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Kheradruakh Eldars Oscuros 5ª Edición ilustración
"Y eso no es todo, pues entre ellos había uno llamado Kheradruakh -El Que Caza Cabezas- el Decapitador. Un millar de cráneos decoraban su guarida; un millar de vidas que habían terminado rápidamente bajo sus armas. Nadie estaba a salvo del Decapitador que se movía por las sombras como la brisa por el aire. Ningún guardia puede detectarle. Ningún escudo puede protegerte de sus ataques. Nadie puede evitar que mate a su presa. ¿Cómo puede designarse el precio de la muerte cierta para cualquier enemigo? Yo no lo sé, pero algunos rumores hablan de cien veces mil víctimas entregadas en sacrificio, como pago por la muerte de un único enemigo."
Cuentos Terroríficos III, Publicaciones Gerión, 4ª edición


Kheradruakh el Decapitador es un campeón de los Mandrágoras y un maestro asesino.

DescripciónEditar

El Mandrágora conocido como "el Decapitador" es una figura de terror que acecha las oscuras calles de Commorragh. Poco se sabe de Kheradruakh (cuyo nombre significa literalmente "aquel que caza cabezas"), aparte del hecho de que puede aparecer reptando incluso desde las sombras más tenues, y de que siempre toma como trofeos las cabezas de sus víctimas. Ocasionalmente, una víctima puede percibir a este caminante de sombras durante el tiempo suficiente para percatarse de que en vez de ojos tiene cuencas vacías, y de que dispone de un par de brazos adicionales, pero es imposible saber si estos atributos forman parte de su fisiología natural, o si se deben al trabajo quirúrgico de un Hemónculo. La mayoría de las veces Kheradruakh parece matar de manera aleatoria y sin motivo, si bien en ocasiones acepta prestar sus servicios como asesino, siempre exigiendo a cambio el pago de una cantidad desorbitada de almas. El Decapitador tiene fama de ir completamente a la suya durante las incursiones en el espacio real, a menudo desapareciendo tan silenciosamente como llegó, tras haberse hecho únicamente con un cráneo enemigo. Sólo los demás Mandrágoras saben qué siniestros objetivos persigue Kheradruakh con este comportamiento.

Sin un sonido, Kheradruakh corta limpiamente la cabeza de su víctima con su afilada espada y, tras inspeccionar su trofeo brevemente, desaparece de nuevo en las catacumbas donde tiene su guarida. Allí, los muros interiores de forma hemisférica están forrados con columna tras columna de cráneos capturados a sus enemigos, cada uno de ellos colocado con increíble precisión, de modo que todos queden mirando directamente hacia un punto concreto justo sobre el estrado que domina el centro de la guarida, y en el que Kheradruakh se sienta como un grotesco insecto negro, absorto mientras desolla su sangriento trofeo. Una vez que el cráneo ha sido completamente limpiado, el Decapitador lo examinará detenidamente buscando cada contorno y oquedad con sus nudosos dedos y su larga lengua. Si el trofeo no está a la altura de sus exigentes requisitos, Kheradruakh lo dejará caer con desdén y lo aplastará con sus pies, sus fragmentos mezclándose con los de todos los demás cráneos descartados que alfombran el suelo de la caverna. Tras esto, saldrá de nuevo a por más presas frescas. En cambio, si el trofeo supera el escrutinio, Kheradruakh trepará por las paredes de la guarida, agarrándose a los salientes formados por las mandíbulas abiertas y las vacías cuencas, hasta insertar el nuevo cráneo en un hueco que aún esté libre, con el mismo cuidado que tendría un artista obsesionado por completar su obra maestra. Aunque la cantidad de cráneos a los que el Decapitador da el visto bueno no son más de uno por década, las paredes de su guarida apenas muestran ya ningún espacio libre.

Decapitador

Retrato de Kheradruakh el Decapitador (3ª Edición).

La atmósfera reinante en esta caverna está saturada de energías prohibidas, pues cada uno de los cráneos que la decoran lleva consigo un eco del alma de su antiguo ocupante. Todas las calaveras se encuentran desplegadas mirando con sus cuencas vacías hacia el mismo punto espacial, y hay quien dice que, una vez las energías acumuladas hayan alcanzado una cierta masa crítica, el "peso" de la mirada colectiva de las calaveras abrirá un agujero dimensional más allá de las sombras, y las criaturas malignas que habitan allí dentro devolverán la mirada a los cráneos muertos. En ese escalofriante momento de comprensión mutua, una brecha se manifestará en el tejido de la Telaraña, justo sobre el montículo donde descansa el Decapitador, y la oscuridad concentrada atravesará el velo desde el otro lado como la sangre manando a chorros de una herida arterial, hasta sumir a Commorragh en un infierno de absoluta negrura. Quizás entonces, por fin, los Eldars Oscuros sentirán el verdadero poder de los Mandrágoras y de sus horribles aliados, y la Ciudad Siniestra se verá obligada a bailar al son que marque Kheradruakh.

ArmamentoEditar

Kheradruakh va armado con una gran espada de energía que emplea para cortar las cabezas de sus adversarios escogidos, lo que les ha dado nombre a ambos.

FuentesEditar

  • Codex: Eldar Oscuros (Ediciones 3ª, 5ª y 7ª).
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