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Legión de la Cruz de Hierro
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Proceso Génesis

Consola de adecuación genética en el proceso de Génesis básico

El Proceso de Génesis es un método eugenésico mediante el cual el físico y la mente de un ciudadano de Balhaus son evolucionados artificialmente para transformarse en los de un soldado apto para servir en la Legión de la Cruz de Hierro.

En sus orígenes, tras un proceso de selección exhaustivo, los candidatos se sometían a un proceso controlado por científicos especializados en colaboración con las casas Bluthaiden, Krautzmitt y Wassengeist, las cuales supervisaban el progreso y complementaban el desarrollo de los candidatos de forma eficiente, estandarizando un proceso que se repitió y mejoró desde el principio de la andadura de Balhaus como civilización hasta que la tecnología más avanzada introdujo cambios significativos.

HistoriaEditar

Ya mucho antes de que Balhaus iniciara sus primeros pasos como sociedad,Alois Krautzmitt, su principal impulsor, tenía en mente la idea de conformar un nuevo tipo de ser cuya configuración genética estuviera más allá de la de sus predecesores humanos, los cuales en muchos casos podían arrastrar potenciales errores que derivasen en enfermedades hereditarias, defectos genéticos, mutaciones y otros elementos que dejaban a un caprichoso albedrío natural la evolución genética sin que hubiese un control efectivo sobre su desarrollo.

Debido a esto y gracias a sus habilidades como biotecnólogo, Alois había trabajado extensivamente en una manera de establecer un sistema para que los genes de los futuros balhausitas no estuvieron expuestos a variaciones indeseadas, lo cual básicamente se traducía en la imposición de un mecanismo eugenésico externo que evitase cambios y mantuviese las líneas evolutivas en unos cauces fijos.

Así, el tamiz genético o Chromosieb comenzó a ser aplicado sobre los nonatos balhausitas de manera estandarizada, logrando que con el tiempo la intervención externa se redujera de forma paulatina hasta que las nuevas generaciones empezaron a transmitir material hereditario depurado sin necesidad de un mecanismo ajeno a la propia naturaleza, estableciéndose tan solo algunos controles durante la gestación para asegurar que el proceso discurría dentro de los parámetros.

Si bien las bases originales prediseñadas por Alois mediante el Chromosieb estaban orientadas a actuar sobre embriones que estaban en el proceso de consolidar su mapa genético, tras su muerte en el 028 DDF (809.M36) se planteó un nuevo escenario que requería de una evolución de dichos fundamentos.

La situación de Balhaus por entonces era crítica, pues soportaba ataques sobre la colonia por parte de carroñeros y partidas de guerra que resultaban cada vez más peligrosos y amenazaban claramente sus posibilidades de futuro, abocando a la pequeña colonia a una extinción evidente si no eran capaces de atajar el problema. El ejército balhausita de aquel momento no era un elemento poderoso como para proporcionar una defensa lo suficientemente sólida, sino tan solo un cuerpo de seguridad escaso y con capacidades limitadas pese a la creciente tecnología de la que disponían sus miembros, de modo que su eficacia era reducida. Esto empujó al recién creado Sicherhaus a plantearse una solución específica y radical, la cual tuvo como única base posible la genética.

Esta decisión no fue arbitraria, sino que se basaba en las posibilidades ante un problema claro: cómo aumentar las capacidades de un grupo reducido de hombres para que los resultados de su actuación fuesen equiparables a los de un conjunto mucho más numeroso. Para solventar esto se barajaron previamente varias opciones, como el uso generalizado de implantes en los soldados, el desarrollo de armamento inteligente que los complementase y redujera así la necesidad efectivos y algunas otras soluciones creativas, pero la falta de recursos en Helheim y lo perentorio de la situación descartaba todas y cada una de estas costosas alternativas, de modo que la solución sólo podría ceñirse a lo conocido y alcanzable.

Así se llegó a la opción de la ingeniería genética, una actividad ya en marcha con la aplicación general del Chromosieb, aunque la solución ideada no seguiría sus mismas pautas, pues éste sólo estaba pensado como mecanismo aplicable sobre los embriones de los futuros balhausitas en el largo plazo. Conseguir el objetivo requerido no podía esperar años, sino como mucho unos pocos meses antes de que se produjera una catástrofe.

Este fue el nacimiento de lo que posteriormente se conocería como Proceso de Génesis, un mecanismo de actuación específica sobre el mapa genético de un grupo de voluntarios que aprovechara el potencial del ADN transformándolo para lograr una serie de características concretas. La biotecnología avanzada, un campo que ya estaba siendo explotado en otras vertientes, tendría así un protagonismo adicional para la joven sociedad.

DescripciónEditar

ADN

Cadena de ADN con actuación del catalizador de ribozimas

El Proceso de Génesis fue una iniciativa que consistía en un conjunto de actuaciones específicas realizadas sobre el ADN de un individuo común con objeto de forzar una evolución que le proporcionara capacidades adicionales, tanto mentales como físicas, adecuadas al objetivo básico de crear un combatiente más capaz de forma acelerada sin acudir a la bionización, la sustitución orgánica o cualquier otro método no viable que pudiera resolver el problema que los balhausitas tenían entre manos.

Tomando como base las mismas pautas que el Chromosieb, el Proceso de Génesis se diferenciaba de este en que no buscaba la mera sustitución del mapa genético defectuoso en un ser durante su desarrollo, sino que localizaría los genes concretos directamente responsables de áreas seleccionadas para forzar su potenciación. El problema de aquello, obviamente, era que el Chromosieb se aplicaba en fases muy tempranas del desarrollo embrionario alterando estructuras básicas para sustituir sus errores con cadenas genéticas limpias, mientras que el nuevo proceso implicaba la acción sobre un ADN y estructuras ya consolidadas.

Los análisis del genoma se focalizaron así en el aislamiento de aquellos genes particulares sobre los que se deseaba influir, para cuya manipulación se emplearía un catalizador de ribozimas más agresivo que el usado en el Chromosieb y que contaría con instrucciones concretas a nivel molecular que derivaran en un desarrollo específico muy superior al natural.

Dicho desarrollo, tras la asimilación del catalizador en el organismo, debía tener efecto de manera inmediata y desencadenar sus efectos a lo largo de un período corto para su conclusión, el cual estaba establecido en un intervalo aproximado de veinte días estándares como objetivo para la transformación completa.

La configuración genética requerida se estableció así sobre una plantilla estándar, la cual debía ser transmitida a los sujetos mientras su evolución era supervisada para monitorizar la asimilación, controlada mediante fármacos concretos que equilibraran sus efectos. Como era lógico, era de esperar que este proceso presentara algunos problemas que deberían ser subsanados por la tecnología.

EfectosEditar

Transformación físicaEditar

La acción del catalizador en el organismo iniciaba un proceso de reajuste del ADN muy intenso, el cual se traducía en los siguientes cambios:

  • Aumento de la proliferación de los miocitos que derivaba en un crecimiento significativo de la masa muscular.
  • Aumento de la capacidad elástica de las fibras musculares asociadas, así como fortalecimiento de tendones y cartílagos dependientes.
  • Aumento de la proliferación de los osteocitos que derivaba en un crecimiento significativo del tejido óseo, determinado para albergar y sostener la ampliación muscular inducida.
  • Adecuación orgánica proporcional y acorde con los desarrollos anteriores (piel, vísceras, órganos y tejidos dependientes).

El proceso de cambio fisiológico una vez introducido el catalizador genético se prolongaba así durante un período de entre once y quince días, concluyendo en una transformación corporal muy significativa que daba como resultado un individuo alrededor de un 30% más grande en comparación con la media natural.

El tamaño final del sujeto tratado variaba así entre los 210 y los 230 centímetros alcanzando un peso de entre 160 y 200 kilos. Esta transformación tan rápida requería no sólo de un control bioquímico exhaustivo, sino también de un entrenamiento específico paralelo para proporcionar la coordinación necesaria y el alineamiento de las nuevas capacidades adquiridas, así como la agilidad. La Casa Bluthaiden instauró un programa completo e individualizado al cargo de distintos Herrkampfs que los Legionarios debían seguir férreamente para asegurar una adaptación física apropiada.

Transformación mentalEditar

Vector sináptico II

Vector sináptico estándar en su camilla de aplicación

Los científicos que desarrollaban el Proceso de Génesis tenían claro que una ampliación ceñida simplemente al físico no traería los resultados que buscaban, pues de ser así sólo conseguirían brutos con gran fuerza y resistencia, pero carentes de las capacidades necesarias para sacar partido a sus nuevos cuerpos. Del mismo modo, el objetivo era el desarrollo de un sujeto que no contara con habilidades meramente físicas, sino que también dispusiera de ventajas en los procesos relativos al ámbito mental.

El catalizador de ribozimas proporcionaba la alteración orgánica necesaria que acompañase la coordinación y el equilibrio estático y dinámico, pero no tenía efectos sobre el cerebro más que su ampliación material y un aumento del número de células neuronales, las cuales aún multiplicándose permanecían en gran parte inactivas.

Debido a ello era necesaria una actuación externa adicional que involucraba el uso del llamado Vector Sináptico, un artefacto dedicado a la activación del tejido neuronal, el cual aumentaba el flujo de sinapsis extendiéndolo a toda la estructura incluyendo las nuevas células derivadas del crecimiento orgánico. Este procedimiento se realizaba tras la adecuación física previa y durante un período de cinco días.

Aparte de esto, como efecto adicional e inesperado, el vector demostró que era capaz no sólo de activar las nuevas neuronas disponibles, sino que también actuaba sobre algunas zonas aletargadas del cerebro convirtiéndolas en funcionales.

Los cambios mentales tras el proceso inicial y la acción del vector sináptico eran las siguientes:

  • Aumento del número de neuronas y activación del circuito sinérgico de las mismas con las existentes.
  • Aumento de la velocidad de transmisión del impulso nervioso en la red neuronal gracias al incremento en la densidad de las ramificaciones neuronales (axones).
  • Incremento del proceso perceptivo por la mayor posibilidad de captura de estímulos externos debido al aumento de la actividad sensorial general.
  • Aumento de la capacidad de comprensión y resolución problemas lógicos.
  • Aumento del rendimiento mental por la disponibilidad de nuevas áreas cerebrales aletargadas en otros homínidos.
  • Aumento de los reflejos naturales, reduciendo los tiempos de reacción en más de un 300% con respecto a un individuo normal.

El resultado del procedimiento se traducía en una mejora general de todos los procesos cognitivos que permitían al sujeto tratado una gran agilidad en el empleo de los mismos incluso bajo presión, siendo capaces de seguir una dinámica lógica y elaborada en situaciones de gran estrés como sería encontrarse en medio de un combate.

FasesEditar

Los profundos cambios físicos y mentales que eran desencadenados por el Proceso de Génesis en sus primeros tiempos no eran asimilables por todos los individuos que se sometían al procedimiento, ya que éstos requerían no sólo de una supervisión efectiva, sino también de una predisposición natural que no todos presentaban.

El Proceso de Génesis, de esta manera, distinguía distintos estadios.

Fase de asimilaciónEditar

Era la que se presentaba inmediatamente después de la inoculación del catalizador de ribozimas potenciado en el organismo del sujeto, que tras su dispersión a lo largo de todo el circuito iniciaba la modificación sistemática de su ADN siguiendo las instrucciones moleculares programadas.

La asimilación de estas nuevas instrucciones causaban en varios casos un rechazo sistémico, el cual debía ser equilibrado mediante una actuación externa mediante fármacos y procedimientos de ajuste que a veces incluso requerían de acciones radiológicas para suavizar el impacto. Dicho rechazo, cuya incidencia en los primeros tiempos del Proceso de Génesis era elevada, se debía principalmente a un desajuste bioquímico molecular severo tras la introducción del catalizador, el cual, si no era corregido, derivaba invariablemente en un proceso de aniquilación cromosómica que convertía las células en cuerpos inertes acabando con la vida del sujeto en cuestión de minutos. Con un control bien focalizado, no obstante, una vez las cadenas de ADN quedaban fijadas a nivel molecular la situación se estabilizaba y podía iniciarse el proceso de adecuación secundaria.

Fase de conversiónEditar

Proceso Génesis dolor

Zonas de dolor focal causado por el cambio acelerado

La transformación física forzada por el cambio genético tras la asimilación del catalizador era dolorosa debido a las modificaciones corporales inducidas, en especial las referentes al crecimiento de los huesos, la ampliación de lo órganos y la adecuación muscular derivada.

La transformación, la cual sucedía en un período muy corto de tiempo, debía complementarse con ejercicios intensivos que dotaran a la nueva estructura de elasticidad suficiente como para poder ser funcional, de lo contrario se presentaba el agarrotamiento de tendones y fibras, un proceso que podía dejar postrado al sujeto y que requeriría de un complejo proceso de recuperación.

Generalmente este crecimiento tan acelerado provocaba dolores casi insoportables a los candidatos, los cuales tenían que recurrir a una pauta de sedación constante durante el período para poder conciliar el sueño y llevar a cabo el duro entrenamiento necesario para que se produjera el desarrollo y la adaptación necesaria.

Las reacciones posteriores ante el cambio del ADN también traían consigo un cuadro de náuseas, mareos, dolor articular, migrañas y pérdidas de sensibilidad temporales. Estos síntomas también eran controlables, pero en algunos casos aparecía un problema adicional mucho más grave e irreversible durante el proceso, lo que se conocía como síndrome genoplásico, dándose en casi un 40% de los casos y resultando mortal para un tercio de los afectados.

Fase de balanceEditar

GIRC

Esquema de GIRC y ubicación en la cavidad previamente ocupada por el Timo

El desequilibrio bioquímico a niveles tan específicos como eran las moléculas de ADN requería de un balance preciso e inmediato para evitar los graves efectos que podía causar, lo cual obligaba a que los controles, mediciones y ajustes fuesen constantes incluso después de la asimilación y los primeros estadios posteriores a la misma. El proceso era complejo y su desatención enseguida ponía en riesgo la vida del sujeto, de modo que se ideó un sistema para que el control se produjera de forma automática.

La inclusión de la GIRC en el proceso redujo notoriamente la potencial aparición del síndrome genoplásico al establecerse un control específico sobre el desequilibrio bioquímico, mejorando la asimilación y eliminando los problemas derivados del reajuste del ADN, los cuales se convertían así en un problema crónico pero perfectamente mitigado mediante el artefacto.

La GIRC era capaz de configurar el organismo para obtener el máximo rendimiento en cualquier situación, funcionando como un elemento que preparaba y disponía el físico para encontrarse en el mejor estado posible atendiendo a las condiciones externas. El desarrollo posterior de los Nanobots incrementó aún más sus capacidades, mejorando y evolucionando a lo largo del tiempo.

La aparición posterior de los Femtobots en el Miclo VII (M42) desbancó completamente el uso de la GIRC, dado que estos artefactos independientes son capaces de multiplicarse una vez presentes en el organismo a niveles más profundos que los nanobiobots, además de contar con una IA distribuida que los controla y hace que puedan adecuarse a cada tipo de situación, ya sea como elementos que ayuden en los procesos fisiológicos básicos, reparación de daños o simples agentes transmisores de sustancias como hormonas o enzimas concretas, resultando mucho más efectivos que los nanobiobots y sin necesidad de contar con una entidad centralizada para el control de los mismos.

Fase de coordinaciónEditar

Vector sináptico

Zonas de actuación del vector sináptico

Una vez el proceso físico estaba encauzado y los correspondientes ajustes de control resultaban efectivos se procedía a la adecuación mental, dirigida no sólo a incrementar las capacidades cerebrales, sino también a proporcionar la coordinación óptima del nuevo cuerpo, aumentar su agilidad e integrar todas sus posibilidades al máximo.

De este modo, los sujetos que ya habían superado la fase de evolución inicial pasaban a un segundo estadio donde eran sometidos al vector sináptico, el cual incidía de manera focalizada en sus cerebros activando las nuevas neuronas, creando redes sinápticas e incluso despertando zonas que en términos evolutivos estaban aletargadas en una mente normal.

El uso del vector, no obstante, también planteaba ciertos problemas relativos a la necesaria intensidad de su aplicación, los cuales generaban cuadros de estrés mental en los sujetos que a menudo causaban migrañas, desorientación, ansiedad y fatiga, llegando en algunos casos a derivar en problemas psicóticos.

Como resultado de la actuación del vector, adicionalmente, se produce un efecto colateral pronunciado sobre el sistema límbico, concretamente en el núcleo amigdalino, cuyo objeto era potenciar el control sobre reacciones naturales como el miedo. El vector influye en esta estructura creando vínculos directos entre éste y la matriz neuronal extendida, provocando así que las reacciones que se dan en el núcleo no se produzcan como una respuesta automática y explosiva ante situaciones de peligro (aumentando el ritmo cardíaco, la segregación de hormonas, adrenalina, etc.), sino de una forma disminuida como resultado de un proceso cognitivo controlado.

Esto significa que tras la acción del vector, un Legionario es capaz de controlar su miedo reduciendo la incidencia del mismo sobre sus acciones, mientras que su propio organismo adecua la respuesta teniendo en cuenta diferentes factores procesados por la matriz neural, y no como una respuesta fisiológica inmediata que anula el pensamiento y superpone el principio de supervivencia.

Esta capacidad, muy beneficiosa en situaciones de gran estrés y sobre todo para un soldado, tiene sin embargo también una consecuencia adicional relativa al proceso emocional. Dada la influencia el vector en la estructura general y especialmente en el sistema límbico, su acción también provoca una minoración significativa en el ámbito de la respuesta emocional. Esto significa que capacidades como la empatía o la sensibilidad se atenúan de manera considerable, convirtiendo al individuo en un ser focalizado, directo y prácticamente carente de emociones visibles.

ResultadosEditar

Proceso Génesis II

Cambio físico experimentado por un balhausita corriente tras el proceso

Tras la transición por las distintas fases de manera exitosa, lo cual en los principios de la aplicación del Proceso de Génesis sólo se conseguía en un porcentaje inferior al 50% de los sujetos, el resultado era bastante aproximado al objetivo que el Sicherhaus buscaba.

Los balhausitas que lograban completar el ciclo eran individuos de grandes proporciones, muy ágiles teniendo en cuenta su tamaño, resistentes y con una capacidad cerebral mejorada, lo cual les permitía desenvolverse con soltura en situaciones de presión controlando fríamente sus actos sin dudar, permaneciendo concentrados durante largos períodos sin que esto les causara problemas y con capacidad para enfrentarse a situaciones en las que cualquier otro sería incapaz de reaccionar.

Los Legionarios, de este modo, estaban varios pasos más allá que un un soldado común en todos los aspectos, ya que no se veían afectados por emociones ni conflictos internos, podían tolerar umbrales de dolor muy elevados sin disminuir su rendimiento, tenían una fuerza descomunal, controlaban su miedo, eran capaces de leer situaciones rápidamente para aplicar las estrategias más eficaces en cada momento y aprendían lo necesario con gran facilidad.

En términos generales los Legionarios eran una élite que sin duda jugaría un papel fundamental en el desarrollo de Balhaus, los cuales a pesar de sus comienzos precarios y el reducido número de ellos pronto demostraron su valía y el hecho de que su creación había sido un gran acierto.

El proceso en mujeresEditar

El Proceso de Génesis también era aplicable en mujeres y con los mismos parámetros, si bien los resultados no eran los mismos que en el caso de los hombres. Las mujeres sometidas al proceso desarrollaban su musculatura y altura aunque en un grado inferior al masculino, produciéndose cambios corporales que aumentaban su tamaño hasta una media de 190 centímetros, incrementando significativamente su elasticidad.

No obstante, pese a que el desarrollo físico no era tan intenso como el de sus compañeros, las mujeres sí que presentaban un incremento sustancial de sus capacidades cognitivas en un porcentaje notablemente superior al de los hombres tras someterse al vector sináptico, adquiriendo habilidades mucho más generalizadas que éstos y presentando niveles de desarrollo neuronal extensivo.

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