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Khorne medio sin fondo

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La Noctis Aeterna, o la Negrura, fue un terrible fenómeno sucedido a raíz de la aparición de la Gran Fisura en la galaxia, que ocultó la luz del Astronomicón por todo el Imperio de la Humanidad.

HistoriaEditar

Mientras la reacción en cadena de la Gran Fisura desgarraba la galaxia, mareas enteras de energías antinaturales se derramaban desde ella de forma esporádica. Las tormentas Disformes lo barrían todo: ni siquiera los rincones más alejados de la galaxia se libraron de su toque corruptor. A raíz de un gran pico de esta infernal inestabilidad, más de un millón de planetas del Imperio de la Humanidad quedaron aislados de la Luz del Emperador cuando el Astronomicón se apagó. Durante ese tiempo, el Imperio dejó de existir: cada planeta estaba aislado, una mota de cordura azotada por una furiosa tempestad. Era una tormenta Disforme que estaba más allá de la capacidad de registro de cualquier tecnología imperial; de hecho, era mayor en tamaño y poderío que nada jamás registrado, la más potente desde quizás la edad perdida de la Era de los Conflictos.

Durante la Negrura, como muchos la llamaron, fue imposible establecer ninguna clase de astrocomunicación. La Disformidad estaba demasiado turbulenta para permitir los viajes, y las naves espaciales que ya estaban en tránsito en ese momento fueron destruidas de formas horribles o sometidas a las peores condiciones jamás sentidas por sus tripulantes. Es imposible cuantificar las vidas perdidas en aquella agitación. Los que sobrevivieron se encontraron muy lejos de su rumbo original, desviados por las enloquecidas mareas de energía antinatural.

Cabalgando la cresta de las ondas de choque de las tormentas Disformes, o siguiendo velozmente su estela, llegaron las fuerzas del Caos. Las legiones de Demonios fueron la vanguardia, seguidas de cerca por las flotas de las Legiones Traidoras y las harapientas masas de los Capítulos Renegados y sus cultos asociados.

En este periodo convulso, las huestes de Khorne se atrevieron a asaltar el Palacio Imperial, siendo rechazadas en la Defensa de Terra; los ejércitos de la arrasada Cadia, reagrupados tras su Gran Éxodo en el resto de mundos de su sistema y de su sector, resistieron a las fuerzas de Abaddon el Saqueador en centenares de batallas, como el enfrentamiento entre la flota del Señor de la Guerra y la Flota de Batalla del Segmentum Obscurus sobre Belis Corona, o el asalto sufrido por el mundo forja de Agripinaa a manos de codiciosos Herreros de la Disformidad acompañados de jaurías de Ingenios Demoníacos; y la Legión de los Condenados apareció en Baal, Armageddon, Antagonis y cientos de planetas más, respondiendo a las llamadas desoídas de auxilio con el terrible castigo de sus bólteres y espadas sierra sobre los enemigos del Imperio antes de desvanecerse sin dejar rastro.

Finalmente, de la oscuridad surgió una luz, primero como un breve destello, y después como distantes parpadeos. Intermitentemente, los rayos del Astronomicón se extendieron desde la Sagrada Terra. El chorro de luz penetró profundamente en el torbellino que asfixiaba a la galaxia, pero no pudo atravesar la Gran Fisura. En la mitad nororiental de la galaxia, poco o nada de la luz de guía del Emperador podía ser vista, pues la Cicatrix Maledictum simplemente devoraba su iluminación. Ahora que los mensajes podían ser enviados de nuevo a través de la Disformidad, Terra recibió tal cantidad de aullidos de terror acumulados que la mitad del ya desgastado núcleo de Astrópatas se volvieron locos al instante. Los supervivientes quedaron horrorizados al descubrir cuántos planetas, incluso en el lado terrano de la Gran Fisura, no respondían a sus llamadas. Algo menos de la mitad del millar de Capítulos de Marines Espaciales estaban en paradero desconocido, y no menos de doce mundos capitulares fueron declarados destruidos durante la Noctis Aeterna y las amargas campañas que la siguieron. Algunos Capítulos, como los Cónsules Blancos, escaparon de la destrucción de sus bastiones. Otros murieron hasta el último hombre, como los Centinelas del Cielo, cuyo mundo natal de Pranagar fue arrasado por nada menos que Magnus el Rojo, Primarca Demonio de los Mil Hijos.

Si el aislado Imperium Nihilus, como se conoce a la región situada más allá de la Gran Fisura, lograse recuperar el contacto, el número de pérdidas conocidas solo crecería a medida que los Altos Señores de Terra descubrieran la terrible verdad.

FuentesEditar

  • Warhammer 40,000: Reglamento (8ª Edición).
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