FANDOM


Khorne medio sin fondo

Cerberus el Rebañacráneos, mascota de los Poderes Ruinosos, patrocina este espacio para honrar a sus demoníacos señores. Pulsa sobre él y te introducirá en los misterios del Caos.

¡Sangre para el Dios de la Sangre! ¡Visitas para los artículos del Caos!

Santa Leire Recortada La pequeña Santa Leire protege este sagrado artículo con santa ira y devota pasión en el nombre del Divino Emperador. Pulsa sobre su reverenciado icono para acceder a los archivos del Adepta Sororitas.

El precio de no leer es ser purgado.


Marca Nurgle

Marca de Nurgle

La Purga del Campo 109 es el nombre que recibe una terrible incursión demoníaca en el planeta Kapella 47.

HistoriaEditar

AntecedentesEditar

Caos nurgle soldado imperial zombie

Guardia Imperial corrupto por Nurgle

El mundo de Kapella 47 es un desierto devastado por la guerra, todas y cada una de las millas cuadradas de su superficie se encuentran desgarradas por cráteres y entrecruzadas por hilera tras hilera de trincheras. Cuando la guerra llegó por primera vez al planeta, millones de habitantes fueron desplazados de sus hogares ante el avance de los grandes ejércitos que se enfrentaban unos contra otros, dando lugar a la creación de docenas de inmensos campos de refugiados. Generaciones más tarde, algunos de estos campamentos se habían convertido en verdaderas ciudades, vastas conurbaciones de edificios harapientos construidos con detritus de guerra y poblados por los perdidos y los condenados. No es ninguna sorpresa, entonces, que el Dios del Caos Nurgle, Señor de las Plagas y la Desesperación, asomara su escabrosa cabeza en uno de esos campamentos.

La enfermedad comenzó cuando los enfermos y los desesperados del Campo 109 apartaron sus rostros de la luz del Emperador y suplicaron a otros poderes más oscuros por su liberación. Profundamente en el Reino del Caos, Papá Nurgle escuchó sus súplicas y envió sus innumerables regalos para otorgarles la vida eterna en su nombre.

Los primeros en recibir los regalos de Nurgle fueron los guardias imperiales que se recuperaban de las heridas sufridas en la línea de frente de la guerra. Sus heridas se secaron y una vitalidad antinatural las inundó. A medida que sus rasgos se convertían en máscaras de carne espantosas, estos conversos se mezclaron entre la población del Campo 109 y predicaron a las masas que sólo abrazando la muerte y la desesperación podrían desechar su miedo y entrarían en una nueva fase de la existencia. Los convertidos se convirtieron en una orden de demagogos, llamándose a sí mismos la Plaga, y pronto predicaban en cada esquina, con sus ropas incrustadas por la suciedad y  ocultando sus caras mientras sus voces hinchadas de flema rogaban a cualquiera que quisiera escucharlas que les siguieran hacia la gloria.

La PlagaEditar

Caos portador de plaga nurgle cuernos

Portadores de Plaga

El contagio que la Plaga propagó a través del Campo 109 no fue una simple infección corporal, sino que también afectó al espíritu. Aquellos que escuchaban sus sermones enfermaban de docenas de plagas hambrientas a la vez y sin embargo se sentían felices de estar enfermos. Pronto, las órdenes imperiales del campo predicaban contra la Plaga, denunciándolos como siervos del archienemigo. No pasó mucho tiempo antes de que el Campo 109 estuviera acosado por una guerra civil tan destructiva como las batallas de las que su población había huído originalmente. Los líderes de cada bando eran los predicadores de las diversas órdenes. Por un lado, los zelotes de una docena de cultos distintos del Credo Imperial reunieron a sus fieles y los condujeron en asaltos contra los templos pestilentes de la Plaga. Por otro lado, los demagogos renegados de la Plaga reunieron a su enfermizo rebaño y los convirtieron en una ola de inmundicia infestada de moscas que venció a todo aquel que estuviera ante ella.

Cuando la Plaga lanzó un ataque contra un hospital de campaña de una Orden Hospitalaria, la situación finalmente llamó la atención de las autoridades imperiales. Las Hermanas Hospitalarias apenas escaparon con vida y las historias que relataron al alto mando de la Guardia Imperial convenció a los generales que algo mucho peor que un motín estaba en marcha en el campo de refugiados. A pesar de que los generales pidieron apoyo al Palacio Tricornio, la situación en el Campo 109 se volvió desesperada. Los últimos seguidores del Credo Imperial fueron superados y la Plaga decretó un terrible rito para glorificar a su oscuro patrón. Los hinchados cadáveres de sus víctimas fueron destripados y del interior de cada uno de ellos emergió un demonio de Nurgle, un Portador de Plaga. El Campo 109 se convirtió en una sola noche en el centro de una hedionda trama de corrupción, que inexorablemente se filtraba a través de la superficie de Kapella 47.

La InquisiciónEditar

Inquisidores imperiales

Inquisidor y acólita del séquito

La salvación llegó a Kapella 47 en la persona del Inquisidor Lystug del Ordo Malleus y su séquito. El primer pensamiento del inquisidor fue bombardear el Campo 109 desde la órbita, asegurándose de que no quedaba rastro ninguno de su corrupción, pero una acólita de Lystug, una ex miembro de una Orden Hospitalaria, aconsejó no emprender dicho curso de acción. La acólita inquisitorial señaló que la fuente de la infestación era tanto espiritual como biológica y nunca sería purgada a menos que el anfitrión primigenio fuera localizado y exorcizado. Lystug escuchó sus palabras y buscó la ayuda de las Hermanas Hospitalarias que habían huído del campamento antes de que fuera invadido. Las hospitalarias accedieron a acompañar al Inquisidor y a su séquito en una misión desesperada: regresar al Campo 109, buscar el anfitrión original y purgarlo.

La fuerza combinada se infiltró en el campamento al día siguiente, pero casi simultáneamente, síntomas de la inexplicable enfermedad que afligía a los regimientos de primera línea comenzaron a manifestarse dentro del Alto Mando. Dándose cuenta de que el tiempo corría en su contra, Lystug abandonó toda sutileza. Guiado por las Hermanas Hospitalarias, él y su séquito se dirigieron directamente hacia el anfitrión que sabían que debía residir en el corazón de la infestación. Cuanto más penetraba el equipo, más vil era la enfermedad que afectaba al campamento. Al principio se encontraron con enfermos desperdigados, pero rápidamente oleadas de seguidores de la Plaga parecidos a zombies les asaltaron.

Mientras que los límites exteriores del campamento eran harapientos y apestaban a corrupción, los recintos interiores estaban alfombrados con materia biológica que apestaba a una enfermedad tan vil que incluso el respirador más bien elaborado era incapaz de mantener a raya. Fueron las Hermanas Hospitalarias las que mantuvieron la fuerza moviéndose en condiciones tan difíciles, ya que exudaban una palpable aura de pureza que obligaba a retirarse a las viles plagas del enemigo, creando un sendero por el cual Lystug y su séquito podían andar con seguridad.

Sororita hermana hospitalaria espada energia

Hermana Hospitalaria del Adepta Sororitas

El camino los condujo al mismísimo centro del Campo 109, donde encontraron al primer huésped el cual les esperaba sobre una montaña de cadáveres hinchados e infestados de moscas. El anfitrión, el primero de los soldados de la Guardia Imperial heridos que había pedido ayuda al Señor de la Plaga, se había convertido en un Príncipe Demonio de Nurgle, concedida su apoteosis por la destrucción realizada en su nombre. Lystug ordenó a sus acólitos que atacaran, pero sus palabras fueron ignoradas por las Hermanas Hospitallarias las cuales avanzaron como una sola persona y formaron un círculo alrededor del vil demonio. Cantando alabanzas a los santos de su orden hospitalaria, las Adepta Sororitas lisiaron al sirviente de Nurgle, purgando su cuerpo hinchado y en descomposición del contagio de la plaga, de modo que de él solamente quedó una cáscara seca y marchita. Aún así, el poder de Nurgle reanimó la forma del grotesco ser.

El Príncipe Demonio atacó velozmente y asesinó a varias de las hermanas intentando huir a continuación. Sin embargo, en ese momento, el Inquisidor Lystug saltó al interior del círculo de pureza creado por las Hermanas Hospitalarias y le asestó un único y aplastante mazazo. En un instante, el Príncipe Demonio de Nurgle fue derribado y sus plagas quedaron detenidas.

Solamente cuando Lystug y las restantes hermanas fueron evacuadas, el Campo 109 fue destruido. Los ardientes focos del bombardeo orbital redujeron el maldito lugar a cenizas y a día de hoy permanece destruído. Sólo mediante la pureza de las Hermanas Hospitalarias y el valor de la Inquisición, Kapella 47 se salvó de una peste que hubiera devastado el mundo.

FuentesEditar

Extraído y traducido de Lexicanum inglés .

  • Dark Heresy: Daemon Hunter.
El contenido de la comunidad está disponible bajo CC-BY-SA a menos que se indique lo contrario.