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Abaddon Caos 6 Edición Codex Warhammer 40k Wikihammer

Abaddon el Saqueador, Señor de la Guerra del Caos de la Legión Negra.

Quizás el mayor de todos los señores de la guerra del Caos sedientos de sangre sea Abaddon, Señor de la Guerra de la Legión Negra. Fue durante la 9ª Cruzada Negra cuando el mundo de Antecanis sintió toda su ira en una batalla que se conoció más tarde como la Masacre de Antecanis.

HistoriaEditar

Al inicio del 37º Milenio, Antecanis era un mundo colmena en efervescencia, con una población de decenas de miles de millones de personas. Su elemento de exportación principal eran los propios habitantes y la mayoría de ellos eran enviados a trabajar en los muelles de Cancephalus o para abastecer de tripulación a las naves que se construían allí. Como sabía que los muelles de la Flota Imperial estaban muy bien defendidos, Abaddon decidió atacar su punto más vulnerable: el planeta del que provenían sus trabajadores. Sin el suministro de millones de obreros, los manufactorums y astilleros de Cancephalus quedarían en silencio.

Abaddon prometió grandes riquezas e innumerables esclavos a sus guerreros, pactó con los enloquecidos Marines Espaciales de los Devoradores de Mundos, los recelosos Portadores de la Palabra, los renegados de Los Purgadores, los Apóstoles de Minthras y docenas de bandas más pequeñas.

El poder de la Legión Negra y sus aliados cayó sobre Antecanis en 165.M37. Dio comienzo una batalla espacial alrededor de las defensas orbitales, pero las cañoneras de defensa y las estaciones espaciales de la Armada Imperial poco pudieron hacer contra las barcazas de batalla, los cruceros acorazados y los acorazados de la flota de Abaddon. Siete días después, las bombas de fusión y los torpedos de vórtice cayeron desde el cielo sobre las ciudades elevadas de las colmenas de Antecanis. Millones de seres humanos murieron por el ataque mientras las torres relucientes se derrumbaban por el bombardeo orbital. En medio de toda ésta devastación, las naves de desembarco inundaron la superficie del planeta y liberaron a cientos de asesinos implacables.

Abaddon el saqueador

Los lugartenientes y aliados de Abaddon se habían repartido el botín y cada uno atacaba un objetivo distinto. Abaddon concentró su ataque sobre la Colmena Monarc, la residencia del comandante imperial. En la vanguardia del ataque de Abaddon se hallaba Dhar'Leth, un Príncipe Demonio que había luchado por los Amos de la Noche durante la Herejía de Horus, pero que ahora había jurado lealtad al Señor de la Guerra. El asalto de Dhar'Leth fue implacable; durante dieciséis días, el Príncipe Demonio y sus guerreros de la Legión Negra arrasaron y aniquilaron todo cuanto hallaron a su paso en los niveles inferiores de la Colmena Monarc. Los refugiados que huían se contaban por decenas de millones y podían distinguirse columnas de esclavos de centenares de kilómetros que atravesaban los desiertos en dirección al punto donde había aterrizado la Legión Negra.

Cuando los Marines Espaciales del Caos atacaron, los Astrópatas emitieron avisos de advertencia y peticiones de ayuda. Los Marines Espaciales del Capítulo de los Cráneos Plateados fueron los primeros en responder. Hostigaron a la flota del Caos efectuando ataques relámpago que dejaban a los guerreros en superficie sin apoyo orbital. Los Cráneos Plateados fueron los primeros en acudir mientras el Departamento Munitorum reunía fuerzas y organizaba regimientos para la guerra. Abaddon sabía que una vez que los ilimitados ejércitos del Emperador se enviaran en su busca, Antecanis se convertiría en un caldero de sangre del que no habría escape, así que resolvió concluir rápidamente el asedio a la Colmena Monarc.

Abaddon lideró el asalto final a la capital atacando con su escolta de exterminadores de la Legión Negra. Ésta masacró escuadras del Adeptus Arbites, pelotones enteros de FDP y a los Guardianes del Juramento, las tropas de élite que formaban la guardia personal del comandante. Los sacrificios de los defensores fueron en vano porque Abaddon solo necesitó dos días para abrir una brecha en la línea de defensa final e irrumpir en el santuario interior del comandante imperial. Con la Colmena Monarc bajo su control, Abaddon envió a sus fuerzas a matar o a capturar a toda la población de la colmena que pudieran. Los que eran demasiado viejos o estaban demasiado enfermos para convertirse en esclavos del Señor de la Guerra fueron ejecutados, mientras que los millones restantes eran transportados a naves de transporte y de comerciantes que esperaban en órbita.

Flota imperial sobre planeta sistema binario

La Armada Imperial llega a la órbita de Antecanis

Cuando Abaddon se enteró de que los primeros transportes imperiales salían del espacio disforme, ordenó a sus lugartenientes que abandonasen Antecanis. Pero no avisó a sus aliados, sabiendo que se verían obligados a luchar y retrasarían la persecución imperial. Con las bodegas de sus naves abarrotadas del botín saqueado y de esclavos, Abbadon partió de Antecanis, no sin antes lanzar una docena de cabezas nucleares ciclónicas sobre las ruinas de la Colmena Monarc como un último gesto de desprecio. Abriéndose paso por el cordón de naves de los Cráneos Plateados, la Legión Negra se dirigió a su próximo objetivo.

Los regimientos de la Guardia Imperial procedentes de Cadia, Lostak y Hubris II llegaron a Antecanis en las semanas y meses siguientes, y los Marines Espaciales del Caos que quedaban allí lucharon con determinación. Algunos escaparon del acoso imperial, otros lucharon en las últimas batallas, en las que primaban las masacres sangrientas por encima de la agudeza táctica. Como Abaddon había planeado, Cancephalus gradualmente cesó sus trabajos de construcción y en cuestión de un año fue incapaz de reparar ni siquiera las naves más pequeñas. Seguras de no sufrir el ataque de la Armada Imperial, las flotas de Abaddon se dedicaron a causar estragos por todo el sector.

Durante diecisiete años continuaron las batallas por la posesión de Antecanis, aunque el planeta nunca se recuperaría. Las ruinas de sus colmenas sobresalen amenazantes sobre los desiertos de ceniza como los esqueletos de bestias gargantuescas.

De interésEditar

FuentesEditar

  • Warhammer 40,000: Reglamento (5ª Edición).
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