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Ignace Drastos ``el Estratega´´ es el actual Capitán de la Quinta Compañía de los Martillos de Wikia, conocido por sus dotes tácticas sin parangón en todo el Capítulo, por sus maniobras poco ortodoxas y por ser uno de los comandantes de artillería más eficaces de los Martillos de Wikia.

HistoriaEditar

"Coraje y astucia. Confiamos en nuestros bólteres, en nuestras espadas sierra y en nuestras armaduras, pero nuestras mejores armas son el coraje y la astucia que el Emperador ha otorgado a sus vástagos."

Capitán Ignace Drastos, extraído de Reflexiones sobre la senda de la guerra

Nacido de padres extramundanos en la Colmena Tartenis de la Federación de Colmenas del Norte, Ignace hizo frente a una vida de carencias y problemas continuos que acabó por afilar su determinación y astucia desde su más tierna infancia. Sus padres, sanabrianos, habían huido del sector Namether con la llegada del ¡Waaagh! Devoramundoz, y le pusieron como segundo nombre una abreviación del nombre del santo patrón de su sector, San Adrastos, para que éste lo protegiera y guiara.

El pequeño Ignace demostró desde una edad muy temprana una aguda inteligencia y una impresionante capacidad de adaptación, y no tardó en hacerse al crudo modo de vida de una ciudad colmena. Perseguido habitualmente por arbitradores y ciudadanos furibundos por igual debido a sus hurtos, Ignace fue reclutado por los Martillos de Wikia tras intentar (en vano) robarle la cartera al gigantesco desconocido que un día apareció en su barrio. Lord Eledan, que se había adentrado en Tartenis para buscar reclutas, vio un prometedor hermano de batalla en el harapiento y pecoso muchacho y se lo llevó consigo a la Fortaleza-Monasterio del Capítulo para hacer de él un digno Astartes del Emperador.

Ignace obtuvo unos resultados más que positivos en las pruebas de acceso, principalmente gracias a su estoicismo y a su pensamiento poco convencional, que le hacía capaz de ver cosas que los otros aspirantes no eran siquiera capaces de imaginar. Ingresó con éxito entre los neófitos del Capítulo, donde empezó a demostrar desde muy pronto un carisma y una capacidad de liderazgo naturales. Ignace ayudaba a sus compañeros en la medida de lo posible y actuaba como elemento de cohesión entre el grupo, aunque nunca pretendió ser ni un líder ni ningún otro equivalente.

A medida que Ignace recibía los implantes e iba convirtiéndose en un Astartes, los apotecarios advirtieron que la glándula de Betcher secretaba una sustancia fuera de lo común aparte de las habituales. El resultado no tardó en manifestarse: Ignace era incapaz de absorber y retener con tanta facilidad una cantidad de datos tan inmensa como sus hermanos. En su lugar, el joven neófito podía activar su glándula de Betcher sin entrar enteramente en un trance para que secretase esa sustancia desconocida, que aumentaba su capacidad de percepción en un 300% y le permitía procesar una ingente cantidad de datos sobre su entorno. Esta extraña capacidad contribuiría a convertirle más adelante en un genio táctico y un observador concienzudo e infalible, cualidades que aprendería a explotar al máximo con el paso de los años.

Drastos demostró una gran puntería y capacidad para el sigilo y el juego sucio durante su época como explorador, donde se labró una más que merecida fama como francotirador y emboscador, llegando en muchas ocasiones a ser él el que proponía las tácticas y estrategias a seguir. En el fragor de la batalla, era capaz de improvisar con mayor facilidad que sus hermanos, lo que sacó a su escuadra de varios apuros a lo largo de su estancia en la Décima.

Hacía uso de un rifle de francotirador y de una pistola bólter equipada con una mira láser, además de varios cuchillos de combate y una espada corta que llevaba repartidos por su correaje, una costumbre que no pudo olvidar de su vida en la subcolmena. Concienzudo y pragmático, se ganó la servoarmadura y una recomendación de honor después de sacar a su escuadra con vida del mundo letal de Salmena VI cuando su Land Speeder Tormenta fue derribado durante una misión de reconocimiento. Ignace eludió a los exploradores eldars mientras tendía trampas y emboscadas a las patrullas de guerreros especialistas, cortando caminos, dando señales de radio falsas y golpeando y retirándose antes de sufrir represalias. Ignace y su escuadra pasaron así dos días hasta que un destacamento de extracción comandado por Hel Vaal los sacó de las infernales junglas.

En la escuadra de devastadores Davlan, de la 5ª Compañía, Ignace fue un elemento de gran ayuda, usando su percepción sobrenatural para detectar a los objetivos más importantes e informar de ellos a sus hermanos de batalla más veteranos. Pese a esto, su época de devastador es la menos notable, ya que su capacidad táctica se desaprovechaba en las funciones de apoyo. Fue por esto por lo que fue rápidamente transferido a las escuadras tácticas tras una breve estancia de apenas media década en las escuadras de asalto. Destacó durante casi dos décadas como operador de auspex en la escuadra táctica Sica. 

Después de que el sargento de la escuadra pereciera en Carnorus peleando contra los mutantes alienígenas que infestaban el mundo muerto, Drastos fue elegido como líder de la unidad por sus hermanos, que lo tenían en alta estima y con los que guardaba una profunda amistad. Durante tres semanas estuvieron vagando por las catacumbas minerales de Carnorus, evitando a las hordas de abominaciones para conservar munición y tendiendo fugaces y letales emboscadas cuando no había más remedio. Finalmente lograron encontrar el Códice Atustii, que contenía valiosa información sobre la ubicación de varias reliquias arcanotecnológicas, razón por la cual los Martillos de Wikia lo habían buscado durante décadas. La huida de Carnorus fue digna de las sangrientas sagas de los Lobos Espaciales y las hazañas épicas que los Ultramarines narran en sus salones del Capítulo; solos frente a miles de xenos mutantes, Drastos y sus hombres se abrieron paso con bólter, hojas de combate y un coraje sin parangón hasta que la extracción llegó a su posición. 

A estas alturas, el genio táctico y el carisma de Igance ya eran conocidos en el Capítulo, y su ascenso a sargento fue prácticamente instantáneo. Sin embargo, antes de cumplir su primera misión como hermano-sargento, los Guardianes de la Muerte lo reclamaron. Poco se sabe de su período de servicio entre ellos, pero Drastos volvió de él endurecido y más curtido, con un nuevo arsenal de información proveniente de las inmensas bibliotecas de la Fortaleza de la Guardia en la que estuvo destacado. Fue por esta época por la que empezó a interesarse por la filosofía, haciéndose por su cuenta con tratados y obras de todo el Imperio y publicando comentarios, críticas e incluso sus propias obras filosóficas en Nyumba bajo el pseudónimo de Conte Tigheri. También empezó a realizar tratados y reflexiones sobre la táctica y la estrategia basados en su propia experiencia. 

Sin embargo, no sólo volvió con cicatrices y experiencia en su haber, sino que se trajo una reliquia de la Fortaleza de la Guardia, cedida en persona por el comandante de la estación por su servicio ejemplar. Carmesí, una formidable espada sierra, había pertenecido a Silas Torggo, de los Ángeles Sangrientos, y se la entregó a Drastos en un gesto de agradecimiento y amistad después de la extenuante y extremadamente peligrosa operación en Vyyvnis Tercia donde ambos hubieran perecido de no ser por su trabajo en equipo. Poco decorada para los estándares de los hijos de Sanguinius, Carmesí poseía una elaborada guarda de oro férrico sibelita y una empuñadura acabada en un aquila dorada, además de estar rematada por una cabeza de águila esculpida en la carcasa de ceramita. Los dientes, cada uno de ellos afilados hasta un nivel molecular y forjados con una forma que maximizaba los daños causados, eran capaces de penetrar armaduras y despedazar carne por igual, girando a una velocidad desorbitada gracias a su motor potenciado.

La 5ª Compañía lo recibió de vuelta con calidez y orgullo, exceptuando al Capitán Kialas y sus más allegados, que desconfiaban de la manera de proceder poco ortodoxa de Ignace. El genio táctico del Marine Espacial y su indiscutible popularidad entre los hermanos de batalla de la compañía fueron lo único que impidió que Kialas desoyera las opiniones y consejos estratégicos de Drastos. Su época como sargento transcurrió así, con tensas relaciones con el capitán de la Compañía y una división cada vez más obvia entre los partidarios de Kialas y los que apoyaban a Drastos.

Tras la muerte de Kialas, quien había ido perdiendo cada vez más apoyos por su arrogacia y su actitud independiente frente al Capítulo, Drastos fue ascendido de sargento a capitán a pesar de su joventud, convirtiéndose así en el comandante de la 5ª Compañía. Sin embargo, los Catafractos supervivientes, siempre fieles al difunto ex-capitán, desafiaron el mando de Ignace retándolo a un duelo. Drastos los derrotó a todos y cada uno de ellos, no sin esfuerzo ni estar al borde de la derrota en varias ocasiones, lo que sólo sirvió para afianzar más aún su liderazgo en la compañía y el respeto que sus hermanos sentían por él. 

Actualmente Ignace dirige a la 5ª Compañía hacia un nuevo camino, olvidándose de la arrogancia y la tradición estancada de Kialas y labrando un nuevo y respetable nombre para la Victrix. Por supuesto, continúa realizando tratados sobre táctica y estrategia y obras filosóficas. Sus debates sobre táctica con sus hermanos capitanes e incluso con los miembros de mayor rango de los Martillos de Wikia son famosos en todo el Capítulo.

Ignace Drastos, el AstartesEditar

"Los predicadores y la propaganda infravaloran y ridiculizan a los enemigos del Imperio. Craso error. Es esencial conocer al rival lo más profundamente posible, aprender a contrarrestar sus puntos fuertes y explotar sus debilidades. El Imperio hubiera extinguido ya a sus enemigos si los respetara y conociera."

Ignace Drastos, extraído de De la táctica, la filosofía y la ignorancia

Ignace es un individuo pragmático y poco dado a hablar sin necesidad, pero no se trata de alguien silencioso o retraído, pues su elocuencia es de sobra conocida por sus hermanos. Astuto, poco ortodoxo, estoico y carismático son adjetivos que pueden atribuírsele a la perfección, y algunos Martillos de Wikia le apodan "el Salvador de la Quinta", pues bajo su mando ésta ha prosperado más allá del estancamiento de Kialas y está recuperando el respeto y la simpatía del resto del Capítulo.

Sus debates con sus hermanos capitanes e incluso con los miembros de mayor rango de los Martillos de Wikia son famosos en todo el Capítulo, y tiene fama de un buen conversador, culto y respetuoso, pero también algo revolucionario en sus ideas.

Tiene una gran afición por aprender idiomas, y con frecuencia traduce sus obras a diversos dialectos y lenguas para publicarlos por todo el Sector Nyumba. No es extraño verle en las bibliotecas del Capítulo, y él en persona tiene una respetable biblioteca en su celda, con obras que van desde la filosofía y lo bélico hasta manuales de idiomas y novelas.

Hace gala de un humor ingenioso con habituales tintes negros, que desde siempre ha formado parte de él. Lo usa sabiamente tanto como para relajar situaciones incómodas o tensas como para mantener alta la moral de sus hombres en las filas del frente. Aunque no es dado a discursos enardecedores para inflamar el ánimo de las tropas, la simple y carismática autoridad de sus palabras es suficiente para que tales discursos no sean necesarios. 

Drastos es un luchador ejemplar, y gusta de medir sus habilidades con otros Martillos de Wikia, siempre en un ambiente amistoso y sencillo, sin extravagancias. 

Profesa una profunda fe al culto a San Adrastos, de carácter marcial, y como es costumbre entre sus seguidores porta una cinta roja de la cual pende una aquila dorada, en su caso, sobre la rodillera izquierda. 

Ignace Drastos, el guerreroEditar

"No puedes esperar que el enemigo actúe tal y como el Codex Astartes estipula. Es una fuente respetable y extremadamente útil de tácticas e información, pero es sólo eso; una guía. La experiencia y el conocimiento deben ser lo que moldee a un guerrero, y no un dogma inflexible."

Ignace Drastos, extraído de Pugna aeterna. Una guía para el guerrero imperial del Milenio de Pesadilla
En combate, Drastos es un maestro de la guerra psicológica y vocoelectrónica, y sus tácticas tienen un tinte eficiente y pragmático que las hacen características en el Capítulo.

Ya sea desde un strategium o en la primera línea, rodeado de cogitadores y transmisores o de vísceras y gritos de guerra, Drastos lidera a sus hombres con seguridad e implacable eficiencia, siendo feroz en los ataques e inquebrantable en las defensas. Es un guerrero despiadado, y su formidable habilidad de combate queda patente en todos y cada uno de sus movimientos y fintas, en cada disparo, en cada bloqueo y en cada ataque. Cree que un buen líder debe predicar con el ejemplo, y eso es exactamente lo que hace.

Porta una armadura artesanal basada en la servoarmadura MK III 'Ferrum', no excesivamente decorada, y equipada con un potente auspex y un sofisticado sistema de comunicaciones integrado en la gorguera ampliada de su peto, pues no suele emplear casco a menos que sea totalmente necesario, considerando que ésto, aunque poco práctico, merece la pena por la autoridad y confianza que otorga. Lo único que suele cubrir su cabeza es una capucha de tela ignífuga carmesí. La servoarmadura tiene un halo de hierro y un Signum personalizado integrados sobre la mochila generadora. 

Blande a Carmesí en combate, así como también una pistola de plasma y un bólter equipado con una mira láser y un lanzagranadas auxiliar integrado en el guardamanos, hecho a mano por el Tecnomarine Hayato Fukai, un regalo como muestra de amistad cuando Drastos ascendió a capitán. También hace uso de una gran cantidad de granadas de fragmentación, perforantes, cegadoras y de humo, para marcar posiciones con su lanzagranadas auxiliar.

Además de su armadura artesanal, Drastos se ganó tiempo ha los honores de exterminador, pudiendo así acceder a las imponentes armaduras tácticas dreadnought cuando la situación lo requiere. Su armadura de exterminador, entregada por el Arsenal sólo cuando la situación lo requiere y sólo para la misión en cuestión, es modificada con la heráldica de capitán y ciertos adornos para distinguirle en el campo de batalla, siendo uno de esos ornamentos una capa de tejido ignífugo. También se le acopla un aro de hierro a la armadura de exterminador, y un sistema de puntería  y telemetría mejorado, enlazado a las comunicaciones de Drastos para poder transmitir los datos a sus hombres, a falta de su signum, que no es tolerado por los espíritus máquina de las armaduras de exterminador. Cuando lucha con la armadura de exterminador, Drastos hace uso de un bólter de asalto de precisión, una obra de arte mecánica, y un martillo de energía, regalo de un capitán de los Salamandras como agradecimiento por sacar a su Compañía con vida de la Trampa de Arestes. Este martillo posee una sólida cabeza rematada en un alargado pico que se extiende hacia atrás. De vez en cuando, Drastos utiliza también este martillo cuando acude al combate con su servoarmadura.

Suele incluir entre sus fuerzas al Rhino de mando modelo Damocles de la Compañía y a un escuadrón de artillería Whirlwind para contar con apoyo artillero inmediato, y es probablemente el capitán de los Martillos de Wikia que emplea con mayor frecuencia a los interceptores Stormhawk , que usa en sus tácticas con gran precisión y habilidad, aprovechando al máximo la versatilidad y agilidad sin parangón de estas aeronaves.

Conquista de HrokeeEditar

Ubicado en el Sector Calixis, Hrokee era la capital de un pequeño imperio alienígena que había sido objeto de una cruzada a fin de conquistarlo en el nombre del Dios-Emperador de la Humanidad y colonizar sus mundos para el Imperio. La cruzada había durado casi una década, y las fuerzas de la Guardia Imperial habían ido conquistando un mundo tras otro hasta que, ya desgastadas por los años de luchas, chocaron contra las fuertes defensas de Hrokee.

Los hrokees, una raza de humanoides con rasgos caninos y reptilianos, eran criaturas valerosas y físicamente más fuertes y grandes que un ser humano, y contaban con una tecnología relativamente avanzada. Tenían armas láser, una flota respetable que le costó numerosos disgustos a la Armada Imperial y un ingente número de tropas terrestres, entre los que se contaban andadores acorazados y tanques rodantes armados con repetidores láser. Lo que carecían de tecnología respecto a las fuerzas imperiales lo compensaban con su fortaleza física y con una determinación absoluta e inquebrantable de defender su mundo hasta el último aliento.

La gastada pero veterana fuerza de asalto de la Guardia Imperial estableció un asedio que se preveía largo y sangriento, y tanto atacantes como defensores sabían que iban a luchar hasta el amargo final. Sin embargo, a pesar de tratarse de una fuerza curtida y endurecida por la cruzada, las tropas imperiales estaban en una clara desventaja numérica, y no podían asediar demasiadas fortalezas hrokees a la vez sin extenderse demasiado, lo que alargaba las rutas de abastecimiento y hacía más difíciles los asedios. Además, las patrullas aéreas y los emboscadores xenos acechaban a los convoyes de suministros y refuerzos, lo que llevó a los guardias imperiales a sufrir escasez de recursos tanto materiales como humanos en muchos frentes.

El tercer año del asedio, sin embargo, la Golpe Letal apareció en el sistema con la mayor parte de la Quinta Compañía de los Martillos de Wikia, bajo el mando del recién ascendido Ignace Drastos. Siguiendo la pista de una importante fuente de información sobre la Herejía de Horus y los años posteriores a ella, la Compañía descendió sobre Hrokee. Consciente de que las ciudades-fortalezas hrokees eran imponentes objetivos, Drastos había llevado consigo un número considerable de Vindicators y Whirlwinds, además de un pequeño contingente de Tecnomarines al cargo del cual estaba Hayato Fukai.

En lugar de desperdigar sus fuerzas y líneas de suministro por varios frentes a la vez, Drastos optó por apoyar a la Guardia Imperial fortaleza por fortaleza, empezando por las más cercanas a su zona de despliegue. Destinó además varios escuadrones de cañoneras Stormtalon y Stormraven para detectar y dar caza a las fuerzas de emboscada xenos que acosaban las líneas de aprovisionamiento de la Guardia Imperial. Las patrullas áereas no tardaron en demostrar su eficacia, y la cantidad y fuerza de las incursiones a los convoyes imperiales disminuyeron notablemente. 

En los dos meses siguientes, su formación de Land Raiders Ares y Vindicators logró destrozar las defensas de media docena de fortalezas, apoyada por las andanadas de los Whirlwinds. Fue entonces cuando la Quinta Compañía llegó a la ciudad-fortaleza que los hrokees conocían como El-hrok'aard en su lengua natal, y que había destrozado a todas las fuerzas imperiales que la habían atacado hasta el momento. El secreto de su inexpugnabilidad aún no había sido desvelado, así que Drastos no se tomaba aquello a la ligera. Había pensado largo y tendido sobre aquello, y ninguna opción le gustaba lo más mínimo. Finalmente optó por poner las defensas de El-hrok'aard a prueba con las baterías de misiles de sus Whirlwinds, sin acercarse más de la cuenta.

Llevó a sus dos escuadrones de artillería a algo menos de un kilómetro de los muros de la fortaleza, ocultos en unos cráteres y protegidos por peñascos y lanzó una andanada masiva de misiles sobre sus puertas. Las gigantescas hojas de grueso metal oscuro temblaron, y humeantes trozos de petreacero se desprendieron de ellas, dejando grandes heridas en las puertas. Antes de ordenar la siguiente andanada, El-hrok'aard empezó a refulgir con un crepitante brillo azulado. Pensando que se trataba de un escudo, Drastos ordenó que se mantuviera un fuego sostenido, al que más tarde se unirían las baterías de la Guardia Imperial. 

Pero no era un escudo.

Una infernal tormenta de energía temblante vidrió metro por metro la tierra que separaba a las posiciones de los Martillos de la fortaleza, avanzando a una velocidad demencial. Los Whirlwinds se retiraron todo lo rápido que pudieron, pero resultaron alcanzados por la tormenta de muerte y fueron sacudidos y casi volatilizados hasta que la locura relampagueante se detuvo y desapareció tan rápido como había aparecido.

Sin perder tiempo, Drastos reunió a todas las cañoneras Stormraven que pudo y las envió hacia los tanques de artillería humeantes y semi-vidriados, confiando en la velocidad y agilidad de las aeronaves para salvarse de la tormenta artificial. No obstante, su cautela no fue necesaria. Las cañoneras se llevaron los Whirlwinds valiéndose de enormes imanes industriales que llevaban acoplados en la parte trasera y los devolvieron a las líneas imperiales, donde los tecnomarines iniciaron de inmediato los ritos necesarios para salvar los vehículos. Los tripulantes no habían tenido tanta suerte, y la mayoría estaban malheridos o muertos, con los órganos literalmente carbonizados. 

En vista de que se había quedado sin artillería de largo alcance y de que la fortaleza poseía una capacidad defensiva apabullante, Drastos ordenó una retirada inmediata a una posición más lejana y que tanto sus hombres como los guardias imperiales estuvieran preparados y construyesen defensas. Sirviéndose de su intelecto, su capacidad de observación y de los conocimientos y la experiencia que tenía, llegó a la conclusión de que aquel terrible arma exigía una cantidad brutal de energía, y que después de su uso requería de un tiempo para recargarse. Muchas de las defensas de El-hrok'aard también tenían que reiniciarse después de que la Tormenta (como muchos de los guardias imperiales habían empezado a llamar a aquella devastadora arma) fuera disparada.

Después de esto, Drastos pasó toda la noche con los tecnomarines, realizando el diseño de un misil que pretendía emplear para doblegar la fortaleza. Uniendo su mente a los conocimientos de los tecnomarines, surgió el Victrix 5, un proyectil de racimo cuyo misil principal se trataba de una cabeza perforante con núcleo de fusión, siendo los otros misiles versiones más pequeñas de éste. Un sencillo cogitador en el proyectil estaba programado para mantener los proyectiles menores en coherencia con el principal, pudiendo adoptar una serie de formaciones dependiendo de la situación y el objetivo. Concebido como un arma de asedio para derribar muros y otros objetivos densos, el Victrix 5 fue adaptado a partir de los misiles Arpón Celestial del Hunter, desechándose el sofisticado sistema de guía por uno de control remoto mucho más sencillo y adecuado para su tarea. Debido a la pérdida de los Whirlwinds, los Hunters fueron las nuevas armas de asedio a larga distancia de Drastos, una adaptación de campo que demostró ser extremadamente eficaz y que se emplearía incontables veces en los conflictos posteriores. 

Cuando se hubo fabricado suficientes misiles, Drastos dio a cada Hunter unas coordenadas determinadas, correspondientes cada una a una parte concreta del muro frontal que rodeaba la puerta de El-hrok'aard y que los tecnomarines habían calculado para maximizar los daños estructurales. Coordinó los disparos de los Hunters, disparando los nuevos Victrix 5 desde casi dos kilómetros del objetivo. El resultado fue el esperado, y cada misil impactó en el punto indicado. Los proyectiles desplegaron las cargas menores y perforaron el muro antes de estallar al unísono. La disposición de los misiles y el despliegue de sus proyectiles estaban pensados para encadenar las explosiones cubriendo un amplío área sin estar demasiado juntas, desestabilizando el muro. La puerta cayó junto a gran parte del muro frontal, que se desmoronó tras los primeros derrumbamientos. 

Desde el puesto de mando, Drastos sonreía. 

Los siguientes acontecimientos de la batalla están recogidos en las memorias de Ignace Drastos:

"Excelente, capitán, las puertas han caído...y casi todo el muro frontal", dijo el hermano Kaledor tras lanzar un grito de victoria. "No obstante, aún tienen la Tormenta."

Miré a Adrius con una sonrisa, disfrutando del momento. Él me miró sin comprender y se encogió de hombros. "¿Y bien, capitán?", dijo. Yo bajé los magnoculares, pero sin apartar la vista de la condenada fortaleza, que despedía grandes columnas de humo y polvo mientras sus sirenas atronaban.

"Me parece que los transportes de los prisioneros hrokees han sufrido un desafortunado incidente, ¿no es cierto, Kaledor?"

"No, capitán. De hecho los tenemos a buen recaudo, en..."

"Sólo ha habido tres supervivientes, Adrius. Debe de habérsete olvidado."

Adrius se quedó callado unos segundos, mirándome fijamente a mí primero y después a las celdas de los hrokees, guardadas por los hombres del coronel Taas. Abrió la boca y la cerró de inmediato.

"No estará pensando en..."

Sonreí de nuevo y contacté con Taas para que lanzara salvas de obuses de humo hacia El-hrok'aard. Pese a su confusión, actuó rápidamente, y sus piezas de artillería empezaron a atronar.

"El Inquisidor Xiver va a estar muy disgustado"
, comentó Adrius con una amplia sonrisa tras comprender mi plan. "Quería a los hrokees para experimentar y..."

"Pobres desgraciados. Bombardeados por sus propios cañones"
, le corté. Aquello le arrancó una feroz carcajada. "Suelta a los perros."

Con un asentimiento, Adrius se dirigió hacia las celdas de los alienígenas, ordenando a gritos a todo el mundo que se preparara.'"

De las memorias de Ignace Drastos

Antes de que los prisioneros corrieran hacia la fortaleza en busca de la ayuda de sus compatriotas, ignorando el plan de Drastos, el capitán de la quinta Compañía ya había enviado un mensaje falso cuya encriptación estaba configurada para desaparecer al primer intento de ser descrifrada. En él decía que iban a atacar de inmediato la fortaleza con un ataque frontal aprovechando la caída del muro. Sabedor de que los hrokees tenían unos impresionantes programas de traducción e intercepción de comunicaciones, Drastos embarcó en su Razorback y ordenó a sus hombres que se establecieran en dos formaciones; una punta de lanza formada por los Land Raider Ares y los Vindicators, y otra inmediatamente detrás integrada por los transportes y los Predators, seguidos de los hombres del coronel Taas.

Su plan no tardó en surtir efecto.

Confundiendo a los prisioneros con los atacantes imperiales, pues era imposible identificarlos bajo el espeso humo, los defensores de El-hrok'aard dispararon la Tormenta. Las luces de la fortaleza parpadearon y se apagaron cuando la lluvia de relámpagos y remolinos de energía fue lanzada, devorando sin piedad a los xenos que corrían hacia el amparo de las murallas. Mientras el humo se despejaba y el olor a ozono flotaba por el aire, los aullidos de dolor y rabia de los hrokees al darse cuenta de lo que acababan de hacer eclipsó incluso al rugido de los motores de los Martillos de Wikia cuando sus vehículos cargaron hacia la indefensa El-hrok'aard, con sus defensas reiniciándose y la Tormenta aún en proceso de recarga.

La resistencia xenos fue brutal y tenaz, pero la batalla acabó terminando a las tres horas, alzándose los imperiales con la victoria. Los Martillos de Wikia no encontraron en El-hrok'aard lo que buscaban, pero descubrieron con gran asombro que la Tormenta no era sino un dispositivo imperial de la Gran Cruzada, probablemente anterior. Drastos se llevó el artefacto al Sello para que los tecnomarines lo estudiaran antes de decir nada al Adeptus Mechanicus.

Por otro lado, apenas dos semanas después, encontraron el artefacto en otra fortaleza. No era más que un desvencijado libro en un cofre de estasis. Sin embargo, cuando los bibliotecarios lo examinaron descubrieron que se trataba del registro personal de uno de los Legionarios de los Salamandras, que contenía valiosa información de multitud de acontecimientos menores de la Herejía de Horus. 

Actualmente el manuscrito se encuentra a buen recaudo en el Sello, y la campaña de Hrokee sirvió para demostrar la valía y la capacidad táctica de Drastos, además de ser el origen de los misiles Victrix 5, una de las piezas de asedio más eficaces del Capítulo.

Frases célebresEditar

  • "¿Ignace Drastos? Ignace Trastos diría yo. No sé qué afición tiene a improvisar en lugar de limitarse a usar el material del Arsenal, como debería ser. Pero no hay mal que por bien no venga; al menos gracias a sus manías tenemos los Victrix-5."
Hayato Fukai, sobre Ignace Drastos.
  • "Créeme, Adrius, cuando te digo que cada vez comprendo menos a nuestros hermanos de otros Capítulos. Orgulloso de su Compañía como un niño con un juguete nuevo, el capitán Tratton insistía en un ataque frontal con abundante apoyo blindado. Parece ser que no comprende lo que es una fortaleza con baterías de 150mm. Él mismo, oye, su ofensiva, sus bajas."
Ignace Drastos, en una conversación informal con Adrius Kaledor.
  • "¿Qué problema hay, Xamun? Hemos liberado el mundo y no hay un condenado orko en toda la superficie de este lugar. Qué falta de decoro ni qué infiernos, capellán. Ayúdame con la hombrera, Roy, ¿Quieres?. No, hermano capellán, no pienso considerarlo más tiempo. Llevo meses encerrado en la servoarmadura, sin darme un condenado baño, y ante nosotros se extiende un océano que cubre todo el planeta. ¡Venga, hermanos! ¡El primero en llegar al océano se lleva las raciones del último que llegue!"
Ignace Drastos, tras la liberación de Sideria V, mundo oceánico.
  • "Y ahí estaba el hermano capitán, metiendo la mano en el motor del Furia para echarse el cabello hacia atrás con el aceite de motor. Es un individuo...excéntrico."
Tecnomarine Tertiarius Xos Garabian, sobre el capitán Ignace Drastos.
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