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Jan van Yastobaal fue un héroe imperial durante la Plaga del Descreimiento del M36, que llegó a ser un Alto Señor de Terra Honorario y un Comerciante Independiente.

HistoriaEditar

Desde sus humildes orígenes en el planeta Chiros, Jan van Yastobaal se convertiría en uno de los hombres más famosos del Segmentum Pacificus, hasta que el aburrimiento y la presión política le obligaron a convertirse en un Comerciante Independiente. Nacido durante los turbulentos tiempos de la Plaga del Descreimiento, cuando el Cardenal Bucharis trataba de apoderarse de un dominio propio al oeste galáctico de Terra, Jan van Yastobaal se hizo conocido por resistir a las fuerzas del Cardenal Apóstata cuando desembarcaron en Chiros y trataron de apoderarse de las tierras de su familia. A partir de ese acto de desafío, su reputación siguió creciendo hasta que fue conocido en todo el Segmentum.

Chiros era un mundo rico, cubierto de feraces bosques y lagos del tamaño de continentes, y dotado de una belleza famosa en todo el sector. Su población era de apenas unos millones de habitantes, la mayoría de los cuales se dedicaban a la producción de elixires rejuvenecedores, pieles de lujo y raros narcóticos elaborados a partir de la fauna y flora locales. Bucharis esperaba que el planeta capitulase rápidamente ante sus ejércitos, creyendo que sus acomodados habitantes se rendirían antes que dejar que su mundo fuese destruido. Las tropas del ejército del Cardenal aterrizaron en pleno verano chirosiano y rápidamente tomaron el control de los centros de comunicación y del único espaciopuerto del planeta. Se desplegaron destacamentos de tropas por toda la campiña circundante, expropiando las fincas de las ricas familias para engrosar las arcas del Cardenal.

Uno de esos destacamentos se presentó a las puertas de la finca del clan Yastobaal y exigió que se le permitiera entrar. Jan van Yastobaal era conocido ya por ser un joven impetuoso, lleno del fuego de la juventud, y no hacía mucho que había tomado el espadón familiar para asumir el papel de patriarca del clan. Junto con sus guardaespaldas y sus criados armados, Jan se encontró con el comandante del destacamento en las puertas y declaró que sólo las abriría para un hombre del Emperador, no para el lacayo de un Cardenal advenedizo con menos sentido común que un grox. Enfurecido, el comandante fue a desenfundar su pistola, pero antes siquiera de conseguir sacarla fue decapitado por el espadón Yastobaal de Jan. Estalló entonces una sangrienta batalla por las tierras de los Yastobaal, en la que Jan y sus hombres mataron a todos y cada uno de los soldados de Bucharis. Sin embargo, su victoria tuvo un alto precio: la finca estaba en ruinas y la mansión familiar en llamas. Rescatando las armas y suministros que pudo de la llameante mansión, Jan se llevó a su harapiento ejército a los bosques y montañas de Chiros.

La noticia de la batalla en la finca Yastobaal se extendió por los demás clanes, y en cuestión de días todas las familias resistían a las tropas del Cardenal. Jan dirigió a su ejército en incursiones de guerrilla, devastando la retaguardia de los invasores. Los trenes de suministro tuvieron que triplicar sus guardias, y todos los campamentos enemigos se mantenían en un estado de agotamiento constante por el mortal fuego de los francotiradores. Inspirados por los actos de temerario valor de Jan, cada vez más habitantes de Chiros se unían a su creciente guerrilla. Armado con mortíferos rifles de caza y un conocimiento absoluto de cada ruta y cada refugio, el pueblo de Chiros se convirtió en un ejército invisible al que era imposible enfrentarse abiertamente.

La moral de los invasores se vino abajo y cada día llegaban informes al Cardenal sobre la resistencia de Chiros. El nombre de Jan van Yastobaal se convirtió en el grito de guerra de los chirosianos, como un símbolo viviente de su desafío a la tiranía. Ansioso por cortar de raíz esta problemática rebelión, el Cardenal Bucharis despachó equipos de asesinos a sueldo para asesinarle, pero ninguno pudo descubrir la guarida del carismático líder y jamás se les volvió a ver. Entonces Bucharis envió tres compañías de soldados para reforzar al ejército de ocupación, creyendo firmemente que pronto podría estar cazando en sus nuevos bosques. Los refuerzos no salieron mejor parados que las tropas que habían estado luchando en Chiros durante los últimos siete meses, y cuando un suicida entró a la carga al campamento y se hizo estallar matando a los comandantes del ejército, la moral se hundió por completo. Jan aceptó la rendición de las tropas de Bucharis el último día del verano, y supervisó personalmente su retirada de Chiros.

Jan fue aclamado como un héroe y se le ofreció el puesto de Gobernador Planetario, pero se negó diciendo que mientras otros mundos sufriesen bajo el yugo de Bucharis no podría aceptar semejante posición. Jan siguió luchando en mundos como Guryan, Dolsia y Methalor, empleando las habilidades que había perfeccionado en Chiros con efectos mortíferos. Su reputación como libertador y héroe del pueblo se extendieron ampliamente, y las historias sobre su valor y su nobleza se volvían cada vez más absurdas y exageradas a medida que se alejaban de su origen. Cuando Bucharis fue finalmente derrocado, se alzó una oleada de fervor popular en honor a Jan van Yastobaal por todos los mundos que había ayudado a liberar. Con la paz del Emperador restaurada en el Segmentum, varios miembros del Administratum viajaron por los sistemas liberados, y en todos ellos escuchaban más y más historias sobre este notorio personaje. Finalmente, unos miembros de alto rango del Administratum acudieron a Chiros y se reunieron con Jan, descubriendo que ahora era un hombre inquieto ante la perspectiva de la paz, maltratado por los largos años de guerras contra Bucharis. Su vida era ahora gris y anodina, y sólo la perspectiva de la batalla y la exploración despejaba su mal humor.

Los Adeptos rápidamente se dieron cuenta de que Jan van Yastobaal era impredecible y que, con el tiempo, podía llegar a ser muy peligroso para la estabilidad de la región. Ciertamente, era un héroe popular, pero ¿cuánto tiempo pasaría antes de que empezara a sospechar de que otros sirvientes leales del Emperador cometían la misma traición que Bucharis? Era obvio que Jan no podía ser dejado a sus anchas, pero tampoco se le podía ejecutar, ya que su fama y su popularidad se habían extendido demasiado. Para satisfacer el creciente deseo de las masas de ver a Jan recompensado, los Adeptos le otorgaron apresuradamente el título de Alto Señor de Terra Honorario. También se decidió que se le concedería una Carta de Comercio y se le ofrecería una pequeña flota de astronaves con la que explorar las estrellas de la Franja Este. Para alivio de los Adeptos, Jan aceptó con gusto su nombramiento como Comerciante Independiente, y en cuestión de un mes había abandonado definitivamente Chiros junto con un séquito de sus fieles sirvientes que habían luchado junto a él durante la Plaga del Descreimiento.

Jan se entregó con placer a la vida de Comerciante Independiente, ya que el peligro y la emoción de aventurarse hacia lo desconocido eran lo único que podía ya liberarle de la terrible depresión que le acosaba en los largos periodos de viaje entre mundos. Pasaron siglos en el espacio real mientras la flota viajaba por la Disformidad, y Jan y sus seguidores se volvieron fabulosamente ricos con el descubrimiento y saqueo de mundos alienígenas y civilizaciones antiguas que habían permanecido imperturbadas durante milenios. Sin embargo, los métodos de Jan se volvieron cada vez más contrarios a su reputación de hombre del pueblo, y pronto sus seguidores empezaron a desertar, alarmados por sus violentos cambios de humor y su actitud despreocupada ante el peligro. Pronto, todo lo que quedó de la flota original de Jan fue su nave insignia, la Veritas, y un pequeño cuadro de sus seguidores más leales. Estos no eran sus amigos, sino que sólo les unía su avaricia y su creencia de que Jan podía hacerlos aún más ricos de lo que ya lo eran. Asesinos, renegados y forajidos, canallas que matarían a un hombre por los cordones de sus botas; eso era todo lo que quedaba del antaño orgulloso contingente de Jan, y su misión dejó de ser la exploración en nombre del Emperador para centrarse en el mero saqueo.

Físicamente, Jan también había quedado reducido a una sombra de su antiguo ser. En Mercia, sus pulmones se vieron afectados por una plaga cancerosa que le hacía toser sangre, y una apuesta perdida con esclavistas de la Fisura Perdus le costó su ojo derecho. Acabó volviéndose fuertemente dependiente de unas drogas prolongadoras de la vida obtenidas de los Hrud, y sus cambios de humor se volvieron más violentos que nunca. En un bar del mundo sin ley de Barranco de Shannon, sólo logró evitar que le arrebatasen el espadón familiar en una partida amañada de Virtud del Predicador disparando a su oponente con su arma digital de agujas por debajo de la mesa y abriéndose camino a golpes hasta su lanzadera. Buscado en una docena de sistemas, Jan se ha visto obligado a penetrar cada vez más en la Franja Este, sobrepasando los límites del alcance del Astronomicón y de la vista del Imperio. Su paradero actual, o incluso si sigue vivo, es un misterio, aunque allí donde esté es seguro que estará causando problemas.

Entretanto, la historia oficial del Imperio lo muestra como el Héroe de Chiros, una figura idolatrada en el Segmentum Pacificus como un verdadero héroe popular, un hombre noble y altruista que lo había sacrificado todo para liberar a su pueblo. No obstante, aún quedan rastros de su verdadera conducta, ya que el Castellano Vauban de los Dragones Jouranos pudo descubrir durante su servicio como Capitán de las Fuerzas de Defensa Planetaria de Joura que en realidad era un hombre temerario y poco ortodoxo, propicio a jugar innecesariamente con las vidas de sus hombres y dotado de un ego rampante y de una vanidad colosal, rayana a la psicosis, y a pesar de todo seguía siendo admirable.

ArmamentoEditar

Jan van Yastobaal viste una armadura de caparazón y lleva un campo refractor, un ojo biónico con predictor de movimientos y la panacea Hrud. Va armado con una pistola automática, una pistola de plasma artesanal, armas digitales (láser y de agujas alucinógenas), una granada de disrupción y el espadón Yastobaal, una herencia familiar que los vástagos del clan aprenden a blandir desde niños.

NotasEditar

Jan van Yastobaal fue el primer Comerciante Independiente detallado en el trasfondo oficial, apareciendo en el reglamento Warhammer 40,000: Rogue Trader de 1ª Edición. Posteriormente, el personaje fue rescatado y desarrollado en el juego de especialista Inquisitor.

Trasfondo antiguo (1ª Edición)Editar

Jan van Yastobaal disfrutó de una exitosa carrera en el Administratum antes de alcanzar la posición suprema de Alto Señor de Terra. Fue la edad lo que finalmente lanzó a este guerrero incansable a la galaxia exterior, donde muy pronto ganó una reputación de ser particularmente hábil encontrando y saqueando mundos alienígenas.

Lleva una servoarmadura bajo un tabardo sin mangas, y su casco está moldeado como un cráneo con cuernos. También lleva un campo de estasis y un campo refractor, y su armamento incluye una pistola bólter, una pistola automática, una pistola láser, una espada de energía y tres armas digitales Jokaero (láser, lanzallamas y de agujas). Asimismo va equipado con un comunicador, un bioescáner, filtros nasales, gotas oculares fotocromáticas, un inyector de inmunizador, lentillas de infravisión, sustancias para el lanzaagujas Jokaero, un contador de radiación, un estimulante, un aplicador de sintepiel, tres sustentadores y disolvente para telarañas.

MiniaturaEditar

  • Inquisitor.

FuentesEditar

  •  Warhammer 40,000: Rogue Trader (1ª Edición).
  • White Dwarf nº 262 (Edición inglesa).
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