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Khorne medio sin fondo

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Puerta de Cadia

Defensas Imperiales ante la Puerta de Cadia

La Puerta de Cadia es un área de espacio en calma que permite entrar y salir de la inmensa fisura disforme conocida como el Ojo del Terror. Se encuentra al sudeste galáctico de esta turbulenta región, en el Segmentum Obscurus, y es la única vía predecible y estable para salir de ese torbellino de energía de la Disformidad. En consecuencia, es objeto de frecuentes incursiones de las fuerzas del Caos, que buscan atravesar las defensas imperiales en la zona para invadir el resto del Imperio de la Humanidad.

Varias Cruzadas Negras han emergido de la Puerta de Cadia, incluyendo la campaña más reciente (la 13ª Cruzada Negra del 999.M41) dirigida por el Señor del Caos Abaddon el Saqueador. Esto ha llevado a que el Imperio vigile continuamente este territorio y establezca varios ejércitos de la Guardia Imperial en el Sistema más próximo, Cadia. Abaddon ha sido el único Señor del Caos hasta la fecha que ha logrado establecer una cabeza de puente en el Mundo Fortaleza, capturando vastos territorios del planeta de manos de sus valientes defensores.

La Puerta de Cadia no es la única salida estable del Ojo, ya que también se puede usar el Agujero de Arx, pero este es menos fiable. Fue a través del Agujero de Arx por donde Abaddon lanzó la Guerra Gótica (la 12ª Cruzada Negra) tras asaltar la Estación de Investigación y de vigilancia que había allí en el 139.M41. El Agujero de Arx evita tener que enfrentarse a las poderosas defensas de la Puerta de Cadia, lo que lo convierte en un mejor punto de partida para los ataques caóticos contra el Imperio, pero es más propenso a sufrir turbulencias disformes.

HistoriaEditar

Cruzada Abisal Flota de Los Juzgados

La flota de Los Juzgados se interna en el Ojo del Terror por la Puerta de Cadia al inicio de la Cruzada Insondable.

Portal al Ojo del TerrorEditar

Para comprender a las gentes de Cadia y su forma de vida es necesario regresar diez mil años atrás en un período perdido en leyendas, a un período de guerra y sangre conocido como la Herejía de Horus. El Emperador y su progenie, los Primarcas permanecieron hombro con hombro y esculpieron un reino entre las estrellas en una época de héroes. Cada Primarca lideraba una Legión de los mejores soldados del Emperador, guerreros genéticamente potenciados como los Guerreros Espaciales, y combatieron innumerables batallas para liberar el espacio humano de las garras alienígenas, del Caos y de toda forma de enemigos terribles. Cada uno de los Primarcas era una figura sobrehumana, dioses entre hombres, pero los hombres podían ser presa de los celos, amargura y la vanidad. Así fue el destino del Señor de la Guerra Horus, el hijo más predilecto del Emperador y Primarca de los Lobos Lunares / Hijos de Horus.

El Caos había corrompido a Horus de forma tan sutil y gradual que no había reconocido su descenso a la maldad hasta que lo consumió por completo. Tal fue la habilidad del Señor de la Guerra en manipular a otros en hacer sus deseos que corrompió en su totalidad a la mitad de Legiones hacia su causa, liderándolos en una rebelión contra el Emperador.

Cuando las hostilidades entraron en erupción, quedó claro que lo corrupto se había extendido mucho más de lo que cualquiera pudiera haber creido posible; un regimiento tras otro de la Guardia Imperial se decantó por Horus. Los Collegia Titanica del Adeptus Mechanicus se dividieron por efecto de la rebelión y las Legiones Titánicas enteras desplegaron banderas con las blasfemas runas de los dioses del Caos sobre ellos. Horus atacó sin compasión, sesgando las fuerzas de sus una vez hermanos Marines Espaciales ante él. Pronto, el avance de Horus había roto el corazón del reino del Emperador, sus naves de guerra habían derrotado la Flota de Batalla Solar y destrozado las defensas lunares, dejando Terra virtualmente desprotegida.

Las hordas del Caos aterrizaron sobre el suelo sagrado de Terra, incluyendo Marines Espaciales traidores, mutantes caóticos e innumerables cultistas. La batalla se propagó durante muchas semanas, con el ratio de muertes aumentando exponencialmente llegando a millones. Por todas partes, las fuerzas del Emperador eran empujadas a puestos de retirada, estrangulando los salones del Palacio Imperial con los cadáveres mientras combatieron por mantener cada metro de terreno. Con el paso del tiempo, los traidores derribaron los muros interiores de palacio y el fin parecía cierto. Horus fue un maestro estratega, pero en ese momento cometió un error fatal. Sabiendo que los refuerzos imperiales en forma de Ángeles Oscuros y Lobos Espaciales estaban cerca, sabía que debía acabar pronto con el asedio del Palacio del Emperador. Horus movilizó su barcaza de batalla hasta llegar a órbita baja y ordenó que se bajaran sus escudos. Si eso fue un truco imprudente o el último ápice de humanidad que le quedaba a Horus nunca se sabrá, pero, encarando tal oportunidad, el Emperador no podía permitirse perder esa oportunidad de combatir directamente a Horus.

El Emperador y dos de sus más devotos Primarcas, Sanguinius de los Ángeles Sangrientos y Rogal Dorn de los Puños Imperiales, se teletransportaron en la nave insignia de Horus con sus guerreros más leales. Encontraron una artesanía deformada por los poderes del Caos, casi irreconocible como si hubieran sido forjadas por manos humanas. Sortilegios diabólicos dispersó la fuerza del Emperador a través de la nave y cuando el Emperador finalmente se encaró con Horus, encontró al Señor de la Guerra de pie sobre el cuerpo fracturado de Sanguinius. El Emperador luchó con Horus en todas las formas imaginables -física, espiritual y psicológicamente- con el planeta abajo desgarrado por la guerra como premio para el vencedor. La batalla fue larga, pero finalmente el Emperador fue capaz de derrotar a Horus, aunque fuese a un coste de mucha de su humanidad. En la conclusión de la batalla, el cuerpo del Emperador era poco más que un cascarón vacío. Rogal Dorn encontró el cuerpo hecho añicos del Emperador y lo regresó a la Tierra, donde ascendió al Trono Dorado que sustenta su fuerza vital hasta el día de hoy.

Las derrotadas fuerzas Traidoras se derrumbaron con la muerte de Horus y huyeron de forma desordenada de las puertas de Terra que habían probado estar más allá de su alcance. Algunos ejércitos Leales se reagruparon y les persiguieron, pero la mayoría permaneció en Terra para consolidar su gran victoria. Muchos rebeldes fueron ejecutados, pero la mayoría de las Legiones Traidoras escaparon al Ojo del Terror, esa región del espacio donde la realidad y la locura chocan y la energía primaria de la Disformidad se vierte en el espacio enforma de un torbellino turbulento. Aquí, los Dioses del Caos gobiernan incontables planetas, todos ellos retorcidos a su malvada imagen y semejanza, y en ellos los Marines Espaciales del Caos encontraron refugio de sus perseguidores, aislados de la Galaxia por poderosas Tormentas Disformes.

Cada uno de los planetas del Ojo del Terror es un Mundo Demoníaco, deformado y transformado por los caprichos de los Dioses del Caos y los poderosos Príncipes Demonio que los dominan. Las Legiones Traidoras se reagruparon y nutrieron su odio, planeando el día en que descargarían su terrible venganza sobre aquellos que les habían desafiado. Dentro del Ojo, el tiempo fluye de forma distinta a como lo hace en el Espacio Real; a veces más rápido, a veces más lento. Los mismos Legionarios traidores que lucharon en la Batalla de Terra a principios del M31 aún luchan al servicio de los Poderes Ruinosos. Combaten entre sí para demostrar su supremacía, y contra las fuerzas del Imperio de la Humanidad cuando las Tormentas Disformes se calman lo suficiente como para dejarles lanzarse dentro del espacio imperial. Los Sectores imperiales que rodean el Ojo del Terror están fuertemente militarizados para resistir estas invasiones cuando se produzcan, y ningún planeta está mejor defendido que Cadia, el Mundo Fortaleza que permanece ante la boca de la única ruta estable que conduce al Ojo del Terror, la Puerta de Cadia.

Veinte Capítulos del Adeptus Astartes, los llamados Astartes Praeses, fueron fundados además para que se dedicaran específicamente a la defensa de las regiones fronterizas con esta inmensa fisura disforme.

Leer MásEditar

Defensas navalesEditar

Muchas Flotas de Batalla de la Armada Imperial protegen los Sistemas Estelares circundantes a la Puerta de Cadia, patrullando las rutas que rodean el Ojo del Terror y vigilando la aparición de incursores o de una nueva Cruzada Negra.

  • Flota de Batalla Coronus.

FuentesEditar

Extraído y traducido de Wikihammer 40K UK.

  • Codex: Ojo del Terror (3ª Edición).
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