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Neva Prime, el 4º planeta del Sistema Neva, es un mundo cardenalicio imperial de impresionante belleza natural. Las zonas habitables de campo dan lugar primero a valles ahogados por densas nieves grisáceas y estos a negras y recias colinas de basalto. A partir de ese punto el paisaje se encuentra salpicado de rechonchos picos volcánicos que escupen de forma intermitente nubes de ceniza a la atmósfera mientras que el terreno queda cubierto de finas corrientes de lava.

Estas zonas son las más activas geológicamente hablando de todo el planeta y su superficie se ve sacudida periódicamente por pequeños y persistentes terremotos.

Según el psíquico renegado Torris Vaun, las tormentas de disformidad que habían amortajado el planeta durante décadas dejaron una mancha residual en la población y los individuos con habilidades psíquicas se habian manifestado aproximadamente cinco veces más frecuentemente que en cualquier otro planeta del Imperio.

Este hecho había permanecido cuidadosamente en secreto durante años mientras el Lord Diácono Viktor LaHayn seleccionaba los menos poderosos para entregarlos a la Liga de las Naves Negras y apartaba a los más poderosos para experimentar con ellos en su fortaleza, el Bastión Nulo.

HistoriaEditar

Mundo santuario imperial

Mundo Cardenalicio

La historia del planeta se pierde en el pasado olvidado de la Era de los Conflictos, cuando las tormentas de disformidad aislaron a los mundos del plano galáctico. A diferencia de otros planetas donde las colonias humanas habían abrazado culturas xenos o retrocedido a un estado de barbarie y semi-salvajismo, Neva nunca renunció a la civilización. A lo largo de milenios fue un lugar donde la cultura, el arte, la teología y el aprendizaje arraigaron en las raíces del planeta. Grandes ciudades museo se construyeron para competir con la propia Terra.

Durante la Herejía de Horus, las tormentas de disfomidad envolvieron de nuevo el sistema y lo aislaron de todo contacto con el Imperio. Los habitantes de Neva temieron que una segunda Era de los Conflictos se estaba iniciando pero llegó un día que las tormentas se levantaron tan silenciosamente como habían llegado y en los cielos se podía observar una nueva estrella, un poderoso navío extraviado durante su viaje.

A bordo de la nave viajaban las Hermanas de Batalla y con ellas, Celestine, la Santa en vida. Las Adepta Sororitas se habían embarcado en una guerra santa para castigar la secta hereje de Felis Salutas y mientras sus navegantes establecían un nuevo curso para seguir en su persecución, la Santa aplastó la anarquía existente en el planeta. Los conflictos internos y las guerras de asesinos que habían desgarrado las baronías teocráticas durante los años de aislamiento fueron aplastados y las capillas, tribunales y universidades dedicadas al Culto Imperial florecieron como nunca antes. El planeta se reconsagró con un nuevo objetivo: la peregrinación.

La Orden de Nuestra Señora Mártir no fue la única orden del Adepta Sororitas en establecer un convento en el planeta pero el suyo fue el más grande y más elaborado con diferencia.

Al igual que otros muchos mundos cardenalicios, el planeta celebra múltiples y variadas fiestas en honor al Señor de la Humanidad pero la celebración que sobresale por encima de todas ellas es la Bendición de la Herida. Solamente las capillas dedicadas al Emperador superaban en número a las de la Hieromártir de la Cruzada Palatina, Santa Celestine. Su rostro adornaba monedas, iconos y obras devocionales y el hombre que la asistía a sus pies era Ivar de la Herida.

Ivar de la HeridaEditar

Santa Celestine 2

Santa Celestine en la Cruzada Palatina

La historia de Ivar era conocida por todos los Nevanianos y se enseñaba a los niños desde las guarderías. Había libros de su vida con ilustraciones y cada año la iglesia emitía por las redes de vox su biografía, un video drama de su máximo sacrificio.

Siendo un soldado corriente de la ciudad de Noroc, Ivar fue testigo de la llegada de Celestine al planeta y de cómo su nave diluyó las tormentas de disformidad y aplastó las sangrientas guerras de Neva. Tan conmovido se sintió por todo ello que se unió a la legión de guerreros que seguían a la Santa en su Guerra de Fe. Ivar y sus hombres lucharon con la pasión de los fanáticos pero el desgaste de la guerra fue menguando su número hasta que solamente quedó él con vida.

En los campos de batalla del Racimo Kodiak, las fuerzas de Celestine se encontraron luchando contra un cónclave eldar y la Santa en vida se enfrentó cuerpo a cuerpo con un señor de la guerra xenos. Ivar, intentando demostrar su devoción intentó estrangular al líder eldar pero no solo no lo logró sino que acabó convertido en un escudo humano. Frente a Celestine, el eldar creía que la santa nunca mataría voluntariamente a un miembro de su especie a sangre fría pero esta determinó que era un sacrificio necesario para lograr su objetivo. La Santa en vida hundió su espada en el pecho de Ivar y atravesó también el pecho del eldar. Milagrosamente, al retirar la espada Ivar seguía respirando. El corte de la espada nunca sanó. En honor a su coraje, Santa Celestine lo liberó de su obligación con ella y le ordenó que volviera a Neva para servir a la voluntad del Dios-Emperador con su pueblo. Ivar alcanzó el rango de diácono y fundó la construcción de la gran Catedral Lunar. Su legado de penitencia y sacrificio máximo fue la base donde se asentó la secta de la Iglesia Imperial en Neva y la Bendición de la Herida se convirtió en el acto religioso más importante del planeta.

Bendición de la HeridaEditar

La celebración era el acto más importante del calendario de Neva. En un planeta donde el dogma y el credo se hallaban enraizados en todos los aspectos de su civilización y donde las guerras se desataban por la interpretación de un pasaje de las oraciones, la Bendición de la Herida fue el festejo que puso fin a todos los conflictos. El punto álgido eran los Juegos de la Penitencia, unos crueles festejos donde se recreaban los sucesos de la Guerra de Fe de Santa Celestine. Los actores eran huérfanos (incluso niños), penitentes, presos y personas escogidas al azar que no habían podido pagar una donación substitutiva para eludir su participación. Se disfrazaban con burdas imitaciones de las servoarmaduras de las Adeptas Sororitas o con pintorescas prendas que pretendían imitar a los eldars y utilizaban fuego real unos contra otros. Usando poleas y cables, una falsa Santa Celestine cruzaba el anfiteatro volando mientras cercenaba las cabezas de los actores disfrazados de eldars. Los juegos terminaban con el sacrificio de algún preso o condenado.

Sociedad y economíaEditar

En el ámbito militar y económico, Neva no posee industria o fuerzas significativas. Toda la industria se encuentra en los mundos exteriores del sistema, polvorientas lunas muertas repletas de ricas vetas minerales y cuya explotación se realizaba en minas a cielo abierto o en profundas perforaciones para la explotación de la energía geotérmica. Las fuerzas militares en el planeta están compuestas principalmente por las Órdenes Militantes del Adepta Sororitas y por las fuerzas del Adeptus Arbites.

CiudadesEditar

NorocEditar

Mundo santuario

Ciudad Santuario

Capital planetaria situada en una bahía de la costa continental. Durante la era del florecimiento cultural, cada calle fue bendecida con murales procedentes de los anales de la capital del Imperio y del virginal Nevan, una crónica con 10.000 años de historia.

El tráfico en la capital estaba estrictamente regulado por las leyes eclesiarcales. Todas las calles poseían en su eje longitudinal un surco con interminables líneas de cable en su interior. Para ello los vehículos poseían púas dentadas en las ruedas y estos, al introducirse en dichos surcos y engancharse a los cables mediante llaves de cierre, tomaban la energía que recorría los cables y permitían al vehículo avanzar sin fuentes de energía propia. Con ello se mantenía el aire de la ciudad limpio de humos y contaminación. Todos los vehículos utilizaban este sistema (taxis, vehículos de personajes adinerados, ómnibus de tres pisos…) excepto los que pertenecían a agentes imperiales, ya fueran del Adeptus Arbites, de la Guardia Imperial o del Eclesiarquía.

El perfil de la ciudad mostraba una densa profusión de capiteles, agujas y torres de los centenares de iglesias y catedrales que se agolpaban en la ciudad. La mayor y más majestuosa de todas: la Catedral Lunar, sede del gobierno eclesiarcal en Neva y centro de la diócesis del Archidiácono.

MetisEditar

Ciudad-estado muy rica y cuyos distritos de mercados más pobres de la ciudad eran palacios en comparación con otras ciudades colmena imperiales. La ciudad estaba construida en forma circular, organizada como una rueda donde las avenidas irradiaban desde el centro y se cruzaban con anillos concéntricos de bulevares.

Cuando el Barón Sherring, gobernante de la ciudad, le dio la espalda a la corrupta diócesis de Neva, el Archidiácono Viktor LaHayn lo declaró Excomunicatus y, como medida ejemplar, a toda la ciudad con él. Las Adeptas Sororitas, desconociendo la verdadera naturaleza de su superior en el planeta, ejecutaron la sentencia y la ciudad ardió hasta los cimientos.

FuentesEditar

Extraído y traducido de Lexicanum inglés .

  • Fe y Fuego, de James Swallow.
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