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Maxwell es un hermano táctico de la escuadra Águila Carmesí, perteneciente a la 4ª compañía de los Martillos de Wikia.

Historia Editar

Maxwell vivía en el planeta Britaes, situado en el Segmentum Ultima, relativamente cerca a los territorios pertenecientes al joven Imperio Tau. Varios aristócratas se habían dejado embaucar por los emisarios de la Casta del Agua e iniciaron una revuelta civil con el objetivo de tomar el control de Britaes para su futura anexión. Desbordados por las múltiples amenazas que acechan al Imperio, los mandos del Segmentum tuvieron que recurrir a los Martillos de Wikia, ya que era una de las pocas fuerzas astartes disponibles para sofocar la revuelta. Dirigidos por el Capitán Romerae y el Señor del Apothecarion Uriel Antares, la 4ª compañía de los Martillos de Wikia partió presta hacia la batalla.

Los nobles rebeldes se refugiaron en una gran isla al norte del planeta y desde allí mandaban a sus soldados y a varios grupos de mercenarios que habían contratado para tratar de adueñarse poco a poco de Britaes. Por suerte los Martillos de Wikia llegaron a tiempo y consiguieron detener el avance rebelde. Tras varios días de combate, los Martillos de Wikia junto con las fuerzas de las FDP locales consiguieron expulsar a las fuerzas rebeldes de todos los rincones del planeta, arrinconando a los amotinados en su base insular, llegando incluso a sitiarla. Sin embargo, la primera noche del asedio, los rebeldes lanzaron un brutal e inesperado contraataque, masacrando a muchos soldados de las FDP y provocando graves daños materiales y personales a los Martillos de Wikia.

Al llegar el día, al capitán Romerae le hervía la sangre por la ofensa que aquellos malditos traidores habían cometido. Romerae ofreció a Uriel unirse con él al asalto pero el Señor del Apothecarion rechazó la oferta, ya que el contraataque rebelde había dejado numerosos heridos y había mucho trabajo por hacer. Con las primeras luces del alba del día posterior al asalto rebelde, Romerae reunió a todos sus hombres que todavía podían combatir y les ordenó equiparse con retroreactores. Romerae saltó desde una thunderhawk directamente en el centro de la fortaleza y desde allí, junto con sus hermanos, se abrieron camino matando a cada rebelde que se encontraron hasta llegar al centro de mando, donde los nobles se encontraban tramando otro ataque. A las pocas horas de haber iniciado el asalto, Romerae emergió en la torre más alta con la cabeza de cada uno de los nobles que habían dado la espalda al Emperador. Tras un festejo por parte de la población en agradecimiento a los Martillos de Wikia, estos abandonaron el planeta para volver a su Fortaleza.

Como no se pudo garantizar la completa erradicación de los insurrectos, Uriel se quedó varias semanas más en el planeta junto con varios de sus hermanos para garantizar la completa victoria imperial, así como seguir la evolución de los heridos más graves de la FDP. Para tal fin; los Martillos se establecieron en un importante hospital donde se les cedió una planta entera para que pudieran dedicarse sin preocupación a sus tareas. Allí, Uriel conoció a un inquieto zagal que decía ser el hijo o el sobrino de un importante sanitario que trabajaba allí. El chico se pegaba a Uriel cada vez que podía, y con inusual desparpajo, preguntaba por cuestiones médicas muy avanzadas para un niño. Curioso por la situación, Uriel preguntó al personal del hospital quién era aquel chico, algo que nadie pudo responderle, todos le respondían que estaba siempre por allí y que tal vez fuera el hijo de alguna enfermera o algún administrativo.

Tras varias semanas de relativa tranquilidad, donde los Martillos de Wikia se aseguraron de la completa desaparición de los rebeldes, se decidió realizar un último reconocimiento a la isla donde los aristócratas se habían refugiado. Todos los astartes partieron, quedando únicamente Uriel en el hospital para terminar de firmar unos informes. Sin previo aviso, una explosión retumbó entre los muros del hospital y el caos se adueñó del edificio. Los últimos rebeldes habían lanzado un desesperado asalto cuyo objetivo era asesinar a los Martillos de Wikia que quedaban en el planeta. Armado y preparado, Uriel acabó con los insurrectos, incapaces de hacer frente a la fuerza de un astartes. Cuando volvía a sus aposentos, Uriel escuchó un sonido que le indicaba que estaba bajo un peligro mortal. Tras una puerta apareció el último de los nobles leales al Imperio Tau, armado con una pistola inferno, apuntando con el frío cañón la sien del apotecario. El hombre le dijo que ya que iba a morir, se llevaría con él al líder de los Martillos de Wikia. Cuando todo parecía perdido, y mandaba su última plegaria al Emperador, un extraordinario hecho salvó la vida a Uriel Antares. Con un sonoro crujido, el rebelde cayó de rodillas aullando de dolor para cesar instante más tarde, cuando una mancha plateada se clavó violentamente en su cráneo. Extrañado por lo que acababa de pasar, Uriel miró a su salvador, conmocionándose con lo que encontró ante él. El misterioso chico del hospital, con un ictus de locura en su faz, portaba un elaborado martillo de plata del que goteaba la espesa sangre del hombre asesinado. Lentamente, el chico alzo la mirada y volviendo su habitual sonrisa a su rostro miró fijamente a Uriel y con una sonrisa le dijo: "No te lo había dicho, me llamo Maxwell".

El día de la partida, Uriel buscó a Maxwell por el hospital, ya que tenía pensado llevárselo con él. Por un lado, le debía su vida y por otro, dejar al muchacho solo cuando todos sabían de lo que era capaz era un importante riesgo para la vida de Maxwell.

Al llegar a la Fortaleza-Monasterio, Uriel relató al Alto Mando lo ocurrido en Britaes junto con los motivos de la adopción de Maxwell. Para algunos de los astartes, el chico no era más que una abominación que podía enloquecer o ser fácilmente corrompido, lo que resultaba un gran riesgo para el Capítulo. Para otros, era la oportunidad de obtener un buen soldado, siempre y cuando fuese educado y conducido por la recta vía. Al final se decidió admitir a Maxwell, teniendo a Uriel Antares como mentor y protector, pero si el chico dañaba a algún marine o era corrompido, maestro y pupilo lo pagarían con su vida. Además, para el Apothecarion resultaba ser un notable sujeto de experimentación con el fin de poder conocer mejor su ``extraña´´ afección y si se diese la posibilidad, aplicar dicho conocimiento a la Degeneración que les acaecía a los Martillos de Wikia.

Trasladado a la capital de Nyumba, Uriel tuvo que enseñar a Maxwell el arte de la guerra y algunos conceptos de medicina, ya que aunque Maxwell nunca sería apotecario debido a sus ataques de locura, era algo que relajaba a Maxwell y retrasaba la aparición de su extraña "enfermedad". Cuando Maxwell entraba en estado de locura al no poder ser introducido en un campo de éstasis ya que al no ser todavía un marine no podía resistirlo. En vez de eso, se encerraba a Maxwell en una habitación blindada y se le dejaba solo con su Martillo y alguna bestia salvaje para que acabase con ella. Maxwell superó con facilidad los Juegos Nyumbianos gracias a todo lo enseñado por el Señor del Apothecarion, continuando con el camino para llegar a ser todo un Martillo de Wikia.

Durante su aprendizaje participó poco en la 10ª compañía, puesto que sus súbitos ataques podían poner en riesgo las misiones de infiltración, y por ende, la vida de sus hermanos. Es por ello, que cuando recibió la servoarmadura apenas conocía al resto de los astartes del capítulo, siendo reticentes en su admisión en la escuadras de devastadores y de asalto. Tras sendos breves periodos en cada servicio, Uriel consiguió que fuese asignado a una escuadra táctica, a la Águila Carmesí de la 4ª compañía, donde esperaba que Auberon y Albrecht pudiesen ayudar a Maxwell. Tras los éxitos de su primera misión, Uriel pidió al mismísimo Sven Sannlar que forjase un gran martillo de plata acorde con la fuerza y el tamaño de Maxwell.

A la hora del combate, cuando Maxwell no es presa de su locura, porta un bólter que usa de manera eficaz tras duros años de entrenamiento. También Maxwell es capaz de seguir las órdenes de su sargento, Nijarb Fonjerssol y cumplir con los objetivos que se le mandan. Cuando entra en estado de locura a

Tras muchos esfuerzos por parte del Apothecarion, Uriel y sus mejores hombres han conseguido sintetizar un fármaco capaz de inhibir el estado de locura de Maxwell, por lo que es capaz de comportarse de manera completamente normal, siendo uno de los mejores hombres de su escuadra y de toda la compañía. Maxwell porta un bólter que maneja de manera eficaz tras los duros años de entrenamiento, cumpliendo de manera eficaz los objetivos que se le encomiendan.

Cuando la situación lo requiere, y tras la aprobación de Romerae, Nijarb y Norman Jacal, el apotecario de la compañía, le es retirado el fármaco entrando Maxwell en un frenesí de locura originada por el estrés y el fragor de la batalla. En estos casos, a Maxwell se le permite abandonar su escuadra y que vague por el campo de batalla, aplastando los cráneos de sus enemigos con su martillo de plata. La visión de un marine cubierto completamente de sangre y dando saltos de alegría mientras sonríe y mata enemigos es una visión horrible para cualquier enemigo que se encuentre cerca de Maxwell y que deja estupefactos a los aliados que luchan con él.

Cuando se encuentra en el Sello, Maxwell pasa las horas entrenando duro o ayudando a su mentor, profundizando en su conocimiento de la Medicina, una de sus pasiones desde que era joven. Pese a no ser apotecario, es siempre bienvenido en el Apothecarion, ya que un par de manos más siempre son útiles. En los últimos años, Uriel y otros oficiales han encontrado una gran utilidad para el trastorno de Maxwell. Siempre que algún prisionero se resiste a los duros interrogatorios, es encerrado con Maxwell y su martillo de plata ya que tarde o temprano, las palabras brotarán de los labios del preso, aunque ya no le queden dientes para articular palabra. La gélida risa de Maxwell mientras ``interroga´´ a los prisioneros es capaz de helar los huesos hasta del hermano más veterano, si es que comete el error de pasar por allí.

Maxwell sigue sin ser bien visto por gran parte de los Martillos de Wikia. Algunos han pedido al Señor del Capítulo que sea ejecutado por sus actos y por miedo a que se vuelva contra ellos. Pese a esto, Maxwell ha salvado la vida a muchos hermanos y ha hecho cambiar el rumbo de batallas que se consideraban perdidas. Armado con su martillo de plata y preso de una locura e histeria nunca vistas, Maxwell da saltos por el campo de batalla aplastando a cualquier enemigo que se ponga en su camino, sonriendo mientras la sangre le salpica por la armadura.

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