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"Había oído hablar del frío amargo, pero ruego al Emperador no volver a sentirlo nunca más. Era mordaz, atenazador y realmente sabía amargo en la punta de la lengua. Todas mis articulaciones se quejaban y rechinaban. Tenías las manos y la mente entumecidas. Realmente espantoso."
Gregor Eisenhorn, Inquisidor de la Ordo Xenos


Hubris (que significa Arrogancia) es un planeta del Subsector Helicano, del Sector Scarus, en el Segmentum Obscurus. Recibió dicho nombre porque después de pasar sesenta años estándar para llegar al planeta a bordo de la flota de arcas, los colonos originales habían descubierto que las investigaciones eran incorrectas. En lugar de tener una órbita regular, el mundo que habían elegido estaba sometido a estas pautas extremas de oscuridad y luz. De todos modos se habían establecido, adoptando los métodos criogeneracionales que habían traido aquí como parte de su cultura. Se conoce el desmedido orgullo de sus colonos que fundaron una sociedad allí a pesar de las severas condiciones climáticas. El planeta está gobernado por unos jerarcas.

El planeta se encuentra encerrado en una órbita elíptica en torno a su sol que hace que esté cubierto de hielo durante 11 de los 29 meses del año lunar. Dicho periodo se conoce como Letargo, donde el planeta entero permanecía en una noche permanente invernal al quedar su sol muy distante y donde el frío era peligroso, ya que cortaba como una espada y donde los ojos lloraban por el frío y las lágrimas se congelaban en las pestañas y las mejillas. Los copos flotantes de escarcha flotaban en la oscuridad. La mayoría de la población (de hecho, un 99% de ella) se somete a estasis criogénica en las Catacumbas Letárgicas, esperando el Deshielo. El comercio estaba muerto, el mundo estaba apagado.

El Deshielo es la estación intermedia entre Letargo y Vital. Es un periodo de festividades y actividad diseñado para ayudar a superar los efectos secundarios del criosueño. Cuando llegaba el Deshielo, Hubris giraría otra vez en el cálido abrazo de su estrella. Durante ese período el sol de Hubris se convertía en un globo ardiente, cuando durante el Letargo era apenas un borrón luminoso.

La estación conocida como Vital es el tiempo activo estándar del planeta.

Imperio planeta hubris capsulas hibernacion

Cámaras criogénicas de Hubris

Durante el Letargo, sus habitantes se movían por el gélido planeta con trineos, vehiculos color óxido en forma de flecha, de veinte metros de largo montado sobre esquís y orugas. A pesar de las lámparas, el paisaje era negro e impenetrable. Las cabinas estaban iluminadas solo por la luz ámbar del panel de control del vehículo. Los orificios de ventilación, ocultos en los asientos de cuero, insuflaban aire caliente que olía a cerrado.

El amarillo es su color sagrado. La religión local es un culto solar, que representa al Emperador como el Sol. Aquí es muy comprensible por razones obvias.

Los hubricenses más acaudalados tenían palacios de invierno en la periferia occidental de la Cúpula del Sol. Las clases nobles "disfrutaban tanto de la luz como de la oscuridad", como si fuera un concesión. Miraban hacia adentro, a la cúpula iliuminada, y tenían postigos que podían abrirse para contemplar el panorama oscuro del desierto invernal. Según los entendidos, se trataba de algo espiritual.

HistoriaEditar

Fundado en un momento desconocido de la historia, los colonos que originalmente llegaron al planeta habían usado técnicas y métodos de hibernación criogénica para sobrevivir a los setenta años de viaje. Sin embargo, tras llegar al sistema se encontraron, para su desgracia, que habían cometido un error al valorar la situación en la que se encontraba el planeta: en lugar de tener una órbita regular y unas estaciones normales, los colonos hallaron un mundo que pasaba gran parte de su tiempo enterrado por el hielo. A pesar de ello, los colonos decidieron hacer del planeta su hogar.

El LetargoEditar

Custodios Hubris

Los Custodios de Hubris durante el Letargo

"No me extraña que anden tan alterados. Luz extrema, oscuridad extrema, mentes extremas. Sus relojes biológicos y sus biorritmos deben de estar desquiciados."
Midas Betancore. Séquito inquisitorial de Gregor Eisenhorn


Para poder sobrevivir, los colonos extrajeron las enormes cámaras criogénicas que habían estado usando durante su largo viaje y las instalaron en el planeta. Mientras el planeta se encontraba cubierto por el hielo, la población dormía en sus cámaras individuales durante el Letargo. Cuando era el momento de despertarse, una guardia de honor de crioingenieros experimentados esparaban para liberarlos, para irrigar sus órganos con biofluidos térmicos ni para inyectar estimulantes o masajear las extremidades paralizadas.

240.M41 Fue en Hubris donde el Inquisidor Gregor Eisenhorn acabó con el hereje Murdin Eyclone, quien estaba intentando la resurrección física del infame Pontius Glaw mediante el asesinato masivo de los criodurmientes. Gracias a los esfuerzos de Eyclone, doce mil ciento cuarenta y dos miembros de la clase dirigente del planeta despertaban antes de tiempo a la cruda estación del Letargo y no contaban para ello con la supervisión médica necesria. Dicho acontecimiento fue el comienzo de la cadena de acontecimientos que causó la caída de Eisenhorn en la senda de los Radicales. Después de los asesinatos masivos el dirigente que estuvo al mando era el Alto Custodio Nissemay Carpel, quien hubo de despertar prematuramente de su letargo a algunos de sus ciudadanos de noble cuna.

Organizaciones de renombreEditar

Los Custodios. Editar

Los únicos signos de vida eran los Custodios, con sus garrotes o bastones luminosos fosforescentes y sus trajes térmicos. Estos trajes eran ceñidos, con calefacción interna y vendas de material aislante para el mal tiempo. Los Custodios eran los encargados de vigilar los precintos de las tumbas de hibernación con sus visores antiescarcha, donde el aire caliente circulaba bajo la máscara de plástico.

Los oficiales de alto rango del Comité de Custodios de los Durmientes llevan un adornado traje térmico ceremonial de color amarillo estridente. Tanto los trajes amarillos como los bastones luminosos que llevaban los custodios simbolizan la vuelta del sol, y por tanto, y por tanto el calor y la luz. 

Los Custodios vivían en la Cúpula del Sol. Dicha luz solar artificial era bastante potente, lo que llevó al sabio Uber Aemos a especular que era así para compensar el sentimiento de noche perpetua que los ciudadanos sufrirían de no ser así.

Durante los eventos que sucedieron en 240.M41 el Alto Custodio, máximo representante en el Comité de Custodios era Nissemay Carpel.

Lugares notoriosEditar

Imperio planeta hubris cupula del sol

Cúpula del Sol de Hubris

"Una sobrerreacción típica. Tienen once meses de oscuridad absoluta, por eso iluminan su hábitat de una manera desmesurada."
Gregor Eisenhorn. Inquisidor de la Ordo Xenos


  • Cúpula del Sol: Un hábitat brillantemente iluminado por una esfera de plasma que simula la luz solar. Durante el Letargo, mientras el 99% de la población hiberna, hay un lugar que permanece activo. Los Custodios y tecnomagos resisten la larga y cruda oscuridad en un lugar llamado la Cúpula del Sol. A cincuenta kilómetros de la gran extensión de las Llanuras Letárgicas donde hay filas y filas de tumbas de hibernación, la Cúpula del Sol se eleva como una oscura ampolla gris en medio de la noche permanente. Allí viven cincuenta y nueve mil personas, una pequeña ciudad comparada con las grandes urbes que dormitan por debajo de la línea del horizonte esperando que el Deshielo les devuelva a sus habitantes. Unas pequeñas luces rojas de señalización parpadeaban sobre la superficie de la cúpula y dos de los mástiles colocados sobre la cúspide. Cuando se acercaban naves, una ancha compuerta se abría en un lado de la cúpula. La luz que salía del interior era casi insoportable de tan brillante. La superficie interior de la gran cúpula estaba cubierta de espejos. Un globo solar de efecto plasma hacía brillar el techo de la cúpula, bañando la ciudad con su ardiente luz blanca. La propia ciudad que se extendía debajo de nosotros parecía de cristal. Poseía una plataforma de metal de veinte hectáreas desde donde se dominaba la ciudad. La superficie de la plataforma parecía casi blanca por el resplandor que reflejaba. Unos pesados servidores monotarea salieron rodando y remolcaban las naves hasta un silo de aterrizaje apartado de la plataforma principal donde servidores mecánicos acudían a repostar combustible e iniciar las tareas fundamentales de mantenimiento. La mayor parte de las naves que habían ahí eran naves locales, transatmosféricas. Algunas eran para el uso de los Custodios, otras simplemente están amarradas para pasar el Letargo. De vez en cuando llegaba algunas naves comerciales o algún cúter privado. Siempre era mediodía en la Cúpula del Sol. Desde la superestructura de aterrizaje se podía bajar mediante ascensores de jaula, siempre escoltados por Custodios. Éstos siempre llevaban sus bastones encendidos a pesar de la implacable luz blanca que los rodeaba. Las plataformas de aterrizaje eran de un seco rocacemento de roca. Para viajes por la Cúpula del Sol por parte del Administratum se hacen con limusina abierta. Estas limusinas eran aparatos enormes lleno de cromados con gallardetes que llevaban el escudo de Hubris ondeando sobre la capota. En el interior habían cuatro filas de asientos tapizados de cuero detrás de la cabina del piloto situada en el centro. Las limusinas circulaban sobre ocho gruesas ruedas. Los bulevares eran anchos y estaban brillantemente iluminados. A ambos lados había edificios con fachadas de cristal que miraban al centelleante globo solar de plasma que se veía en lo alto, como flores que buscan la luz. A lo largo de todas las calles, cada treinta metros, había lámparas químicas sobre postes ornamentados empeñados en añadir su propia luz al brillo generalizado. Durante el Letargo el tráfico era escaso, y había a lo sumo unos cuantos miles de peatones en las calles. La mayoría llevaban trajes de seda amarillas y que habían guirnaldas de flores amarillas decorando todos los pies de las farolas. La luz y el calor implacables de la Cúpula del Sol deshelaban nuestros cuerpos atenazados por el frío.
  • Sala de los Custodios. Ubicada en la Cúpula del Sol, era una torre de cristal cerca del centro de la ciudad y tenía un disco solar en el que estaba insertada el águila de dos cabezas en sus caras superiores. Al acceder se pasaba por debajo de un pórtico de cristal. La sala principal estaba llena de gente, todos Custodios vestidos con sus trajes amarillos, algunos funcionarios locales y tecnomagos, y algunos administrativos y servidores. La propia sala tenía las proporciones de una capilla imperial, pero era de vitrales amarillos sobre una estructura negra de hierro forjado. La atmósfera estaba bañada de una luz dorada que se filtraba por el cristal. El suelo estaba cubierto por una enorme alfombra negra con un disco solar tejido en el centro. El lugar estaba lleno de escoltas, quienes anunciaban las visitas a través de un amplificador. Los vitrales estaban fabricados con tintes de silicato. Los soportes son de estilo gótico imperial temprano. La recámara lateral, sala privada del Alto Custodio NIssemay Carpel, los cristales de la habitación se tintaban para disminuir el nivel de luz a límites razonables (para los ultramundanos). 
  • Capilla local de la Eclesiarquía y varios edificios cedidos al Administratum Imperial. Ubicados en la Cúpula del Sol, resultaba curioso que estuvieran construidos totalmente de piedra negra y casi no tuvieran ventanas. Era evidente que esos siervos imperiales destinados aquí tenían muy poca afición a la luz permanente.
  • Mortuorio Uno del Arbites. Ubicada en la Cúpula del Sol, allí se guardaban aquellos que morían para que fueran inspeccionados por un técnico forense del Administratum. Bajo el mortuorio había un depósito de cadáveres, en el que yacían los cadáveres sobre bases de piedra en la atmósfera helada. En aquellos sótanos, el aire tenía una tonalidad azul y fría, y la escarcha cubría los recirculadores por los que se insuflaba aire bajo cero directamente desde el desierto de hielo que rodeaba a la Cúpula del Sol. Una escalera de caracol conducía hacia la fría bóveda.
  • Cuartel General del Arbites. Ubicada en la Cúpula del Sol, la sede de los Arbites era austera. La sala de interrogatorios consistía en un recinto de piedra desnuda.
  • Taberna pública. Estaba directamente debajo de la Cúpula del Sol. La comida estaba agria, recompuesta de consumibles deshidratados y congelados, pero al menos estaba caliente. Unas fuentes proyectaban muros de agua por los bordes de la taberna, de modo que la luz del globo solar producía arco iris entre las mesas y los pasillos.
  • Vista a Deshielo. Situado en el lado oeste de la Cúpula del Sol, una zona de renta alta. Coto privado de la aristocracia de Hubris. Una terraza de lujosas viviendas de cristal y rocacemento construidas siguiendo la curva de la propia cúpula. Habían dispuestos jardines aterrazados con helechos y palmeras. Habían plataformas de aterrizaje de ocho pisos de altura. Las viviendas estabas dispuestas en una ancha plataforma curva. Las viviendas estaban separadas por vallas divisorias y de enrejados de plantas trepadoras.
  • Vista a Deshielo 12011. Esta lujosa vivienda estaba situada en Vista a Deshielo. Tenía la fachada de cristal y anchas puertas deslizantes de espejo. Tenía un sistema de seguridad con nueve cañones láser para pulverizar cualquier intruso. La terraza era de basalto. Tenía una gran ventana panorámica, cuyo vidrio era de armaplex, es decir blindado. Las llaves de esta vivienda las tenía en sus efectos personales el hereje Murdin Eyclone. El exterior disponía de arbustos y árboles enanos que crecían en macetas, macizos de flores. En la terraza había la antena de telecomunicaciones. Había un balcón en el segundo nivel. El segundo nivel correspondía a los dormitorios. Las habitaciones tenían cortinas de gasa. En los dormitorios principales hacía un calor excesivo. Estaba decorada en terciopelo rojo y de unos altavoces ocultos salía una agradable música ambiental. Los dormitorios tenían un aparador dorado, sobre el que había un aparato de comunicación portátil. Una escalera en espiral llevaba a un amplio vestíbulo en dos niveles. En la pared opuesta a las estancias había una ancha persiana segmentada. Al abrirla, permitía tener una vista del desierto helado que se extendía más allá de la cúpula. En el interior había costosos muebles y accesorios decorativos, que acabaron destrozados por el combate que hubo en su interior. Aquí Eisenhorn se encontró por primera vez a Alizebeth Bequin. La casa estaba a nombre de un comerciante llamado Namber Wylk, que murió al enfrentarse a Eisenhorn. La vivienda quedó parcialmente destruida por cargas explosivas.
  • Catacumbas Letárgicas. Excavaciones subterráneas tenebrosas de basalto y ceramita, donde dormían los grandes de Hubris, soñando en tristes catacumbas de hielo. El aire allí era gélido. Las tumbas de los durmientes habitantes de Hubris estaban cubiertas de escarcha y una capa de hielo tapaba la tierra sin relieve.
  • Procesional Dos-Doce. Una de las Catacumbas Letárgicas en deshielo. El aire en las catacumbas es gélido. Allí se encontraban durmientes de Hubris esperando el ciclo del Deshielo. El Procesional Dos-Doce era una tumba de hibernación situada en el extremo occidental de la gran Avenida Imperial. Albergaba a doce mil ciento cuarenta y dos miembros de la élite gobernante de Hubris. Sus escalones negros recubiertos de escarcha. El complejo disponía de terrazas inferiores. Allí vigilaban los custodios de la catacumba. La entrada sur de las tumbas estaban abiertas y del interior salían rayos de luz dorada. La sala era estrecha y alta, iluminada por brillantes globos químicos. La escarcha ya había penetrado y empezaba a extenderse por el basalto pulido de las paredes. A cada lado se abría un pasillo que daba paso a los pabellones y galerías de hibernación, en todas direcciones se veían filas y filas de literas de hielo que llebaban las lisas cámaras de basalto. Era como entrar en el mayor depósito de cadáveres del Imperio. Los habitantes permanecían en literas de hielo. Por el suelo discurrían las tuberías de refrigeración de plástico. En el 240.M41 miles de almas despertaron prematuramente acabando en una muerte espantosa, provocada por el hereje Murdin Eyclone. En la sala de control se podía desactivar los cierres de las literas de hielo. Un pasillo atravesaba las profundidades del ala oeste del Procesional. Una empinada escalera de caracol atravesaba el edificio. Los globos químicos suspendidos de los soportes de las paredes iluminaban el camino. En el nivel ocho se podía oír el ruido de máquinas industriales y pesadas. La siguiente galería se accedía a una compuerta lateral de acceso hecha de adamita gris bruñida con unas runas grabadas que la identificaban como la entrada a los principales generadores criogénicos. A través de ella salían humo y ruidos. La cámara del criogenerador era enorme y el techo llegaba hasta la cúspide de la pirámide del Procesional Dos-Doce. El ensordecedor equipo que contenía era antiguo y de grandes proporciones. Los criogeneradores controlaban las tumbas de hibernación de Hubris. Habían sido concebidas en un principio para equipar la flota de arcas que había transportado a los primeros colonos a este mundo. Estos criogeneradores habían sido separados y recuperados de las arcas gigantes a su llegada, y las tumbas de piedra se habían levantado en torno a ellos. Una hermandad de tecnomagos, descendientes de los ingenieros de la flota de arcas habían mantenido en funcionamiento los criogeneradores durante miles de años. El criogenerador tenía sesenta metros de altura y estaba hecho de hierro forjado y cobre pintados con pintura al plomo rojo mate. Hacia arriba tenía ramificaciones en forma de conductos e intercambiadores de calor que se entrelazaban con los orificios de aireación del techo. El aire caliente de la sala vibraba con el ruido que hacían al funcionar. La atmósfera estaba cargada de humo y vapor. Habían escotillas de inspección abiertas. La pintura roja estaba marcada y desconchada en los bordes, donde se habían introducido las palancas, y cientos de años de unguentos sagrados y sellos mágicos leximecánicos aplicados y atendidos por los tecnomagos se habían roto. Se podían ver hileras de células de bobinas de cobre, bastidores vibrantes humedecidos con lubricante negro, centrales de conexiones eléctricas aisladas y rezumantes tuberías de hierro. Unas pinzas de extremos de metal serrados habían sido colocados en algunas de las células, y los cables que salían de dichas pinzas conectaban con un módulo pequeño y evidentemente nuevo de ceramita sujeto en el interior del marco de la compuerta. El visor digital rúnico del módulo parpadeaba con luz ambarina. De ahí se podía subir por una escala metálica hasta una plataforma elevada de rejilla. Allí se encontraba un arcón rectangular de aproximadamente un metro y medio en su borde más largo. Se apoyaba sobre cuatro pies que imitaban garras y tenía a ambos lados unas asas para transportarla. De la tapa abierta salían docenas de cables conductores que la conectaban a las entrañas del criogenerador electromecánico. En su interior habían tableros de circuitos y complejos elementos metálicos conectados por haces de cables. Había un espacio, un hueco almohadillado en el corazón del arcón, preparado para recibir algo del tamaño de un puño cerrado. Habían cables sueltos y enchufes adheridos con cinta y listos para ser conectados. En la parte alta se disponían las catacumbas superiores que salían a una plataforma superior de aterrizaje enclavada en el lado izquierdo del Procesional Dos-Doce. Allí el viento soplaba con fuerza. Los Custodios tenían reservada esa plataforma de aterrizaje para vuelos de emergencia. Lo que Murdin Eyclone se había llevado era un codificador de diseño singular, un procesador en serie, de disposición similar a las unidades de impulso mental usadas por el venerado Adeptus Mechanicus para gobernar la conexióne entre el cerebro humano y el dios-máquina. Posiblemente se tratase de tecnología ilícita o algo derivado de aparatos que les hayan sido robados.
  • Punta Tumba. Allí se disponía un campo de aterrizaje de pistas cruciformes, para las naves que entraban en Hubris.
  • Cúpula oriental Siete. Allí estaban las granjas hidropónicas donde se producían de forma masiva las flores de color amarillo utilizadas en su culto solar Imperial por todo el planeta.

FuentesEditar

Extraído y traducido de Lexicanum.

  • Xenos, Libro 1 de la Serie Eisenhorn, por Dan Abnett.
  • Eisenhorn: Xenos. Videojuego, por Pixel Hero Games. 2016
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