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A continuación, el resumen de lo desarrollado hasta el momento en la partida "Dark Heresy:Secretos Insepultos".

Episodio 1: Tic, toc, hizo el reloj...Editar

1743.001.M42, Sector 38-16, Subnivel Tertius, Cuadrante Dominus, Anillo Ocre, Colmena Tarsus, Scintilla, Sector Calixis

Es un tiempo de júbilo en Scintilla, ya que la Festividad de la Ascensión del Emperador se aproxima. Por todas partes en las Colmenas Sibellus, Tarsus y Ambulon se hacen preparativos para tan magno festival. Los astropuertos están saturados de lanzaderas repletas de peregrinos de todo el Sector, que acuden a la Catedral de la Iluminación de Tarsus para demostrar su devoción al Dios-Emperador y, quizá, atraer su atención lo suficiente como para recibir su bendición, por ínfima que esta sea.

Comienza el juego...Editar

El equipo de acólitos del Inquisidor Zaius Dorne (es decir, nuestros jugadores) se encontraban en uno de los pisos francos que el Inquisidor tenía en Tarsus, planteándose qué iban a llevar a cabo durante las cercanas fiestas. Su planificación se vió interrumpida por la llegada de la Interrogadora Cinthya Cole, segunda de Dorne, quien aparte de afearles el estado en el que mantenían su planta del edificio, les advirtió que se prepararan, pues el Inquisidor venía de camino con una supuesta misión.

Un cuarto de hora más tarde, Dorne hizo su aparición flanqueado por dos Arbites. El trío se dirigió hacia los acólitos reunidos en el patio del edificio, indicándoles que los asuntos que les habían traído hasta aquí eran de suma gravedad y que requerían de un lugar un tanto más discreto para discutir sus detalles.

Una vez de vuelta al interior del edificio, y en la sala de reuniones del nivel asignado al Inquisidor, uno de los Arbites, quien se presentó como el subordinado directo del Lord Mariscal Goreman (El jefe del Arbites de Scintilla), quien había contactado con el Inquisidor Dorne a tenor de un problema de seguridad en la ciudad... y teniendo en cuenta que había cierto asunto que podría poner en ciertos problemas a Dorne (Unos ex-acólitos que habían causado disturbios de cierta seriedad) este había aceptado colaborar con la resolución del caso.

La situación era la siguiente: Desde hace una semana, se habían producido cuatro asesinatos de mujeres. Las fallecidas eran:


  • Tiresis Arda, cortesana del distrito de placer de Tarsus.


  • Barna Zelkinthos, médica, sector 10-3 del Anillo Obsidiana de la Colmena Tarsus.


  • Aleisa Caal, Astrópata del Bastión de Porfirio, en la Colmena Sibellus.



Todos los cadáveres presentaba una enorme herida en el torso, desde el fin del cuello hasta el ombligo, seccionando la caja torácica. Dicha herida parecía haber sido causada por alguien con una gran fuerza y con alguna clase de instrumento cortante... aunque [granuja de Disi] creyó identificar las heridas como provocadas por una garra de Genestealer (recordemos que es oriundo de Ichar IV, que dicho planeta fue arrasado en la 2ª Guerra Tiránida, y que el hermano de [granuja de Disi] murió a mano de un Genestealer). Asimismo, todos los cadáveres habían sido encontrados en las cercanías de la Catedral de la Iluminación (La última de ellas, Kursan, la noche anterior). Y, a pesar de sus heterogeneos orígenes, y además del estado en que se encontraron, las cuatro víctimas compartían algo más: En los cuatro cadáveres se encontró una peculiar marca grabada a fuego, un óvalo rodeado por su sección superior por una luna creciente.


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Debido a la enorme afluencia de peregrinos al planeta, los Arbites se encontraban prácticamente desbordados para tratar, además, con un supuesto caso de asesino en serie posiblemente relacionado con alguna clase de rito foraneo, de ahí que solicitara la asistencia del Inquisidor. Tanto él como sus acólitos tendrían carta blanca, tanto a la hora de acceder a información como a las pruebas, para la investigación, exceptuado el interior de la propia Catedral de la Iluminación.

Mientras Dorne y Cole se acercaban al Tricornio, sede del Ato Consejo del Cónclave Calixino, a consultar ciertos registros, el grupo de acólitos se repartió varias tareas:


  • Zersio Kran y Bern Grow (Eledan e IsK) cogieron uno de los coches del garaje, se dirigieron a la Catedral de la iluminación para investigar la escena del crimen del último asesinato.


  • Gaius (Adepto Tech) decidió investigar, mediante el cogitador del piso franco, las pruebas recogidas en las escenas de los demás crimenes.


  • Hark (Disi), debido a su conocimiento médico, decidió acercarse a la morgue de la sede del Arbites con la idea de investigar más de cerca las heridas, y afirmar o descartar la posible presencia de Genestealers.


  • Trevor Markus e Ignace Trantor (Adrinfernal y Maky) se dirigieron a los bajos fondos para investigar entre la ralea que se reunía en tabernas y lugares de mala nota cualquier posible pista.


Ladrón que roba a ladrón...Editar

Mientras Kran y Grow se acercaban a la Catedral, la gran cantidad de de peregrinos existente, que parecía crecer a cada segundo que pasaba, les forzó a abandonar el vehículo. Grow se las arregló, mediante una combinación de codazos, miradas frías y pura potencia física, abrirse camino tanto para él como para Kran. Este último avanzó sin problemas en la estela dejada por el Arbites... hasta darse cuenta de que una mano se deslizaba con rapidez en su bolsillo y se llevaba algo.

El ex-Guardia Imperial se dio la vuelta lo bastante rápido como para poder presenciar como el brazo del ladrón, un niño, desaparecía entre la multitud, y como el susodicho ladrón intentaba avanzar, sin éxito, entre la muchedumbre que, ajena al hurto, seguía con sus manifestaciones de júbilo y alabanza al Emperador. Grow, habiendose dado cuenta de la situación, se lanzó en persecución del joven ladrón, al que alzó del cuello, pataleando... y sosteniendo en su mano derecha la roseta de Acólito inquisitorial de Kran.

Tras dos breves intento de intimidación por parte del ex-Arbites (breves porque no hizo demasiada falta esforzarse) el muchacho confesó que había visto como a la primera de las víctimas la detenían dos tipos de aspecto patibulario, uno de ellos con una palidez que casi se podría describir como cadavérica, y la hacían subir a un vehículo... para aparecer a la mañana siguiente destripada al lado de la Catedral. Después de aquello no se acercó por el área de la Catedral salvo de día, porque creía que uno de aquellos dos individuos le había visto. Desgraciadamente, las carteras eran bastante más fáciles de robar de noche, por lo que tras varios días sin comer se había arriesgado a realizar un hurto de día, con tan mala pata que se encontró con los acólitos. Aparte de eso, identificó a los supuestos secuestradores como miembros de una banda llamada "Rayo Cinco".

Kran y Grow hicieron un trato con el muchacho: si en tres días conseguía información que pudiera ayudarles, el ladronzuelo dispondría de comida al menos durante otros tres días. Tras adelantarle el pago por los primeros tres días, dejaron ir al muchacho... segundos antes de que apareciera un cuarteto de Arbites de Tarsus que les instaron a deponer las armas... al menos, hasta que amos sacaron sus respectivas rosetas y solicitaron acceso al escenario del crimen.


El saber no ocupa lugar...Editar

Mientras Kran y Grow se dirigían hacia el lugar de los hechos, Gaius decidió tomar una vía tangencial para intentar descubrir datos acerca de las fallecidas. Dado que habían recibido los códigos de autorización de acceso al sistema Arbites, no fue dificil obtener los siguientes datos sobre cada una de las víctimas.


  • Arda fue internada en un orfanato poco después de su nacimiento. Antes de salir de dicha institución, fue disciplinada por mala conducta en tres ocasiones, de intento de fuga en una cuarta ocasión y de la muerte de otro de los internos del orfanato. Tras salir de este, fue detenida varias veces por prostitución sin licencia y escándalo público. A su cadaver le faltaban el hígado y el pancreas, y en lo que quedaba de sangre se encontraron restos de una extraña proteina de alto peso molecular, que en el momento del acceso de Gayus al sistema aún estaba en análisis, pero que a todos los efectos parecía alguna clase de toxina de origen animal.


  • Zelkinthos perteneció al Arbites en el pasado durante unos 12 años. Fue destinada a la Subcolmena tras presentar una denuncia en la que acusaba a uno de sus superiores, pero también existían pruebas que parecían sugerir que también estaba implicada en la trama. Tras servir en la Subcolmena durante unos 5 años, decidió abandonar el Arbites, estableciéndose allí como médico y fundando una cinica gratuita en la que atendía a ciudadanos de Tarsus sin medios. A su cadáver se le extrajo el corazón.


  • En el caso de Caal no fue posible obtener información personal alguna, debido a que sus archivos fueron requisados y sellados por el Adeptus Astra Telepathica. Sin embargo sus datos médicos de la disección forense aún constaban en las bases de datos Arbites. Al igual que en el caso de Arda y Zelkinthos, faltaban órganos; en este caso (y de nuevo como en el caso de Arda), el pancreas. Además se encontraron substancias anómalas en el torrente sanguíneo: Restos de alguna clase de anestésico.


  • El último cadáver era el más atípico. Los datos de Kursan también habían sido cribados, pero entre los datos que aún constaban se detalló que no se habían producido extracciones quirúrgicas ni contaminaciones sanguíneas de ninguna clase. Es decir, salvo el desgarro obvio, no tenía más daños.


En presencia de la muerteEditar

Hark, en virtud de sus conocimientos médicos, consideró más adecuado presenciar de primera mano los cadáveres para descartar o confirmar algunas de las teorías reinantes. Empleando las credenciales que le habían asignado el Inquisidor Dorne y la autorización expedida por los Arbites, accedió a la sala forense, en donde descubrió, además de lo ya descubierto por Gayus, lo siguiente:

  • Al contrario que las heridas externas, las extracciones de órganos se habían hecho de forma quirúrgica, lo que apuntaba a conocimientos médicos de cierto nivel.
  • Tras analizar de cerca las heridas externas, quedó descartado que las heridas hubieran sido provocadas por unas garras Genestealer, habiendo sido producidas seguramente con alguna clase de arma de hoja curva.


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  • De nuevo, y al contrario que las tres primeras víctimas, en el caso de Maia Kursan el símbolo grabado a fuego era ANTERIOR al momento de la muerte, en lugar de haberse producido perimortem.

Un nido de vileza y villaníaEditar

Entretanto, Markus y Trantor se dirigeron a investigar la morada de la primera de las víctimas, Tiresis Arda, situada en el Anillo Escarlata, una de las secciones más peligrosas de Tarsus, lindante con la Subcolmena. Tras un breve rifirrafe con tres pandilleros, que se saldó con dos pandilleros agonizantes y un tercero seriamente herido, así como con una navaja, dos paquetes de cigarrillos y 10 tronos adicionales para los acólitos inquisitoriales, al fin llegaron al hogar de la fallecida.

Dicho lugar era un pequeño edificio ruinoso de dos plantas, una antigua tienda de conveniencia que en el pasado tuvo que enfrentarse de seguro a alguna clase de incendio, a tenor de las marcas de hollín y los daños por fuego preexistentes. Tras analizar la planta baja, inundada de pintadas y basura, y en un estado lamentable, se procedió a investigar la superior. Trantor se presentó como voluntario para subir por la oxidada y enmohecida escalera en mal estado que llevaba, a través de un escotillón medio arrancado, a la planta superior.

Al intentar subir, los acólitos (principalmente Trantor) tuvieron que enfrentarse a una de las amenazas de todo edificio de esta sección de la ciudad: una rata, del tamaño de un gato, que se abalanzó sobre la cara del asesino. Sólo la máscara antifrag que este portaba evitó que el roedor le arrancara los ojos o algún pedazo de carne, aunque no evitó que parte de la escalera cediera y el acólito inquisitorial diera con la espalda en el suelo.

Tras lidiar con la rata, tanto Markus como Trantor accedieron a la planta superior, en donde encontraron la habitación en la que Tiresis Arda pasaba su vida (y, quizá, donde trabajaba). Entre los restos de basura desperdigados por el suelo, y en el colchón destrozado que hacía las veces de cama de la difunta, encontraron varios objetos más, que parecían tener relevancia con el caso:

  • Un conjunto de 3 cartas, la última de las cuales estaba fechada un mes antes del fallecimiento de Arda, firmadas por un reverendo de la Eclesiarquía local llamada Arthuus, en las que se solicitaba un encuentro, se mencionaba que a Arthus le había gustado algo ocurrido la noche anterior a la redacción de la misma, y que algo que habían encontrado se encontraba a buen recaudo en manos de Arthuus, respectivamente.
  • Un "Manual de la Guardia Imperial" en muy mal estado, con extrañas frases escritas en los márgenes.
  • Un extraño cristal de forma octaédrica, que reflejaba cambiantes esquemas de color... aún a oscuras.

Obtenidas estas últimas pruebas, se dirigieron al local "El Dragón Rojo", siguiendo una pista dada por el pandillero superviviente encontrado anteriormente, quien había dicho que Arda pasaba tiempo allí. Antes de entrar descubrieron que en los muros, cubiertos de grafittis de todos los tipos y tamaños, de los edificios cercanos al local, había uno de ellos que era una copia exacta del óvalo doble encontrado en las víctimas (Solo que, en este caso, estaba pintado en la pared en colores magenta y azul brillante, con unas líneas doradas trazando la silueta del glifo).

El local, cuyo aire atronaba por los sonidos de la música de machaque, estaba repleto de toda clase de individuos de baja estofa y peor forma de vida, que no dudaban en mostrar abiertamente toda clase de armas de su posesión, y que incluso parecían presumir de ellas, dado que un grupo estaba sentado a una mesa tomándose unas copas con ddos pistolas de gran calibre y un subfusil sobre la misma. Asimismo, algunos de los parroquianos parecían estar entregados a extraños ruitos, como atestiguaba un trío, en el que dos jóvenes muchachas llevaban a cabo, y en vivo, una escarificación extrema sobre la espalda abierta de un chico joven.

Entre toda esta barahunda, Markus y Trantor vieron a algunos integrantes de Rayo Cinco: 8 masivos secuaces (seguramente mejorados mediante múltiples operaciones de injerto muscular), una mujer joven de aspecto peligroso, y un hombre que coincidía con la descripción dada por el pequeño atracador con el que Bern y Grow habían tenido que lidiar en el área de la Catedral, supuesto responsable de atraer a la primera víctima hasta un deslizador la víspera de su asesinato.

Antes de que los acólitos inquisitoriales pudieran hacer nada, el grupo se levantó de su mesa y, a través del pasillo que parecía dejarles el resto de la chusma (que se apartaba de ellos con aspecto de temor), se acercaron a la puerta del local. Antes de que la traspusieran, una mujer jóven les interceptó, sólo para acabar degollada y desangrándose en el suelo a causa de la acompañante del supuesto líder de Rayo Cinco. Tras el altercado, el grupo salió y se dirigió a un callejón cercano, del que salieron a bordo de un deslizador verde grisaceo, que se dirigió hacia la zona alta de la Colmena, y tres motos similares al modelo empleado por los Adeptus Astartes (pero bastnate modificadas) que se separaron y tomaron diferentes direcciones hacia la Subcolmena, dejando a Markus y Trantor solos y teniendo que regresar a informar a sus superiores.

Interludio informativoEditar

Tras la primera ronda de investigaciones, el equipo puso en común sus datos con la Interrogadora Cole y entregó las pistas adquiridas (el cristal, el manual, etcetera), que fueron puestas en lugar seguro. La principales teorías existentes apuntaban a la presencia de Genestealers o sus híbridos en la Colmena Trantor (Asunto peliagudo, que pondría asimismo en movimiento a la Ordo Xenos) o bien alguna clase de culto herético.

Cole les informó que, efectivamente, en Scintilla ya se había dado el caso unos años antes, con la aparición en la Colmena Sibellus de un grupúsculo llamado el Coro del Júbilo que intentaba aglutimar a la crema y nata de la sociedad de Scintilla con el supuesto objetivo de ayudarles a cumplir sus metas (y extraoficialmente como posibles objetivos para la corrupción caótica, amén de con el comercio y distribución de tecnología xenos). Aunque gracias a la colaboración de la familia Strophes (de rancio abolengo y probada lealtad al Imperio, y que desgraciadamente desapareció tras un ataque a su finca, instigado sin duda por el culto herético) ya se lidió con el Coro del Júbilo, y todo apuntaba a que dicho movimiento había quedado extinto, no se podía descartar que hubiera quedado durmiente durante un tiempo y que ahora resurgiera. Dado que la última fallecida, Maia Kursan, pertenecía a una familia de Comerciantes Independientes, y que en su cuerpo se encontró tatuada la extraña marca que en las demás víctimas apareció grabada a fuego en el periodo cercano a la muerte de las mismas, esta última posibilidad no podía ser desdeñada. Cole les facilitó que uno de lso principales contactos comerciales de la familia Kursan era otro Comerciante Independiente, llamado Adriaan Simeon, propietario del "Misericordia de Argus", y que solía llevar a cabo frecuentes viajes entre Scintilla y Malfi, un mundo imperial del Sector Calixis cuyo historial está manchado por todas partes por cultos heréticos y revolucionarios.

Tras la sesión informativa, el grupo volvió a dividirse para investigar varios de los cabos restantes y analizar uno de los nuevos:

  • Gaius e Ignace Trantor (Tech y Maky) investigarían a la segunda víctima, Barna Zelkinthos, médica y ex-Arbites.
  • Hark y Zersio Kran (Disi y Eledan) lidiarían con el Adeptus Astra Telepática intentando averiguar información referente a Aleisa Caal, la tercera víctima, Astrópata.
  • Por último, Bern Grow y Trevor Markus (Adri e Isk) intentarían analizar una de las nuevas pistas, la del reverendo Arthuus de la Eclersiarquía.

¿Hay algún médico en la sala?Editar

Gaius y Trantor se dirigieron al sector 10-3 de la Colmena Trantor (casi en el Anillo Escarlata) para investigar todo lo referente a la segunda víctima, Barna Zelkinthos. Tras mucho andar y meterse por bocacalles, llegaron ante un edificio que viera en el pasado tiempos mejores, en el que un destartalado cartel de neón verde anunciaba que "El mé__co pa a co_s_lta" (las letras que faltan corresponden a secciones del cartel fundidas o reventadas).

Tras entrar se encontraron con una sala de un tono verde apagado, y con un mostrador tras el que se encontraba el conserje de noche, Archio, quien procedió a preguntarles con voz aburrida "qué se les había roto".

Quizá debido a la anulación de parte de su empatía debido a sus implantes, Gaius interpretó que el recepcionista estaba intentando establecer alguna clase de confrontación, así que insistió, de malas formas en quere pasar. Archio les dijo que el procedimiento establecido antes de dejarles pasar era saber qué clase de mal les aquejaba antes de pasar nota al médico, quien les haría un historial.

La situación siguió evolucionando a peor hasta el punto de que el recepcionista se vio obligado a pulsar un pequeño botón bajo el mostrador (cosa que soliviantó aún más al Tecnosacerdote) haciendo venir al Ogrete de seguridad, Ziggy. La explosiva situación quedó desarmada cuando Trantor, mostrando su Roseta Inquisitorial, solicitó el poder ver al médico. Por supuesto, enfrentados a la autoridad de un acólito inquisitorial, Archios y Ziggy no tuvieron ningún problema en dejarles pasar.

Secretos Insepultos Hechta Malachai Doctora Colmena Tarsus Anillo Escarlata Dark Heresy Wikihammer

La doctora Hechta Malachai, tal y como la vieron Gaius e Ignace Trantor

Cuando llamaron a la puerta de la consulta, les abrió la puerta la doctora Hechta Malachai, una mujer bajita de (supuesta) piel pálida y (supuesto) pelo rubio que llevaba una bata (supuestamente) blanca. Y los supuestos vienen dados porque estaba recubierta, literalmente de la cabeza a los pies, de sangre. Hay que indicar, además, que les recibió con una herramienta quirúrgica en la mano de la que aún goteaba un espeso fluido rojo oscuro.

Tras dejarles entrar, los acólitos pudieron verificar varias cosas:

  • La esterilidad no debían entrar en la cuenta gratuita, ya que la consulta estaba manga por hombro.
  • La anestesia tampoco, ya que sobre una camilla, tras un biombo, había un paciente que se había arrancado su propio brazo cibernético y le había ordenado a la doctora Malachai que le reimplantara el suyo (perdido semanas antes en un accidente, y que por quedar completamente destrozado había tenido que ser sustituido). Dicho paciente, por cierto, estaba sangrando sobre el suelo de la consulta, y los restos de la herramienta de la doctora sugerían que había estado trabajando en él antes de abrir la puerta.
  • La doctora Malachai parecía presentar alguna clase de personalidad aberrante, ya que hablaba sola, se entrometía sin pedir permiso en el entorno personal de las demás personas (llegando a tocar los implantes oculares de Gaius y preguntándole qué pasaría si trasteaba con alguno de los cables de conexión), y no parecía asustarse ante las amenazas (como demostró cuando gaius, molesto por la intrusión anterior, apuntó a la frente de la doctora con su pistola... y ella tan sólo se preguntó a sí misma el modelo del arma).

Tras parchear al paciente con un esterilizador y una venda autosellante, Malachai les escoltó hasta las habitaciones de la doctora Zelkinthos, situadas en el sótano de la clínica. Allí pudieron observar que, aunque espartano, el alojamiento de la segunda víctima traslucía un cierto nivel de humanidad y limpieza. Tras curiosear entre las fotos y objetos personales de la doctora, repararon en el arcón de seguridad que estaba al fondo de la sala.

Dicho arcón, dotado de explosivos de seguridad y un cierre de combinación, resultó ser un pequeño desafío para los acólitos, pero con un poco de maña, talco que pidieron a Malachai (y que no sirvió de mucho) y mucha suerte consiguieron abrirlo, encontrando parte del equipamiento de Zelkinthos de sus tiempos de Árbites: una coraza ligera, un par de armas sin munición, la placa, algunas pictograbaciones... y otro cristal como el encontrado en la habitación de la primera víctima, aunque a éste le faltaba una parte.

Finalmente, el duo de acólios decidió llevarse todo lo importante del baúl... así como el propio baul, que remolcaron hasta dode tenían su vehículo... Y recalcamos "tenían", porque en el periodo en el que habían estado en la clínica, alguien se lo había llevado. Furioso ante este giro de los acontecimientos Gaius insultó en voz alta (y con en vocabuizador a todo volumen) a todos los habitantes del sector, amenazándoles con hacer estallar el cofre si no le conseguían otro transporte.

Desgraciadamente, la zona baja de la Colmena no es conocida precisamente por ser un lugar pacífico, y parece ser que los insultos del Tecnosacerdote soliviantaron los ánimos de la gente de la calle en la que se encontraban, porque tras apuntar a los acólitos con varios punteros láser (pertenecientes a otras tantas armas), abrieron fuego contra el cofre, noqueando con la explosión a Trantor y dañando de gravedad a Gaius.

Lo primero que vieron al recuperar la consciencia, y antes de volver a perderla, fue el sonriente rostro de la doctora Malachai, que con expresión demente miraba de hito en hito a los acólitos inquisitoriales y a una sierra quirúrgica en marcha...

Una llamada a bólter revertidoEditar

Mientras Gaius y Trantor investigaban el hilo de la doctora, los agentes Hark y Zersio Kran se dirigieron a la Torre Carmina, la base de operaciones del Adeptus Astra Telepathica en la Colmena Tarsus, para investigar la muerte de Aleisa Caal. Al llegar, intentaron identificarse como agentes inquisitoriales, pero un malentendido provocó que los servidores de defensa instalados en la puerta los consideraran una amenaza y que los guardias se parapetaran tras las puertas. No sirvió de mucho el intentar dialogar con los servidores, quienes tars una cuenta de 20 segundos procedieron a disparar contra ambos acólitos. Hark, quizá debido a sus instintos, consiguió llegar hasta un refugio, pero Zersio acabó siendo alcanzado por un proyectil aturdidor lanzado por uno de los Bólters Pesados manejados por los servidores de defensa.

Tras solicitar mil perdones por la confusión e intentar curar lo mejor posible al ex-soldado, los guardias de la Torre Carmina les encaminaron hacia Boormas Felph, el enlace del Adeptus Astra Telephatica de la Torre que tenía bajo su mando a la tercera víctima. Tras una breve conversación y un registro de sus pertenencias personales (el cual no dio ningún resultado de excesiva relevancia para el caso) la única información que se sacó en claro es que unos días antes de su muerte Aleisa fue requerida para un servicio de comunicación psicocifrado entre la Colmena Tarsus y la Colmena Sibellus, la capital de Scintilla (el planeta en el que se enecuentran), por Miren Kursan, patriarca del Clan Comercial Kursan... al que pertenecía la cuarta víctima. Por confidencialidad, el A.A.T no podía comunicar el nombre del destinatario del mensaje, salvo que se llevara a cabo una petición por los canales habituales (y todo el mundo sabe la velocidad a la que trabaja el Administratum). Por ello, Hark y Kran volvieron al piso franco para descansar, poner en claro su información hablar con el Inquisidor Zaius para la investigación del nombre y parchear a Zersio.

¿Halcón o paloma?Editar

Mientras todo esto ocurría, Bern Grow y Trevor Markus se dirigieron a la Catedral de la Iluminación en busca de pistas de aquel reverendo Arthuus que aparecía en las cartas recibidas por Tiresis Arda. Como ya le ocurriera anteriormente, Bern tuvo que aparcar bastante antes de llegar a la plaza de la Catedral, debido a los oeregrinos que copaban todos los accesos. A base de una buena dosis de empujones, codazos, rodillazos "usted perdone", malas miradas y muchos "¡quita de enmedio!", el dúo llegó hasta la plaza, en donde los entrenados ojos de Grow vieron como una formación de Árbites marchaban por la plaza abriéndose paso y escoltando a un trío de personas. Tras aproximarse al grupo de guardia e identificarse adecuadamente, resultó que los Aritradores estaban escoltando al Eclesiarca Benelli y a dos de sus acólitos. Benelli, un hombre batsante campechano, les dijo que podría ayudarles a encontrar a Arthuus, pero que para ello deberían volver hacia la Catedral.

Dejando a los acólitos del Eclasiarca bajo la protección de los Árbites, los dos agentes inquisitoriales acompañaron al Eclasiarca hasta las escalinatas de entrada de la Catedral, pero antes de poder trasponer sus puertas, varios descontentos lanzaron objetos contra el Eclasiarca. bern interceptó sin demasaidos problemas una cebolla podrida, que le reventó en el guante. Pero mientras añun se estaba quitando los restos del fruto, vio que a través del aire se acercaba otra cosa: la inconfundible forma esférica de una granada de fragmentación.

Haciendo un alarde de agilidad, el Ex-Arbites interceptó el arma y la devolvió por donde había venido segundos antes de su detonación. Tras la explosión, que hirió de gravedad a varios peregrinos de las cercanías, se desencadenó una estampida de gente intentando huir. Los agentes inquisitoriales salieron en persecución de los supuestos terroristas, que eran arrastardos por la multitud. Solo consiguieron alcanzar a uno, que expiró antes de poder decirles nada de gran importancia. Al menos, falleció en manos del Emperador, ya que el propio Eclesiarca se encargó de llevar a cabo el Finis Rerum sobre el difunto, una vez lo introdujeron en la Catedral.

Tras hacerles subir a unas dependencias privadas, en las que pudieron disfrutar de un buen amasec, y hacerles esperar casi una hora, por fín apareció el reverendo Arthuus: un hombre joven de unos 35 a 40 años de pelo moreno ensortijado, piel morena y aspecto jovial... curioso que alguien que pudiera pasar poir un rompecorazones se hubiera metido a religioso...

Arthuus explicó lo de las cartas: Había conocido a Arda en la misión del sector 10-3 en la que cumplía con su mandato. La pobre llegó siendo una adicta a alguna clase de sustancia que Arthuus no supo identificar, pero el religioso se propuso el ayudarla a salir del atolladadero. Estuvieron en contacto durante varios meses, y llegaron a hacerse amigos (todo lo amigos que podían hacerse un religioso del Ministorum con una acompañante social del distrito de placer del Anillo Escarlata). Una noche, poco antes de la fecha indicada en la última carta, al acopañarla a casa se encontarron que, encima del colchón de Arda había un pequeño tubo con algo que la falecida identificó como "lo que tomaba". Para evitar recaidas, Arthuus se lo llevó y lo puso en lugar seguro. Y esa fue la última vez que la vio... hasta que se corrió la voz por la Catedral de que habían descubierto su cuerpo en las calles cercanas.

Tras el breve interrogatorio, el grupo de agentes inquisitoriales regresó hacia elpiso franco... pero Grow se quedó con la impresión de que algo no encajaba en la situación. ¿Habían preguntado algo y la respuesta no le había terminado de convencer a nivel subconsciente?¿Acaso hubo algo importante sobre lo que no se preguntó?¿Había hecho o dicho algo el reverendo que había puesto en guardia al Arbitrador?... EStas y otras preguntas se agrupaban en su mente mientras conducía hasta su base.

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