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Chasqueó los dedos, se encendió un cigarrillo, oteó el horizonte, le pegó una calada al cigarro, se dio la vuelta, un montón de hombres, del 777 Regimiento de Guardia Imperial, de Hospitalencus, colocados en las trincheras y pozos de tirador, estaban preparados para repeler una incursión orka, que invadía su planeta, habían, jóvenes, muy jóvenes, incluso. "¿Que hacia ese con chupete en primera línea?" Pensó Caín, mientras daba un vistazo breve, por el futuro campo de batalla, mientras respiraba. Comenzó a recitar breves letanías sobre el Emperador al mismo tiempo que pequeñas bolas de fuego se formaban a su alrededor.

Pasado un rato en elq ue estuvo achicharrando moscas; pensamiento vago le rondo por la cabeza "¿Estos orkos de los cojones no tienen sentido de la puntualidad o qué?" Los comisarios iban pasando por las trincheras, asegurándose de que los hombres estuvieran listos para disparar, ya que estaban ellos solos, a un buen tiro de piedra (disparada por un Titán) de cualquier ayuda. Sonó un ahogado grito. El sonido hizo que algunos se revolviesen nerviosos, el del chupete salió corriendo hacia los brazos de una comisaria:

-Maamaaa, tengo miedo-Dijo entre sollozos.

-Joder, Aureleos, es la última vez que te traigo al trabajo-Dijo ella, mientras le daba con la hoja plana de la espada- Vuelve a tu sitio- Le miro cabreada- Que acabas de cumplir veinte años, hostia puta, tu hermano Lucca, ya se liaba a machetazos con los tiranidos a los doce.

Al bajarme de la trinchera tras una vista funesta de un comisario, creo que se llamaba Hextec, o algo así, me baje de  la trinchera, y me encendi un cigarro mientras el tipico kaudillo orko, de grito y meto mucho miedo, soltaba su discurso:

+++++++++Grabación de un casco de un guardia imperial (previo hurto de mi parte, ahora es mía)+++++++++++

-Zoy er Kaudillo Pagafantas, depuez de una rezaka dezcomunal con grog, oz vamoz a volar la puta kabeza mientraz zakeamos ezte puto zitio- Inspiración fuerte -WWWWWWWWWAAAAAAAAAAAAAAAGGHHHHHHHH

++++++++++++++++++++++++++++++++Fin de la grabación+++++++++++++++++++++++++++++++++++++

Los orkos echaron a la carrera, mientras, esperaba la orden del comisario Hextec, para dar un poco de chispa al asunto, los Basilisks, comenzaron, con su canción. Un bombo, del tamaño del campo de batalla hacía las veces de tambor, casi bailable por algún adeptus mechanicus. El comisario disparó al aire, los soldados dispararon, el del chupete, salió disparado 30 metros hacia atrás por el retroceso de su rifle láser, y otro Guardia Imperial, con el pelo mas blanco que una ensaimada del planeta Mallorqium, siguió disparando; Hextec me miro  y asintió. Justo, donde los akribilladorez orkos se ponían a disparar, levante un muro de humo,  donde segundos después una andanada de Basiliks varían la zona los orkos aun seguían corriendo hacia la primera línea, y yo a lo mío lanzando bolas de fuego, esto de tener una fuente de fuego constante, con el tipo del lanzallamas del al lado, ayudaba lo suyo, el vox situado a mi izquierda me dijo que necesitaban mi servicios en el flanco izquierdo donde la batalla, no pintaba de color verde esperanza, le dije al tío del lanzallamas que me siguiera, más bien estire de el hasta aquella zona, donde el cuerpo a cuerpo con bayonetas y lo que tuviesen los orkoz en sus manos, se parecía a un baile coreografiado por los Basilisks. Busque, con la ayuda el filo de mi espada una línea recta en aquel frenético  baile, una línea recta, donde hacer de las mías, le di un codazo al del lanzallamas y comenzó a escupir fuego:

-A quien le apetece una parrillada-Grite, y un orko de ojos saltones se giro.

Les di fuerzas a esas llamas formando una pared de llamas, calcinando unos 10 o 15 orkos, incluido el de ojos saltones que me miro. Haciendo que los ahora desocupados, disparasen al resto, zanjando el problema. Esparcí un par de columnas de humo por las zonas mas problemáticas, dando así un mensajito a los chicos de los Basilisks, para que hicieran de las suyas, verde y rojo, que bien quedan con las hojas otoñales. Terminando así con el problema me dirigí a mi habitual posición, solventando cosas a base de bolas de fuego, balazos y espadazos. Aunque la batalla, para el tipejo del lanzallamas que gritaba cosas, el del vox que iba detrás mío, y para mi fuese divertida, las cosas estaban jodidas, algunos tanques orkos daban problemas, y para mas tocada de cojones, mi trabajo se acumulaba, que si chamusca eso, que si haz humo allí, que si cura a esos, y sigue peleando, la batalla se hacía eterna tras un par de horas, y una retirada estratégica a la segunda trinchera, por orden del comisario mayor, al ver que solo quedábamos unas pocas decenas, cubrir la zona de retirada de humo y algo de fuego.

En la segunda trinchera se alaban los más avezados soldados de aquel regimiento, compuesto por veteranos, y el bunker de mando, donde recibí la orden de acabar con el problema de los blindados orkos, y yo con la cara de que cojones quieres que haga, que no hayan podido hacer los tíos con pistola de plasma, y cañones automáticos, que haga yo. Mientras los orkos, se acercaban con algún que otro lanzallamas que explotaba, el Emperador sabe por qué, y el del chupete dormía la siesta, menuda nana y tranquilidad había por ahí. Se me ocurrió la idea de dominar alguno de aquellos lanza rayos, orko, para intentarle darle pálpelo, pero no era viable, no lo dominaba y aparte como cojones  iba a conseguir la paz que se necesitaba para ello, así que les llene de humo, y después de un splochs, y otra limpieza general de 180 º, donde cayeron unos cuantos orkos, pensé en cómo acercarme, lo suficiente los carros para meterles humo y que los Basiliks tuvieran la certeza de darles de lleno, de los 8 que eran, 1 había petadon porque sí, fíate tu de los orkos, aunque eran más fiables, que el antiguo mecánico del regimiento en el que estaba, no daré mas detalles, pero os podéis imaginar. Entonces, me encendí y nunca mejor dicho, había un veterano, con munición inferno.

-Tú, feo de los cojones, dispara a los putos carros-Dije con mi típico humor de perros.

AL disparar y al impactar tuve la suficiente chispa para hacer una pequeña fogata, escuche las risas de algunos compañeros que aun no estaban suficientemente calientes, y de los orkoz que miraron la escena, pero mi sonrisa, de me vas a chupar el ojal, no se fue al ver el humo salir, y un retalia de basiliks, los enviaba de vuelta a la chatarrería. Los orkoz al ver que se les había acabado el chollo optaron por un correr hacia atrás, como diéramos en la guardia imperial.

Recogiendo, sanando y pasando de todo, aquel bodrio, me mandaron para base, ya que como psíquico, de combate, poco podía hacer yo sanando cosas que no fueran salvar rasguños y taponar heridas para eso estaban los medicae y los guardias, debían recoger su  propio equipo, yo como iba con lo puesto, es decir, mi sable de energía, mi pistola bolter, y mi ropa modesta y funcional,  me fui en los primeros chimeras a la base.  Tire mis cosas en el catre de mi propia habitación, ventajas de ser un psíquico, me quite, el traje anti frag, me deje puesta la pseudo piel, que me hace inmune a escáneres térmicos, y me cambie los pantalones, que son como el resto de los guardias. Bueno este diario va implantado a mis electro impulsos neuronales y refleja mis pensamientos así como lo que oiga , me presentare , soy Caín, psíquico del Emperador, especialista, en reventar cosas, fumar , y beber hasta reventar, odio los xenos, herejes, y los estancos cerrados. Y ahora mismo lo apago, porque me voy a echar una cabezadita.

Bueno 5 horas después me levantan, hay reunión en el centro de mando, me visto y me piro de mi cuarto. Pasando por el centro mecánico, veo que están pintando los chimeras de color verde. Sigo recto entrando en el recinto donde está el centro de mando y veo a dos comisarios, uno de ellos es la madre del bebe Aurelios, en serio quien coño se trae a ese mequetrefe al campo de batalla. Entrando, me recibe, el comandante Regis. Entro saludando, al más puro estilo militar.

-Bueno Caín, siéntate-dijo mientras ponía en orden unos papeles, atrás había traqueteo de adeptos redactando informes, se encendió un puro, le di fuego al más puro pirómano, él ni se inmuta, de paso me enciendo yo un cigarro- ten tus ordenes- me tendió un sobre, lo leí, y casi me cago encima- Si, dada la cercanía de este planeta Hospitalencus, a zonas muy conflictivas, el 777 regimiento, absque terra nullum futurum o los del cal yoyas, se reforzara este regimiento, con tropas o bien sobrevivientes, desperdigadas o con el regimiento destruido , también se harán practicas de campo de meter diferentes ramas del ejercito del Emperador,  en unidades especializadas, dada tu experiencia, te otorgo el rango de capitán, y tu dirigirás uno de los primeros comandos unita – me dio una base de datos- ahí tienes todos los datos de tu futura cúpula de mando, se hará oficial de aquí 3 días, tienes tiempo libre asta entonces.

Con un deje de cabeza, me ordeno que me fuese, y me largue con viento fresco de allí, que puta mierda acaba de suceder,  capitán ¿yo? , y que mas, me encendí un cigarro, camino a mi habitación, dejando en un cajón la base de datos, esto requería una buena borrachera, y por ende para la ‘’estación de suministros’’, el bar de aquella zona. La noche estaba despejada, las dos lunas, daban la situación algo psicodélica , y la noche prometía lo suyo, entre, algunos veteranos que salve el pellejo me invitaron a la primera ronda, cabe decir, que yo no era dado a las conversaciones, y normalmente le compraba una botella de Jack el Destripador, pero era momento de sociabilizarse, si iba a ser capitán, y darme conocer tras 4 meses de mi reingreso en el regimiento después de mis años de entrenamiento de psíquico, pedí una doble valhalliana, y me senté , en la mesa de los veteranos, eran unos 4:

-Me llamo Caín, y vosotros?-pregunte  tras vaciar media lata de un trago.

-No sabía que los estirados de los psíquicos, bebiesen tanto, bueno el de la esquina – el del pelo canoso, tipo ensaimada  de mallorqium, que vi aquel día-  se llama Eddar, aquel Frank  o gatillo fácil, y a mí solo me llaman el nudillos.

Comenzamos a charlar, comenzaron a despotricar, sobre los comisarios, siempre oigo esa misma, mierda, yo seguía bebiendo, asintiendo, y riéndome de algunos chistes malos, me miran como diciendo y tú que no tienes ninguno o qué?, hay que admitir, pegar fuego a las cosas será mi fuerte , pero no el humor , carezco de esa chispa:

-¿Que es verde y si se te cae de un árbol te mata?- me miraron con cara de un jodido, orko, ¿no?- un chimera.

No hubo risas, y la cara fue de que cojones, hace un condenado chimera encima de un puto árbol. Se ve que el humor absurdo no les iba, continuaron, con los chistes, ellos, yo a veces soltaba alguna sonrisa a modo de carcajada  levante la mano, diciendo venga , va ahora un buen chiste que comienzo a calentarme:

-Como harías flotar a un herético muerto, en medio de un rio? – Di  un trago de otra valhalliana – quitándole el pie de encima.

Las risas, se propagaron, como el fuego en un bosque seco. Ahora si había dado con la chispa correcta.  La tasca, comenzó a aumentar de bullicio y de risas, con unos chupitos, de absentium , que les prendí fuego para que supieran , a dulce, acabamos la velada, y me fui a mi cuarto, en dirección contraria a las caras-con-nombre de mis nuevos compañeros.

Me metí en la cama, mientras me fumaba el ultimo cigarro del dia.

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