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Perdet Suiton Antoni era una mujer de 33 años que ocupaba el puesto de Actuaría principal del Legislador Supremo de Fuce, en el planeta Baal Solock. Tenía una complexión menuda que aparentaba ser mucho más joven de lo que en realidad era.

Era una mujer con unos dedos y una mente muy hábiles que se tomaba muy en serio su trabajo, hasta el punto de que le había costado su matrimonio y la mayor parte de su círculo de amigos.

Hacía muy poco que las mujeres habían empezado a avanzar en la Legislatura de Baal Solock y ninguna había ocupado jamás un puesto tan elevado como el de Antoni. Por eso, ella tenía que trabajar el doble de duro y ser el doble de buena que cualquier hombre en el mismo puesto para conseguir un ascenso, y con mucha tenacidad para vencer la mentalidad retrógrada imperante respecto a las cuestiones de género y profesión del planeta. Para ella, cada día era una batalla para que los hombres la tomasen en serio.

Cuando los Eldars Oscuros atacaron Baal Solock (llamados allí Primuls), le llegó a ella la notificación del Inspector de Naufragios de solicitar la ayuda del Capítulo de los Serpientes de Hierro para la defensa, cosa que no era necesaria desde hacía 633 años y que la propia Antoni consideraba cosa de leyendas.

Sin embargo, gracias a que se tomó en serio la petición y la cursó, al cabo de dos meses llegó a Fuce el Marine Espacial Priad de la Escuadra Damocles para erradicar la amenaza. Antoni se empeñó en acompañarle, pero era una mujer muy curiosa que estaba asombrada por todo lo relativo al Marine Espacial y su equipamiento, y Priad temía que pudiera morir por accidente o distraerle.

Finalmente accedió a llevarla si respetaba sus reglas, pero debido a un imprevisto Antoni se vio sola y un Eldar Oscuro la siguió. Gracias al perro que la acompañaba y a su imaginación, Antoni consiguió matarlo, cosa que nadie más había logrado en todas las Estrellas del Arrecife salvo los propios Marines Espaciales.

Con el Land Speeder de Priad averiado y la mayoría de xenos ya muertos, el Astartes decidió llevarla consigo al núcleo de la presencia de los Eldars Oscuros, para que al no estar sola pudiera estar relativamente segura. Priad inyectó a Antoni una sustancia para evitar que la radiación le afectase, y la dejó en un lugar cercano mientras investigaba la zona, con una de sus granadas para que pudiera defenderse. Resultó que lo que parecía un ataque xenos realmente era la caída a tierra de una de sus naves, y no eran otros que los supervivientes quienes estaban poniendo en apuros Baal Solock.

Mientras Priad mataba a los xenos restantes, uno de ellos, herido, se separó del resto y se encuentra con Antoni. Portaba una caja con unas enormes mandíbulas de dientes grandes y romos, que parecía muy importante para el Eldar. Antoni, atontada aún por la inyección antiradiación, consiguió a duras penas vencer al Eldar Oscuro lanzandole la granada. La explosión restante dejó al xenos herido de muerte y a ella maltrecha y con varias costillas rotas, pero viva. Las mandíbulas fueron destruidas salvo por unos pocos dientes.

Durante su hospitalización, Priad la visitó antes de abandonar el planeta y volver con su Capítulo, y le concedió quedarse con algunos dientes romos como trofeo por su caza de Eldars Oscuros.

FuentesEditar

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