su odio era tan ilimitado, su ira tan grande, que podría haberlos matado a todos sin piedad. En ese momento supo que lucharía para siempre. Que lucharía para llevar la ruina a toda la galaxia. Para él no habría descanso ni paz.

La Guerra Eterna proseguía.

FuentesEditar

  • Milenio Oscuro (7ª Edición).
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