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Icono de Los Príncipes Mendigos

Los Príncipes Mendigos (Pauper Princes en inglés) son un culto Genestealer que se originó en los barrios bajos de la costa del mundo de Valle Oportunista. Sus miembros son fanáticos altamente religiosos y celosos que creen en dioses alienígenas mal definidos conocidos como los "Hijos de las Estrellas". Los cultistas de los Príncipes Mendigos están dispuestos a realizar sacrificios casi inhumanos a nivel personal para difundir su fe.

Los Príncipes Mendigos creen que la grandeza sólo puede encontrarse en el autosacrificio y la humildad. Celosos hasta la manía, derriban el edificio del Imperio del Hombre para garantizar que el nuevo orden pueda prosperar, aunque les cueste todas las vidas, excepto la de su sagrado mesías, conocido como el "Salvador de las Estrellas", el Patriarca Genestealer del culto.

Los Príncipes Mendigos se han extendido más allá de su "tierra sagrada", Valle Oportunista, a muchos otros mundos de la galaxia. El más importante de ellos fue el Mundo Centinela de Vigilus, donde los Príncipes Mendigos fueron uno de los combatientes clave en la Guerra de las Bestias tras la apertura de la Gran Fisura.

Historia[]

Estandarte de Los Príncipes Mendigo

Los Príncipes Mendigos son devotos adoradores de los Hijos de las Estrellas, dioses xenoformes del más allá a los que sólo se refieren con términos velados y conceptos vagos e implícitos. También veneran a sus propios profetas y santos vivientes, a los que protegen con feroz dedicación. Son desinteresados hasta un grado casi extraterrestre, tan fieles a su credo que con gusto recibirán una bala por aquellos que están más cerca del Patriarca que ellos.

Nunca dudan en dar su vida para proteger a sus líderes de guerra. Esta abnegación, esta lealtad extrema, no se impone sino que se inspira, ya que el martirio de su primer Magus provocó ondas en la psique colectiva del culto que definen a sus miembros cientos de años después.

Los Príncipes Mendigos proceden originalmente del mundo imperial de color ocre del Valle Oportunista, que, aunque sigue figurando como planeta imperial, está casi totalmente bajo el dominio del culto. Gran parte de la población vive en los míseros poblados de chabolas que salpican las costas, con la piel muy desecada por la constante extracción de minerales de sus áridos mares.

El planeta exporta cada año millones de toneladas de cubos salinos a los planetas del mismo sector que no tienen mares propios; éstos se utilizan para decenas de fines, desde la curación de la carne hasta la preparación de bálsamos curativos. Los príncipes mendigos que proceden del Valle Oportunista tienen una piel arrugada y pálida, un aspecto que los distingue como vástagos benditos de la tierra sagrada para los que han colonizado otros mundos en nombre del culto.

Son tales las privaciones y la pobreza extrema del Valle Oportunista que muchos de sus habitantes se unieron originalmente al culto, no porque se vieran obligados por la coacción o por el Beso del Genestealer, sino porque estaban desesperados por salir del planeta. Se había corrido la voz de que existía una rama del Culto Imperial que prosperaba en el principal puerto espacial de Senfarr, aunque la fuente de su formación, el Genestealer de Pura raza que aún tenía su guarida en la barcaza Fuerza Justa, seguía siendo un secreto.

De la Fuerza Justa surgió un culto que predicaba la esperanza, la solidaridad y los nuevos comienzos, una mezcla embriagadora para la población oprimida y desesperada de las abrasadoras costas del planeta.

El primer y más talentoso demagogo del culto, el Magus Marovitch Tenndarc, hablaba con tal convicción de una nueva vida entre las estrellas que miles de personas cayeron bajo su influencia en el espacio de unas pocas semanas solares. Bandas de la población mundial se unieron en su devoción al Salvador de las Estrellas.

Cada Día del Emperador, el Magus daba un sermón entre aplausos sobre las glorias venideras. Tenndarc murió salvando al mismísimo Salvador de las Estrellas -el Patriarca del culto- al lanzarse frente a la bala de un francotirador Ratling. El asesino abhumano fue despedazado en una hora solar, Tenndarc alcanzó el estatus de santo y el rebaño del culto se cuadruplicó de la noche a la mañana.

Desde ese día, el culto siente un odio feroz hacia los Ratlings, y en cualquier zona de guerra que albergue a estos diminutos Guardias Imperiales, harán todo lo posible por destruirlos, ya que lo que estuvo a punto de matar a su Patriarca puede terminar el trabajo algún día, y esto no lo pueden permitir.

Si hay un culto que encarna la obediencia irreflexiva de la Mente de Progenie, ese es el Culto de los Príncipes Mendigos. Los fanáticos del culto harían literalmente cualquier cosa para salvar a sus amos. Hay informes en los archivos del Ordo Xenos de un centenar de incidencias extremas de autosacrificio, algunas tan chocantes que parecen más el comportamiento de una colmena insectil que de un grupo de humanos.

Hay imágenes de híbridos mutantes que corren a través de los fuegos de promethium para lanzarse en el camino de los escuadrones de agresores de los Marines Espaciales Primaris que se acercan, simplemente para comprar a sus líderes de guerra unos segundos más para escapar. Hay informes de híbridos neófitos que hacen densos muros con sus propios cuerpos frente a sus líderes de culto, actuando como sacos de arena vivientes para absorber las balas de fósforo de un manipulo de guerra de Robots Kastelan sin emitir un solo grito de dolor.

Incluso hay imágenes granuladas de Príncipes Mendigos cargando en masa contra los gigantescos arietes de los carros Orkos para atascar su funcionamiento y proteger a su Patriarca - sólo para que el depredador alfa se escabulla ágilmente por el lado de un edificio sin mirar atrás.

Es casi imposible aplicar la táctica de la decapitación militar contra esta secta, ya que tiene una extraña presciencia cuando se trata de peligro, especialmente cuando el corazón de su organización oscura está amenazado. Con sus líderes de guerra viviendo lo que equivale a vidas encantadas como resultado, sus métodos extremos han demostrado ser increíblemente exitosos.

Como se dice entre el rebaño de fieles, ser uno de los Príncipes Mendigos es vivir para siempre, aunque ninguno admite que no siempre sea en el mismo cuerpo, o incluso anatomía, que el de su derecho de nacimiento.

La guerra de las bestias[]

Kelemorfo de los Principes Mendigos

Los príncipes mendigos se dicen bendecidos con una extraña presciencia, y en numerosas ocasiones esa afirmación de tener un sexto sentido se ha visto confirmada. En el planeta de Vigilus, en el extremo norte del Guantelete de Nachmund, los Príncipes Mendigos han trabajado durante generaciones para infiltrarse en todos los estratos de la sociedad.

Aunque equipos del Adeptus Arbites e incluso elementos de la Inquisición habían indagado en los rincones más oscuros del mundo después de que los rumores y las denuncias de desapariciones superaran con creces el umbral habitual, el Culto Genestealer siempre se mantuvo un paso por delante, o al menos se camufló tan bien entre la población que continuó con su vil agenda sin graves obstáculos.

El patriarca de esa infestación planetaria, conocido como "Grandsire Wurm" por sus fieles adoradores, era tan experto en evadir la persecución o el descubrimiento que sus seguidores afirmaban que era tan intangible como la niebla, y que podía cambiar de una sombra a otra a voluntad. El Grandsire Wurm había establecido su hogar principal bajo la superficie del continente Megaborealis y comenzó a propagar su infección entre la población de Vigilus.

Cuando una repentina invasión de orkos desde el interior de la Gran Fisura amenazó con hacer zozobrar la insurgencia de Vigilus antes de que hubiera empezado de verdad, los Cultistas Genestealer se encontraron luchando para defender las mismas posesiones que habían trabajado tanto para socavar. Todo por lo que habían luchado, todo lo que habían planeado, se haría añicos si permitían que la amenaza piel verde se adueñara del mundo de la superficie, ya que los orkos del llamado Kulto a la velozidad habían aprovechado la vulnerabilidad del planeta durante la Noctis Aeterna para conquistar los páramos e invadir los márgenes de las colmenas que formaban cada región civilizada.

Lo que comenzó como una invasión devastadora, pero relativamente sencilla, pronto se convirtió en una guerra compleja y de muchos niveles en todos los frentes, un conflicto recordado como la Guerra de las Bestias. Los Príncipes Mendigos se hicieron con el control de la Colmena de Dirkden e incluso envenenaron genéticamente muchos de los Huecos, gigantescos depósitos de los que se extraía gran parte del suministro de agua del árido planeta.

Los engranajes dentro de engranajes y los planes dentro de los planes hicieron que el credo del culto llegara a las más altas esferas de la sociedad, llegando a infectar al Adeptus Ministorum de Saint's Haven y al Consejo Aquilariano gobernante. Sólo la intervención de los Ultramarines del Señor del Capítulo Marneus Calgar sacó al planeta del borde del desastre, aunque los Príncipes Mendigos ya se habían extendido, infestando la luna del planeta antes de aventurarse más allá.

La Guerra Impensable[]

Ver más: La Guerra Impensable

Tras la expansión del culto desde su planeta natal de Valle Oportunista, una célula de los Príncipes Mendigos acabó llegando a Terra, donde se instalaron en las arcologias polares e intentaron expandir el Culto Genestealer con elementos de las pandillas y trabajadores descontentos con el régimen Imperial, aunque les estaba resultando muy difícil captar nuevos miembros debido a una energía desconocida, aparentemente el poder psíquico del Emperador que impregna Terra y que actuaba en contra del control de la mente progenie.

Sólo el azar hizo que se descubriera el Culto de los Príncipes Mendigos en Terra. En una época en la que la Humanidad sufría un desastre tras otro, la detección de este último peligro fue una bendición del Emperador. Debido a unos disturbios a gran escala en la Arcología Veracitum Neglis, una unidad del Adeptus Arbites se enfrentó a cultistas genestealers, y antes de caer en combate, consiguieron realizar una llamada de emergencia a su Fortaleza de Distrito.

El mensaje de socorro llego hasta el Adeptus Custodes, donde el Campeón de Filo Aristothes Carvellan tomo el mando de una banda de Garras del Emperador, con la misión de no solo destruir la célula del culto, si no con la misión prioritaria de capturar con vida al Patriarca Genestealer para estudiarlo.

Tras su asalto a la guarida del culto, finalmente Aristothes Carvellan se encontró cara a cara con el Patriarca. Se desconoce el resultado final de esta operación.

Fuentes[]

  • Codex: Cultos Genestealer (7ª y 8ª Edición).
  • Imperium Nihilus: Vigilus Defiant (8ª Edición).
  • Codex: Cultos Genestealer (9ª Edición) pg 34.
  • Caja Trono de Sombras (Suplemento 9ª Edición).
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