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Símbolo Legio Fureans

Estandarte de la Legio Fureans.

La Legio Fureans (u Ojos de Tigre) es una Legión Titánica Traidora del Mechanicum Oscuro que repudió sus juramentos al Emperador de la Humanidad y siguió al Señor de la Guerra Horus al servicio de los Poderes Ruinosos durante la Herejía de Horus. La Legio Fureans era una Legión Titánica con una reputación bien ganada por su ferocidad e imprevisibilidad. No obstante, amasó una hoja de servicios de la más alta distinción en las batallas de la Gran Cruzada. Fueron este historial triunfante y las muchas alabanzas marciales los que hicieron que los rumores más inquietantes que rodeaban a la Legio y sus prácticas fuesen pasados por alto e ignorados. Muchos de estos informes sin investigar señalaban creencias ocultistas y chamánicas por parte de miembros de la Legio que, de haber sido confirmadas, hubieran sido contrarias tanto a la Verdad Imperial como a la ortodoxia del Culto Mechanicus de Marte. Con la claridad de la visión en retrospectiva, ahora sólo se puede especular a qué clase de corrupción la Legio Fureans quedó expuesta por tales ritos ocultos y costumbres retorcidas, y qué oscuridad había anidado siempre en su corazón. Al final de la Herejía de Horus, durante la Gran Purga, la Legio Fureans fue empujada hacia el Ojo del Terror, junto con el resto de las fuerzas del Caos. Allí permanecerían, atrapados en servidumbre eterna a los Dioses del Caos, combatiendo en la Larga Guerra contra el Emperador Cadáver que comenzó hace diez milenios.

HistoriaEditar

La Legio Fureans debe su génesis y su destino al Mundo Forja de Incaladion y al ciclo incesante de guerras, conflictos e invasiones que lo habían arruinado antes de que fuera liberado por las fuerzas de la Gran Cruzada. Fundado por un Arca Mechanicus durante la Era de los Conflictos en un mundo rico, con una abundancia de recursos minerales raros, así como los compuestos orgánicos necesarios para sostener una biosfera, Incaladion debería haber ofrecido un escenario perfecto para fundar un Mundo Forja, pero las mismas corrientes disformes que habían logrado llevar al Mechanicum a tal mundo a medida que pasaba el tiempo trajeron una gran cantidad de navegantes menos bienvenidos. Los registros de sus siglos fundadores siguen siendo fragmentarios, pero parece seguro que junto a las vastas obras de macro-construcción y geo-formación en las que los colonos Mechanicum se embarcaron, los conflictos y las batallas eran casi constantes contra una gran cantidad de invasores. Como resultado, el Mechanicum de Incaladion, separado por una gran distancia de Marte, se convirtió en una facción independiente y sumamente belicosa, que rara vez se unía pues los santuarios-forja a menudo tenían que mirar por su propia defensa y supervivencia sin ayuda. Olas de invasión xenos estimularon empujes inusuales de desarrollo tecnológico y la creación de vastas ciudades fortificadas que dominaron y defendieron las vetas minerales más ricas y los mares ricos en algas, mientras que unos santuarios-forja ocultos se hundieron a kilómetros bajo la corteza del planeta. El Mechanicum de Incaladine se adaptó también a la necesidad de adquirir población humana adicional, asaltando las poblaciones salvajes del mundo, lo que trajo ecos de culturas bárbaras y macabras que comenzaron a infectar el Culto Mechanicus cada vez más cismático propagado por el Mechanicum de Incaladion.

A lo largo de esta larga y salvaje historia, la Legio Fureans formó la fuerza militar principal del Archimagos que dominase Incaladion, conocido como el Preceptor General. Sus Titanes sirvieron como el avatar de su voluntad. No se escatimaron recursos en el mantenimiento de la Legión Titánica y, en lo posible, merced a momentos de calma en los combates, la ampliación de su capacidad de combate. Su apodo más común, los "Ojos de Tigre", también se deriva de este primer período como una corrupción del nombre que les dieron las tribus salvajes cerca de Humardu, para quienes los Titanes eran seres verdaderamente divinos y terribles que venían a cobrarse un tributo de jóvenes fuertes para servir en el palacio de los dioses. A diferencia de algunas Legiones Titánicas antes de la Gran Cruzada, la Legio Fureans no se mantuvo vigilante como agentes de los pequeños imperios de los siervos del Dios Máquina, sino que se embarcó en una guerra incesante contra una multitud de enemigos. Durante siglos la Legio Fureans desató su ira contra las invasiones de hordas de merodeadores Orkos y las incursiones de rencorosos corsarios Yldari, las partidas de guerra carroñeras Tarellianas y los colosales horrores viscosos traídos por meteoritos de infestaciones de carnoplasma desde los Arrecifes Abisales. Sin embargo, tales conflictos incesantes tuvieron su efecto tanto en el propio Incaladion como en la Legio Fureans que lo defendía.

Alrededor de cincuenta años estándar antes de que la Gran Cruzada llegara al fin a Incaladion, después de una serie particularmente brutal de incursiones y razzias, el Taghmata Omnissium (la orden feudal sobre la que se basa la defensa y la jerarquía militar de un Mundo Forja del Mechanicum) se rompió. En la lucha que siguió, el Preceptor General de Incaladion fue asesinado y el Mundo Forja quedó dividió en facciones beligerantes o aislacionistas, carentes de control central o de un atisbo de coordinación, por lo que quedaron expuestos a las invasiones y la devastación que siguió. Para cuando los elementos de avanzadilla de la Gran Cruzada llegaron a Incaladion este era un campo de batalla global, disputado por una docena de ejércitos diferentes: Mechanicum, renegados y xenos que desataban armamento atómico y armas aún más salvajes sobre el contrario. Durante este tiempo, abrumados y ampliamente superados en número, los Ojos de Tigre se negaron a retirarse o replegarse, y desgastaron su filo contra incontables enemigos hasta que se convirtieron en una sombra de su antiguo poder, reducidos a la defensa del último santuario-forja de su difunto regente.

Después del contacto imperial, Marte estaba decidido a llevar Incaladion al redil del Imperio, pero para entonces la Gran Cruzada estaba enfrascada en batallas más importantes en una gran variedad de frentes y gran parte de las fuerzas militares del Mechanicum se encontraban desplegadas en las campañas en curso. En su lugar, recayó sobre las fuerzas de la IV Legión Astartes (que no habían tomado el nombre de los Guerreros de Hierro aún) soportar el peso de la campaña de liberación, con tantos elementos de apoyo de la Legio Mortis y fuerzas marcianas de Skitarii y Secutarii como pudieron ser retirados de otros teatros de operaciones. La campaña resultante resultó ser la más sangrienta en la historia de la IV Legión hasta ese punto, pero después de dos años solares de guerra de guerrillas, Incaladion fue unido al Imperio. Tras la guerra, las forjas y cuidades-fortaleza perdidas fueron rápidamente reclamadas y reparadas por la nueva facción gobernante del Mechanicum, respaldada por el Imperio. Escuadrones de naves de guerra, establecidos permanentemente en el Sistema Incaladion, dieron un respiro al Mundo Forja por primera vez y la gran riqueza mineral y la capacidad de producción del planeta se pusieron rápidamente en acción para impulsar una Gran Cruzada en constante expansión. Los juramentos de lealtad y deudas de sangre a los libertadores fueron sancionados, aunque en este caso Marte y la Legio Mortis fueron juzgados por el Mechanicum de Incaladion sus salvadores, en lugar de una IV Legión que había sacrificado tantas vidas en la guerra. Como parte clave de pagar esta deuda, la Legio Fureans fue reconstruida y rearmada, con las forjas en las profundidades de la superficie del planeta puestas a pleno rendimiento para alimentar con rapidez el segundo nacimiento de la Legión Titánica. Viajando más allá de Incaladion, la Legio Fureans persiguió el conflicto con un fervor agresivo y un ritmo de combate rara vez igualado por ninguna otra Legión Titánica del período, dividiendo sus fuerzas en demi-legios y grupos de ataque que operaban junto a numerosas Flotas Expedicionarias y fuerzas de exterminio.

A lo largo de este periodo, más allá de una alianza permanente con la Legio Mortis la Fureans no cultivó ni amistad ni enemistad manifiesta con el resto del Collegia Titanica, aunque muchas de las Legios llegaron a considerarlos impredecibles y primitivos. Alimentando a esta reputación, los Ojos de Tigre eran famosos por su desprecio a los bombardeos sostenidos u otras "tácticas de enfrentamiento", prefiriendo en su lugar tiroteos de corto alcance en base a la movilidad, combates cuerpo a cuerpo, ataques de flanqueo rápidos y, cuando se enfrentaban a fuerzas superiores, tácticas de guerrilla que se realizaban al límite mismo de la capacidad de los reactores de sus Titanes. Se dice que algunos Princeps de los Ojos de Tigre estaban dispuestos a desconectar o reducir sus escudos de vacío con el fin de ganar velocidad extra para emplear estas tácticas; algo que sería un completo anatema para las prácticas estándar del Collegia Titanica.

Una manifestación de esta voluntad de unirse a la batalla en cualquier teatro por la Legio Fureans era que permitían que incluso Titanes solitarios y sus grupos de apoyo se separasen del mando central y emprendieran despliegues en solitario, una acción que muchas Legiones Titánicas simplemente no habrían tolerado. Este patrón de despliegue y las generaciones de guerras en Incaladion hicieron de la Legio Fureans una de las Legiones Titánicas más aguerridas y adaptables y contribuyó a su reputación envidiable. Sin embargo la voluntad de entablar batalla, incluso en contra de enemigos aplastantemente superiores, y la voluntad de seguir órdenes de fuera del Mechanicum o estrategias ordenadas, no resultaron ser una y la misma para los Ojos de Tigre, como muchos comandantes descubrieron para su consternación. También corrieron los rumores plagados de extraños rituales previos y posteriores a la batalla llevados a cabo por sus Princeps y tripulaciones; una mezcla macabra de ritos al Omnissiah y los rituales totémicos de un culto animal salvaje. Pero dado el trabajo inestimable en el campo de batalla de los Ojos de Tigre y el grado de desconocimiento de la mayoría de los observadores para con el funcionamiento interno del Mechanicum, muchos de estos rumores fueron rechazados o ignorados deliberadamente.

Cuando estallaron las guerras de la Herejía de Horus, se reveló inmediatamente que la Legio Fureans se había puesto del lado del Señor de la Guerra Horus, al igual que el Fabricador General de Marte y la Legio Mortis. Está claro, de hecho y en retrospectiva, que la Legio sabía de la traición planeada de antemano y eran una parte fundamental y dispuesta de los planes del Señor de la Guerra en las primeras batallas y despliegues desde el principio, como el envío de una fuerza de asalto del tamaño de una demi-legio de los Ojos de Tigre a Paramar antes de que la sangre no se hubiera derramado aún sobre Istvaan V. También los ritos más oscuros en el corazón de la Legio se convirtieron en los retorcidos arcanos de lo que se conocería como el Mechanicum Oscuro en años posteriores. Incaladion, por el contrario, al declararse a favor de los Traidores cayó rápidamente en una sangrienta guerra civil, ya que la ausencia de la Legio despojó a su nuevo Preceptor General de su principal activo para emplearlo contra sus rivales.

Fuerzas al inicio de la Herejía de HorusEditar

Los registros de la Divisio Militaris existentes sobre los últimos años de la Gran Cruzada calificaban a la Legio Fureans como una Legión Titánica plenamente operativa de segunda clase. La Legio fue cuantificada con una estimación de entre 110 a 140 Dioses-Máquina en servicio activo en el momento del estallido de la Herejía de Horus. Sin embargo, esto puede haber subestimado el número de Titanes en servicio con la Legio, que puede haber ascendido hasta los 170, de diferentes clases y tipos. La fuerza principal de los Ojos del Tigre se dividía entre dos clases divergentes: el Titán Warlord modelo Marte y el Titán Warhound modelo Marte, los cuales, con el tiempo y los recursos suficientes, las forjas de Incaladion fueron capaces de producir de forma independiente. Los motores de los Titanes de la Legio Fureans, quizás a causa de las artes únicas de los Magos de Incaladion, fueron siempre considerados como poseedores de Espíritus Máquina extrañamente bestiales, extraños ante las otras Legios, pero dentro de los ritos santificados del Mechanicum. Durante las postrimerías de la Gran Cruzada, Titanes de rango medio como el Reaver y el Carnivore se añadieron en pequeñas cantidades para ampliar el orden de batalla y alcance estratégico de la Legio, mientras que también era conocida por favorecer el uso de modelo intermedio desarrollado localmente en Incaladion conocido como el Reviler. Este modelo fue diseñado para funcionar principalmente como una plataforma móvil de un Cañón Inferno y sustituyó a los modelos de Caballeros Imperiales más pesados en el núcleo de sirvientes de la Legión. En términos de unidades pesadas, no se cree que la Legio Fureans poseyera ningún Titán Imperator o sus análogos, aunque sí utilizaron al menos cinco Warlords "Portadores de Muerte" adaptados, que servían como las unidades de asalto más pesadas de la Legio.

Acciones notablesEditar

  • Lamento de Shedim (M31) - Esta fue una acción de Sometimiento Imperial llevada a cabo contra los Eldars en el Mundo Desértico de Anark Zeta, entre las fuerzas del Mundo Astronave Mor-ríoh'i y las fuerzas imperiales de la Gran Cruzada, que incluía destacamentos de no menos de cuatro Legiones Titánicas: la Legio Mortis, la Legio Fureans, la Legio Atarus y la Legio Osedax. El mando supremo recayó en Horus Lupercal, el hijo más favorecido del Emperador y Primarca de la Legión de los Lobos Lunares. Durante la apocalíptica batalla la Legio Atarus fue utilizada cruelmente, y sin su conocimiento previo, fueron enviados a sondear las líneas enemigas de los Eldars, siendo destruidos posteriormente. Las graves pérdidas sufridas por los Marcas de Fuego merced a la negativa de la Legio Mortis y la Legio Fureans a luchar junto a ellos debido a la política interna del Mechanicum fueron una injuria grave que no se olvidó pronto.
  • Primera Batalla de Paramar (006.M31) - El mundo de Paramar V fue el escenario de la invasión y el derrocamiento del Sistema Paramar por la Legión Alfa y las fuerzas del Señor de la Guerra Horus durante los primeros días de la Herejía de Horus. Situado en el extremo norte exterior del Segmentum Solar, Paramar era un punto de parada y de suministro vital para las Flotas Expedicionarias imperiales, vital para la expansión de la Gran Cruzada. Paramar reside en una conjunción casi directa entre el Sistema Istvaan y Terra. Antes incluso de que la sangre se derramara como un océano en la Masacre del Desembarco en Istvaan V se enfriara, los generales de Horus observaron Paramar V y sus vastas reservas de suministros militares con ojos codiciosos, e iniciaron los planes. Con su astucia y subterfugios típicos la Legión Alfa lanzó un asalto masivo, en cuya estela llegó una segunda armada de barcazas del Mechanicum Oscuro y arcas masivas de fuerzas leales a Horus, incluidos los Titanes de la Legio Fureans. El mundo de Paramar fue el escenario de varias batallas feroces durante la Herejía de Horus, entre las cuales el asalto traidor en la zona de aterrizaje Secundus del Nexo de Paramar fue quizás la más sangrienta. Las Fuerzas del Caos, apoyadas por una Sub-Legio de 8-10 manípulos de Ojos de Tigre de varias clases entró en el espaciopuerto abandonado, esperando poca resistencia. Se sorprendieron al encontrarse con Titanes de la Legio Gryphonicus, junto con tropas de apoyo y blindados del Mechanicum y elementos leales de la 77ª Gran Compañía de los Guerreros de Hierro. La velocidad y la abrumadora fuerza de ataque de la Legión Alfa tuvo su efecto y la batalla se torció rápidamente a favor de los Traidores. Contra la masiva potencia de fuego de los Titanes Ojos del Tigre, la última base Leal, conocida como Terminus, no pudo resistir. El Nexo de Paramar cayó y con él Paramar V perteneció a Horus, junto con sus reservas e industria intactas.

Titanes notablesEditar

Miembros notablesEditar

  • Princeps Majoris Anjana - Anjana fue el Princeps Majoris y piloto del Titán Reaver Leyaka Varr, y el comandante de la Manípulo de Guerra IX durante la Batalla de Paramar V.

AparienciaEditar

Los colores de la Legión Titánica de los Ojos de Tigre son de el naranja y negro, y sus Titanes son adornados a menudo con llamas negras.

El estandarte de los Ojos de Tigre es el ojo de un tigre con un iris y globo ocular de color naranja, centrado en un rombo de color naranja, sobre la parte superior de un círculo decorativo inserto en el engranaje del Opus Machina, en un campo de negro.

GaleríaEditar

Leer másEditar

Legiones Titánicas.

Lista de Legiones Titánicas.

FuentesEditar

Extraído y traducido de Wikihammer 40K UK.

  • White Dwarf nº 109-111 (Edición inglesa).
  • Adeptus Titanicus (1ª Edición).
  • The Horus Heresy II-III.
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