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Ohara era un Tecnosacerdote Visioingeniero afincado en el planeta Hervara, situado en el Frente de la Frontera Exterior. Fue torturado por el Gran Mekániko Noshdakka para obtener información con la que reparar el Ordinatus Hervara, una inmensa máquina de guerra perteneciente al Adeptus Mechanicus y escondida en las cuevas del planeta desde una época desconocida.

El ¡Waaagh! Grimtoof llega a HervaraEditar

Krucero orko

Naves Orkas dirigiendose a Hervara

El avance inicial de los Orkos hacia Hervara llegó en respuesta a la brutal batalla que ya estaba teniendo lugar entre las diferentes facciones humanas del conflicto del Frente de la Frontera Exterior. Las comparativamente limitadas fuerzas Orkas vieron una enorme oportunidad para el combate, por lo que pronto comenzaron a  prepararse para el conflicto. Las gloriosas batallas resonaron por toda la Disformidad como una llamada de sirena, y pronto Orkos procedentes de toda la Periferia comenzaron a sentir el impulso de ir a Hervara para implicarse en el enfrentamiento en ciernes. Algunos de los xenos se encontraban en sistemas cercanos a Hervara, y aquellos que no estaban metidos en otras batallas no pudieron evitar sentir la llamada a las armas.

El Jefe Garbak era un seguidor acérrimo del Kaudillo Grimtoof el "Ezclaviza-Tipejoz". Actuando por cuenta propia, el enorme Orko reunió una armada de pequeño tamaño, compuesta por Kruzeros y Piedroz, para lanzarse a la batalla. Partieron hacia el Sistema Hervara poco después, con las naves llenas hasta superar por mucho los límites de seguridad. Debido a la pura escala de las naves y los guerreros implicados, seguramente el ¡Waaagh! Grimtoof perdió empuje en varios otros Sistemas, ya que todas las fuerzas disponibles abandonaron sus puestos asignados para unirse a la pequeña flota del Jefe Garbak.

Después de llegar, los Orkos eliminaron o persiguieron fuera del Sistema a todas las naves allí presentes. Mientras completaban la tarea, la poderosa fuerza de pasajeros Orkos se abalanzó sobre la superficie del planeta a bordo de los Piedroz. Una vez aterrizaron, los supervivientes del meteórico descenso se unieron rápidamente a las fuerzas Orkas nativas. El Jefe Garbak tomó el control de la hora Orka, mientras que el Gran Mekániko Noshdakka se ocupaba de reunir los recursos necesarios para construir los vehículos que resultarían eficaces para luchar en el conflicto.

El Jefe Garbak también se ocupó de iniciar el proceso de unión de sus fuerzas con las que ya se encontraban en Hervara. Debido a su aislamiento, y debido a la falta de Chapuzaz, los Orkos del planeta estaban bastante peor equipados que los llegados con el ¡Waaagh! Grimtoof. En lugar de entregar recursos adicionales a dichos Orkos, siguieron sirviendo como combatientes cuerpo a cuerpo, mientras que las fuerzas recién llegadas ocupaban puestos más especializados.

Incluso después de que las fuerzas de superficie fueran completamente desplegadas, gran cantidad de las naves Orkas se mantuvieron en el Sistema. Esto formaba parte de la estrategia del Jefe Garbak, quien mostraba la típica astucia de aquellos Orkos que llegaban a alcanzar el deseado puesto de Kaudillo. Al mantener la seguridad orbital, esperaba que resultara más fácil para sus tropas acorralar y eliminar, de ser necesario, a los habitantes humanos del planeta. Una vez que el planeta fuera conquistado, podría entregar al ¡Waaagh! Grimtoof nuevos recursos y actuar como un punto de lanzamiento que permitiría a los Orkos llegar hasta el corazón del Sector Calixis.

Para facilitar la conquista, el Jefe Garbak llevó a cabo un movimiento poco usual, manteniendo operativas las tripulaciones de las naves Orkas situadas en el sistema. Sabía que aquellas fuerzas adicionales eran las responsables de hacer efectivo el bloqueo, ya que si hubieran bajado con los demás Orkos, como solía ser lo habitual, eliminar a las tropas de superficie hubiera sido una tarea bastante fácil para las naves de la Armada Imperial. Al actuar como lo hizo, forzó a la Guardia Imperial a tomar esa misma posición, lo que le permitió dominar los cielos con sus renqueantes aunque letales aeronaves.

Dado que Garbak dependía de los recursos que le facilitaba el Gran Mekánico Noshdakka, comenzó a desconfiar profundamente del Chapuzaz. El jefe temía la influencia que el éxito de Noshdakka le estaba grajeando. Muchos de los Lokoz de la Velozidad eran leales al Orko cuya visión les proveía de sus adorados (aunque destartalados) vehículos, y un número alarmantemente alto de Chikoz habían comenzado a mostrar su lealtad a dicho Culto, lo que había dado fuerza a la superioridad aérea y las tácticas móviles de los Orkos que con tanta efectividad estaban poniendo en jaque a los humanos.

Para intentar combatir este giro de los acontecimientos, Garbak empezó a monitorizar de cerca todos los proyectos de Noshdakka. Y entonces, como si Gorko y Morko hubieran querido echarle una mano, fue cuando un grupo de Komandoz Orkoz hizo un descubrimiento importantísimo para la causa Orka: Habían encontrado en un grupo de cavernas del planeta un Ordinatus.

El Ordinatus HervaraEditar

Ordinatus Hervara Marte Disruptor Sonico Wikihammer

Ordinatus Marte, similar en configuración al Ordinatus Hervara. Puede apreciarse el Disruptor Sónico

"Un arma del tamaño de un Titán. Una expresión casi perfecta de la grandez del Omnissiah y, por supuesto, de su poder. Los ejércitos son lanzados por los aires por su gloriosa canción, y las propias montañas se hacen a un lado temblorosas ante sus órdenes. Nada puede mantenerse en pie a un bendito Espíritu Máquina tan poderoso sin su consentimiento."
Tecnosacerdote Garrulon Vyme


Cuando el Adeptus Mechanicus dio por finalizadas sus operaciones en Hervara tras la llegada de los Orkos del ¡Waaagh! Grimtoof, sus miembros dejaron tras de sí una cierta cantidad de artefactos antiguos, dedicados al mantenimiento del planeta. Muchos de estos artefactos estaban construidos sobre el mismo planeta, lo que hacía muy complicada su retirada. Algunos eran artículos bastante comunes, como taladros mineros y extractores de minerales. Uno de dichos artefactos, sin embargo, era increíblemente importante y relevante para el actual esfuerzo de guerra: el Ordinatus Hervara.

Un Ordinatus suele estar constituido por un arma particularmente masiva, montada en el dorso de un chasis de tres partes en la mayoría de los casos. Cada uno de los tres componentes del chasis está dispuesto de forma consecutiva a los demás, uno detrás del otro. Estos masivos vehículos compuestos son muchísimo más grandes que un Tanque Superpesado tipo Baneblade, y los enormes componentes movidos por orugas solían servir como centros de mando para ejércitos de tamaño colosal en el pasado. Unos soportes reforzados y blindados se extienden verticalmente desde las dos secciones traseras para soportar la masiva arma que otorga al Ordinatus su verdadero y terrorífico poder.

Las historias procedentes de los tiempos de la Gran Cruzada indican que el Adeptus Mechanicus construyó más de una docena de estos terroríficos vehículos. Cada uno de ellos era cuidado y mantenido de forma especial por el Centurio Ordinatus, una secta dentro del Culto del Dios Máquina. Cada uno de los Ordinatus era una construcción característica y única, del mismo modo que suelen serlo los Titanes Imperiales. Los antiguos dispositivos estaban representados por sus inmensas armas, ya que cada Ordinatus solo dispone de un arma, aunque su escala es similar a las que se hayan instaladas en las poderosas naves estelares de la Armada Imperial. Algunos ejemplos conocidos incorporaban un Cañón Nova, un lanzador de Misiles Hellfire y un Disruptor Sónico.

La unidad escondida en las cavernas de Hervara estaba armada, precisamente, con esta última arma. De ser reparado y activado, la poderosa descarga del Disruptor Sónico podría desintegrar a todo ser vivo que se encontrara en la superficie del planeta de un horizonte al otro. Físicamente, y debido a dicho armamento, el Ordinatus se asemejaba al estilo arquitectónico del famoso Ordinatus Marte. Debido a que el paradero del antiguo vehículo era desconocido, no existían registros de que jamás hubiera estado en el Sector Calixis. Las imágenes históricas también mostraban ciertas variaciones críticas de diseño respecto al Ordinatus Hervara.

Las armas de los Ordinatus suelen recibir su nombre por el planeta en el que fueron construidas, o bien por la batalla en la que fueron utilizadas por primera vez. Los orígenes del Ordinatus Hervara no estaban para nada claros, debido a lo cual el registro histórico relacionado con esta máquina permanecía vacío. En caso de que la Guardia Imperial hubiera recuperado el vehículo, lo más seguro es que los miembros del Adeptus Mechanicus hubieran convertido en una prioridad descubrir su historia.

Lo más seguro es que el Ordinatus fuera enviado a Hervara para ser ser acondicionado después de entrar en combate durante los días ya perdidos en la historia de la Gran Cruzada. Al no existir registros de actividad en el planeta procedentes de aquella era, es posible incluso que el masivo vehículo hubiera sido empleado allí. Alternativamente, podría ser que hubiera sido empleado en cualquier otro punto del Subsector de la Periferia, y fuera llevado a Hervara debido a alguna materia prima o conocimiento experto necesarios en aquel entonces. Debido a que ni el propio Espíritu Máquina del vehículo alberga archivos referentes a su uso, quizá su historia se haya perdido para siempre en los tumultuosos mares de la historia.

Para cuando los Orkos encontraron el Ordinatus, las fuerzas humanas de Hervara no tenían ni la más ínfima pista de la existencia de semejante arma en el planeta, ya que se encontraba escondida en un conjunto de cavernas que no se encontraba cerca de ninguna de las instalaciones mineras, no habiendo aparecido antes en ningún rastreo, algo que jugaría en favor de los Orkos.

El Ordinatus Hervara, en manos de los OrkosEditar

Ordinatus Hervara Adeptus Mechanicus Orkos Wikihammer

El Ordinatus Hervara "zaqueado"

Fue el Jefe Garbak el que informó al Gran Mekániko Noshdakka de la presencia de la enorme máquina de guerra. Noshdakka quedó, literalmente, sobrecogido y entusiasmado por la gloria de aquella arma inspiradora de temor, por lo que inmediatamente dedicó la mayoría de su atención y recursos a preparar al vehículo para el combate. Por supuesto, gran parte de sus esfuerzos estuvieron dedicados a "actualizar" el Ordinatus con los glifos Orkos adecuados, pintándolo de rojo "pa' ke korriera máz", y añadiendo un conjunto de armas atornilladas al casco para darle a la incomparable plataforma de armamentos "aún maz dakka". Aún teniendo en cuenta el estado relativamente prístino del vehículo cuando inició su trabajo, la escala de la transformación fue una tarea monumental. En comparación, la construcción de un gran Gargante Orko a partir de chatarra hubiera sido un proyecto menor en comparación con lo fue necesario hacerle al Ordinatus.

Trabajar en el Ordinatus evitó por completo que el Chapuzaz se implicara en profundidad en los conflictos de la superficie de Hervara, una grave distracción que permitió a Garbak reafirmar su dominio sobre las fuerzas Orkas de Hervara, mientras su rival trasteaba con la enorme y mortífera arma en la oscuridad. La concentración que el Gran Mekániko le puso al trabajo en el Ordinatus explica por qué los Orkos tardaron tanto en construir en Hervara los Pizoteadorez, o cualquier otra de las típicas máquinas de guerra de enloquecido diseño que los Orkos preferían. Precisamente esto último retrasó los planes de Garbak de dominar Hervara a corto plazo, ya que al derivar Noshdakka la mayoría de los recursos disponibles a trabajar en el Ordinatus, los vehículos Orkos, tanto transportes rodados como aullantes aeronaves, necesitaban pasar más tiempo en reparación cuando resultaban averiados.

Noshdakka comenzó, además, a presionar a Garbak para que le otorgara recursos adicionales para proseguir con las modificaciones del Ordinatus, insistiendo a Garbak para que las fuerzas Orkas asaltaran los depósitos de suministros de la Guardia Imperial y los Dominios Severianos y poder aprovechar las armas y equipos de los mismos para sus propios propósitos. Sin embargo, Garbak necesitaba que sus fuerzas se enfrentaran a los humanos en campo abierto, uniéndose a las batallas ya existentes. Sus metas contrapuestas tuvieron ramificaciones que se reflejaron en el campo de batalla, en especial en lo referente a los cultistas Lokoz de la Velozidad, quienes empezaron a mostrar una lealtad abierta solo al Gran Mekániko y a sus discípulos Chapuzaz.

Si algo no cambiaba, pronto los Orkos estarían luchando entre sí. Le tocaba al Jefe Garbak hacer algo para remediar la situación.

La tortura de OharaEditar

Tecnosacerdote Visioingeniero Ohara Adeptus Mechanicus Ordinatus Orkos Hervara Wikihammer

El Tecnosacerdote Visioingeniero Ohara, atado a la pared de la sala de control del Ordinatus Hervara

Por desgracia, aun con las habilidades técnicas de un Gran Mekániko, los progresos de Noshdakka a la hora de poner a punto el Ordinatus eran demasiado lentos para el Jefe Garbak, quien sabía del conflicto que hervía entre sus Chikoz y que tarde o temprano iba a acabar estallando, decidió jugárselo todo a una última carta antes de echar a Noshdakka (o de que los adeptos del Gran Mekániko le echaran a él) a los Garrapatos. Para ello, entregó al Gran Mekánico un Adepto del Culto Mechanicus al que se había capturado poco después del descubrimiento del Ordinatus. Este Adepto era, por supuesto, el Tecnosacerdote Visioingeniero Ohara.

El líder Orko entregó al prisionero humano al Gran Mekániko con la esperanza de que el "rozadito" pudiera acelerar las reparaciones y preparación del Ordinatus. Desde aquel momento, y a lo largo de varios meses, Noshdakka sacó de Ohara todo tipo de datos e información a base de porrazos. Tras el "interrogatorio" del Chapuzaz, Ohara quedó prácticamente irreconocible como un sirviente del Omnissiah. Sus ropajes del Adeptus Mechanicus quedaron rasgados, manchados y abrasados por todas partes, y de las formas más inenarrables. Muchos de sus implantes cibernéticos le fueron retirados y se sustituyeron por productos de la ingeniería (o la ingenuidad) Orka, buscando mejorar el rendimiento del Tecnosacerdote, y de paso esconder ante Garbak los daños sufridos por el humano, ya que el Jefe hubiera montado en cólera si Noshdakka, en un arranque de cólera, hubiera matado a quien parecía tener la clave para poder despertar todo el poder de la titánica arma. Para darle un aspecto más vital, sobre su respirador Noshdakka grabó, empleando los propios fluidos máquina del Visioingeniero, un crudo glifo Orko que significaba "piñoz".

El nivel de tortura que tuvo que soportar Ohara fue tal, que sus sistemas dejaron de comunicarse en binario, teniendo que ser recableados y modificados por los Orkos, aunque todo lo que consiguieron fue que pudiera comunicarse en la basta lengua Orka. La mente del Tecnoadepto quedó dañada de forma irreparable, manteniendo tan sólo el hilo más tenue de cordura, gracias a lo cual Noshdakka pudo obtener los secretos que le ayudaron a poner uno de los más sagrados artefactos del Mechanicus bajo el control de los pielesverdes.

Sin embargo, lo que más desquició a Ohara no fueron las torturas infligidas por el Gran Mekániko, sino verse obligado a contemplar cómo los Orkos mancillaban con su herético y desquiciado método de prueba y error demasiadas piezas de sagrada tecnología, entre ellas el mismo Ordinatus, ignorando todo ritual y protocolo que él juró defender y proteger. Como insulto final, Noshdakka ató al pobre Visioingeniero a una de las paredes de la cabina de control del Ordinatus, con sus ropas rasgadas y sus implantes destrozados, entre los paneles de control modificados y los horrendos glifos Orkos pintados en las paredes.

La chapuza del ChapuzazEditar

Ordinatus Hervara Orkos Wikihammer

Los Orkos preceden al Ordinatus Hervara al combate

La información arrancada bajo tortura a Ohara ayudó a Noshdakka a continuar, y casi concluir las reparaciones del Ordinatus. Y la palabra clave en la anterior sentencia es casi. Debido a las necesidades del campo de batalla, el Gran Mekániko no tuvo tiempo de completar todas las modificaciones que había planeado para la inmensa arma. Aunque al final había logrado que se moviera, su velocidad y resistencia era mucho menores de los que hubiera tenido la poderosa máquina de haber pasado por un proceso completo de reparación a manos del personal cualificado del Centurius Ordenatus.

Por ejemplo, el Ordinatus Hervara solo podía moverse a cnco kilómetros por hora. Las orugas habían sido reparadas a toda prisa, y parte de las planchas de las cadenas habían tenido que ser sustituidas por piezas de chatarra. Asimismo, algunos de los eslabones habían sido soldados de forma más que chapucera. Aunque esto no fuera el único motivo por el que el vehículo de combate se movía con lentitud, si se hubiera producido algún súbito acelerón las cadenas hubieran acabado saltando por los aires. Por suerte (para Noshdakka), y gracias a las estrictas órdenes del Gran Mekániko a tal respecto, los Orkos mantuvieron una velocidad moderada.

El arma principal del Ordinatus, esto es, el Disruptor Sónico, no estaba montado en una torreta, debido a la enorme escala de la titánica arma. Esto forzaba a tener que mover todo el Ordinatus para poder apuntarlo hacia los objetivos deseados. Teniendo en cuenta su extremadamente baja velocidad y masiva escala, esta tarea consumía demasiado tiempo. Además, antes de llevar a cabo cualquier disparo, el vehículo debía detenerse por completo, ya que de no hacerlo las masivas vibraciones podrían causar que toda la estructura que sostenía el arma se fuera abajo.

Por si fuera poco, otro error clave en las reparaciones del vehículo estaba relacionado con las modificaciones que Noshdakka y sus secuaces habían llevado a cabo sobre el armamento secundario del vehículo, el encargado de la defensa del Ordinatus. Al seguir la tradicional estrategia de diseño Orka, su plan era recubrir todo el exterior del enorme vehículo con cientos de armas de todos los tamaños, desde pistolas a cañones de batalla. Debido a las limitaciones de tiempo, pocas de dichas armas fueron instaladas, y ninguna estaba lista para ser utilizada. Las únicas defensas a corto alcance que la gigantesca máquina tenía eran las que la tripulación llevara encima. Esto se produjo por el volumen de tiempo necesario para poner en funcionamiento el sistema principal de energía y el arma principal, lo que agotó toda la paciencia que el Jefe Garbak hubiera llegado a poseer. Cuando exigió una demostración del artefacto restaurado y de su poder, el Gran Mekániko Noshdakka cometió el garrafal error de decir que la enorme estructura podía moverse. Segundos después de haberlo oído, el Jefe Garbark ordenó un ataque en contra de las fuerzas humanas. No hubo manera de convencer, pasado este punto, al gran Orko de que era una mala idea. El ataque fue lanzado poco después, tomando como objetivos los supuestos puntos débiles que los xenos habían descubierto en las estructuras defensivas humanas.

El secreto de OharaEditar

Sin embargo, la venganza final sería de Ohara, ya que hubo una cosa que no le dijo al Gran Mekániko: que la máquina había sido mal reparada, y que temía los resultados que se producirían si alguien llegaba a utilizar el arma sin seguir los rituales y llevar a cabo las unciones correspondientes. Ohara temía que intentar disparar el arma sin alinear y sintonizar cuidadosamente todos los componentes podría acarrear la perdición de aquel que lo intentara. No era ningún experto en aquel dispositivo, pero tenía una comprensión limitada acerca de los rituales necesarios para que el sistema funcionara correctamente. Por supuesto, ni él se los había dicho a Noshdakka, ni creía que el Chapuzaz le hubiera hecho el menor caso si le hubiera dicho qué tenía que hacer.

Había dos cosas que preocupaban a Ohara:

  • La primera era que al disparar el arma se produjera un bucle de retroalimentación que destruyera por completo el Ordinatus. Esta preocupación era más que legítima, ya que debido a las reparaciones mal hechas, la corrosión y los problemas estructurales causados por las diversas reparaciones, tras el primer disparo seguramente necesitaría largas y extensas reparaciones antes de poder volver a ponerlo en marcha.
  • La segunda preocupación de Ohara era que las titánicas energías y frecuencias vibratorias implicadas en el funcionamiento del arma, incorrectas debido a la mala alineación de los componentes del Disruptor Sónico, podrían causar efectos imprevisibles, pero de seguro dañinos, en todos aquellos que estuvieran al alcance auditivo del arma. Un resultado teórico que sus dañados cogitadores habían extrapolado era que las vibraciones causarían ondas de choque en forma de solitón entre el espacio real y la Disformidad, que se realimentarían unas a otras y ganarían en potencia de forma exponencial, lo que podría provocar que el propio Hervara acabara viéndose transportado a través de la Disformidad, o que criaturas del más allá pudieran verse atraídas por la llamada de sirena del cañón.


Adeptus Mechanicus Ordinatus Disruptor Sonico en accion Wikihammer

Disruptor Sónico abriendo fuego

Finalmente, Ohara descubrió su primera preocupación era correcta, y que tenía razón en preocuparse acerca de las erróneas reparaciones llevadas a cabo. A pesar de los esfuerzos y los preparativos llevados a cabo por el Gran Mekániko Noshdakka, y de la adoración que sentía por el arma, no entendía los principios en los que se basaba su construcción.

Debido al gran número de modificaciones que Noshdakka había realizado, la descarga del arma creó un cono de destrucción de más de diez kilómetros de largo en un ángulo de treinta grados a cada uno de los lados del emisor, aniquilando todo lo que se puso en su camino. Sin embargo, el propio disparo aniquiló al Ordinatus. Prácticamente ninguno de los componentes reemplazados fue capaz de resistir la retroalimentación de la descarga sónica provocada por el primer disparo del arma, por lo que muchos de los sistemas de control quedaron total y definitivamente inoperativos.

El Disruptor Sónico se colapsó tras el disparo, haciendo que el disco emisor al completo se soltara de la superestructura de soporte. Al caer, su masiva masa segó de cuajo la conexión entre el segundo y el tercer módulo que integraban el vehículo. Al impactar contra el suelo, todo el disco se colapsó sobre sí mismo, aplastado por su propio peso. Aunque las dos secciones frontales podían seguir moviéndose, el Ordinatus quedó, a todos los efectos, destruido. Las reparaciones podrían llevarse a cabo, pero serían necesarios meses, si no años, para que el Ordinatus Hervara volviera a ser un arma eficaz.

Algunas fuentes citan que Ohara fue rescatado por una fuerza militar humana enviada para sabotear el Ordinatus. Si acabó siendo rescatado por miembros de la Guardia Imperial o de las fuerzas militares de los Dominios Severianos, así como el estado en el que se le rescató y su situación y paradero actuales son datos que se desconocen.

FuentesEditar

  • Only War: Final Testament (Juego de Rol)
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