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3er Clasificado en la II Edición de Relatos Warhammer


'Nacemos para ser cazadores. Heredamos la filosofia ancestral de la Casta del Fuego y la ponemos en práctica ante todo enemigo del Imperio. La mejoramos, la reinventamos y nos sentimos orgullosos del legado que dejamos a la siguiente generación de cazadores.

Sabemos que hacemos lo correcto. Matamos a los que no lo hacen cuando debemos hacerlo. La mayoría de nosotros nos bautizamos defendiéndonos de los embites fanáticos de los Gue'la. Nuestros rifles no son los que matan a los humanos, es su empuje y sus convicciones los que provocan las muertes.

Hemos visto como sacrificaban regimientos enteros para simplemente entorpecernos o hacernos gastar municiones. Ahora que me estoy muriendo, he interiorizado más que nunca quién ha provocado tanta muerte y tanta hostilidad, la causa primaria que anula nuestra convivencia. Ellos lo llaman Emperador.'

- Memorías de la Casta del Fuego, Comandante Shas'o Fi'rios Kais Val Myr'Ka.


PERSONAJES.

Equipo de Cazadores de la Casta del Fuego 'Luna de Fi'rios'

Nombre completo – Diminutivo.

Shas'ui Fi'rios Nel – Ui'Nel, Líder de Equipo.


Shas'la Fi'rios Val – La'Val. Cazadora protagonista.


Shas'la Fi'rios Nit – La'nit. Cazador.


Shas'la Fi'rios Nto – La'nto. operador del 'auspex'.


Shas'la Fi'rios Dre – La'dre. Cazador.


Shas'la Fi'rios Mhi – La'mhi. Cazadora.


Shas'la Fi'rios Co – La'co. Cazador.


Shas'la Fi'rios Del – La'del. Cazador.


Shas'la Fi'rios Fas – La'fas. Cazador.


Shas'la Fi'rios Sto – La'sto. Cazador.


Shas'la Fi'rios Zal – La'zal Cazadora.


Shas'la Fi'rios Fras – La'Fras Cazadora.


AMBIENTACIÓN.

El Imperio Tau reclama el control sobre el Sistema Darvan, formado por cinco planetas. La mayoría mundos colmena. La respuesta imperial es una contundente negativa protagonizada por las fuerzas de la Guardia Imperial de los Regimientos de la propia Darvan.

La guerra marcha bien para los Tau, que vencen una y otra vez a la Guardia y Flota Imperial hasta acorralarlos. Darvan IV, III y II se han perdido y ahora el mundo agrícola Darvan V hace frente a los xenos con las últimas fuerzas que le quedan al sector.

Ha sido una campaña larga y dura para ambos ejércitos. Una campaña que se recrudecerá aún más.


INTRODUCCIÓN.


Shas'la Fi'rios Val entró en la cuneta y siguió a su líder acuclillada; Escuchó el gruñido de otro soldado tras él y pronto toda la escuadra avanzaba en hilera, agazapados, entre la hierba alta. Se movían despacio, con sumo cuidado y con poco equipo encima, debían pasar desapercibidos.

La noche les cubría y a la vez amenazaba con delatarlos; Cada paso, respiración o roce parecía magnificarse. La'Val juró que si jadeaba descubriría a todo el Equipo antes de tiempo, por lo que se esforzó en controlar la respiración a pesar de que le ardían los pulmones por la larga caminata.

Repentinamente todos al unísono se tiraron al suelo, vieran la seña del Shas'ui o no, cuando unos focos iluminaron la zona en un punto más alto, por delante de ellos. Los uniformes de tonos verdes oscuros y morados les ayudarían a pasar desapercibidos pues no reflejaban fácilmente la luz, por este motivo no habían tenido necesidad de aplicar pintura o cosméticos sintéticos para el camuflaje como de otro modo habría sido habitual.

El terraplén que tenían delante era una carretera, y un vehículo pasó de largo sin reparar en ellos. Las luces se fueron y sólo cuando el estallido del motor desapareció en la noche se levantaron de nuevo.


- Un transporte. - Murmuró Ui'Nel. El líder de los Guerreros del Fuego era un auténtico veterano, respetado y valioso. Un hombre que había elegido seguir combatiendo desde la infantería cuando podía haber ascendido fácilmente por el escalafón militar. Como resultado a los once soldados les dirigía la voz de la experiencia, una experiencia que ninguno de ellos podía imaginar; El Equipo Luna de Fi'rios había sido desplegado en su primera operación auténtica.

Ya habían esperado un tiempo más que prudencial y continuaron avanzando hasta el mismo terraplén de la carretera. Primero llegó Ui'Nel, apoyando la espalda en la abrupta pendiente y esperando a que sus once hombres se alinearan junto a él a ambos lados; Los Guerreros del Fuego se posicionaron nerviosamente.

El veterano atrajo la atención del soldado que tenía a su izquierda y con señas militares le indicó permanecer ahí; Hizo lo mismo con el de la derecha y fueron pasando silenciosamente la orden unos a otros, no sabían si ahí arriba había alguien o no.

Ui'nel escaló en solitario por la tierra blanda hasta asomarse a la carretera, sin asfaltar, ojeó unos segundos y desapareció de vista arrastrándose por ella.

Reapareció instantes después, dando la señal de marcha; Toda la unidad subió a la carretera y la cruzaron al unísono arrastrándose por la tierra endurecida hasta llegar al otro lado y volver a descender, prácticamente dejándose caer hasta una hectárea de hierba alta con zanjas aptas para avanzar por ellas con rápidez y sigilo, el mismo tipo de terreno que habían soportado hasta ahora.

Otra vez en fila de uno, al menos hasta que Shas'ui Fi'rios Nel los ordenó detenerse al oírse voces, aún lejanas, pero voces. Inmóviles y nerviosos los soldados permanecieron en la oscuridad con la vista clavada al frente buscando el origen de las amortiguadas e ininteligibles palabras que les llegaban.


A una cincuentena de metros el terreno volvía a elevarse. La zanja que ahorra recorrían les llevaba directamente hacía allí; Gracias a la visión nocturna habilitada en los sistemas de los cascos y a través de las miras de las carabinas pudieron distinguir, sin mucho detalle, que el siguiente terraplén estaba coronado por sacos de tierra, vigilados por dos o tres soldados. Seguramente en esa posición habría armas pesadas. Habían llegado a su objetivo.

- Cazador... - Ui'Nel atrajo a La'nto, que tenía un papel similar a un operador de telecomunicaciones. Susurró impaciente para el mismo. - ¿Cuánto tiempo tenemos? - Muy poco, honorable Shas'ui. La sincronización nos obliga a estar en posición en poco menos de un dec. - Shas'la, atentos. Esta operación es crucial para el éxito de la campaña, y no quiero que este Equipo sea un factor que favorezca una derrota. Debemos improvisar, esta posición no debería existir. Tú, tú, tú, tú, tú y tú os quedaréis en esta posición. Desplegaros, manteneos separados pero unidos; Esperad la señal y atacad la posición que tenéis delante, tomadla y nos reagruparemos. Lo haremos juntos, venceremos juntos ¡Fi'rios!

- ¡Fi'rios! - Susurraron los Shas'la al unísono sin excesivo entusiasmo.


Unos estaban impacientes, otros nerviosos y algunos preocupados, su primer combate estaba a punto de comenzar. Era hora de recurrir a todo lo aprendido en la escuela militar, de dar lo mejor de si para sobrevivir y que el resto del Equipo también sobreviviera.

Se quedaron unos instantes más agazapados ahí. Nadie se atrevería a contradecir al veterano líder. Aunque la moral estaba repentinamente baja, las serias dudas y miedos no nublarían el juicio de la escuadra: Los Tau se ceñían estrictamente a sus planos de batalla, y cualquier alteración de los mismos era una desviación no prevista perfectamente capaz de comprometer todo el sofisticado y delicado plan del comandante. Ellos tenían una parte que hacer en dicho gran plan, y lo llevarían a cabo y la victoria sería suya. Era como estaba planeado y como debería ser, y será.

Ui'Nel se mantuvo firme. Sabía cómo podían reaccionar y finalmente no les dió tiempo a pensar más. - ¡El resto, conmigo! Rodearemos esta posición. - Empujó a La'nto del brazo y le hizo andar con él para empezar la marcha.

Así la mitad del Equipo se desvió hacia el oeste desapareciendo entre la hierba alta, dejando a La'Val y cinco Tau más solos en la noche.

PARTE UNO: LA LARGA NOCHE.Editar

- ¿Preparada? - La'nit se había colocado junto a Shas'la Fi'rios Val, alzó la cabeza hacia ella para susurrarla. Era un tipo agradable y a ella le gustaba, intuyó que estaba sonriendo tras el casco.

- Nacidos para esto, somos Shas ¿Podría no estar preparada? - Respondió ella con una confianza que no sentía, pero que daba por hecho que debía poseer. Intentó no evidenciar que estaba temblando.

Él río por lo bajo y le golpeó amistosamente el hombro.

- Procurad que no nos maten por vuestra mala puntería. Avisadnos cuando empecéis a disparar para poder echarnos al suelo, y todo saldrá bien. - Intervino otro de los soldados. La'dre también estaba nervioso, y su voz sonó un poco rota.

- ¡Oh, vamos! ¡Yo soy mejor tirador que tú! - Se defendió La'nit de la pulla, riendo por lo bajo. Los ánimos subieron un poco.

Los seis Guerreros del Fuego eran La'Val, La'nit, La'dre, La'mhi, La'co y La'del. Se conocían desde pequeños, de toda la instrucción. Tanto ellos como los que faltaban se tomaban la libertad de llamarse por sus nombres de pila aún sin haber realizado el ritual de la Ta'lissera. Habían acordado que, tras sobrevivir a su primera experiencia bélica, se hermanarían. Ya se consideraban como tal antes de haber realizado el ritual.

El grupo parecía indivisible, incluso el Shas'ui que les asignaron se sorprendió de la sinergia y compañerismo que demostraban los once jóvenes. El veterano sabía el fuerte trauma que les perseguiría al final de la campaña, era muy improbable que los once volvieran vivos de su primera empresa.


Teniendo en cuenta su juventud y su relación no es de extrañar que a pesar de la vigilia, la espera y la amenaza, se comportaran aún con imprudencia y cierta irresponsabilidad. Sería incierto decir que estaban distraídos para cuando la batalla comenzó, pero no estaban del todo preparados: Y de pronto, todo empezó. Llevaban veinte minutos acurrucados entre las hierbas y la humedad, soportando el frío ambiente, cuando empezó a haber movimiento en la posición defensiva que tenían delante.

Un vehículo, que no podían ver, había llegado al lugar, chirriante y brusco. No sabían qué era, pero los hombres allí apostados comenzaron a alzar las voces, a moverse; Dos de ellos colocaron un cañón automático en posición, encarándolo sospechosamente en su dirección. Al menos cinco se distinguían protegidos parcialmente por los sacos de arena. Rápidamente los seis Tau se serenaron y posicionaron más adecuadamente, atentos.

Los seis Guerreros del Fuego estaban bien cubiertos, formando una línea paralela con una distancia aproximada de cuatro o cinco metros entre cada uno de ellos; Tumbados en el suelo, con las carabinas de inducción prestas, esperaban la orden de atacar, cualquier señal que les indicara que era el momento.


Alguien de la trinchera gritó algo y un foco se encendió. Lo habían arrastrado mediante una plataforma rudimentaria y un soldado lo estaba dirigiendo bajo la atenta mirada de un oficial hacia el cañaveral que tenían delante; Los Tau se dieron cuenta de inmediato de que ya no tenían el factor sorpresa. Algún Equipo habría dado un paso en falso o la confrontación había empezado en algún otro punto. Les estaban buscando, o al menos los Gue'la estaban intentando prevenir más ataques furtivos.

El recordatorio de la presencia del Shas'ui recordó tal vez aún poseían la iniciativa. El intercomunicador interno de la escuadra acogió el preciso consejo del veterano líder.

• Manteneos agachados y atentos. • ¿Nos han detectado, Shas'ui? Refuerzan las defensas y están escudriñando la noche. - Inquirió La'nit con preocupación. • Puede que no sea a nosotros. Los Gue'la son deficientes en la oscuridad, necesitan esos refuerzos luminosos para operar. No os asustéis. - Sea donde sea que estuviera el veterano cazador, el Shas'ui respondió en un quedo susurro, breve y conciso. - Estaremos en posición en breve. Tomad la posición.


La'Val escuchó atentamente mientras revisaba silenciosamente la carabina. Calibró los avanzados sistemas tecnológicos del casco, que lo unían en parte al arma permitiéndole un manejo y precisión excepcional, y alzó el arma repasando a través de la mira del mismo la posición defensiva. El resto también se estaba preparando para la ofensiva. En concreto La'Val sentía el estómago vacío produciéndole una sensación desagradable, unida a una rara presión en el pecho seguramente producida por los nervios y el miedo. Era la hora de la verdad y sentía pánico al imaginarse incapaz de estar a la altura.

Apretar el gatillo se le antojaba sorprendentemente difícil.

La'Val tragó saliva e intentó sobreponerse a su pánico de principiante. Cambió el espectro del visor y el calor de los cuerpos vivos evidenció aún más la posición de los mismos. Así destacados la oscuridad no era nada, podía distinguir con claridad las figuras humanas que operaban entorno al foco, aunque la luz del mismo entorpecía sensiblemente la mira.

Siete Guardias Imperiales estaban ahí, delante suyo, sin saber lo que se les iba a echar encima. Sabían qué tenían que hacer, cómo actuar, pero ninguno de los seis se movió.


- La'nit... - Empezó la mujer, Shas'la Fi'rios Val. La comunicación interna entre la escuadra los ponía a los seis en contacto – por simple cercanía, Ui'Nel usaba otra frecuencia -, y ayudaba a pasar inadvertido aunque hablaran gracias al aislamiento sonoro del casco.

- Estamos preparados. Concéntrate. - Cortó él, ocupado con sus propios demonios.

Siguieron esperando. No importaba lo que sintiera cada uno, fuera impaciencia o miedo, la voz de Shas'ui Fi'rios Nel desencadenó la adrenalina y, para ellos, la guerra.

- Luna de Fi'rios en posición. Shas'la, atacad. Tomad esa posición. El veterano habló con tranquilidad, con un tono neutro y seguro. Como si les hubiera pedido lo más normal del mundo, mientras que los inexpertos soldados se enfrentaron al tremendo reto de abrir fuego por primera vez contra el enemigo, de marchar contra él; de matar.

- Vamos. - Musitó La'nit. Un simple empuje como ese fue suficiente para que cuatro de los Shas'la abrieran fuego, descargando las primeras ráfagas contra la posición defendida por la Guardia Imperial.

La'Val tardó varios segundos en unirse a ellos, y pronto regularon el tiroteo según la disciplina necesaria. Tenían una posición ventajosa y sólo sus propios disparos les relevaban al enemigo: Los primeros disparos aniquilaron el foco y obligaron a los operarios del cañón automático a cubrirse. Los Guerreros del Fuego empezaron a ponerse de cuclillas o en pie y a cambiar de posición. La mitad de ellos disparaba desde una posición mientras los otros tomaban un nuevo punto de disparo, y tomaban el relevo; Los soldados de vanguardia de la Guardia Imperial tenían la impresión de encontrarse ante un gran numero de soldados enemigos y acertarles era realmente difícil debido a esos movimientos y la oscuridad.


El cañón automático comenzó a literalmente destrozar el terreno donde se resguardaban y los rifles láser les buscaron sin cesar, impactando de vez en cuando en las resistentes corazas de los Tau. De haber tenido peor equipamiento habrían salido bien escaldados del tiroteo.

Otro tiroteo se sumó al ya iniciado obligando a los soldados de la Guardia a tener que atender también su propia retaguardia, donde Ui'Nel y sus cinco hombres habían empezado a presionar. El oficial del puesto organizó la defensa a ultranza de la posición sin mostrar la más mínima intención de retirarse, lo que garantizó una confrontación cruda y sangrienta.

La'mhi cayo por un disparo del cañón automático y empezó a gritar de dolor. De inmediato el arma pesada se concentro en su posición intentando alcanzarlo; La'nit se lanzó hacia allí a pesar de los disparos tirándose al suelo junto al compañero herido. Empezó a tirar de él arrastrándose ambos hacia un socavón cercano que podía protegerles.

La'Val empezó a disparar alocadamente contra el cañón automático para cubrir a los dos Guerreros del Fuego, levantándose. Recibió un impacto de láser en el vientre y dejo de disparar antes de caer hacia atrás sin respiración. Había sido súbito, no había advertido que se estaba exponiendo claramente.

La Shas'la se sintió mareada, muy asustada. Tardó unos largos instantes en darse cuenta de que no estaba herida, tenía la armadura oscurecida y sentía un tremendo calor en la barriga, pero no tenía ni quemadura ni herida. Se arrastró hacia una nueva posición, el panorama no había cambiado mucho.


- ¡Estoy bien, estoy bien! - Gritó ella cuando alguien se acercó a ayudarla. - ¡Sigue!

- ¡La'mhi está sangrando mucho!

- ¡Tenemos que asaltar esa posición ya!

Los Guerreros del Fuego mantenían el tiroteo sin saber realmente cuántas bajas habían provocado en el bando enemigo. Pero sentían que no podían seguir así mucho tiempo, y finalmente La'del colocó una granada fotónica dentro del recinto del puesto de avanzada; La explosión multicolor de efecto aturdidor provocó que los disparos enemigos cesaran.

- ¡Os cubro, id! - La'mhi se pusó en pie para que pudieran verle sostener la carabina. Tenía el muslo cubierto de sangre y una clara perforación en la coraza cerca de la ingle, pero ahí estaba; erguido y disparando.

La'Val no se lo pensó y equilibrando su carabina disparó el lanzagranadas. Otro Shas'la la imitó mientras el resto corría hacia los enemigos con las armas prestas, sin disparar hasta tener un blanco asegurado.

Dos nuevas explosiones fotónicas complicó la defensa de la Guardia Imperial, que comenzó a disparar a ciegas sin exponer las cabezas por encima de los sacos por miedo. Uno de los soldados asomó medio cuerpo e inmediatamente los Shas'la lo convirtieron en un cadáver humeante que fue a parar fuera de la protección, rodando por el terraplén hasta los propios Tau


Otros dos Guardias Imperiales se alzaron, supuestamente recuperados, abatiendo a La'nit. Éste no resultó malherido, simplemente cayó perdiendo la ventaja que había conseguido al trepar rápidamente. La respuesta desbalanceó la contienda al no sobrevivir ninguno de los dos sorpresivos tiradores, caídos a quemarropa por los otros dos Tau que acompañaban a La'nit.

Arriba el vehículo que antes había aparecido volvió a arrancar el motor y marcha atrás trazó un arriesgado giro para encarar la carretera, apenas un camino de tierra aplanada por los tanques, huyendo de allí mientras el equipo Luna de Fi'rios tomaba la posición.

Dos Guerreros del Fuego treparon hasta los sacos de tierra y saltaron al otro lado; Inmediatamente se equilibraron y espalda contra espalda encañonaron con las carabinas, pero no había nadie vivo que pudiera responder su asalto. Dos parejas más, al instante, actuaron igual y los Tau aseguraron la posición rápidamente.

Había siete cadáveres allí. Cuatro era evidente que los habían ajusticiado los Tau en el tiroteo, el quinto era el oficial y yacía muerto rodeado por otros dos cadáveres. Ningún miembro del Equipo reconocía aún a los Comisarios.


- ¿Se han matado entre ellos? - La'Val lo preguntó al comprender que esos tres cadáveres no tenían heridas producidas por las carabinas de inducción. Gruñó cuando ayudó a subir a La'mhi y permaneció expectante.

Nadie la respondió y procedieron al registro y a asegurarse de que no tenían compañía indeseada.

Aquello no era más que una montaña de tierra acumulada y aplanada donde habían colocado unas sólidas placas de plastiacero a modo de asfalto y colocado densos muros de sacos de tierra alrededor para protegerse. El cañón automático permanecía silencioso ahora, apuntando a la nada; su último operario aún agarraba una de sus manetas.

Cajas de municiones estaban repartidas aquí y allá, también otro cañón automático que aún no habían montado, otro foco y varios elementos más que no pudieron reconocer. El vehículo que antes había aparecido y huido debió de traer pertrechos.

Una mesa sostenía una radio y varios aparatos más que tampoco reconocieron. La tecnología imperial era ruda, pero sobretodo mirando el cañón automático no podían dudar de su efectividad. Habían salido bien parados, seguramente por algún tipo de indisciplina que no pudieron ver y por la ventaja de la sorpresa y la noche. - Hay que esperar a Ui'Nel aquí. - Recordó La'nit. El visor de su carabina estaba destrozado y él tenía una fea quemadura en el cuello, pero estaba ileso al parecer.


Shas'la Fi'rios Val no hizo caso a los otros soldados y tras su registro permaneció junto a la radio, observando la oscuridad al otro lado de la posición. Más campos y más cultivos, la zona agrícola era muy extensa.

Revisó su último cargador y lo reemplazó por uno nuevo antes de retirarse un poco y tropezar con uno de los cadáveres. Se lo quedó mirando con extrañeza y comprobó cómo había muerto. El soldado tenía la cara descubierta y cuatro perforaciones en el pecho, seguramente había muerto al impactarle una ráfaga completa y cuando tocó el suelo ya había expirado.

Se arrodillo para mirarlo de cerca. Un amuleto le decoraba el cuello, tenía la mirada vacía y los ojos muy abiertos ¿Se había sorprendido al ser alcanzado? Quizás no tuvo ni tiempo a expresar dolor.

Parecía joven. La'Val lo era, desde luego, pero estaba en la edad en la que se daba por hecho que ya debía combatir o al menos ejercer de cazadora. Había nacido para ello ¿Pero ese humano estaba allí por lo mismo? ¿O lo habían sacado de su casa, lo habían armado y lo habían colocado allí? La'Val aún desconocía prácticamente todo del Imperio del Hombre, pero sí sabía lo distintos que eran.


No le apenaba la muerte que estaba contemplando. Había cumplido con su deber, con su parte; Todos ellos habían superado el miedo y se habían enfrentado a auténticos soldados, habían matado Gue'la y ya algunos de ellos habían derramado sangre.

La'Val se imaginó a si misma tendida en el suelo con las mismas heridas mortales y volvió a echarse a temblar sin darse cuenta.

¿Moriría algún día también por defender un trozo de tierra irrelevante? ¿Lo haría mañana tomando otro montículo absurdo como ese?

Tal y como había ocurrido con este Equipo, la guerra se había reanudado de forma cruenta y salvaje a lo largo de toda la linea del frente con escaramuzas muy similares. Muy pronto el cielo estaba rojo, las nubes teñidas por las explosiones de los proyectiles antiaéreos, las ráfagas de la aviación e iluminado regularmente por una poderosa explosión o una aeronave ardiendo que iba a estrellarse al suelo. En la lejanía en cualquier dirección podían verse tiroteos, la incursión nocturna se había desvelado y ahora todo el frente combatía; La Guardia Imperial defendía sus posiciones avanzadas con uñas y dientes, cogidos por sorpresa, defendiendo desorganizadamente las trincheras y puestos de tiro.

Los seis componentes de la Casta del Fuego observaron sobrecogidos ese panorama. Era bello, era la guerra y el despliegue militar en toda su expresión. Aterraba conocer qué querían decir esas explosiones, que los disparos que divisaban podían acertar y matar a alguien; quizás por eso les gustaba. No dejaban de ser guerreros, estaban por primera vez en el lugar donde debían estar. Así se protegía al Imperio Tau, aquí culminaba su instrucción y empezaban a interiorizar de verdad la filosofía de la Casta del Fuego.


- ¡Fi'rios! - Exclamó una voz en la oscuridad.

- ¡Gloria a T'au! - Respondió inmediatamente La'Val además de otras tres voces y se acercon al origen de la llamada. Ayudaron a ascender a Ui'Nel y al resto del equipo por la retaguardia del puesto de avanzada. - Asegurad el perímetro, esperamos confirmación aquí; Vigilad el frente. - Distribuyó el Shas'ui empujando Guerreros del Fuego hacia un lado u otro según los distribuía para improvisar una defensa eficiente en caso de contraataque. Los sacos de tierra que habían dispuesto sin mucho esmero les servían como apoyo para carabinas y cobertura. Era evidente que los soldados no esperaban recibir ataques desde detrás y en algunos puntos tuvieron que reforzar la defensa.

Esa posición, como toda la línea de fortificaciones provisionales, estaba encarada hacia el sur, hacia los Tau. Esa primera línea de infantería, armas pesadas y algunos blindados debían de contener la primera oleada de los alienígenas, retrasándolos y obligándoles a tomar unas posiciones alzadas y relativamente bien protegidas mientras la pesada artillería imperial, a varios kilómetros de allí, les azotaba.

Pero el supremo comandante O'Ro'Ge se había avanzado a las espectativas imperiales y actuó con una rápidez sorprendente; La gran mayoría de posiciones defensivas aún estaban a medio construir, no habían podido instalar los tanques aún y, en definitiva, se había volatilizado sin cumplir su objetivo. Y todo ello mientras el despliegue de la Casta del Fuego no se había completado, cuando empezaron los primeros disparos no había un solo Cabezamartillo operativo en el sector.

Una segunda linea de defensa, más firme, se extendía paralela a la primera tras una larga y descubierta extensión de cultivos de riego. Ya desde esas posiciones las armas pesadas, como cañones automáticos y bólters pesados, acribillaban muchas de las posiciones anteriormente aliadas; Los disparos de rifles láser llegaban con poca potencia y los disparos de artillería y de los grandes cañones de los Leman Russ eran más bien esporádicos.


No lo eran tanto los disparos de mortero, pero en la oscuridad no calibraban bien y rara vez caían sobre la infantería de la Casta del Fuego, la cual empezó a responder a la hostilidad con los rifles de inducción, tan abrumadoramente superiores a esa larga distancia al rifle láser estándar imperial, además de las contundentes mejoras a la hora de disparo, la precisión otorgada por los Equipos de Rastreadores y a que simplemente los Tau eran buenos luchadores nocturnos. Aún con todo no es que hicieran mucho realmente. La'Val podía asegurar que no había alcanzado a nadie en hora y media, y pocos de su Equipo habían logrado algo; Al menos podían informar de que habían abatido a un observador demasiado atrevido durante su estancia en esa posición arrebatada al enemigo.

En la mayoría de casos simplemente hacían ruido, la Guardia Imperial se mantuvo a la defensiva y los Tau esperaron a la luz diurna, a pesar de que eran mejores luchadores nocturnos, ya muy cercana.

La noche para la infantería fue larga, eterna. Las primeras luces del alba dieron paso a un conflicto de mucha mayor contundencia, a plena luz del día ambos ejércitos empezaron a encararse con todo lo que tenían en un aterrador pulso, sólo uno podía vencer la batalla.


FIN DE LA PARTE 1.


"Lo peor de combatir en la oscuridad es que no eres consciente de la muerte y la destrucción que estás causando hasta que nace el nuevo día. Durante la mañana lo redescubres y te horroriza. Ni el más veterano de nosotros es insensible a la desolación y las masacres.


Ni siquiera cuando era un mero Shas'la vi a nadie dudar sobre lo necesario de lo acontecido, en cualquiera de los casos. Dábamos por hecho que el Comandante no podía equivocarse. Siendo yo ahora el responsable de actos parecidos, sé que pudieron evitarse muchos... excesos bélicos. A veces pienso que hemos sido más la expresión de la furia de un Comandante que cazadores actuando bajo un sólido plan.

No importa, no hay lugar para el arrepentimiento o la debilidad en la Casta del Fuego, lo que se debe hacer, se hará. Nacidos para ello, aprendemos a vivir y a soportar lo que hemos llegado a hacer." -

Memorias de la Casta del Fuego, Comandante Shas'o Fi'rios Kais Val Myr'Ka.


INTRODUCCIÓN.

Las luces de un nuevo día no hicieron más que clarificar el resultado de los combates nocturnos. El campo, una extensión más o menos llana de suelo agrícola plagado de canales, estaba repleto de cráteres. Había algunos cadáveres, chozas destrozadas o quemadas y algunos vehículos destruidos, pero los daños personales para ambos ejércitos no habían sido destacables. La Guardia Imperial perdió sus tropas de avanzada, que comparativamente en números eran poca cosa, y los Tau unos pocos infantes.

La sorpresiva ofensiva Tau había sobrepasado las primeras líneas de defensa de la Guardia Imperial y ahora sus unidades de avanzada e infiltración las usaban como cabeza de puente para el grueso del ejército; Una segunda línea de defensa les esperaba, donde los imperiales se esforzaban al máximo para concentrar sus fuerzas ante la inminencia del asalto. Seguramente sus mandos ya habrían supuesto que el ataque masivo de los alienígenas era cuestión de minutos, que empezaría en cualquier momento, pero los regimientos de la Gloriosa parecían dispuestos a defender a ultranza esas irrelevantes hectáreas.

Cualquier comandante tau desaprobaría esa acción, pero los imperiales piensan de forma muy distinta. Para terminar la guerra, los dos ejércitos debían chocar hasta que uno de los dos quedara reducido a cenizas y abandonados cadáveres para que el bando ganador reclamara definitivamente el planeta.

Todo volvió a empezar sin ningún aviso previo, simplemente los combates se reanudaron como por casualidad.


La aviación volvió, la de ambos bandos, y el combate aéreo recomenzó. Quizás sólo se había pausado para repostar y reorganizar los escuadrones, quizás lo habían continuado en otro lugar. Había pocos bombarderos, la gran mayoría eran cazas y luchaban simplemente por la superioridad aérea, no para ablandar las tropas de tierra o destrozar las posiciones defensivas. Aun así de vez en cuando llovían proyectiles desde el cielo, que a veces pasaban sobre la trinchera sin hacer daño y en otras dejaba tras su pasada una ristra de cadáveres de infortunados, tanto de Guardias Imperiales en el norte como de Guerreros del Fuego en el sur.

A las posiciones de la infantería Tau, según llegaba el resto del ejército, subieron los magníficos tanques de la Casta del Fuego; Cabezamartillos con Aceleradores Lineales y su versión de artillería tomaban posiciones y disparaban inmediatamente contra las lineas Gue'la, nada más afianzarse en la altura o simplemente flotando por encima de la infantería.

Con la aparición de auténticas armas pesadas las posiciones y los búnkeres de la Guardia Imperial empezaron a sufrir pérdidas reales y daños; Los bolters pesados empezaron a decrecer en número según eran localizados y fundidos por un acelerador lineal, los misiles buscadores caían aquí y allá con velocidad y precisión diezmando pelotones y quebrando techos y muros.

Naturalmente la respuesta no tardó en llegar, los Basiliks calibraron sus enormes cañones y empezaron a descargar pesados proyectiles sobre las posiciones de los Tau, sensiblemente más débiles que la de la Guardia Imperial. Quizás sí más espaciadas, el intercambio de artillería – sobre todo por número y por la versatilidad del acelerador lineal – era favorable a los alienígenas, lo que convendría a una posición más cómoda y culminaría definitivamente a media mañana con el ataque Tau.

PARTE 2: LA HORA DE LA VERDAD.Editar

El Mantarraya se tambaleó al recibir un impacto pero siguió inmutable su curso. Como el Mantarraya es un transporte de tropas presurizado, desde el interior la batalla parece lejana, amortiguada por el ligero y resistente metal del casco. Los doce Guerreros del Fuego sólo podían mirarse unos a otros nerviosamente o repasar su equipo por enésima vez.

Todos eran novatos, era su primera campaña, y ninguna escuela militar puede preparar a uno para la devastación y la adrenalina de una auténtica confrontación. Sólo el Shas'ui permanecía quieto en su asiento, con la cabeza gacha y los ojos cerrados, dando la sensación de estar rezando. No intentó subir la moral de la tropa ni prometerles nada. La noche anterior quedaba ya muy lejos en sus mentes, esto ya no era una escaramuza en la oscuridad; Estaban marchando abiertamente hacia las filas enemigas, eran una enorme diana volante y cuando desembarcaran los recibiría toda la potencia del enemigo.

La'Val no paraba de pensar de que si un impacto láser o un misil les acertaba en algún motor se estrellarían desde una decena de metros a una velocidad que prometía el desastre. Con cada sacudida era más pesimista. 'En la siguiente caemos...', incluso se sobresaltó cuando las luces amarillas se encendieron, indicador de que tenían que prepararse para el desembarco.


Ui'Nel despertó, soltó sus correas y se alzó sujetándose en una varilla del techo. En pie tronó para hacerse oír por encima de los motores y las explosiones exteriores.

- ¡Carabinas, ya lo sabéis! Nuestro cometido es formar parte de una fuerza de asalto, tomaremos la línea de búnkeres y trincheras que los Gue'la han montado para retenernos y usaremos sus propias defensas para defendernos de su aviación y artillería si nos ataca. Recibiremos apoyo de XV8 y habrá unidades blindadas, también enemigas así que cuidad bien las granadas IEM y tened puntería. Seguidme y no hagáis estupideces. Esta ofensiva no va a recaer por culpa de la Luna de Fi'rios.

No hubo mucho más que comentarios en tonos bajos y miradas, los Shas'la estaban de nuevo cada uno enfrentándose a sus propios demonios y temores. Sabían que iban a hacer, cómo; era su entrenamiento, nacidos para ello. Pero el miedo a la muerte, el dolor, el sufrimiento de un compañero era algo que iban a experimentar y no tenían nada con qué combatirlo más que su propia voluntad.

El Mantarraya comenzó a descender y las luces amarillas cambiaron a azules; Inmediatamente después las dos puertas laterales del transporte se abrieron con un quejido y se dió la orden de bajar; Ordenadamente la mitad del equipo descendió uno a uno por la izquierda y la otra parte por la derecha, desplegándose nada más tocar el suelo en un abanico amplío como dictaba la maniobra básica de desembarco.


El Mantarraya permanecía a un metro del suelo disparando desde el frontal con el cañón de inducción del morro y sus drones de combate flotaban por encima de la infantería dándoles apoyo inmediato:

La'Val fue de la última en descender; Nada más tocar el suelo el calor y el polvó le impactaron casi físicamente. El ambiente estaba cargado y el yelmo no filtraba bien la nube de polvo que permanecía levantada tras los bombardeos. Tosió y avanzó a trompicones hasta agacharse junto a los demás, protegidos con los restos irreconocibles de un Leman Russ.

Delante de ellos, a una escasa decena de metros, la linea defensiva de la Guardia Imperial estaba prácticamente aniquilada. Dos búnkeres convertidos en ruina recordaban que allí se habían emplazado armas pesadas instantes antes; La linea estaba recubierta de cráteres y formas ennegrecidas de lo que fueron hombres. Si hubieran desembarcado sin el bombardeo que había causado esa devastación, tres bólters pesados habrían acompañado el breve trayecto desde el transporte a la cobertura, en vez de unos cuantos y tímidos rifles láser que no se cobraron ninguna baja.

Aún con todo la Guardia Imperial estaba dispuesta a defender a ultranza ese puesto. Se distinguía movimiento detrás de los parapetos. Pronto empezaron a asomar guardias imperiales, y sobretodo, rifles láser. Los disparos eran en un principio erráticos, pero empezaron a afinar la puntería y uno de los Guerreros del Fuego se retorció de dolor al recibir un impacto en el hombro; La protección le impidió sufrir una herida de gravedad, pero eso no implicaba que no doliera.


- ¡Devolved el fuego! ¡Mantened la posición, somos los primeros!

El tiroteó resultante se podría considerar anecdótico, consiguiendo que los guardias imperiales del 104º Regimiento de Infantería Pesada de Jarvan , cuyas fuerzas tanto habían sufrido desde la larga distancia y el bombardeo constante de los Cabezamartillo, desistieran y se prepararan para recibir el asalto. De vez en cuando lanzaban alguna granada de fragmentación, pero al Equipo de Fi'rios nunca les alcanzaron así, gracias a su cobertura y la distancia.

Otro Mantarraya llegó y desplegó otra unidad de Guerreros del Fuego, una acción que se repitió por todo el frente; La infantería Tau en apenas unos veinte minutos estuvo lista para un asalto masivo de infantería.

La'Val se acordó de repente del cielo y miró allí: La batalla por la supremacía aérea continuaba pero los cazas no intentaban ya alcanzar la infantería. Desde el suelo era imposible discernir quién ganaba, pero lo que sí era inevitable ver era como dos enormes Orcas, transportes de tropas que vendrían directamente desde la órbita, pasaban entre el infierno aéreo hasta llegar hasta la línea defensiva de la Guardia Imperial.

A estas alturas el fuego antiaéreo ya había decrecido sensiblemente y el que quedaba no consiguió causar grandes daños; Desde ambas plataformas, debidamente custodiadas por cazas, surgió un torrente de Armaduras de Combate XV8 que descendieron de los cielos gracias a sus retrorreactores redesplegándose con brutal elegancia, pues mientras caían de los cielos las poderosas armaduras de combaten ya descargaban su armamento sobre la Guardia Imperial; Desde ese ángulo no había muchas formas de protegerse.


Tras las primeras salvas de misiles y proyectiles de inducción de gran cadencia, Shas'ui Fi'rios Nel se alzó descargando al frente su carabina hasta agotar lo que le quedaba en el cargador.

- ¡Adelante Shas'la! ¡Asalto, tomemos esa posición! ¡MATADLOS! ¡Fi'rios!

- ¡FI'RIOS! - Respondieron los soldados alzándose también. El veterano se limitó a retransmitir la orden que había llegado por el canal general de la Casta del Fuego, por lo que prácticamente todos los demás Equipos se lanzaron masivamente a la carga también.

La'Val levantó la carabina más de lo normal para corregir el disparo del lanzagranadas acoplado bajo el cañón. Fiel a su entrenamiento disparó a una posición lejana, hacia su derecha, cayendo el proyectil en medio de las posiciones defensivas tan maltrechas de la Guardia Imperial; Granadas fotónicas arrojadas de la misma manera por otro equipo cayeron frente a ellos, lo complementaron con algunas granadas arrojadas con la mano y empezaron a ascender a la carrera disparando a cualquier incauto que asomara para impedirles el avance.

Los Guardias Imperiales hicieron todo lo posible para sobreponerse al aturdimiento y los que no estaban sometidos por dicha eventualidad disparaban ladera abajo como podían, la gran mayoría temerosos de exponerse demasiado dado que los Tau avanzaban deprisa disparando con las efectivas carabinas, diseñadas para ese tipo de acciones. Al mismo tiempo que La'Val empezó a correr, tras haberse rezagado por el lanzagranadas, un soldado con lanzallamas salió de la trinchera apostándose temerariamente sin protección, expuesto; La'Val vio la muerte en los oscuros y vacíos ojos de la máscara de gas del soldado de vestimentas oscuras cuando dirigió el lanzallamas hacia ella, ese no era de Jarvan.


Nadie había visto a los Korps de Krieg llegar, y no muchos Tau presentes podrían reconocerlos o distinguirlos por su reputación. Pero donde el Regimiento de Infantería Pesada flaqueaba, los Korps se mantenían inmutables. Un disparo hirió en el pecho al guardia imperial del lanzallamas, y debería de haberlo matado; En vez de ello giró el cuerpo y descargó una imponente llamarada de promethium ardiente que envolvió a su agresor y a cinco Guerreros del Fuego más del equipo adyacente al Luna de Fi'rios, deshaciendo sus protecciones, estallando sus municiones por la alta temperatura y garantizándoles una muerte horrible.

Estos habían avanzado en paralelo a los de Fi'rios. La'Val no tuvo tiempo de disparar al Korp pues reaccionó mal dado el pasmo que le supuso la aparición y el hombre tras su acción se desplomó sin vida dado la gravedad de su herida, pero su aparición y valentía sólo fue un prologo de lo que les esperaba:

Un pelotón de Korps de Krieg, el resto seguramente, salió de su protección con bayonetas caladas y se lanzó sin temor a la muerte en contracarga. En completo silencio dispararon metodicamente contra los Guerrero del Fuego, a medio camino y sin cobertura, dispuestos a rechazarles.

- ¡Abortad! ¡Línea de disparo! ¡Fuego a mi orden! - Ui'Nel se detuvo hincando una rodilla en el suelo marcando así dónde quería que formara el equipo y preparó la carabina impasible ante el asalto que iban a recibir. Rápidamente el Equipo se posicionó junto a él, formando una línea doble como los antiguos y desaparecidos mosqueteros.

- ¡FUEGO! - La andana controlada de los Guerreros del Fuego abatió a un gran número de Korps, a cambio las filas de los Tau destacaban dos vacíos por el intercambio de disparos. La segunda andana fue prácticamente a quemarropa contra un enemigo que no temía la muerte; La'Val destripó a un Korp y éste aun así siguió contra ella clavándole profundamente la bayoneta entre el hombro y el pecho a través de la coraza. Ambos cayeron, él muerto y ella sangrando en abundancia. El rifle láser al caer le desgarró aún más la carne antes de separarse de su cuerpo, dejándole una herida realmente fea.


Desde el suelo, con el cadáver húmedo aprisionándola, el combate se le apareció confuso y brutal. La'Val se las apañó para descolgar la pistola de inducción desde su cinto y abatió a uno de los guardias imperiales por la espalda, quizás salvándole la vida a alguien.

Pronto la melee estaba descontrolada. Las bayonetas derramaron sangre y las culatas trataron de abrir cráneos y neutralizar rivales; Seguía habiendo fuego esporádico a quemarropa y todo el mundo gritaba y maldecía. Nadie se percató de que sólo eran voces Tau. Los Guerreros del Fuego combatían con una serie de fintas y movimientos aprendidos para ganar espacio y disparar a quemarropa con las carabinas y pistolas, rehuyendo el auténtico combate cerrado; Los Korps hincaban bayonetas y cuchillos como podían con una brutalidad muy por encima que los delicados y efusivos movimientos de los Guerreros del Fuego, pero llegaron con demasiado poco numero como para imponerse de verdad.

Para La'Val todo fue una maraña de pies, pisotones y Guerreros del Fuego y Korps cayendo al suelo, algunos sin vida, otros heridos, otros intentando estrangularse o apuñalarse al caer ambos contrincantes. Un fortuito impacto le quitó de encima el cadáver y consiguió ponerse de rodillas el tiempo justo y necesario para que un Guardia Imperial, usando el rifle láser como un bate, la golpeara por delante en la frente volviéndola a tumbar sin conocimiento dando por concluido el combate para ella. Despertó tendida en el suelo del Mantarraya. El frío tacto del metal le señaló rápidamente que tenía el torso desnudo; Abrió los ojos despacio, sufriendo una poderosa cefalea, para descubrir a La'nto reclinado sobre ella, terminando de ceñir las vendas que protegían la herida de la bayoneta.


- Puedo continuar. - Murmuró la cazadora herida. La'nto se quitó el casco para que le viera sonreír.

- Claro que puedes. Es sólo una herida superficial. - Mintió parcialmente. En una situación más favorable La'Val se retiraría del frente, de hecho tenía la oportunidad pero ella, y quizás Ui'Nel también, no permitiría que la retirasen si aún podía sujetar el rifle. En eso sí no había ninguna duda, el lugar de un Guerrero del Fuego es con sus compañeros, defendiendo el Imperio.

- ¿Me he... perdido mucho? - Tenía el mono interior desgarrado y cuando se incorporó un poco tuvo que tirar de la elástica fibra sintética para taparse un pecho, dándose el lujo de tener un poco de decoro. Pronto empezó a buscar las piezas de su armadura hasta que su mirada se posó en otro Guerrero tendido en el suelo, inmovil.

- La'Fas, La'sto y La'zal han muerto. - Informó desapasionadamente Ui'Nel, interrumpiendo desde su puesto. - Hónrales cumpliendo con tu deber, cazadora.

- Y La'Fras no luchará más hoy, el Mantarraya se lo llevará. - Señaló La'nto en voz baja señalando el cuerpo tendido. - No sabemos si vivirá lo suficiente para que lo traten, está muy malherido. Te ayudaré a levantarte, siéntate en tu sitio. No hemos abandonado el frente.

La'Val se irguió con la ayuda de su compañero y renqueó hasta sentarse en el lateral del vehículo, afianzándose al asiento según el arnés de seguridad. Permaneció en silencio, rechazando la atención de La'del a su lado, sumida en una interminable serie de pensamientos pesimistas y pena por los caídos.

Estaba preparada para ello, para asumir que algunos de ellos iban a morir. Quizás ella. Pero cuando la muerte es un hecho, la preparación se esfuma fácilmente e impacta con igual dolor.

El Mantarraya siguió el camino de vuelta a ras del suelo, sin los drones de combate y con el Equipo Luna de Fi'rios diezmado. La mañana se había cobrado una gran cantidad de vidas, pero aún faltaba el contrataque imperial.


La presencia de los Korps de Krieg logró retrasar lo suficiente el ataque de los Tau como para desbaratar sus cuidadosos planes. Seguramente el plan del comandante imperial era resistir hasta la llegada de más refuerzos, quizás incluso cercar la ofensiva y contratacar aniquilando las fuerzas invasoras, pero O'Ro'Ge ya había retirado sus fuerzas mucho antes.

El caos y la improvisación no son terreno para los Tau. Si la estrategía fallaba por un fallo de cálculo (Imperdonable, y alguien pagaría por él) ya no había nada que hacer, la batalla se habría torcido y resultaría impredecible. La única reacción lógica que contemplan los esquemas militares Tau es la retirada para trazar un nuevo plan de acción.

Pasaba ya el mediodía, tras una mañana entera en que la artillería enmudeció para recolocarse y no evidenciarse al enemigo antes de tiempo, el Imperio de la Humanidad empezó a moverse nuevamente, preparando la ofensiva contra las posiciones ocupadas por los Tau: La primera línea de defensa ocupada, que ahora la Casta del Aire había reforzado eficazmente colocando mediante lanzaderas dron una serie de bunkers prefabricados, ligeros y resistentes, que podían acoger fácilmente Guerreros del Fuego y Rastreadores.


Los cielos seguían con el sangriento combate aéreo con unas proporciones épicas: Escuadrones enteros se retiraban para ser reemplazados por otros frescos y recién rearmados, alargando el conflicto durante horas sin que se pudiera apreciar un cambio aparente. Tan centrados estaban los pilotos en conseguir la supremacía y obligar al otro a retroceder que las naves de carga, suministros y tropas a menudo podían actuar con impunidad ante ellos al no representar una amenaza aérea real: Así es como la Guardia Imperial se redesplegó y como los Tau colocaron todo tipo de defensas, desde esos bunkers a minas, posiciones de disparo pesado dron y escuadrones de drones de combate.

La'Val, de no ser penalizada por expresar inseguridad en voz alta, se quejaría de que el búnker le comenzaba a dar claustrofobia. Los mismos pensamientos pesimistas que le vinieron en el Mantarraya (Tanto en la ida como en la vuelta) retornaban a ella para atormentar su moral: Que si el techo se derrumbaría sobre ella, si no podrían reaccionar a tiempo una vez el enemigo estuviera cerca para volver a amenazarla con un lanzallamas...

Permaneció firmemente con el rifle apoyado en la obertura frontal de disparo del búnker, rígida y sujetando con tanta fuerza el rifle de inducción que empezaba a no sentir los dedos. Estaba cubierta de la mitad del pectoral hacia abajo, ganando una contundente protección exponiéndose un mínimo necesario para tener un buen ángulo de disparo y movilidad en caso de ser necesario.


Sintió otro cuerpo muy próximo; La'nit se pegó a ella sobrepasando el espacio vital de la Tau, casi obsceno.

- Me preocupa cómo estás. - Susurró el cazador, clarificando que quería conversar en privado con ella. En respuesta La'Val se sintió frágil y tembló un poco alzando la cabeza hacia él. Agradeció el casco y se refugió tímidamente en el hombre, pegándose más a él.

- Estoy bien. - Dijo aun así. - Son... las heridas.

- Ui'Nel se está fijando en ti, no le hagas pensar que tienes que ir a retaguardia. Puedes con esto La'Val. - El hombre sabía qué estaba pensando, y estaba convencido de que la habían afectado mucho las tres bajas.

El resto del Equipo permanecía con la moral baja, separados en quedas y privadas conversaciones mientras permanecían a la espera. Abundaba la preocupación por La'Fras, no podían saber si sus heridas habían acabado venciéndole o si la cirurgía en algún punto de la retaguardia lo estaba salvando.

Estuvieran como estuvieran, el Imperio de la Humanidad iba a atacar igual y pronto fue claro que se estaban preparando maniobras a gran escala en el otro bando. Ui'Nel se encargó, quizás rozando la crueldad, de que sus hombres estuvieran preparados.


El búnker era un simple edificio con capacidad para veinte combatientes, esférico y con un gran radio de acción frontal. En su parte trasera acumulaban unas pocas cajas de munición, suministros médicos y una pantalla con conexión directa a las comunicaciones de la Casta del Fuego, más fiable que el intercomunicador del casco de Ui'Nel.

Toda una serie de búnkeres como ese reforzaban las posiciones de los Tau, refugiándose la mayoría de Equipos que habían liderado la frustrada ofensiva en ellos. Había muy pocos Equipos de avanzada, apenas un puñado de unidades de Rastreadores con mantos miméticos y Armaduras de Combate Miméticas por delante de las lineas, en el llano, marcando objetivos o causando daños circunstanciales para incomodar las maniobras y las operaciones de los Gue'la.

Las Armaduras XV88 Apocalipsis habían hecho al fin acto de presencia, repartiéndose en el frente muy distanciadas entre sí para abarcar todo lo posible. Las Crisis permanecían poco tiempo en un mismo lugar, y era evidente que procuraban ahorrar munición al evitar las confrontaciones con las vanguardias del Imperio del Hombre. Los Cabezamartillos seguían con su incesante bombardeo, naturalmente correspondido por la artillería imperial.


Finalmente varias compañías acorazadas lideraron la ofensiva imperial: Hellbounds, Leman Russ y un sin fin de Chimeras se lanzaron temerariamente a cruzar el llano desafiando la potencia de fuego de los Tau. Tras ellos la infantería acudía masivamente siguiendo su estela, y otros tantos vehículos de apoyo con ellos. Así mismo a lo largo de la cordillera artificial de las defensas humanas permanecían distribuidos equipos de armas pesadas y más tanques dando apoyo pesado de larga distancia a la ofensiva.

Frente al búnker de la Luna de Fi'rios un Chimera acompañado por dos Hellhounds avanzaban directamente hacía el búnker. No tardaron en sufrir el intenso tiroteo de los Cabezamartillos y las Apocalipsis, así mismo como esporádicas andanas de misiles de las Armaduras de Combate y aún más ocasional algún misil buscador caía en algún punto.

Cuando el Chimera explotó La'Val se sobrecogió de miedo. Le había alcanzado un acelerador lineal en el combustible. Podía ver perfectamente como una figura ardiendo intentaba abandonar el infierno en que se había convertido el transporte de tropas, y como las llamas que lo envolvían terminaron por vencerlo y convertirlo en un punto oscuro inmóvil en medio de los restos.

Una escena que se repitió a todo lo largo de la batalla, la potencia de fuego antitanque de los Tau resultó abrumadora para la primera oleada; Uno de los Hellbounds quedó inutilizado al ser abatido por un bláser de fusión de un equipo mimético que, a efectos ópticos, no estaba ahí.


- ¡La'nto, solicita un misil buscador! - Ui'Nel no había cambiado su arma por un rifle como el resto, tenía pensado dedicarse a utilizar el marcador telemétrico acoplado a su carabina para favorecer situaciones como esta. Mantuvo el otro Hellbound, que ya estaba muy cerca y disparaba contra las Armaduras Miméticas, en el punto de mira hasta que efectivamente un proyectil cayó del cielo impactándole certeramente en su blindaje superior, provocando una tremenda explosión prácticamente en el interior del tanque. No quedó mucho de él.

La ofensiva imperial había empezado de un modo que aterrorizaba: La infantería imperial se lanzó a por ellos masivamente, pelotones enteros a pie, otros tantos en Chimeras. Tanques y bípodes les respaldaban en el avance, a la Tau le carcomía la idea de que los líderes de los Gue'la no tuvieran ningún aprecio real por las vidas de sus soldados: ¿Era la primera oleada simplemente una forma de hacerles llegar la segunda? ¿Habían calculado mal? Los que avanzaban a pie lo hacían frente a una línea defensiva ocupada por unos tiradores nacidos para el uso de las armas a distancia, entrenados para conseguir la excelencia con las mismas.

Eran un blanco perfecto para los francotiradores y los rifles de inducción, sin contar de las armas más pesadas instaladas en los drones móviles o las Armaduras de Combate desplegadas entorno a los búnkeres prefabricados. Estaba siendo una matanza y La'Val sentía el estómago retorcido, estaba a punto de vomitar ante el número de muertes que estaban provocando. La infantería imperial tenía que recorrer un gran trecho de campo abierto para luego utilizar como cobertura los restos de su propio ejército y los socavones de la artillería.

La'Val había dejado de disparar y cuando La'nit la miró contemplando el Chimera destruido, se la imaginó llorando conmocionada. No se ajustaba exactamente a la realidad, pero La'Val permanecía inmóvil igualmente.

- ¡Dispara! ¡Devuélveles lo que te han hecho! - Increpó él empujándola con el hombro para hacerla reaccionar. El golpe despertó el entrenamiento de La'Val, empezando a disparar mecánicamente contra quien se expusiera lo suficiente, sin mirar. Tenía mala puntería según la media de los Guerreros del Fuego, pero eso no era impedimento en esos momentos. Acertaba, y cuando lo hacía sabía que la armadura del guardia imperial abatido a duras penas podía disminuir el impacto de inducción.


La'nit notó esa falta de precisión, quizás más de lo normal en ella, pero como ya estaba disparando volvió a centrarse en el campo de batalla. Estaba muy unido a La'Val y no se había colocado a su lado por casualidad.

Los Korps de Krieg y los regimientos de Infantería Pesada de Darvan trotaban entre los cráteres y cualquier resto que pudiera cubrirles; Avanzaban en masa hacia una posición ignorando los huecos entre sus filas y sin detenerse a recuperar sus heridos; Ocupaban una posición, descargaban sus rifles láser unos instantes y seguían avanzando para aproximarse más y más a la línea de defensa Tau. Sufrían terribles pérdidas y era un milagro que esas unidades tuvieran suficiente moral como para volver a exponerse al fuego para ganar terreno.

No había ausencia de comisarios. Pero a cada disparo de rifle acelerador, había un oficial menos, y aun así las tropas seguían avanzando, presionando y combatiendo a las Armaduras de Combate que les salían al pasado sobrepasando las lineas Tau.

La batalla se intensificó cuando los Guardias Imperiales ya no pudieron avanzar más, quedando a una distancia más que suficiente para intercambiar disparos contra los bunkers y las otras posiciones. Poco a poco las defensas Tau empezaron a ir desapareciendo; Primero los drones, después los nidos de francotiradores, y finalmente algunos bunkers e incluso Apocalipsis.


Ui'Nel dejo de disparar en un momento dado con la vista clavada en el frente. Les estaban disparando, pero tenían una buena protección y la enorme mayoría de disparos láser simplemente chocaban contra el búnker.

- La'nto, dime qué muestra el escáner. - Inquirió serio. Delante tenían al menos tres pelotones distintos de Darvan y de los Korps de Krieg, más los que intentaban unírseles avanzando a trompicones. Un Leman Russ, cuya barquilla izquierda solía soltar alguna salva en su dirección que generalmente restallaba contra el búnker sin más resultado y un Chimera eran los blindados operativos que tenían a su alrededor inmediato.

- Cuarenta y tres lecturas de aquí a la segunda marca. Dos son esos tanques. - Respondió el aludido tras agacharse y enfocar adecuadamente el escáner portátil del Equipo, dando el resultado con seguridad.

- No son demasiados para nosotros mientras sigamos con este apoyo. - Recordó el Shas'ui antes de que nadie empezara a plantearse lo contrario. Estaban en una buena posición defensiva y los Guardias Imperiales sólo podían aspirar a acumularse en la escueta cobertura para responder tímidamente al fuego defensivo; Algunos grupos estaban realmente cerca, pero no eran suficientes como para lanzarse al asalto, y si se exponían eran fácilmente alcanzados.


Varios de ellos habían probado suerte con granadas de fragmentación, pero por el momento los Tau del búnker habian tenido suerte al respecto y ninguna había penetrado en la fortificación.

La situación se estiró así eternamente. De vez en cuando aparecia una XV8 Crisis y causaba un importante número de bajas antes de desaparecer volando tal y como vino, o un acelerador lineal lejano intentaba abatir sin éxito ese Leman Russ, que estaba destrozando un Cabezamartillo y las defensas dron de su alrededor inmediato sin pausa.

Algunos Guerreros del Fuego de Luna de Fi'rios sufrieron impactos superficiales de rifles láser, pero ninguno más cayo y mantuvieron férreamente su defensa.

Sin aviso previo tres manchas azules cruzaron el espacio aéreo abriéndose paso como un ariete entre la impresionante batalla aérea. Nadie los derribo, a pesar de que recibieron numerosos impactos (Incluso un misil buscador impactó directamente sobre una de las cañoneras sin conseguir derribarla, dañando el fuselaje exterior solamente) y se dispersaron bajando rápidamente hasta el nivel del suelo.


Y los Ultramarines intervinieron.



FIN DE LA PARTE 2.

"Los Astartes son otra cosa. He visto como uno de ellos hacia frente a un Equipo completo de Guerreros del Fuego. Son titanes y parecen inmortales, mas no lo son y lo sabemos bien. La primera vez que uno ve morir a un Marine Espacial le embarga una sensación indescriptible, ve caer el mito. Cuando es uno mismo quien los vence, se cree capaz de conquistar la Galaxia. Son un enemigo mortal y cada uno de ellos es un feroz luchador y un gran intérprete de la guerra.

Pero hemos podido vencerles. Y a cada contienda, somos más capaces de ello. Mientras siguen incapaces de asimilar la capacidad de un acelerador lineal, nosotros cada día avanzamos más y estamos a cada contienda mejor preparados.

Llegará un día en que la Casta del Fuego no les tendrá miedo."

- Memorías de la Casta del Fuego, Comandante Shas'o Fi'rios Kais Val Myr'Ka.


INTRODUCCIÓN


Los retrorreactores de las Thunderhawk se activaron descendiendo vertiginosamente su velocidad hasta posarse casi con tímidez en el suelo: Una tocó tierra a una cincuentena de metros de la posición de la Luna de Fi'rios, las otras demasiado lejos como para considerarlas amenaza inmediata.

Una descarga de metralla precedio la obertura de la gran trampilla de la Thunderwack para, entre polvo y restos de los infortunados que se habían aproximado para intentar inutilizarla con Granadas IEM, dar paso a las enormes figuras de los Astartes; Bastaron diez de ellos y su presencia desestabilizó el frente a su alrededor, en buena parte lográndolo simplemente por el impacto psicológico de su presencia.

Una escuadra Táctica de los Ultramarines trazó un abanico tras el desembarco acribillando a los Guerreros del Fuego con ráfagas cortas de bólter, precisas y metódicas; Limpiaron su entorno inmediato con un ritmo y una facilidad pasmosa. Cada proyectil amenazaba una vida, si es que no la arrebataba. Las armaduras y protecciones de la infantería Tau podían resistir los impactos de un bólter y salvaguardar al cazador, pero seguían siendo golpes duros en un cuerpo que tenía un soporte de castigo limitado. Sin contar que la munición de bólter explotaba, arrebatando miembros con facilidad y aturdiendo a quien recibía un impacto indirecto.


En contrapartida la servoarmadura astartes resistía estupendamente el fuego de respuesta; Los proyectiles de inducción escurecían la pintura o hacían saltar trozos de blindaje, incluso en algunos momentos la penetraban para arañar la carne de un superhombre que no podía ser derribado con nada menos poderoso que un misil antitanque; Ninguno de los Tácticos cayó, y los Ángeles de la Muerte sembraron la desolación en el frente. Hicieron su trabajo.

Lo que vio La'Val, como dos Equipos enteros eran diezmados, aniquilados y puestos a la fuga en cuestión prácticamente de segundos, no era nada comparado a lo que pasaba más allá; Las otras dos Thunderwacks también abrieron una brecha importante; Otra táctica afianzó también su desembarco y encabezó una tropa de granaderos de Darvan abriendo una profunda brecha en las líneas defensivas; Si no se ponía fin a su avance pronto llegarían a la artillería.


La tercera Thunderwack soltó una escuadra de Exterminadores dirigidos por un Capellán, y su presencia y actuación dió un auténtico vuelco a la batalla si la presencia de los demás Ultramarines no lo había dado de por si; Imbatibles y arrasando las posiciones con un cañón de asalto, los Exterminadores desde el primer momento cargaron hacia el frente para aplastar cualquier resistencia con los puños de combate. Eran tanques en miniatura, imparables, destruyendo el terreno bajo sus toneladas de peso o mediante los golpes de los puños de combate. Los Exterminadores ni siquiera tenían que molestarse en buscar cobertura, sólo de avanzar y aplastar.

El canal de la Casta del Fuego era una locura, las órdenes se gritaban con desesperación y la calculada y excelente disciplina de los cazadores Tau se había hundido completamente con la llegada de los Ultramarines. Estos, a diferencia de los Korps, sí eran precedidos por su reputación y la psicología era una más de sus armas; Por muy valiente que fuera un Shas'ui, sus soldados se encontraban ante un enemigo que los diezmaba con facilidad, con una resistencia y reflejos muy superiores a cualquier cosa que hubieran conocido o imaginado antes, y que resultaba literalmente imbatible.

El valor se esfumó repentinamente, la cadencia de los disparos decreció y ya, hiciera lo que se hiciera, la batalla se había perdido.

PARTE 3: RETIRADA.Editar

- ¡AGUANTAD! - Ui'Nel no estaba dispuesto a que la Luna de Fi'rios formara parte de la deshonrosa respuesta de la Casta del Fuego. Golpeó con la culata de la carabina a La'Val en las costillas e inmediatamente después agarró del cuello a La'nto obligándole a volver a su posición prácticamente estampándolo contra el búnker. - ¡DISPARAD! ¡DEVOLVED EL FUEGO! ¡DEFENDED EL BÚNKER!

Al asomarse a disparar ya no les recibían disparos láser solamente, una ráfaga de bólter se había sumado. Si estos proyectiles no tenían una gran precisión era simplemente porque cinco Astartes se estaban dirigiendo hacia el búnker y su única intención era suprimir a los Guerreros del Fuego, impedirles responder al fuego y así, a su vez, permitir que la Guardia Imperial avanzara con facilidad.

Por ello Ui'Nel insistió tanto en que siguieran en su posición, si no respondían al fuego les rodearían y matarían a todos. Y fracasarían.

Quince Guardias Imperiales estaban ya escalando hacia ellos frontalmente, mientras que los cinco Astartes no tardarían en llegar a ellos desde un lateral.

Cuando los Guerreros del Fuego dispararon lo hicieron desordenadamente, sin más cohesión que dedicar su puntería al enemigo más cercano, amenazador y expuesto; Los guardias imperiales pronto se redujeron en número y se tiraron al suelo. Cuando otro nutrido grupo se les unió y prosiguieron la escalada una certera granada fotónica les obligó a tirarse otra vez o dar tumbos aturdidos, presa fácil de los disparos.

La'Val giró el sobrecalentado cañón del rifle de inducción hacia su derecha y, tras equilibrarlo y afianzar su postura disparó cuatro proyectiles. Los cuatro impactaron en un Astartes. El Ultramarine se encogió asimilando los proyectiles sin ningún daño aparente y respondió con una ráfaga controlada de bólter; Una linea de explosiones sacudió levemente el exterior del búnker según los proyectiles del arma ascendían hasta acertar a uno de los Guerreros del Fuego. La cabeza de La'drel literalmente desapareció y su cuerpo se desplomó hacia atrás.

Ya sólo quedaban siete Guerreros del Fuego de los doce iniciales.

- ¡GRANADA! - Advirtió La'nit cuando el pequeño explosivo de fragmentación penetro por el ventanuco del búnker cayendo entre ellos. Veloz La'co se arrojó sobre él y lo expulso nuevamente con desesperación, estallando fuera.

Cuando se alzaron de nuevo tras la explosión la nube de polvo y fragmentos les impidió hacerlo con efectividad. Disparando a través, esperando dar a algo aunque fuera por casualidad. Los gritos de los Gue'la confirmaron que al menos un par fueron alcanzados, debían de estar ya muy cerca.

El impacto visual de ver surgir entre la polvareda un Ultramarine fue tremendo y la mitad se agachó antes incluso de que el astartes alzara el bólter. La'nit, La'Val y Ui'Nel le dispararon inmediatamente y la cantidad de proyectiles obligó al Marine Espacial a retroceder, errando sus disparos. La'Val juró ver salpicar sangre pero pronto lo perdieron de vista.

Desde esa dirección un intenso rayo de calor concentrado impacto en el búnker por encima de la cabeza de La'nit... y el sólido material se fundió y fue penetrado con facilidad dejando un importante agujero en su frontal posterior y en el techo. Un segundo disparo de rifle de fusión, mucho más bajo, atravesó también el blindaje con asombrosa facilidad y dio a parar directamente contra La'co.


En sólo un instante, la pierna de La'co y él pasaron a ser dos elementos distintos. Mutilado, cayó aullando de dolor, sin desangrarse al cauterizarse la herida al instante.

La'Val se inclinó sobre él para ayudarlo y al mismo instante por la única entrada al búnker vio aparecer un soldado de la Guardia Imperial; Este disparó con mala puntería por apremio y Ui'Nel lo abatió descargando la mitad de su cargador contra él.

Ya los tenían encima. Un tercer rayo de calor no mató a La'nit por simple suerte, y la desesperación dominó los actos de los Guerreros del Fuego que empezaron a abandonar la posición de disparo, más ahora que volvía la claridad y tenían al enemigo frente a frente.

- ¡Cargad con él! No tardarán en colar granadas o alcanzar el depósito de municiones ¡Retrocedemos! - Ui'Nel agarró a La'nit y le obligó a acompañarle para asegurar la salida mientras La'Val y La'mhi alzaban al herido y lo ayudaban a caminar con la única pierna que le quedaba. La'del se quedó rezagado disparando, finalmente La'nto confirmó que había cuatro lecturas al otro lado de la puerta.

Una granada fotónica precedió la salida de los Guerreros del Fuego, que se encontraron ante, efectivamente, cuatro guardias imperiales aturdidos que respondieron pobremente en el tiroteo. Aun así hirieron levemente a Ui'Nel; los sobrepasaron rápidamente y echaron a correr hacia el cultivo posterior.


No había órdenes concretas y cada Equipo hacía lo que creia conveniente. La batalla ya era un caos, La'Val pudó distinguir claramente como el Equipo adyacente a ellos estaba defendiendo su trinchera de un asalto de los Korps de Krieg a cuerpo a cuerpo, e iban a salir perdiendo claramente. Más allá de ellos se acercaba una XV88 Apocalipsis con lentos y pesados pasos, descargando andanas de misiles inteligentes contra pelotones que ya no podían ver por el desnivel y el búnker.

Empezaron a perseguirles una continuada sarta de disparos láser que obligó al Equipo a darse media vuelta y responder periódicamente a él. Sólo la Guardia Imperial les iba detrás, los Marines Espaciales, la escuadra de combate liderada por el rifle de fusión, aparecieron más tarde pero no tuvieron tiempo de dispararles siquiera.

Una XV8 Crisis se posó entre ellos aparecida de la nada y fulminó a uno con el rifle de plasma de su derecha; Los Marines intentaron abatirlo con los bólters y la Armadura de Combate respondió echándose hacia atrás en un vuelo a ras del suelo y descargar una andana de misiles entre ellos, dispersándolos a todos mediante las explosiones. Volvió a alzar el vuelo y desapareció de allí para intervenir en otro lugar.


Habían visto como una Crisis podía enfrentarse a los Astartes, eso dio esperanza al Equipo y fue suficiente para que cogieran una posición más adecuada de disparo y permanecieran allí procurando que la Guardia Imperial no avanzara más.

El intercambio de disparos volvió a ser claramente favorable a los Guerreros del Fuego hasta que apareció por el lado del búnker un par de Sentinels. Uno de ellos explotó y sus restos se desplomaron por la ladera aplastando aun soldado infortunado; La XV88 Apocalipsis seguía cerca.

El otro Sentinel recordó a los Guerreros del Fuego que eran pocos, estaban heridos y apenas tenían apoyo. Sus primeros disparos de multiláser abatieron a La'del, que estuvo debatiéndose en el suelo malherido unos instantes antes de expirar. - ¡AL SUELO! - Ui'Nel se lanzó a cuerpo a tierra cuando una segunda ráfaga de multiláser les acosó. Esta vez no hubo bajas pero no podían responder efectivamente al fuego y al avance del pelotón que tenían delante, y el blindaje reforzado del Sentinel era demasiado para los rifles.

Tuvieron la suerte de que un lejano Cabezamartillo intervino haciendo blanco en los soldados de la Gloriosa con la munición fragmentaría del acelerador lineal; Una tremenda explosión de plasma arrasó con la zona cubriendo el terreno de cadáveres semicalcinados donde antes había una amenaza. El bípode retrocedió acobardado y los Guerreros del Fuego retomaron su huida aprovechando esa pequeña tregua.

Alcanzaron la posición que habían tomado la noche anterior sin muchos más percances y desde allí se afianzaron de nuevo. Varios Equipos de Guerreros del Fuego y de Rastreadores habían hecho lo mismo, y varios Cabezamartillos habían abandonado su posición de retaguardia para posarse entre ellos y darles apoyo más directo.


La infantería Tau seguía retirándose y desde allí podían cubrirlos. Las Armaduras de Combate, en su gran mayoría, seguían en el frente retrasando el avance de la Guardia Imperial y haciendo frente a los Astartes. Con los Exterminadores no había gran cosa que hacer, pero los tácticos sí sufrieron bajas y se vieron en ocasiones superados por la movilidad, resistencia y potencia de fuego de las Crisis.


Finalmente el Comandante O'Ro'Ge, máximo dirigente de la Casta del Fuego en el momento, se dirigió a los Equipos. La orden era clara y simple; Retirada.

La batalla era inestable y habían sufrido muchas pérdidas. Seguían sufriéndolas.

- ¿Qué va a pasar? - Preguntó La'nit sin dejar de disparar a la lejanía. Los cuatro Astartes que les habían acosado a ellos estaban persiguiendo a un Equipo de Guerreros del Fuego sin siquiera darles alcance físico, disparándoles habían abatido a prácticamente todos. Los Korps protagonizaban escenas similares cerca, destacándose como habían rodeado a la Apocalipsis e intentaban infructuosamente atravesar su blindaje hasta que se acercó un sargento con rifle de plasma y atravesó la cabina del honorable guerrero, dejando allí inerte a la Armadura de Combate.

- Nos vienen a recoger. - Ui'Nel señaló el cielo, carmesí por el combate aéreo que no había decrecido en ningún momento. - Si pasan de donde estamos, no podremos realizar la extracción. Seguid disparando.


Ahora sólo eran cinco soldados operativos. Seis embarcaron en uno de los enormes transportes Manta que fue a recoger a la infantería.



FIN DE LA PARTE 3.

"No he conocido a ningún otro cazador que no le tenga miedo a la fría y fútil muerte en el espacio. Que tu transporte o tu astronave explote por un fallo crítico o un impacto afortunado y aniquile a todo tu Cuerpo.

¿Qué honor hay en morir así, vaporizado o expulsado a la nada? Nuestros pies necesitan el suelo, si nuestro pulso y nuestro rifle no nos garantizan que controlaremos cómo moriremos, estamos fuera de lugar.

Nunca olvidaré cuán horrible y desastroso puede llegar a convertirse una escaramuza en los pasillos de una astronave."

- Memorias de la Casta del Fuego, Comandante Shas'o Fi'rios Kais Val Myr'Ka.


INTRODUCCIÓN.

La flota de los Tau, la Kor'vattra en su lengua, había aplastado a la Flota Imperial presente y a las escasas naves propias del planeta. Pero las grandes astronaves, por muchos daños que sufrieran, eran difíciles de destruir incluso para el temible potencial de fuego de otra flota estelar, por lo que los imperiales pudieron retirarse a la otra cara del planeta con grandes pérdidas y daños.

Los Tau prefirieron no seguir la persecución y preparar el escenario para la batalla terrestre, bombardeando las industrias y centros principales de la Guardia Imperial desde la órbita antes de desembarcar y controlar toda la campaña desde el espacio.

Aunque la confrontación espacial se había ganado, quedaba muchísimo por hacer y era la Casta del Fuego la que había de cargar con el resto de la campaña. Y tras los últimos acontecimientos y el revés causado en la campaña terrestre, también iban a tener que trasladar esa responsabilidad al espacio.

Con la llegada de los refuerzos del Imperio de la Humanidad, la maltrecha flota imperial volvió. Su empuje y la necesidad los llevo a entablar una cruenta contienda donde las naves de abordaje no tardaron en tomar un papel protagonista.


PARTE 4: ACERO, HONOR Y SANGRE.Editar

La Armadura de Combate XV8 Crisis era magnifica y era la máxima expresión de la tecnología militar Tau. La'Val la miraba con admiración con la vista clavada en el visor apagado de la testa de la armadura.

Su piloto estaba sentado dentro de ella calibrándola con la portezuela abierta. Era un Shas'vre, prácticamente un héroe viviente. El resto de ocupantes del Manta eran infantería, todos bien sujetados por arneses en sus correspondientes asientos esperando instrucciones. No había mucho que hablar, menos que hacer. Sólo comprobar le estado de las armas y esperar.

La'Val sintió como La'nit le agarraba y apretaba cuidadosamente el muslo como gesto de aprecio, y también para llamarla la atención.

- Algún día pilotaras una. - Murmuró mirando también la Crisis.

- Si no muero aquí. Cada vez que subo a un transporte siento que va a estallar con todos dentro antes de poder siquiera dirigir nuestro destino. - Soltó al fin La'Val de seguido. Sorprendió al hombre, que se rio por lo bajo.

- Moriremos en un campo de batalla. Como nuestros hermanos.

Una comunicación les llegó mediante el altavoz del compartimento. Simplemente por el modo de hablar todos reconocieron inmediatamente a un emisario de la Casta del Aire.

- Cazadores, van directos a atracar en Tau'n Lar'shi Vash'ulk. Dicha astronave está siendo abordada y no puede maniobrar por tal motivo: Su misión es reforzar sus defensas, vencer al enemigo y permitir así que la nave pueda retirarse al planeta que los Gue'la llaman Darvan IV. Allí se ha establecido el punto de reunión de la Kor'vattra.

- ¡Tened las armas listas! ¡Reponed munición! ¡No quiero ver ni una sola cobardía más hoy, lucharemos y venceremos a esos cerdos que intentan arrebatarnos una de nuestras naves! - Los Shas'ui presentes empezaron a organizar y redistribuir los equipamientos.


Cuando el Manta abandonó la atmosfera del planeta y entró en el espacio desde donde estaba la Casta del Fuego no podían ver nada, pero los pilotos si veían claramente el panorama.

La Barcaza de Guerra de los Marines Espaciales había aparecido de repente, con sus fragatas escolta y con los restos de la anteriormente derrotada Flota Imperial apoyando su ofensiva.

La Kor'vattra estaba alerta por el simple hecho de estar en una posición hostil, y el posicionamiento de sus astronaves les permitió responder con una cortina de fuego mientras se reubicaban para que las astronaves pudieran encarar las dos amenazas y protegerse entre sí.

Lo que las naves que ascendían del planeta – bastante numerosas – se encontraron fue una batalla espacial de grandes proporciones. Las naves Tau habían podido formar una sólida línea de contención contra la que los Astartes se estamparon sin miedo, penetrándola y mediante los restos de la Flota Imperial rodear algunas naves. El intercambio de fuego, silencioso y luminoso en el espacio, destruía compartimentos enteros cuando conseguía penetrar los escudos; Un gran número de cazas y bombarderos escoltaban y atacaban en distintos puntos sus respectivas flotas, compitiendo entre defender sus naves, causar daños en las otras y, cuando empezaron los abordajes, proteger los torpedos de asalto.


Los Tau querían retirarse pero no podían abandonar el ejército de tierra y podían hacer frente a esa amenaza. Incluso con la presencia de los Astartes, no era una confrontación perdida.

La astronave clase Lar'shi a la que se dirigía nuestro Manta había sido alcanzada por una nave imperial que permanecía prácticamente en paralelo; Numerosos torpedos, desde esa corta distancia, habían penetrado en el casco de la nave y desembarcado tropas de choque.

Ambas naves seguían disparándose a quemarropa, pues muchas de sus baterías seguían activas. La Lar'shi era una buena nave y estaba soportando bien el casco, en cambio la imperial ya estaba tocada de antes y antes de que el Manta llegara el crucero de guerra imperial se partió en dos y se convirtió en meros restos en la deriva, sin explosiones ni nada más que la fría certeza de que el vacío del espacio iba a acojer su tripulación.

El Manta entró en uno de los hangares y descargó su contenido con naturalidad. El lugar estaba despejado y controlado.


La'Val se puso en pie al igual que todos los Guerreros del Fuego. Llevaba ahora carabina, de nuevo, y le dolían las heridas y el alma pero aún debían continuar peleando. Todos descendieron tras la Crisis, de nuevo operativa, sumando un total de cuarenta cazadores.

Fuera les recibió un Shas'vre a pie, muy malherido y que sorprendía que aún se pudiera sostener en pie. Había perdido un brazo a la altura del codo y su mono interior, no llevaba armadura, mostraba claramente tres heridas de láser y dos profundos cortes en el muslo y el pecho.

Saludó marcial y expulsó una placa de datos. Los Shas'ui se agolparon para observarlo y luego los Guerreros del Fuego.

- Esto es un plano de las secciones de la nave, de 1 a 45. Las marcas rojas son consideradas territorio hostil, deben recuperarlos. Especialmente esta sala de máquinas y proteger el puente. Con ello podremos abandonar este lugar. - Expuso con claridad y simpleza. Nueve secciones de la nave estaban invadidas. - La Casta del Fuego está luchando. Vayan a reforzarlos.


Los Equipos se distribuyeron rápidamente y a lo que quedaba la Luna de Fi'rios les tocó marchar tras la Crisis y con un Equipo más, más completo que ellos. Los pulcros pasillos de la nave estaban vacíos, la Casta del Aire se había refugiado donde consideraran seguros y el resto de la tripulación estaba concentrada donde podían contener al enemigo.

Pronto los disparos y los gritos les previnieron que estaban cerca. Llegaron a una encrucijada donde, en ambas direcciones, parecía haber problemas.

- Desvíense hacia allí. Yo iré por allí. - Comunicó el Shas'vre en Crisis por el altavoz y nadie le discutió. Siguió avanzando en solitario mientras la infantería trotó en la otra dirección.

Una barricada improvisada, montada por la Casta del Fuego, retenía en una gran compuerta a los invasores. Allí había trece Guerreros combatiendo con uñas y dientes contra una veintena de imperiales; Estaban tan cerca que a menudo uno de ellos se avanzaba y golpeaba con la culata, bayoneta o puño a alguno de los Tau.

El pasillo estaba repleto de restos de explosiones, cadáveres y ahora disparos y aullidos.

Los refuerzos cargaron colocándose tras la barricada en dos lineas ordenadas y mediante salvas controladas obligaron a lo que quedaba de la Guardia Imperial a retroceder o morir. La repentina diferencia numérica y la mala posición de los Gue'la los sentenciaron rápidamente.

Un cazador prácticamente moribundo se agarró a La'Val impidiéndola seguir disparando, aunque ya había terminado la contienda.

- ...Gracias.

- Descansa, cazador, os relevamos. - Respondió ella sin advertir que ya había muerto. Los Guerreros del Fuego avanzaron por el pasillo en formación y sin prisa, dejando allí los heridos para que los que habían salido mejor parados los defendieran mientras esperaban atención médica.

La siguiente confrontación fue en una esquina, donde dieron de bruces contra otra tropa entera. Los Guardias Imperiales giraron un recodo y se encontraron con casi una treintena de Guerreros del Fuego mirándoles.

Los gritos de sorpresa se confundieron entre los disparos. Ui'Nel cayo, y otros pocos cazadores; De los primeros Guardias Imperiales apenas quedó una bulba irreconocible, el resto se refugió rápidamente.

Tanto La'nit como La'Val se rezagaron mirando el cadáver de Ui'Nel, le habían penetrado el casco desde el visor. A él no lo conocían como al resto, no estaban unidos a él más que por la disciplina; Por eso era extraño lo que sentían al verlo morir ¿Tenían que apenarse? ¿Era irrespetuoso que no les afectara tanto como las muertes del resto?


La avanzada de los Guerreros del Fuego saltó por los aires por una granada y eso reanimó los movimientos de la pareja, que se lanzaron con los que se recuperaron al otro pasillo persiguiendo a los Gue'la, acribillando la espalda de unos e impidiendo responder adecuadamente a otros. Los humanos no encontraron cobertura apenas, pero eran suficientes como para afianzarse con lo que pudieron e intentar contener a los Guerreros del Fuego.

Era caustrofóbico, las granadas estallaban aquí y allá, un rifle de plasma imperial perforaba las armaduras y las paredes con facilidad y no había apenas espacio para maniobrar.

Más soldados imperiales llegaron desde lo más lejano del pasillo ¿Cuántos había en la nave? Las fuerzas se igualaron y la lucha en el corredor se convirtió en un infierno.

Ya había muchos guardias imperiales que se protegían con el cuerpo de compañeros caídos, los Guerreros del Fuego utilizaban el recodo y el marco de una puerta además de confiar en sus corazas.

La'nit estaba bien cubierto, pero La'Val quedó prácticamente en el centro de la contienda rezando porque no la alcanzaran. A La'nto y La'mhi los había perdido de vista entre tanto Guerrero.

Un Guardia Imperial se lanzó a por ellos con la bayoneta por delante y no llegó a dar más de tres pasos, pero el resto empezó a imitarle y los Gue'la se lanzaron masivamente en busca del cuerpo a cuerpo, ahí sí tenían las de ganar.


Encabezado el enemigo por un sargento con arma de energía, los Guerreros del Fuego retrocedieron lo que pudieron pero no hubo forma de impedir trabarse. La'Val vio en primera persona como el arma relampagueante del líder de los Gue'la atravesaba limpiamente a un cazador con impunidad y facilidad, y dejo de atenderlo al ser amenazada y desviar una bayoneta dirigida a su garganta con la carabina.

No iba a dejar que la tumbaran otra vez, e intentó devolver el golpe alzando su propia arma como un garrote pero no encontró espacio, agolpada y presionada por otros Guerreros, y quedó sin reacción. Dejo caer la carabina para levantar la pistola de inducción y desde la cadera disparó y penetró el vientre del rival que tenía delante en tres ocasiones, y así logró matarlo.

La primera línea de los Guerreros del Fuego no tardó en estar sangrando en el suelo, siendo pisoteados y olvidados, la mayoría agujereados por bayonetas y cuchillos.

El crudo cuerpo a cuerpo estaba favoreciendo aplastantemente a los imperiales, y de no estallar algo detrás de ellos y salir la mitad de ellos desperdigados por los aires (muchos de ellos a trozos), no habría habido esperanza para los Tau.

También estos se aturdieron por la repentina explosión; Distinguieron a lo lejos una Armadura de Combate y eso fue suficiente para que retomaran la pelea. Los cazadores retrocedieron inmediatamente para ganar espacio mientras duraban los efectos del estallido y volvieron a disparar, la mayoría ya con pistolas, causando grandes pérdidas a los imperiales antes de retomar el cuerpo a cuerpo.

En él esta vez el número se impuso, y cualquiera que huyera fue abatido por la Armadura, que se fue acercando.

La'nit salió herido, La'mhi había muerto por el arma de energía. La'Val ayudó al primero mientras escondía las lágrimas por la nueva pérdida.


- ¿Qué te han hecho?

- Me han mordido. - Contestó con un leve gruñido La'nit. Le había saltado la hombrera izquierda completamente y tenia el hombro en carne viva, un disparo de plasma había estado a punto de dejarle sin brazo y posiblemente sin media cabeza.

La Armadura era una Apocalipsis. Su piloto apenas podía hacer nada en aquellas situaciones porque su armamento principal penetraría el casco de la nave y causaría grandes daños, y su armamento secundario – misiles inteligentes – también podían causar daños en zonas vulnerables. Pero ahí pudo intervenir y los Guerreros lo saludaron con respeto al pasar por su lado y seguir su camino.

Los combates fueron puntuales, sangrientos y continuos. Se reunieron con más Equipos, tanto de la propia nave como de los refuerzos. La'nto tuvo que retirarse por las heridas sufridas, ya sólo quedaban La'Val y La'nit y no en el mejor de los estados.

En la entrada a la sala de máquinas encontraron a la Crisis que les había acompañado. Su casco estaba más dañado que antes y aún se podía ver que su rifle de plasma y su lanzallamas estaban prácticamente sobrecalentados por el uso continuo. Un Equipo diezmado de Guerreros del Fuego permanecía junto a la Armadura; La gran obertura a la sala de máquinas estaba sellada.

Los cazadores se distribuyeron junto a la puerta.

- Hay una veintena dentro. Hay dos armas pesadas y están bien atrincherados. - Informó la Crisis, poseía su propio radar y, bueno, estaba allí de antes. - Nos han rechazado y hemos cerrado la puerta ¿Están preparados, Casta del Fuego, para cumplir con vuestro deber? Como el sí fue unísono, la compuerta volvió a abrirse. A la sala de máquinas se accedía avanzando por una pasarela que terminaba en una desviación para mantenerse en un segundo nivel y unas escaleras para bajar; Bajo las escaleras esperaban los imperiales, con un bólter pesado colocado tras un montón de cajas.


El techo quedaba altísimo y el lugar era amplío y espaciado.

Cuando los Guerreros del Fuego llegaron a la escalera recibieron el fuego pesado y los disparos láser; Respondieron exponiéndose lo menos posible, ambos enemigos se intercambiaron granadas e insultos.

Había cadáveres de Casta de la Tierra, del Fuego, del Aire y de gue'la por todas partes. Allí había tenido lugar una matanza y unos encontronazos continuos, los imperiales seguían resistiendo allí por mucho que fueran diezmados.

No eran tropas regulares, eran auténticos veteranos de la Guardia. Cuando un soldado al lado de La'nit cayó con el pecho totalmente perforado entendió que no eran rifles láser corrientes; Así mismo sus protecciones resistían los proyectiles de inducción con una buena eficiencia, no eran armaduras antifrag.

- ¡AHORA, BAJAD! - Gritó un Shas'ui y un Equipo descendió las escaleras cubiertos por granadas fotónicas y por el vuelo de la Armadura Crisis, que se posó ante los imperiales saltándose la pasarela y descargó el lanzallamas contra un grupo de ellos.

Entre ambas actuaciones un nutrido grupo de Guerreros del Fuego alcanzó el nivel inferior y cogió cobertura entre la maquinaría, mientras el resto – incluyendo nuestros protagonistas – siguió en la pasarela para aprovechar el ángulo de la altura.

El bólter pesado se cobró importantes bajas durante la operación, y la Crisis casi al instante en que se posó en el suelo recibió una lluvia de granadas perforantes que la dejaron en tal patético estado que no dio más de si y se desplomó hacia un lado inoperativa totalmente, con gran parte de su blindaje y carcasa irreconocibles por las explosiones.


El operario del bólter pesado cayó abatido por La'Val. Incluso ella se sorprendió de la puntería o fortuna al sobrepasar la placa de protección del arma, que apenas descubría un poco del hombre para que viera a dónde disparaba. Sin el arma pesada los Guerreros del Fuego pudieron presionar más, y aunque con gran sufrimiento y sacrificio empezaron a imponerse a los veteranos de élite de la Guardia. Su número se fue reduciendo cada vez más apilados y rodeados.

La lucha no terminó hasta que el último de ellos murió, y lo hizo matando a su vez a su verdugo con una certera puñalada antes de ser rematado.

La'nit suspiró y se apoyó en La'Val, ambos en la plataforma, observando el sangriento panorama.

- No voy a poder continuar. - Susurró él.

- Podrás. Defenderemos esto y reactivarán la nave.

El Shas'vre de la Crisis había muerto con la respuesta de las granadas, y al restablecer comunicación con el resto de la nave quedó claro que la operación marchaba relativamente bien y que pronto podrían abandonar la orbita del planeta.

La batalla espacial les había causado graves daños y era muy posible que no se pudiera continuar la campaña hasta que llegara otra expedición, pero los imperiales no podían haber salido mejor parados que ellos.

Cuando la nave Tau'n Lar'shi Vash'ulk abandonó la primera linea y se perdió en el espacio profundo,, llevó consigo profundas cicatrices en el casco y en el interior de la nave.

La'Val y La'nit habían encontrado un camarote. Se habían retirado las protecciones cuando recibieron atención médica y ella ayudaba a caminar al otro cazador hasta sentarlo en una cama.

Lo miró desde arriba, semidesnuda por los desgarros que tenia su mono interior en el pecho. Éste le sonrió.


- Hemos sobrevivido. Cuatro lo hemos hecho.

- Cuatro de once. Somos muy pocos ahora, La'nit.

- Todos hemos cumplido con nuestro deber. - Replicó él en voz baja. Habían comenzado siendo un grupo de inexpertos Guerreros del Fuego en su primera intervención. Esta se había prolongado hasta la retirada general de los Cuerpos Tau ¿Ahora qué eran? No eran veteranos, les quedaba mucho por conocer y por sufrir. Más pérdidas, más heridas, más horrores.

La'Val se sentó a su lado y le rodeó con un brazo, apoyándose en su hombro sano. - No quiero llorar por ellos. Les echaré en falta lo que me quede de vida... ¿No los olvidaremos, verdad?

- ¿Podríamos? Hemos nacido y crecido juntos. - Él asintió despacio. - Sabíamos que ibamos a morir. Estaban preparados, han dado su vida para defender el Bien Supremo. No hay nada más glorioso.

- Vendería toda esa gloria para no verte morir nunca. - La'Val tiró de él para estirarlo y acogerle junto a ella.

Aprovecharon la soledad del camarote mientras la astronave se desplazaba a Darvan IV. Allí se reanudarían las operaciones según como actuaran los imperiales y decidiera la Comandancia. Su carrera militar no había hecho más que empezar.


"Mi Equipo fue diezmado en su primera operación. Sobrevivimos cuatro. Otro murió de sus heridas.

La'mhi no pudó sobreponerse a lo que había vivido, se le fue la cabeza y la declararon no apta para el servicio. Se la llevaron y no sé qué pasó con ella.

Sólo me quedó La'nit. Permanecimos juntos intensos años. Una monstruosidad lo aplastó en un mundo pérdido, siquiera quedó algo apreciable de lo que fue. Matamos a la bestia tiránida y conservo la pistola de La'nit y un hueso del monstruo, que convertí en el cuchillo que representaría mi Ta'lissera. Cada vez que agarro el cuchillo le siento a él

Todo se irá conmigo a la tumba. No les olvidé nunca, no deje de sentir que obtenía un trocito de venganza cada vez que vencíamos. Darvan no pudó ser dominado, nos expulsaron. Mi mayor fracaso es no vivir lo suficiente para volver a intentarlo y honrar nuestra sangre allí derramada."

- Memorías de la Casta del Fuego, Comandante Shas'o Fi'rios Kais Val Myr'Ka.


AutorEditar

Shas'el Fi'rios Kais Val (El'Val)

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