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La Gran Purga, o simplemente La Purga, fue la mayor contraofensiva del Imperio de la Humanidad sobre las Legiones Traidoras. Empezó nada más acabar la Herejía de Horus, después de la muerte del Señor de la Guerra y el fracaso de su asedio del Palacio Imperial durante la Batalla de Terra a principios del M31. La Purga tuvo éxito en perseguir a las Fuerzas del Caos y forzarlas a retirarse al interior del Ojo del Terror.

HistoriaEditar

Emperador vs Horus Renovado Wikihammer 40k

El Emperador y Horus se enfrentan junto al cadáver de Sanguinius en el puente de la Espíritu Vengativo.

La amarga lucha de la Herejía de Horus fue solo el principio de una nueva era para la Humanidad, una era fundamentada en la sangre, la batalla y en la consagración del Emperador como un Dios. Tras la muerte de su líder, Horus, los Traidores se separaron y dispersaron pero aún quedaban muchas batallas por delante. La campaña de Horus para lanzarse sobre Terra con sus Legiones Traidoras y otras fuerzas renegadas para conseguir una victoria rápida y decisiva que acabaría con el Emperador de la Humanidad había sido derrotada en la Batalla de Terra. El tambaleante Imperio fue rescatado del abismo de la destrucción por aquellos que se mantuvieron leales de forma incondicional a la visión del Emperador sobre la Humanidad. Tras la muerte de Horus, aquellos traidores que no fueron eliminados durante el asedio del Palacio Imperial huyeron antes de que la ira de las vengativas fuerzas leales cayera sobre ellos. Muchos se refugiaron en el espacio inexplorado o desaparecieron en el interior del Ojo del Terror o en el interior de otras Fisuras Disformes menos conocidas como el Torbellino.


El Emperador en el Trono Dorado

El Emperador en el Trono Dorado

En los albores de la Herejía de Horus, el Imperio era algo lúgubre y fragmentado. Al igual que la belleza y grandiosidad del Palacio Imperial fueron teñidas de negro por las llamas de la traición, grandes extensiones del dominio del Emperador sufrieron un destino similar. El Señor de la Humanidad era un cuerpo roto y su sueño de unidad estaba destruido del todo. A pesar de todo esto, el Imperio conservaba fuerza suficiente para comenzar una sangrienta venganza contra sus némesis. No podía haber perdón alguno para los crímenes de las Legiones Traidoras. Aquellos que ahora gobernaban en nombre del Emperador ni tenían ni deseaban evitar una guerra de reciprocidad. Así comenzó la época que entraría en los Anales Imperiales como La Purga. Antes de quedar confinado en los sistemas de soporte vital del Trono Dorado, el Emperador pronunció juicio sobre los traidores: los declaró Excommunicate Traitoris y determinó que serían arrojados a la Fisura Disforme conocida como el Ojo del Terror por el resto de la eternidad. Todo registro y memoria de las Legiones Traidoras debía ser purgado de los registros imperiales. Mundos como Istvaan V y Davin debían ser purgados de toda vida por su corrupción por el Caos. Las tropas asociadas a las Legiones Traidoras del Mechanicum Oscuro, las Legiones Titánicas Traidoras y los regimientos y naves del Ejército Imperial que se habían entregado al Caos debían ser o destruidas o arrojadas al Ojo. Sería como si las Legiones Traidoras nunca hubieran existido para mancillar al Imperio con su traición.

Cypher luchando contra Ángeles Oscuros

Desde la Purga, los Ángeles Oscuros persiguen a los Caídos como Cypher para ocultar la traición de Luther al Imperio.

Este fue un período de una violencia, confusión y oscuridad monumentales. A pesar de que el recién fundado Imperio luchó por arrancar de raíz la corrupción y por exponer a los corruptos a la fría luz de la justicia imperial, la escala de la galaxia y sus extremos más oscuros trabajaron en su contra. Con nuevas traiciones y gritos de venganza apareciendo cada día, una gran cantidad de sangrientos hechos no fueron vistos. Las devastadas Legiones de Marines Espaciales no fueron una excepción, y muchas luchaban por encubrir sus propias faltas o por cobrarse deudas pendientes. Los Ángeles Oscuros, los Lobos Espaciales, los Manos de Hierro e incluso los propios Ultramarines siguieron todos sus propias agendas conforme las diferentes guerras de La Purga cogían ritmo. Luchando de continuo durante otros siete años estándar tras la muerte de Horus en el puente de su nave insignia, la Espíritu Vengativo, antes de que las fuerzas traidoras fueran o totalmente destruidas o expulsadas al Ojo del Terror. Muchos Sistemas corruptos por el Caos fueron purificados y puestos bajo vigilancia de la recién fundada Inquisición. La muerte de Horus no puso fin a la lucha, sino que renovó las ansias de los Leales por destruir a los Traidores. Muchos mundos imperiales se habían resistido a decantarse por un bando o se habían secesionado directamente del Imperio para recuperar su independencia. Tamaña indecisión fue castigada por Leales y Traidores por igual. Estas fuerzas a menudo se desangraron atacando baluartes de rebeldes que solo querían ser totalmente libres del Imperio, sin importar si habían jurado lealtad al Imperio o a los Dioses Oscuros.

Primarca Roboute Guilliman guantelete

Roboute Guilliman se convirtió en el Lord Comandante del Imperio tras la Herejía y reorganizó a las Legiones y al Ejército Imperial.

Se produjeron cambios tanto en lo militar como en la administración de gobierno. Las Legiones de Marines Espaciales, las vastas formaciones bélicas que fueron los instrumentos de las victorias de la Humanidad durante la Gran Cruzada, fueron separadas y divididas en pequeños Capítulos de 1.000 Astartes bajo la supervisión de Roboute Guilliman, el Primarca de la Legión de los Ultramarines, que escribió en esta época su mayor obra: el Codex Astartes, un gran tomo sagrado que cubría cada posibilidad de la organización, estrategia y tácticas militares. Esta transición permitió una gran flexibilidad táctica sin volver a poner el mando de una Legión de Marines Espaciales en las manos de un solo individuo, para que nadie jamás pudiera desatar de nuevo el aterrador poder de cien mil Marines Espaciales de forma equivocada. Las Legiones Leales que fueron diezmadas en la Masacre del Desembarco en Istvaan V, la Guardia del Cuervo, los Manos de Hierro y los Salamandras se recuperaron paulatinamente usando las pequeñas reservas de semilla genética que los supervivientes habían logrado conservar. Las Legiones originales de la Primera Fundación fueron divididas en pequeños Capítulos Sucesores, de los cuales uno mantuvo el nombre, la heráldica y los colores de su Legión progenitora, mientras que el resto de Capítulos recibieron nuevos nombres y heráldicas. Estos Capítulos originales son conocidos como Capítulos de la Segunda Fundación, que ocurrió a principios del M31, coincidiendo con el principio de lo que sería conocido como la Reforma del Imperio.

Con el Emperador confinado en el Trono Dorado y el Imperio despojado de su liderazgo, las Fuerzas del Caos y todos los enemigos del Imperio como los Orkos o los piratas Eldars se abalanzaron sobre los indefensos mundos que ya habían sido asolados por la lucha durante la Herejía. Con tanta de su fuerza empleada en luchar contra los herejes, muchos de los planetas colonizados estaban maduros para la invasión. Sintiendo esto, los depredadores alienígenas cerraron toda escapatoria hasta que en cada frontera, los mundos ardieron y se perdieron. Ni siquiera los Sistemas que antes se consideraban inatacables estaban seguros de la rapaz amenaza xenos.

GI sede administratum attila

El Administratum posee sedes en todos los mundos imperiales.

La luz y esperanza de la Gran Cruzada se habían desvanecido para siempre, siendo reemplazadas por los oscuros tiempos de la llamada Era del Imperio en la cual la muerte estaba mucho más presente. La guerra es la única constante y la esperanza parece estar muy lejana. Sin el Emperador para dirigir a la Humanidad directamente, la galaxia solo presenta amenazas, por lo que los Altos Señores de Terra crearon una Administración Imperial que iba incrementando su autoritarismo, altamente burocrática, agotadora y a veces insensible con los individuos y las vidas humanas en tanto su autoridad se mantuviera. La religión también se convirtió en una importante herramienta de control social conforme el original ateísmo racionalista de la Verdad Imperial favorecida por el Emperador era eclipsada por el creciente (y antaño ilegal) Culto Imperial.
Catedral Imperial Warhammer 40k Eclesiarquía Culto Imperial Basílica Templo wikihammer

Catedral imperial.

Conforme la campaña de venganza conocida como La Purga llegaba a las partes de la galaxia todavía controladas por la Humanidad, estas nuevas sectas la seguían. Sin que hubieran pasado un par de siglos desde el sacrificio del Emperador, la multitud de pequeños cultos fue absorbida en las sectas más grandes y poderosas, la más poderosa de las cuales era conocida como la Eclesiarquía y su líder electo como Eclesiarca. Este agresivo cuerpo creció tanto y de forma tan dominante a lo largo de los años que al final, a principios del 32º milenio, ganó el estatus de religión oficial del Imperio y el título simultáneo de Adeptus Ministorum. El crecimiento de esta iglesia cimentó la lealtad al Imperio entre las pululantes masas de la Humanidad, al mismo tiempo que la fe religiosa proveía de un mínimo de consuelo sobre la dureza de la galaxia. Las fuerzas militares del Imperio fueron reorganizadas y redesplegadas y gradualmente se fue obligando a los seguidores del Caos a huir al Oeste Galáctico, a la inmensa Fisura Disforme conocida como el Ojo del Terror. A la larga el Imperio tuvo éxito en estabilizarse, pero no sin importantes pérdidas de hombres y material. 

La Legión de los Ultramarines demostró ser la baza que dió la victoria al Imperio sobre las Fuerzas del Caos y las Legiones Traidoras. Esto fue principalmente porque sus números no habían disminuido tan severamente durante la Batalla de Terra ya que habían estado sumidos la lucha en el Sistema Calth contra la Legión de los Portadores de la Palabra. Roboute Guilliman, Primarca de los Ultramarines, era el mejor estratega militar de la Humanidad con vida tras el confinamiento del Emperador en el Trono Dorado y reunió a las otras Legiones Astartes leales para servir de bastión contra los enemigos del Imperio. Los días siguientes a la Herejía de Horus fueron los más oscuros desde los tiempos en los que el Emperador ascendió al poder en Terra al final de las Guerras de Unificación a finales de la Era de los Conflictos. Guilliman parecía estar en todas partes en este período, reuniendo a los defensores del Imperio y reforzándolos con sus Ultramarines antes de moverse a la siguiente zona de batalla. Ni una sola vez dieron los Marines Espaciales un paso atrás, tal era su fe en el Imperio, en el Emperador y en las tácticas de Guilliman. 

El sueño del Emperador de una nueva era de luz, un tiempo en el que la Humanidad fuera libre de superstición e ignorancia, se ha convertido en algo muy distinto para el Imperio galáctico que fundó. La Gran Purga fue seguida por diez milenios de lo que se conocería como Era del Imperio. Es una era de tiranos e insensatez, de estancamiento e intolerancia. Su gente ha vuelto a la ofuscación religiosa mientras el Emperador sigue sentado inmóvil, sus pensamientos ocultos; el ser inmortal cuya voluntad se extiende sobre un millón de mundos es incapaz de mover incluso un ajado dedo. Aunque el Imperio logró su muerte a manos de las Fuerzas del Caos durante la Herejía, el precio de ese conflicto fue el futuro mejor para la Humanidad que el Emperador había esperado crear.

FuentesEditar

Extraído y traducido de Wikihammer 40K UK.

  • Warhammer 40,000: Reglamento (Ediciones 5ª-6ª).
  • Codex: Marines Espaciales (4ª Edición).
  • Codex: Ultramarines (2ª Edición).
  • Realm of Chaos: Slaves to Darkness.
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