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m (Officio Asaesinorum trasladada a Officio Assessinorum: Se pone asi que yo sepa)

Revisión de 14:47 23 ene 2012

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Simbolo Oficio Asesinorum

"A aquellos que desafían al Imperio, sólo el Emperador puede juzgarles.

Sólo en la muerte puedes recibir el Juicio del Emperador."

Lema del Oficio Asesinorum.


Oficio Asesinorum

Gobernar el extenso Imperio de la Humanidad requiere ejercer una autoridad absoluta; una autoridad que debe proyectarse con frecuencia mediante el uso de la fuerza. En su forma más evidente, esto significa utilizar ejércitos de guerreros, máquinas de guerra y astronaves, pero también puede aplicarse de forma más sutil para conseguir el fin deseado. Coacción, soborno, amenazas, chantaje y asesinato son armas que están a disposición de los gobernantes. Con este fin, el Imperio ha desarrollado varias instituciones para estudiar, perfeccionar y utilizar estas armas a su máximo rendimiento. La historia de estas instituciones se remonta a la Gran Cruzada y al nacimiento del Imperio. Una de estas organizaciones es el Oficio Asesinorum.

El Oficio Asesinorum, o Departamento de Asesinos, es una de las organizaciones Imperiales más secretas. Su desconocido Gran Maestro es uno de los Altos Señores de Terra, los inmensamente poderosos individuos cuyas decisiones afectan a incontables billones de personas e inmensas extensiones del Imperio. Tan sólo los Altos Señores pueden decretar el empleo de un Asesino, para evitar que puedan ser atacados por sus propias armas.

Se dice que en un pasado remoto los Grandes Maestros utilizaron a los Asesinos para sus propios fines, y su reino de terror alcanzó a los propios Altos Señores. Durante la anarquía de las Guerras de la Reivindicación, el propio Gran Maestro fue víctima de un Asesino. A partir de entonces, los Altos Señores han controlado especialmente el Oficio Asesinorum, de forma que actualmente sólo los traidores y los herejes deben temerles.

El Oficio Asesinorum está considerado, por los pocos individuos que conocen su mera existencia, como el arma definitiva de destrucción y diplomacia. En un Imperio que se extiende por toda la galaxia, hay muchos individuos que creen que es posible desafiar a la Autoridad. Algunos simplemente desean independizarse del Culto Imperial, la Eclesiarquía y una galaxia aparentemente gobernada por doce figuras sin rostro en nombre del difunto Emperador. Otros han sucumbido al control de los Genestealers o han sido seducidos por las promesas del Caos. Es en estos casos cuando intervienen los Asesinos. Los descarriados, los ambiciosos, los locos y los pervertidos, todos ellos deben ser sacrificados por el bien supremo de la humanidad. No debe permitirse que los herejes desafíen al Imperio, o sus ideas equivocadas se expandirán, contaminando la galaxia como una infección cancerígena, carcomiendo la frágil organización Imperial. Los gobernadores planetarios de todo el Imperio deben comprender que si abusan de su poder tendrán que someterse a la justicia de la espada y la pistola. Algunos es posible que escapen a la justicia de los Adeptus Arbites, muy pocos conseguirán resistir a las fuerzas de la Guardia Imperial y el Adeptus Astartes, ¡pero no se sabe de nadie que haya podido escapar del Oficio Asesinorum!

Historia

La Fundación de los Templos

"Ningún mundo escapa a mí gobierno; ningún enemigo escapa a mi furia."

Así habló el todopoderoso Emperador en la cima del Monte de la Venganza, en Thor. Y por esto un gran número de sus más leales servidores se reunieron, ansiosos por servir al Emperador como mejor pudieran, para ayudarle a cumplir sus sueños de conquistar y gobernar la galaxia. Todos ellos eran expertos en el movimiento silencioso y en tácticas de subterfugio. Eran los mejores en el arte de la muerte. Cazaron a los que intentaban arruinar los planes divinos del Emperador, y acabaron con ellos como un rayo celestial. Actuaron en secreto, prefiriendo evitar las alabanzas del Emperador, pues no se consideraban dignos de su atención en medio de los grandes sacrificios y la apocalíptica destrucción de la Gran Cruzada. Ejecutaron sus asesinatos en silencio, moviéndose invisibles de uno a otro mundo tras la estela del Emperador, para asegurarse que las promesas eran cumplidas y que los pactos y tratados eran respetados.

Sin embargo, con el tiempo estos leales servidores se dieron cuenta que no podían ocultarse de la muerte para siempre, y que sus habilidades debían ser transmitidas a las nuevas generaciones, para que éstas siguieran el trabajo que ellos habían empezado. Fue por ello que finalmente se dieron a conocer ante el Emperador, y cómo Él se dio cuenta del magnífico trabajo que habían llevado a cabo, y quedó muy complacido, se construyeron grandes Templos en Terra, y se buscaron a los jóvenes más hábiles y prometedores para que fuesen entrenados. Es así como se creó el Oficio Asesinorum, y como los nombres de Callidus, Venenum, Culexus, Vindicare, Eversor y Vanus fueron inmortalizados para toda la eternidad.

Sólo los más fuertes sobrevivían al riguroso entrenamiento, quienes a su vez transmitían sus conocimientos a las nuevas generaciones. Se aprendieron nuevas técnicas y se crearon nuevos Templos: el arte de la espada y la pistola, el veneno y el garrote fueron perfeccionados hasta en sus aspectos más inconcebibles. Es así como actualmente ningún mundo escapa al gobierno del Emperador y ningún enemigo escapa a su furia.


Guerras de la Reivindicación

Artículo principal: Guerras de la Reivindicación.

Las Guerras de la Reivindicación tuvieron lugar poco después de la muerte del Alto Señor Goge Vandire, durante la Era de la Apostasía. Según parece, el Señor Vandire había conseguido corromper muchos elementos del Oficio Asesinorum, de la misma forma que había utilizado el soborno y el chantaje para conseguir influenciar o dominar otras organizaciones como el Adeptus Astra Telepática, la Eclesiarquía, el Administratum y la Guardia Imperial.

El más poderoso de los agentes de Vandire era un tal Tziz Jarek, del Templo Callidus. Utilizando las propiedades de la polimorfina, Jarek había conseguido asesinar al Gran Maestro y asumir su identidad. Sin embargo, sin que Jarek lo supiera, el Gran Maestro había previsto esta maniobra y había hecho que un Asesino Callidus leal ocupara su lugar en sus habitaciones privadas. De esta forma. Jarek no mató al verdadero Gran Maestro, quién secretamente consiguió reunir a los Asesinos que todavía le eran leales para luchar contra el usurpador.

Se produjo una batalla encubierta que tuvo lugar en el interior de los muros del propio Palacio Imperial, y en la que murieron muchos inocentes bajo las terribles artes de matar que los Asesinos utilizaron en esta guerra. El antiguo arsenal del Oficio Asesinorum fue abierto y volvieron a utilizarse armas terroríficas, armas que habían sido prohibidas por el Senatorum Imperialis desde su descubrimiento. Gases nerviosos que alteraban el código genético contaminaron los pasillos, mientras cabezas nucleares de neutrones destruían alas entera del Palacio. Al final, el verdadero Gran Maestro asesinó a Jarek y a continuación desapareció en un autoímpuesto exilio. Se desconoce si todavía sigue con vida, aunque se puede asegurar que no se ha reparado en medios para conseguir localizarle.


Reorganización del Oficio Asesinorum

La inquisición recibió un informe del Gran Maestro que relataba todo lo que había sucedido durante las Guerras de la Reivindicación, y el inquisidor Jaegar, luego de corroborar la veracidad del informe, se encargó de reorganizar el Oficio Asesinorum, para que algo como las Guerras de la Reivindicación no ocurriera nunca más. Para esto creo el Ordo Sicarius, encargado de supervisarlo, e instaló una serie de reformas.

"La más vejadora y difícil de mis funciones fue la organización de la orden secreta conocida como Ordo Sicarius. La Ordo Sicarius fue creada a instancia mía, tras mis investigaciones sobre la supuesta muerte del Gran Maestro de los Asesinos durante la era de conflictos conocida como las Guerras de la Reivindicación.

Siguiendo mis recomendaciones, se produjeron los siguientes cambios en el Oficio Asesinorum:

  • 1. Los Templos fueron dispersados por distintas localizaciones, de forma que si uno de ellos caía bajo la influencia de criaturas alienígenas, demoníacas, o sucumbían a la herejía, los otros seguirían incólumes.
  • 2. Cualquier asesinato debía ser previamente ratificado por los votos de las dos terceras partes del Senatorum Imperialis.
  • 3. Todos los asesinatos debían ser registrados en un detallado informe de las actividades llevadas a cabo durante la misión, el cual estaría en todo momento a disposición de una inspección Inquisitorial
  • 4. Todos los asesinos, a excepción de los del Templo Eversor, debían someterse periódicamente a una nueva psico-adoctrinación. la cual seria supervisada por la Inquisición si ésta lo consideraba necesario.


Dentro del seno de la propia Inquisición, he reunido personalmente un grupo de Inquisidores que están de acuerdo con mis recomendaciones para formar la Ordo Sicarius. Todos nosotros mantenemos una estrecha relación con las actividades del Oficio Asesinorum. y actuamos en base a nuestros descubrimientos. Sin embargo, este mandato ha creado un gran problema que debe ser solucionado antes de que podamos continuar. Como era de esperar teniendo en cuenta la naturaleza de su trabajo, el Oficio Asesinorum es tan secreto como nuestra propia organización. Sin embargo, como muy bien se nos ha enseñado, para investigar realmente una organización sospechosa, uno debe trabajar desde su interior, no desde fuera.

Por lo tanto, hemos conseguido infiltrar un buen número de nuestros agentes en cada uno de los Templos de los Asesinos. Estos Asesinos-Inquisidores realizan las funciones que generalmente se espera de los Asesinos, pero durante las previamente mencionadas sesiones de psico-adoctrinación, somos capaces de descubrir cualquier tipo de información relevante que el resto de Asesinos querrían mantener oculta. De esta forma, hemos podido adelantarnos a dos intentos de asesinato contra Altos Señores de Terra, y hemos evitado la eliminación de uno de nuestros propios Inquisidores, que había estado trabajado de forma encubierta entre los Orkos del Sector Laminia."

Extracto de las Memorias del Inquisidor Jaegar, retiradas de circulación por orden del Inquisidor Madak.

Reclutamiento

Los Asesinos empiezan a entrenarse en su niñez, cuando son elegidos de entre los habitantes de los Mundos Muertos, los Planetas Salvajes y las Ciudades Colmena más peligrosas del Imperio. Su entrenamiento empieza en la propia astronave en la que se dirigen a Terra, donde los instructores del Oficio ponen a prueba sin piedad a sus futuros pupilos. Los débiles y los desequilibrados son descartados incluso antes de embarcar, y en el viaje hasta Terra los indómitos y los cobardes son eliminados mediante pruebas de fuerza de voluntad y disciplina.

Los reclutas deben sobrevivir con poca comida o aire durante días. Deben luchar continuamente entre ellos con y sin armas, en condiciones de oscuridad total, luz cegadora, sin gravedad, con gravedad aplastante, calor asfixiante o frío glacial. Al llegar a Terra sólo queda una décima parte de los aspirantes a Asesinos que empezaron el viaje; a veces incluso no llega ninguno si sus instructores consideran que ninguno de los reclutas merecía ser entrenado.

Al llegar a Terra, los nuevos reclutas son divididos entre los secretos templos del Oficio Asesinorum. Su entrenamiento se hace aún más riguroso, pues cada templo pone a prueba a cada candidato hasta que éste llega al límite. Los pupilos deben resistir días enteros enfrentándose a máquinas de entrenamiento capaces de destrozarles todos los huesos, luchando en mortíferos ataques, o aprendiendo a dominar diferentes armas y técnicas especializadas. Cada templo posee sus propias técnicas ancestrales, especializándose en un aspecto diferente del arte del asesinato. Existen muchos templos, algunos de ellos conocidos, y otros totalmente secretos. Un ejemplo de templo que se mantiene celosamente en secreto es el Templo Culexus, con sus terribles asesinos psíquicos. De esta forma, cuando los Altos Señores de Terra eligen sus instrumentos de muerte entre los letales discípulos del secreto Oficio Asesinorum, están seguros de que utilizan la máquina de matar más perfecta, eficiente y precisa que existe.

Templos

Todos los Asesinos Imperiales son entrenados en uno de los numerosos templos secretos del Oficio Asesinorum. Ningún templo practica el mismo tipo de arte de matar, y cada uno entrena a sus asesinos para que utilicen su equipo altamente especializado y lleven a cabo sus misiones con sus propias e inigualables técnicas.

Los templos que conocidos actualmente son:

Fuentes

Codex: Asesinos (II Edición).

Codex: Asesinos (III Edición).

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