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Atención: Material No Oficial sin Sello de Calidad Wikihammer

Nota: Aún tengo varios errores ortográficos que tengo que corregir, por favor si tienes algún problema comunícamelo por los comentarios, muchas gracias por leer este relato.

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Primera EntradaEditar

Yo soy Typhus, Marine Táctico de la 5ª Compañía de los Dragones Imperiales. En este momento nos dirigimos al Subsector Morthis, donde se han perdido todas las comunicaciones. La verdad no sé por qué nos mandan a nosotros a esta mision, ya que luchamos con los herejes y no contra xenos o problemas en la comunicación. De momento tardaremos cuatro días en llegar. Mientras tanto el líder de la Compañía nos ha dicho que nos preparemos para cualquier cosa, no se sabe qué puede haber en el Subsector.

Segunda EntradaEditar

Hoy mis hermanos Sirius y Malthimor han estado tallando en sus balas "Por el Emperador". Puede que sean los Marines más devotos, me parece que su semilla genética es más de los Puños Imperiales que de nuestro Capítulo. Igualmente es bueno tenerlos aquí ya que son nuestros Devastadores y ayudan siempre a la hora de avanzar.

Tercera EntradaEditar

Mañana averiguaremos lo que pasa en el Subsector, de momento no recibimos comunicaciones de si ha sido un error o si han recibido un ataque, ni si quiera hemos recibido una baliza de socorro. Nada, es como si todo lo que había en el planeta ya no estuviera. Mis hermanos preparan sus armas. Los primeros en descender seremos tres escuadras, dos Escuadras Tácticas y una de Asalto. Yo pertenezco a una de las Escuadras Tácticas, somos buenos tiradores preparados para todo.

Fin de las Entradas

Capítulo 1: Descenso a Terreno HeladoEditar

- Vamos Typhus, ya estamos preparados para descender -dijo el Sargento.

- Sí, Sargento, ahora mismo voy -dije mientras cogía mis granadas cegadoras-. Solo estoy cogiendo unas cosas.

- A lo mejor hay gente en peligro, en ese lugar será muy difícil aguantar esas temperaturas tan extremas -decía el Sargento ya con un tono menos enfadado.

- Ya llegué -dije mientras me incorporaba a la escuadra.

La verdad, en el momento que descendíamos, creía que todo esto no sería nada más que un error, pero nunca me esperé lo que vimos cuando salimos de las cápsulas.

- ¿Qué ha pasado aquí? -dijo mi hermano Karius, viendo el paraje helado con la mayoría de las estructuras destruidas y demolidas por culpa del hielo.

Estuvimos buscando signos de vida o buscando a las demás cápsulas que se separaron de nosotros durante la entrada en la atmósfera. Después de caminar durante horas encontramos la primera cápsula.

- Estarán cerca -dijo el Sargento, con tono de preocupación.

- También puede que nos estén buscando a nosotros, o a la otra escuadra -ijo mi otro hermano Isaiah.

- Señor, podemos enviar una señal para que se reúnan con nosotros en aquel puente -dijo nuestro hermano Marcus señalando a un puente que estaba muy cerca de las dos cápsulas.

- Hazlo, será mejor reunirnos con ellos cuanto antes -el Sargento parecía cada vez mas preocupado, pero sin demostrar miedo.

Conforme caminábamos por los caminos helados del que antes era un planeta cálido y muy poblado, veíamos a gente congelada, sus rostros no solo demostraban sufrimiento, también mostraban... miedo. ¿De que tendrían miedo? Solo deberían haber sufrido por el congelamiento, si el planeta solo cambio las temperaturas, no deberían haber temido nada, ya que debería haber pasado a todo el planeta al mismo tiempo. Cuando llegamos nuestros hermanos de la Escuadra de Asalto ya estaban allí.

- Me alegro de veros hermanos -dijo el Sargento de la Escuadra de Asalto.

- Y yo de veros a vosotros, hermano Azrael -dijo mi Sargento-. ¿Sabes dónde esta la otra escuadra?

- No -dijo Azrael-. Espero que cayesen en esta parte.

- Nos encontramos con una cápsula, a lo mejor es la suya -dijo el Sargento.

- Esa cápsula es la nuestra -dijo Azrael con un tono de tristeza-. No hay ninguna cápsula más en esta zona, sera mejor que avancemos, a ver si los encontramos.

- Estoy de acuerdo -dijo el Sargento.

Avanzamos ahora con la Escuadra de Asalto. Estuvimos caminando por el puente, hasta encontrar un búnker que no se había congelado y con huecos de balas.

- Al parecer lucharon -dijo Azrael-. Pero, ¿con quién?

- ¿Herejes?

- ¿Xenos?

Mientras todos dábamos teorías descabelladas sobre lo que había pasado aquí, apareció un escuadrón de la Guardia Imperial.

- ¿Supervivientes? -dijo el Sargento.

- Hola. Somos los Dragones Imperiales y estamos aquí par...- antes de que Azrael terminase la frase, los guardias imperiales empezaron a dispararle por sorpresa. Todos nos quedamos sorprendidos por el ataque que hicieron, pero el Sargento no se quedó como nosotros.

- Cubríos -nos ordeno el Sargento con furia en su voz.

Todos lo hicimos, pero veíamos como Azrael aún estaba vivo. La Guardia Imperial se metió en el búnker, y empezamos a dispararles. En poco tiempo hicimos un tiroteo, era el momento perfecto para usar las granadas. Lancé una hacia el búnker y acabamos con todos los soldados excepto con uno. Antes que recobrara el sentido los Marines de Asalto irrumpieron en el búnker destruyendo el techo. Cuando el soldado iba a disparar a uno de los Marines, otro cogió su arma y lo tiró fuera del búnker. Mientras ellos se encargaban del Guardia Imperial, mi escuadra se encargó de Azrael.

- Hermano Azrael -dijo el sargento-. Te recuperarás.

- Estate seguro de que sí -respondió Azrael confiado-. No me pueden matar hasta que me des mi Puño de Combate.

- Llamaré a una Thunderhawk para que te recoja -le dijo el Sargento.

- No es necesario -dijo Azrael queriendo continuar su misión.

- No estás bien del todo, has recibido demasiados disparos y es un milagro del Emperador que sigas vivo.

- Vale, vale, llama a la Thunderhawk -dijo con resignación.

La verdad, cuando vi que le dispararon, creía que no saldría de esta vivo. Mientras el sargento pedía la Thunderhawk yo entré al búnker para ver qué pasaba aquí.

- ¿Quién eres? ¿Y por qué nos atacas? Habla de una vez soldado -decía un Marine con furia en su voz.

- Soy Pavel y yo no soy un soldado, pertenezco a una compañía de seguridad.

- ¿Y que haces con los equipamientos de un guardia imperial?

- Necesitábamos sobrevivir a lo que pasaba aquí.

- No te creo -dijo el Marine mientras alzaba su espada sierra.

- Para -le dije al Marine-. Puede decirnos qué ha pasado aquí.

- Como quieras hermano -dijo mi hermano de batalla saliendo del búnker.

- Habla -le dije.

- No se, vimos como aparecían Demonios de la Disformidad. Nuestros equipamientos no les hacían nada y la Guardia Imperial no pudo hacer mucho, así que tomamos sus equipamientos y nos fortificamos en un edificio más a lo lejos.

- ¿Demonios? No hubo señales de Disformidad en el Subsector -le dije yo asombrado.

- Ellos vinieron y mataron a todos -me dijo con tristeza-. Pocos sobrevivimos, solo nosotros y algunos guardias imperiales.

- Pues llévanos hasta allí.

No me creía esa historia de los Demonios, pero tampoco había otra explicación a lo que pasó aquí. Estaba sorprendido de que algunos sobrevivieran; incluso si no hubiese Demonios, el frío era extremo y nadie podría sobrevivir mucho tiempo allí. En todo caso, el guardia de seguridad nos llevó hacia su base de operaciones. Al principio creíamos que tendríamos que abrirnos paso entre las defensas, pero cuando vieron que teníamos a Pavel, nos dejaron pasar. Esperaba que alguien me pudiese explicar mejor lo que pasaba aquí.

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