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Nurgletes, por John Blanche.

"Sargento, ¿qué es ese olor? ¿Sargento? ¡Sargento!"

Cabo Roth del 42° de Cadia

Es mejor no reflexionar sobre las entrañas de una Gran Inmundicia, ya que sus cavidades gástricas no son un lugar sobre el que los hombres en su sano juicio quieran considerar durante mucho tiempo. En estas profundidades oscuras se crean los Nurgletes (Nurglings en inglés). Creados como pequeñas masas amorfas de una materia indescriptiblemente repugnante, los Nurgletes se alimentan de los jugos palpitantes de los órganos internos de la Gran Inmundicia, creciendo hasta convertirse en copias en miniatura del propio Nurgle, emergiendo a través de algún orificio como diablillos rencorosos y rechonchos.

La mayor parte de su existencia, los Nurgletes se concentran alrededor de la Gran Inmundicia que los creó. Trepan por su voluminoso cuerpo buscando charcos de líquidos y lugares cálidos bajo sus despliegues de carne putrefacta. Hambrientos de atención, parlotean sin cesar mientras le quitan sus costras esperando una palmadita paternal de reconocimiento. A veces, un Heraldo de Nurgle obtiene el regalo de un palanquín transportado por una alfombra de Nurgletes. Cuando no están moviendo el palaquín, esos seres corretean a su alrededor y le regalan las pequeñas baratijas que encuentran: animales muertos, huesos putrefactos, hongos espléndidos y otros regalos con los que intentan complacer a su amo.

Los Nurgletes son pequeñas y traviesas criaturas que, cuando no pelean entre sí o buscan atención, se dedican a extender las pústulas, estropean alimentos o dejan montones de porquería resbaladiza para que los mortales tropiecen con ellos. De todos los Demonios, son los Nurgletes los que más irritan a los Portadores de Plaga. Impulsados por el instinto de registrar y codificar, los Demonios Menores de Nurgle creen que los Nurgletes son criaturas volubles y alborotadoras con un comportamiento impredecible. Mientras las Grandes Inmundicias cuidan con afecto de sus hijos pestilentes, los Portadores de Plaga los consideran una distracción constante.

Nurgletes, por Adrian Smith.

Los Nurgletes rara vez son una parte formal de cualquiera de las Legiones de Plaga, sino que se unen a ellas, haciendo cabriolas sobre la Gran Inmundicia al mando o correteando entre los Heraldos y las formaciones de tropas. Son criaturas muy protectoras y se lanzarán alegremente a los enemigos que los amenacen a ellos o a sus amigos. Se precipitan hacia adelante en una oleada de malevolencia, cayendo sobre sus víctimas como una marea irreprimible. Poseedores de dientes puntiagudos y garras afiladas, los Nurgletes se tragan a sus enemigos en un montículo de cuerpos mordientes y desgarradores. Las pequeñas heridas que infligen estas minúsculas criaturas serían intrascendentes si no fuera por las vivaces toxinas y enfermedades de las que están hechos, infectando y gangrenando rápidamente incluso la más mínima lesión.

Desde la llegada de la Gran Fisura y el derramamiento de energías disformes por toda la galaxia, los Nurgletes se han vuelto mucho más frecuentes en el espacio real. Varias enfermedades nuevas, incluidas las últimas cepas de la Plaga Zombie, son tan virulentas que permiten que los Nurgletes se desarrollen dentro de los afligidos. Cuando las malévolas criaturas dan a luz, comiéndose su camino de salida a través del cuerpo o saliendo de la explosión de un quiste, hacen todo lo posible para propagar aún más enfermedades.


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Fuentes[]

  • Codex: Demonios del Caos (6ª y 8ª Edición).
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