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Kyril
Kyrl Grimblood fue un poderoso Señor Lobo del Capítulo de Marines Espaciales de los Lobos Espaciales. Sus hazañas en el M36, durante la infame Plaga del Descreimiento, mantuvieron a salvo al Mundo Capitular de los Lobos, Fenris, en el peligroso y definitivo momento en el que las fuerzas del Cardenal Apóstata Bucharis asediaron la Fortaleza-Monasterio del Capítulo, el Colmillo, en la llamada Segunda Batalla del Colmillo.

HistoriaEditar

Kyrl Grimblood consiguió obtener el mando de una Gran Compañía en un periodo en el que el Imperio de la Humanidad estaba debilitado, y toda esperanza había sido arrancada de las grandes masas de la Humanidad. Daba la impresión de que el Emperador había abandonado al género humano, ignorando que se encontraba implicado en la batalla más importante y letal de todas, en el seno de la Disformidad, o que la misma existencia de la Humanidad pendía de un hilo. Durante la larga y oscura Era de la Apostasía, ocurrida en el M36, muchas décadas después de la muerte del infame Lord Goge Vandire, aparecieron muchos falsos profetas que estuvieron en activo durante la anárquica era. Algunos no eran sin locos que dirigían bandas de rebeldes, pero otros eran demagogos espirituales que tenían en sus manos el poder de mundos y ejércitos enteros. El más poderoso de todos ellos era el Cardenal Apóstata de Gathalamor, Bucharis, cuyas herejías alcanzaron tales proporciones que acabaron recibiendo el nombre de la Plaga del Descreimiento.

Gathalamor no era una diócesis rica, pero Bucharis, empujado por los celos hacia los logros de sus iguales, juró construir uno de los templos más grandes a la gloria del Emperador en su Mundo Cardenalicio. Aún después de esclavizar brutalmente a la población de Gathalamor, Bucharis seguía necesitando aún más recursos y personal para cumplir con su visión. Empleando un ejército formado por asesinos y rufianes, conquistó el cercano planeta Rhanda, lo que le dio acceso a las ricas minas de dicho planeta, e hizo que la riqueza de Bucharis aumentara. También fue allí, en el Sistema Rhanda, en donde Bucharis unió fuerzas con la Almirante Sehalla, una renegada de la Flota Imperial, y con el Coronel Gasto, del 25º Regimiento Rigeliano de la Guardia Imperial. Con estas fuerzas a su disposición, Bucharis fue capaz de crear un pequeño imperio al oeste galáctico de Terra y, en los siguientes siete años estándar cincuenta sistemas estelares más cayeron bajo su control.

Aislado de Terra por una gran concentración de Tormentas Disformes, Bucharis predicaba que Terra había caído, y puso en movimiento planes para establecerse a sí mismo como cabeza visible de la Eclesiarquía. Al no tener contacto con el resto del Imperio, las gentes de la región no tenían forma alguna de saber cuál era la verdad acerca del asunto, y muy pronto los ejércitos de Bucharis hicieron avances en los sistemas cercanos, imponiendo su cruel régimen en cada uno de los mundos que se encontraban. Bucharis predicaba una variante particular del Credo Imperial, que sostenía que la salvación solo podía hallarse a través de la fuerza personal y de la purga de los débiles. Según exponía Bucharis, sólo a través del esfuerzo para lograr los propios objetivos a expensas de los de los demás podía el ser humano soñar con obtener la divinidad, una doctrina que se oponía diametralmente a la aseveración del Credo Imperial de que solo a través del sacrificio por el bien de la Humanidad podría obtenerse la liberación.

Los ejércitos luchaban por su causa, enfermizos y depravados individuos se agrupaban bajo sus oscuros estandartes, grupos de xenos aparecían en su corte, y sin duda los Dioses del Caos llevaron a cabo sus malignas obras bajo su protección. Sus ejércitos de devotos fanáticos marcharon a través de la Galaxia, conquistando todo lo que aparecía ante ellos, subyugando mundo tras mundo y ganando en fuerza con cada conquista reciente. En un único y audaz movimiento las fuerzas de Bucharis se precipitaron, desde el distante este galáctico, hacia el mismo corazón del Imperio. Los ejércitos de Bucharis siguieron conquistando todo planeta que se encontraba en su camino, y solo fue cuando sus ansias de conquista les hicieron penetrar en los dominios del Capítulo de Adeptus Astartes de los Lobos Espaciales se volvieron las tornas en su contra. Durante tres años la armada fanática de Bucharis golpearon una y otra vez contra las puertas de la Fortaleza-Monasterio de los Lobos Espaciales, conocida como El Colmillo, situada en Fenris, el Mundo Natal del Capítulo. Las murallas y portales del Colmillo resistieron ataque tras ataque, y bombardeo tras bombardeo, y la ciudadela se mantuvo incólume. Bucharis destinó más y más soldados a la tarea, hasta que incluso las tropas del distante Gathalamor estuvieron a tan sólo una cuarta parte de su capacidad habitual. Creyendo que sus dominios estaban seguros, reunió a sus ejércitos para un último asalto que, según creía, eliminaría toda posible resistencia ante él. Millones de fenrisianos murieron cuando los habitantes nativos del planeta se implicaron en una violenta guerra de guerrillas para repeler a los invasores. Sin embargo, aunque intentaron muchas veces penetrar las líneas atacantes, los Lobos Espaciales no fueron capaces de hacer nada para romper el asedio.

La mano del destino quiso intervenir una vez más, pero esta vez para asestar un cruel golpe a los planes de Bucharis, ya que la salvación de Fenris llegó en la forma de la Gran Compañía del Señor Lobo Kyrl Grimblood. Las fuerzas de Grimblood habían partido desde Fenris hacía cinco años para llevar a cabo una misión de castigo en el interior del Ojo del Terror. El momento de su retorno no pudo ser más acertado, ya que lo primero que pudo ver fue su mundo bajo asedio y a las fuerzas enemigas reunidas para lanzar el ataque final. Más allá del planeta más alejado del sistema, la realidad se rasgó con violencia cuando una flota de guerra de los Lobos Espaciales emergió de la Disformidad. Mientras las naves de Bucharis se aproximaban para descubrir quienes eran, se vieron enfrentadas con una armada de Barcazas de Batalla de los Lobos Espaciales que regresaban a su hogar. De manera casi inmediata, los Lobos Espaciales se lanzaron al asalto y aplastaron casi a la mitad de la flota de Bucharis en el primer intercambio de disparos. Atrapados entre  los recién llegados y el ataque de las restantes naves de los Lobos Espaciales procedentes del centro del sistema, la Almirante Sehalla ordenó la retirada, lo que dejó a las tropas del Coronel Gasto varadas y condenadas al exterminio. Sin ni siquiera tomarse la molestia de emprender la persecución de las fuerzas enemigas en desbandada, los Lobos Espaciales se abalanzaron a toda velocidad hacia Fenris.

En sólo una semana, el contraataque de la Gran Compañía de Kyrl Grimblood aplastó los flancos del enemigo, matando a decenas de miles de soldados traidores y empujando a otros miles de ellos por los peligrosos bosques del continente de Asaheim. Empujados por el hambre, famélicas manadas de Lobos de Fenris se precipitaron sobre los herejes puestos en fuga y los devoraron. Los asediados Lobos Espaciales consiguieron finalmente abrirse paso, sellando el destino de los traidores y ganando la batalla. De los pocos que consiguieron escapar del yunque del Colmillo y del martillo de las enfurecidas fuerzas de Kyrl Grimblood, ninguno consiguió sobrevivir a los peligros de Asaheim. El Cardenal Apóstata consiguió huir en una lanzadera que se reunió con la Almirante Sehalla, la cual hizo emerger su nave de la Disformidad para un breve encuentro con su compañero conquistador. Dejando Fenris para los Lobos Espaciales, Bucharis hizo retroceder a sus fuerzas del norte, consolidando su presa sobre el resto de sus dominios. Grimblood o solo había salvado Fenris, sino quizá también a la misma Terra ya que, al agotar las fuerzas del Cardenal Apóstata, Grimblood dio una oportunidad al Confesor Dolan Chirosius para instigar con éxito y dirigir las revueltas que se alzaron contra el corrupto demente. Desde aquel momento, un sistema estelar tras otro se alzaron desafiantes en contra de Bucharis, y los fieles se alzaron para plantarle cara a sus fuerzas por todos los medios necesarios, incluso si eso representaba ser masacrados en el proceso. Aquello no fue el fin de Bucharis, cuyos ejércitos eran tan numerosos como las estrellas, pero representó el punto de inflexión en la guerra contra el Cardenal Apóstata. La victoria de Kyrl Grimblood fue anunciada como el renacimiento de un Imperio de nuevo unificado y poderoso, de ahí que sea considerado como un héroe imperial.

FuentesEditar

Extraído y traducido de Lexicanum Alemán, Lexicanum Francés, Lexicanum Inglés y Wikihammer 40K UK.

  • Codex: Hermanas de Batalla (2ª Edición).
  • Codex: Lobos Espaciales (2ª Edición).
  • Dark Heresy: Blood of Martyrs (Juego de Rol).
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