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Trinchera Compañía C

Sección de trinchera asignada a la compañía C según los diagramas del Archivo del Alto Mando alraquileano.

ATENCIÓN: PALABRAS SOECES Y TACOS, LEA BAJO SU PROPIO RIESGO.

Este relato trata de la campaña de Batesh VI, parte de la carrera militar como teniente de Lord Roderyk Gaask. Forma parte de la biografía escrita por el hereje Karst Nagueius, condenado por su autoría y por su presunta amistad con Gaask. Archivo recuperado por el Inquisidor Netheris durante la investigación de la llamada Traición de Roderyk

Capítulo XXII de la Biografía citada.Editar

(...) Fue pues, en las trincheras de Batesh, donde Lord Roderyk tendría su tercer encuentro con guardias renegados, oponentes que le asqueaban. Yo, Karst Nagueius, estuve con él en esa campaña y debo relatar en concreto, los acontecimientos del día 154 en las trincheras. Aquella mañana brumosa el reconocimiento aéreo informó de grandes concentraciones de enemigos en sus trincheras de reunión y el mando esperaba un ataque. Sobre las 7:30 Roderyk se me acercó y me preguntó si había noticias, pues mi condición de comisario me aseguraba que me informaran de las novedades y él aún no tenía su posterior rango. Llevábamos ya media hora bajo bombardeo enemigo y lo único que llegaba, ya por radio, ya por mensajeros, eran noticias de búnkeres destruidos o de movimientos enemigos.

Pasaban las horas y no fue hasta las 11:15 cuando oímos los primeros gritos de los soldados de la FDP Bateshiana avisando de la primera oleada de tropas enemigas. Los soldados de infantería pesada del 10º Alraquileano se colocaron en posición y nosotros junto a ellos, en concreto junto a la Compañía C, el grupo al que Gaask estaba asignado. Los disparos estallaron. Roderyk había enfundado la pistola bólter y la espada de energía reposaba a su lado, bella, pero letal. En aquél momento estaba usando su rifle inferno para abatir a los renegados, que llevaban máscaras, cosa rara debido a su chapucero equipaniento.

En algún momento apareció un Chimera capturado a los bateshianos y el teniente indicó su posición a los tres cañones láser (Uno en el búnker Alpha, otro en el búnker Beta y otro en la posición de armas pesadas central) que la compañía C poseía. El APC voló por los aires, acobardando a los cultistas. La llegada de otra oleada de renegados les hizo reanudar su avance, solo para perecer bajo el fuego de los rifles Inferno y las armas pesadas. Aun así, eran demasiados y alcanzaron la trinchera.

Pronto estalló un descontrolado cuerpo a cuerpo entre los hombres del 10º y los de la FDP, que peleaban desesperados por evitar que el enemigo capturara la trinchera, y los caóticos, que pugnaban por arrebatárnosla para mayor gloria de sus oscuros dioses. Más de una vez ví centellear la espada de energía de Roderyk, parando con ayuda de la escuadra X el avance enemigo sobre las trincheras de comunicación, pero había tantos enemigos que, cuando traté de llegar hasta ellos, mi pistola de plasma se recalentó y tuve que lanzarla lejos de mí, con cuidado, eso sí, de que cayera en medio del grupo más grande de cultistas.

Agarrando mi espada sierra con las dos manos, partí a un cultista por la mitad, le rebané la cabeza a otro y corté un par de brazos que sostenían un hacha antes de que me golpearan con un machete en el protector del pecho y un granadero, el soldado Stuffel, me salvara de morir acuchillado con una certera ráfaga de la pistola láser modificada que era el modelo estándar para combate cercano del regimiento. Stuffel fue impactado por un subfusil, pero el oficial médico Junkers, que había visto al soldado caer, abatió al tirador y me dijo con impaciencia: -¡Comisario! Necesito abrir una brecha para ayudar al teniente y sus hombres, si no abrimos el camino hasta el búnker de mando, Stuffel y los demás heridos se desangrarán-. Llamé a cinco soldados y les ordené: -Reúnan a todos los hombres que puedan, hay que abrir brecha allí-Señalé el lugar donde Roderyk y un grupo de soldados resistían denodadamente el ataque-para poder evacuar a los heridos ¿Me han entendido?- Cada uno se fue por su lado y en un par de minutos tuvimos un grupo relativamente numeroso que nos ayudó a Junkers y a mí a llegar hasta el búnker de mando, y hasta Roderyk. Luchamos codo con codo junto a los granaderos y los hicimos retroceder hasta la alambrada, donde no tuvieron más remedio que retirarse.

De repente, el teniente salió corriendo hacia retaguardia y saltó al interior del búnker de mando. ¿Y que coño hace este ahora?, me pregunté. Cuando atravesé la puerta del búnker me encontré, lo primero, con el operario de comunicaciones, con una mueca de sorpresa en la cara y después, a Gaask, gritando frenético a través del comunicador algo de gases, máscaras y situaciones de emergencia. Tras un par de minutos así, soltó el auricular y dijo: -Ya está. Corte comunicación.- Al salir añadió: -¿No te ha extrañado que llevaran máscaras? Creo que planean un ataque con gases.El mando me ha hecho caso y ha ordenado a los nuestros que tengan sus máscaras antigás cerca, pero los de la FDP me han tildado de cobarde y sufrirán por la incompetencia de su gobermador. Es una pena que el Seboso desperdicie así hombres tan valientes-. dijo. Y tenía razón.

A las 12:00 comenzó el ataque con fosgeno y, gracias a Roderyk, el 10º estaba preparado. Pero las tropas de la FDP no, y de sus trincheras llegaban gritos de dolor, angustia y pánico. De repente, mientras oteábamos el horizonte en busca de enemigos, un hombre con el uniforme verde, marrón y crema de las tropas planetarias y galones de comandante irrumpió en nuestra trinchera gritando -¡Ayuda! ¡Ayuda! ¡No tenemos máscaras, el gobernador nos las ha quitado! ¡Estamos muriendo! ¡Moriremos todos!- A partir de aquí solo soltaba palabras apenas audibles y gemidos de dolor. Tenía la mitad de la cara quemada y la ropa rajada.

-Tranquilícese- Le dijo Gaask .-¡Mis hombres estan muriendo! ¡El Seboso nos las ha quitado "para infundir valor a los cobardes"!- Gemía. -No podemos hacer nada por ellos, pero sí contra el gobernador- -Me ofrece la venganza- Replicó el comandante, cuyo nombre era Merrent  -Sí- Fue la contestación-¿Cómo?- -Al menos, le acusaremos de traición y...- -¡Es él! ¡Es él! ¡El gobernador!

Entonces ví como un hombre orondo y con cara de tonto, con una máscara en el cinturón y una pistola láser ejecutaba a un soldado Bateshiano. El comandante de la FDP echó a andar hacia el gobernador.  - Pare, vuelva aquí- Le gritamos, pero hizo caso omiso y, agarrando al gobernador por el chaquetón verde oliva, lo arrastró hasta un cráter de artillería en el que el fosgeno había formado una capa semi-líquida de la que salían volutas de gas, lo forzó a arrodillarse y lo inclinó sobre los restos gaseosos al tiempo que le increpaba:-¡Inhala! ¡Inhala, hijo de puta! ¡Inhala tu también lo que por tu culpa ha causado la muerte de tus hombres! ¡Muerete, maldito cabrón!- El gobernador reunió fuerzas para apartarse del cráter y quedó tendido en el suelo. Merrent comenzó a patearle mientras le gritaba ¡Escúchame! ¡Soberano hijo de puta! ¿Te parecen 10.000 hombres suficiente pérdida o tengo que matar al 10.001? ¡Pues muere!.- Recuperados del estupor inicial, dos granaderos del 10º lograron separarle del gobernador y calmarle.

Entonces empezó la larga espera mientras se constituía el tribunal que habría de juzgarlo, pues me negué a ejecutarlo allí mismo, y meintras los medicae veían si podían hacer algo con el estúpido del gobernador.

A las 20:10 me llamaron para testificar en el juicio, pero no fue necesario, ya que los coroneles y comisarios que formaban el jurado, al estar de acuerdo con Roderyk que fue quién expuso el caso,  eximieron a Merrent de los cargos, para rabia del Seboso, el mote del gobernador entre los de la FDP, que iba extendiéndose por todas las fuerzas imperiales.

A las 21:00 las alarmas volvieron a sonar y en ese ataque lograron llegar hasta el búnker Alpha, no pudieron destruirlo, a si que saltaron al interior de la trinchera, intentando capturarla de nuevo. Roderyk y otros tres granaderos aguantaron valientemente en Alpha hasta que pude organizar, entre el búnker de mando y el búnker Beta a las escuadras III y V para un contraataque que consiguió expulsar a los renegados y, lo que es más importante, obtuvo para la Compañía C una merecida noche de descanso (...)

ObservaciónesEditar

-Inquisidor Netheris: Se ve que el autor profesa una gran adhesión al traidor Gaask, por los elogios evidentes que hace de él. Por ello y por haber tratado de defenderle en una discusión en un bar que provocó seis muertos, al sujeto Karst Nagueius se le ha aplicado la pena de redención por el fuego. Será incinerado para expiar sus pecados.

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