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Khorne medio sin fondo

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Malal

Símbolo de Malicia.

"Hermanos. Malicia se siente muy honrado esta noche. Le hemos entregado un millar de almas aterrorizadas y dolientes. Es muy apropiado que le ofrezcamos un sacrificio tan abundante cuando nos preparamos para nuestra inminente cruzada. Para dicha lucha necesitaremos guerreros sin parangón, hombres que se hayan probado a sí mismos en el Reto del Laberinto. Sólo si tenéis éxito en esta prueba podréis demostrar vuestra valía y vuestra idoneidad para ocupar un lugar entre las filas de los Malditos. ¿Quién de vosotros es lo bastante fuerte y tiene los recursos y el valor suficientes para enfrentarse al Laberinto?"
Kathal, Señor del Capítulo de los Hijos de la Malicia


Malicia, conocido como el Dios Renegado, el Paria, el Perdido y el Jerarca de la Anarquía y el Terror, es una maligna entidad de la Disformidad que es adorada por el Capítulo Renegado de los Hijos de la Malicia. Es descrito como un "muerto viviente" de "ojos de fuego". Su símbolo es un cráneo blanco y negro, y su número sagrado es el 11.

HistoriaEditar

"Has demostrado ser el mejor entre nosotros, Invictus. Has demostrado que no tienes rival por tu fuerza y tu astucia. Eres el más poderoso, el último en demostrar tu idoneidad para unirte a los Malditos. Eres el undécimo héroe, Invictus, el undécimo y último guerrero. Mira a tus hermanos de batalla. Tus predecesores, cada uno de los cuales triunfó en el Reto del Laberinto por el honor de unirse a las filas de los Malditos. Durante mil años hemos buscado campeones dignos de él, y esta noche, finalmente, estáis todos reunidos. Nuestra cruzada puede empezar ya. Ahora seremos lo bastante fuertes para recuperar lo que nos robaron: Scelus, nuestro mundo. Nadie se interpondrá en nuestro camino, ni las fuerzas de los repugnantes Poderes Ruinosos ni los sirvientes de Lord Carroña. No con él a nuestro lado. Ahora aprenderás lo que significa estar entre los Malditos. Ahora Malicia te mostrará lo que tu victoria ha conseguido. Eres realmente digno, Invictus de los Hijos. ¿Oyes cómo te llama? Te ha aceptado como tributo. Ha venido a buscar a los once del Laberinto. Ha venido a caminar entre nosotros."
Lord Kathal


Según algunas fuentes, los Hijos de la Malicia han adorado a esta divinidad menor desde hace milenios, practicando ceremonias caníbales regularmente en su honor.

Cuando sus rituales fueron descubiertos por el Imperio de la Humanidad, fueron declarados Excommunicate Traitoris y expulsados de su mundo capitular, Scelus, de cuyas tribus salvajes es probable que procediese originalmente el culto a Malicia.

Jurando venganza, los Hijos de la Malicia trasladaron sus ceremonias al pecio espacial que bautizaron como el Laberinto, el cual ya había sido usado como centro de culto de otras divinidades pero fue reconsagrado en honor a Malicia. Allí se reunía el Capítulo ineludiblemente cada cien años, abandonando todas sus campañas para sacrificar a centenares de prisioneros humanos, Astartes y xenos traídos de toda la galaxia, devorándolos vivos para mayor gloria de su deidad.

Todos los siglos, cuando los Hijos de la Malicia volvían al cadáver de la enorme y antigua nave, unos pocos elegidos se presentaban voluntarios para enfrentarse al Reto del Laberinto. No se volvía a ver a ninguno de ellos, pero se decía que aquellos lo bastante fuertes y astutos para superar las pruebas del Laberinto se elevaban a la categoría de los Malditos, la familia de guerreros sagrados de Malicia. En teoría, todos los miembros de ese exclusivo grupo recibían de Malicia regalos divinos de poder inimaginable, y eran enviados a caminar por los oscuros caminos de la galaxia, asesinando a sus enemigos con una eficacia fría.

Sin embargo, la realidad tras esta prueba era mucho más oscura. En primer lugar, el portal de salida del Laberinto se desactivaba en cuanto lo atravesaba el primer aspirante en alcanzarlo, condenando al resto de Hermanos de Batalla a sufrir una lenta caída en la mutación y la demencia en los pasillos afectados por la Disformidad del Laberinto, convirtiéndose en un nuevo peligro para los aspirantes que se ofrecían a participar al siguiente siglo. Asimismo, el triunfador de la ordalía no era bendecido de ningún modo, sino que era encerrado en secreto en un cofre de estasis junto al resto de los Malditos.

Este proceso se repitió durante mil años, hasta que a finales del M41 el hermano Invictus completó el Reto del Laberinto y se convirtió en el undécimo Maldito. En lugar de ser trasladado a donde se encerraba a los anteriores aspirantes, fue llevado directamente a una gran sala con gradas ante todo su Capítulo, donde fue sacrificado junto a los otros diez Astartes para invocar al espacio real al mismísimo Malicia. Con esto, el Señor del Capítulo Kathal pretendía lanzar una cruzada contra las fuerzas del Imperio y del Caos para recuperar el control de Scelus.

Conflictos de canonEditar

[En construcción, disculpen las molestias]

FuentesEditar

  • Héroes de los Marines Espaciales - El Laberinto, por Richard Ford.