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Tau flota de combate

La Kor'vattra, la flota de combate del Imperio Tau

La Quinta Esfera de Expansión es una expedición enviada por el Imperio T'au a través de la Corriente Estelar Nexus décadas después de la aparición de la Gran Fisura, para consolidar y expandir el territorio descubierto por la Cuarta Esfera de Expansión en el Atolón Nem'yar.

HistoriaEditar

AntecedentesEditar

Tras la desaparición de la Cuarta Esfera de Expansión en la Tragedia de Punto Numenar, el Imperio T'au abandonó sus planes de expandirse usando el módulo AL-38 Estela para superar la velocidad de la luz. Sin embargo, tras décadas de silencio, un holoretransmisor de espacio profundo detectó a un solitario Dron que flotaba a través de la Zona de Silencio, emitiendo un flujo de datos encriptado por una frecuencia de décadas de antigüedad. Las naves de reconocimiento fueron a interceptar al Dron, pero al llegar a su posición se sorprendieron al descubrir un fenómeno cósmico previamente desconocido: un arremolinado agujero de gusano que había aparecido como de la nada en medio de esta yerma extensión del espacio. El Dron orbitaba esta anomalía y contenía códigos de identidad de alto nivel y claves de seguridad microfásicas datadas en la época del lanzamiento de la Cuarta Esfera de Expansión. Asimismo, grabadas en su ordenador central había una serie de coordenadas situadas muy al norte del Imperio T'au, en medio de un territorio conocido por la Humanidad como la Extensión de Chalnath. Este descubrimiento reveló todo un milagro: la Cuarta Esfera de Expansión había sobrevivido, y ahora llamaba a sus lejanos parientes desde el otro extremo del agujero de gusano.

El Gran Concilio de los Etéreos ordenó que se comenzase a trabajar de inmediato en la construcción de posiciones defensivas en torno al agujero de gusano, que los T'au llamaron la Corriente Estelar Nexus. Un anillo hexagonal de inmensas fortalezas estelares y campos de minas iónicas entrelazados protegerían la anomalía, y varias flotas de defensa de la Kor'vattra fueron asignadas a patrullar permanentemente alrededor de sus brillantes profundidades. La cantidad necesaria de materias primas para estas fortificaciones fue asombrosa, equivalente a centenares de flotas de batalla. Para asegurarse de que los recursos necesarios eran reunidos en un plazo aceptable, los T'au iniciaron una serie de programas de reasentamiento y Decretos de Libertad Laboral, desplazando poblaciones enteras, tanto T'au como alienígenas, desde sus mundos natales, y organizándolas en divisiones de trabajo. La mano de obra y los recursos dedicados a la defensa de la Corriente Estelar pronto rivalizaron incluso con los que rodeaban al propio mundo natal de los T'au.

Mientras tanto, una división de científicos de élite de la Casta de la Tierra, procedentes de todo el imperio y dirigidos por el equipo responsable de la creación del módulo AL-38 Estela, estudió y analizó el agujero de gusano en busca de respuestas.

La fortificación de la Corriente Estelar Nexus fue lograda en un plazo de tiempo asombrosamente corto, mucho más breve de lo estimado por los científicos de la Casta de la Tierra encargados de su construcción. Sin embargo, sin pruebas fehacientes de la supervivencia de la Cuarta Esfera, el Gran Concilio de los Etéreos no autorizaría ninguna expedición a través de la fisura espacial. Se envió una sonda de reconocimiento por el portal con una serie de consultas de códigos y marcadores genéticos. La sonda tardó más de un ciclo solar de T'au en regresar. El análisis de la muestra de sangre y los datos que contenía confirmaron la identidad del receptor como el propio Comandante Surestrike. Esta prueba explícita anunció finalmente el lanzamiento de una nueva Esfera de Expansión.

Tras el milagro del mensaje de la Cuarta Esfera, una nueva sensación de optimismo había revigorizado al imperio, y oleadas de colonos trataban de tomar parte en la gran expedición de la Quinta Esfera de Expansión. La mismísima Comandante O'Shaserra fue revivida de su estasis para dirigir el viaje de reencuentro con la expedición de Surestrike, y ordenó que la armada fuese dividida en ocho grandes flotas, cada una dirigida por un Comandante de la Casta del Fuego escogido por ella misma, todos ellos veteranos que habían luchado junto a ella en las guerras del Golfo de Damocles. Los constructores de la Casta de la Tierra y los políticos de la Casta del Agua estaban presentes a millares, pues era seguro que habría muchos desafíos, tanto logísticos como políticos, que deberían ser afrontados.

Reunificación con la Cuarta EsferaEditar

Pronto, la armada de la Quinta Esfera de Expansión fue desplegada en formación cerrada ante el portal dimensional, que tenía el tamaño de una luna y ondulaba ominosamente frente a las naves, bañándolas con la pálida luz azul de su parpadeante corona. Los motores fueron encendidos y los campos de antimateria, activados. Con una sola palabra, la Comandante O'Shaserra dio la señal de saltar. La flota de la Quinta Esfera se lanzó hacia el vacío.

Los mamparos y claraboyas se cerraron en toda la flota mientras las naves se sacudían y traqueteaban. Las tripulaciones mínimas, apoyadas por rastreadores artificiales, guiaron a la flota por una estricta trayectoria mientras el resto de los colonos dormían en un profundo estasis. Nadie pudo decir cuánto duró el viaje: se sintió como si hubieran pasado décadas, pero también como si sólo hubiesen sido unos pocos ciclos. Al final, con una tremenda sacudida, las naves de la flota de la Quinta Esfera de Expansión fueron escupidas de vuelta al espacio real. Los mamparos se abrieron con un zumbido y las cápsulas de estasis se desconectaron con un suspiro de células energéticas en reposo. Las claraboyas se abrieron lentamente para revelar una dispersión de naves destrozadas, arcologías espaciales y cápsulas hábitat a la deriva. Varias naves habían sido desmontadas y dispuestas en una estructura hexagonal en torno a la anomalía estelar de la que había emergido la armada de la Quinta Esfera, y sus cañones de inducción pesados y sus dispositivos impulsores de masa apuntaban hacia el espacio exterior. Un saludo fue emitido desde este maltratado colectivo, dando la bienvenida a todos los recién llegados al Atolón Nem'yar.

La Comandante O'Shaserra emergió de la cápsula de abordaje de su nave en la mayor de las arcologías espaciales acompañada por varios Etéreos de alto rango. El propio Comandante Surestrike la recibió. Parecía haber envejecido varias décadas desde que los dos se habían visto por última vez. Incluso en presencia de los Etéreos, el veterano guerrero de la Casta del Fuego parecía no encontrar ningún solaz espiritual, y sus ojos se asemejaban al frío acero. Los delegados Etéreos interrogaron al Comandante durante varias semanas. El contenido de estas conversaciones fue duramente restringido, y las naves del Cuerpo de Edificación fueron una visión habitual en torno a la Puerta de la Cuarta Esfera, pues los oficiales políticos T'au estaban interrogando a su vez a los supervivientes de la funesta expedición. No obstante, pronto empezaron a circular rumores perturbadores. Algo había asaltado a las naves de la Cuarta Esfera de Expansión mientras vagaban perdidas a la deriva por las hirvientes mareas de la subrealidad. Casi tres cuartos de las naves de la expedición fueron reventadas y sus ocupantes arrastrados al aullante torbellino. Extrañas formas antinaturales se manifestaron en las profundidades de las naves mercantes y las fragatas Kir'qath, criaturas alienígenas que no obedecían ninguna ley conocida de la física o la naturaleza. Muchas naves fueron destrozadas de dentro hacia fuera, y sus tripulantes y pasajeros masacrados y devorados. Las hambrientas criaturas de la subrealidad estaban eliminando a sus presas una a una. Parecía casi como si estuviesen prolongando el juego, alimentándose de la creciente sensación de terror y agonía de los T'au.

Ningún superviviente de la Cuarta Esfera de Expansión pudo decir cuánto tiempo habían soportado este tormento. Tampoco hablaron de qué los había salvado de la destrucción, salvo por la revelación de que algo dotado de una espantosa conciencia los había arrancado de aquel reino de pesadilla, abriendo en el proceso un gran surco en el tejido de la irrealidad en el proceso: el mismo agujero de gusano por el que la Quinta Esfera de Expansión había viajado. El horror primario de la mirada de aquellos que hablaban de su salvación heló los corazones de todos los que la vieron. Fuera lo que fuera lo que habían presenciado, había cambiado irreversiblemente a estas desgraciadas almas. Hablaban poco, y apenas podían sostener la mirada de aquellos que no habían compartido sus experiencias. Sin embargo, era en presencia de las especies no-T'au cuando más incómodos parecían. Fue sólo por la firme insistencia de la Casta Etérea que Surestrike permitió a los alienígenas, tanto auxiliares como del personal de apoyo, subir a bordo de la Puerta. Incluso entonces, sus guerreros mantuvieron sus rifles de inducción apuntando a todo no T'au que entró en su territorio. Lo que había sucedido con los auxiliares de la Cuarta Esfera era un misterio, aunque unos oscuros susurros hablaban de exilios forzosos e incluso de liquidación en masa. Algunos postularon que los T'au de la Cuarta Esfera habían presenciado cómo algo puro era corrompido más allá de lo tolerable durante su traumática odisea, y que ahora echaban la culpa a las razas alienígenas introducidas en el T'au'va.

ColonizaciónEditar

A pesar de esta poco propicia reunión, el impulso de la Quinta Esfera de Expansión no se detuvo. Los T'au no se podían permitir detenerse ni un momento. Esta nueva frontera era un lugar mortífero, y el trauma aún activo de la Gran Fisura convertía los viajes espaciales en un riesgo impredecible. Peor aún, los viejos enemigos de los T'au estaban en pie de guerra. Millares de flotas Orkas rugían a través de las Nebulosas Ful'na al este, masacrando a cualquiera lo bastante desafortunado para cruzarse en su camino. Restos dispersos de Flotas Enjambre Tiránidas, supervivientes de alguna batalla apocalíptica, vagaban hacia el sur a lo largo del plano galáctico. Del Imperio de la Humanidad, la némesis interestelar del Imperio T'au, poco se vio, salvo por varias flotas perdidas que se internaron en el territorio recién conquistado por los T'au y fueron rápidamente capturadas o destruidas. Los cautivos de estas flotas aisladas apenas sabían nada de valor. Los arcaicos métodos de comunicación y viaje interestelares de la Humanidad habían sido claramente devastados por la agitación galáctica, y los T'au se aprovecharon de la debilidad de sus enemigos para atraer varios mundos imperiales cercanos al Bien Supremo, eliminando a todos los elementos de resistencia que desafiaron a esta emancipación forzosa.

Los guerreros de la Cuarta Esfera de Expansión tomaron parte en estas purgas con un entusiasmo desenfrenado, para la estupefacta desaprobación de sus parientes. Demostraron una crueldad inaudita para los seguidores del Código de Fuego, masacrando prisioneros con salvas de inducción e ignorando, o incluso maximizando, cualquier pérdida de vidas no T'au. Sucesos tan oscuros como la Masacre de los Lagos de Dul'un y los Ocho Días de Infamia causaron gran consternación a la Comandante O'Shaserra y al Gran Concilio de Etéreos. Varios Comandantes T'au de la Cuarta Esfera fueron sometidos al castigo ritual conocido como Malk'la por sus despiadadas acciones y su innecesaria brutalidad, y después degradados o enviados de vuelta al Imperio T'au para su reasimilación. Tras una oleada de matanzas y un sangriento alzamiento Kroot en la colonia de Ky'san, todos los auxiliares alienígenas fueron retirados de los contingentes de T'au de la Cuarta Esfera.

A pesar de estos desagradables incidentes, los esfuerzos expansionistas de los T'au continuaron a un ritmo formidable. En cuestión de meses, varios planetas habían sido ocupados y transformados en vibrantes colonias, y nuevos sectores florecieron bajo el diestro gobierno de los oficiales de la Casta del Agua. Se rodeó las fronteras del Atolón Nem'yar con estaciones de defensa orbitales y flotas de patrulla, pues tras el derramamiento de sangre del Golfo de Damocles, los T'au esperaban que con toda seguridad el Imperio de la Humanidad trataría de reconquistar sus territorios perdidos con una gran cruzada de sangre y fuego. Sin embargo, no fueron sólo los fanáticos guerreros de la Humanidad los que posaron sus ojos en la Corriente Estelar Nexus, una puerta abierta al corazón del Imperio T'au...

Sectores de la Quinta EsferaEditar

FuentesEditar

  • Codex: Imperio T'au (8ª Edición).
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