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[[Archivo:Huésped Demoníaco Inquisición.jpg|thumb|350px|Huésped Demoníaco de la [[Inquisición]].]]
 
Un '''Huésped Demoníaco''' es un [[Demonio|espíritu]] de la [[Disformidad]] atado mediante ritos y ceremonias al cuerpo de un mortal.  Algunos son creados tan sólo para que un [[Inquisidor]] pueda interrogar a entidades demoníacas acerca de la Disformidad y de sus poderes. Otros son lacayos esclavizados, invocados y encadenados para servir dentro del [[Séquito Inquisitorial|séquito]] de un Inquisidor. Cuando se emplea a los Huéspedes Demoníacos de esta última forma, estos pueden resultar ser combatientes terroríficos, capaces de utilizar toda clase de capacidades sobrenaturales al servicio de su amo.
 
   
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{{Mascotas|Imperio|Caos}}
Aún así, a pesar de todo el poder que pueda tener un Huésped Demoníaco, solo los Inquisidores más seguros de sí mismos llegarían a pensar en crear a una de estas criaturas, y muy pocos dejarían que estuvieran próximos a la anarquía del campo de batalla. Los Demonios no suelen servir de forma voluntaria, y las protecciones y geas que permiten controlarlos no son siempre de fiar. Aún peor, no importa cuán servil pueda aparentar ser una de estas criaturas. Por su misma naturaleza, toda acción llevada a cabo por un Demonio suele estar enfocada hacia la destrucción de aquellas cosas que hasta los Inquisidores más [[Radical|radicales]] tienen en gran estima. En caso de que el Demonio consiguiera liberarse de sus cadenas, obtendría un gran deleite en cobrarse venganza sobre todas aquellas almas desafortunadas que tuvieran la desgracia de encontrarse cerca, lo que inevitablemente suele incluir al Inquisidor que pensó en encadenarlo.
 
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[[Archivo:Caos_karnak_zul.jpg|thumb|238px|Huésped Daemónico ]]
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{{Cita|Cita= Grita para mí, Maestro|Autor= Zabrathiel, Huésped Daemónico recién liberado.}}
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Un '''Huésped Daemónico''' es un poderoso [[Daemons del Caos|Daemon]] ligado ritualmente a la carne viva de un [[humano]]. Aunque un daemon puede poseer humanos, particularmente [[psíquicos]], tales sucesos suceden a elección del daemon y son asuntos temporales. El daemon dentro de un Huésped Daemónico está obligado contra su voluntad, y los efectos son permanentes hasta que la criatura es destruida, desterrando al daemon de vuelta a la [[disformidad]].
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El Huésped Daemónico es una de las entidades más terribles que un [[acólito (Inquisición)|acólito]] inquisitorial podría encontrar durante su tiempo al servicio del [[Trono Dorado]]. Sin embargo, algunos acólitos e [[Inquisidores]] buscan crear tal asquerosa criatura para utilizarla como una herramienta en su batalla contra el [[Caos]].
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==<span style="font-weight:400;">Descripción</span>==
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Un Huésped Daemónico es una entidad indescriptiblemente asquerosa. El [[Daemons del Caos|Daemon]] quedá ligado a la carne de un ser [[humano]], cautivo en el universo material donde a menudo es capaz de trabajar su maldad. Solo los [[cultistas]] más degradados y la mayoría de [[Inquisidores]] [[radical]]es y sus [[acólito (Inquisición)|acólitos]] podría contemplar la creación de semejante abominación. Un Huésped Daemónico puede ser una herramienta poderosa pero muy peligrosa. Incluso con la correa más apretada existente, este ser sigue siendo una criatura poderosa, más fuerte y más resistente que cualquier humano y con poderosas [[poderes psíquicos|habilidades psíquicas]]. Cada uno de ellos posee un inmenso conocimiento, a menudo mayor que los [[eruditos]] maléficos más estudiados, ya que un daemon no está sujeto a los límites de la realidad. Como habitante de la [[disformidad]], conoce los caminos del [[Inmaterium]] y puede ver en las profundidades de las almas de los hombres.
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A pesar de los numerosos riesgos, todavía hay muchas razones para crear un Huésped Daemónico. Los cultos pueden crear un Huésped Daemónico como un acto de adoración, o para otorgarle a un objeto diabólico al que veneren una manera para caminar entre sus seguidores. Un culto puede crear un Huésped Daemónico como una forma para que su ''magister ''muestre su poder y favor a los ojos de los [[Dioses del Caos|Dioses]], o simplemente como un arma para usar contra los siervos de la justicia.
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Los inquisidores y sus sirvientes podrían crear un Huésped Daemónico por sus propios motivos. Un Inquisidor podría crear uno como un arma poderosa en su lucha contra el Caos, creyendo que solo otra criatura de la disformidad puede enfrentarse contra sus congéneres en la batalla. Otro podría atar a un daemon puramente para interrogar a la astuta criatura, cavando las profundidades de su conocimiento imposible en busca de secretos para ayudarlo en su trabajo, o para conocer las actividades de sus enemigos.
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Un Huésped Daemónico, como todos los daemons, es un mentiroso. Aunque está obligado a través de poderosos ritos mágicos para servir a su creador, un Huésped Daemónico trama y trama constantemente en su contra y, dependiendo de la fuerza y la naturaleza de sus ataduras, podría engatusarlo y amenazarlo. Un Huésped Daemónico podría preferir jugar el papel de sirviente obsequioso, por ejemplo, esperando su momento hasta que llegue la oportunidad de romper sus cadenas y vengarse de su invocador. Independientemente de cómo se comporte, ningún daemon sirve voluntariamente a un ser humano. Cada Huésped Daemónico desprecia y detesta sus invocadores y maestros y busca constantemente alguna forma de cambiar el estado de las cosas.
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Un Huésped Daemónico es una criatura poderosa, la encarnación ambulante de la disformidad. Con pocas excepciones, el daemon encerrado dentro de un huésped es poderoso, al nivel de un Heraldo o un [[Príncipe Daemon]], porque las barreras y ataduras que esclavizan a un Huésped Daemónico también esclavizan su poder. Un [[Daemons Menores|daemon menor]] atado a un húesped es más débil que ese mismo daemon en otra situación por lo que no vale la pena el riesgo que se corre en su invocación y vinculación. Sin embargo, un Príncipe Daemon, un Heraldo u otro daemon poderoso, incluso cuando está atado, todavía posee un increíble poder.
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Aquel que crea un Huésped Daemónico deber enfrentarse a dicha elección, ya que cuanto más estrecho esté atado el daemon, menos poderoso será, mientras que si se ata más débilmente, será más libre para resistir a su maestro y es más probable que finalmente escape de sus ataduras por completo.
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Las inclinaciones del Inquisidor son de gran importancia cuando se presenta la oportunidad de tener un Huésped Daemónico posible aliado. Un Inquisidor [[Radical]] podría introducir tal criatura en su [[séquito]] sin que el resto de acólitos estuvieran preparados para ello, causando conflictos y desmoralización al existir la posibilidad de trabajar junto a tal abominación. Por el contrario, un séquito inquisitorial que cree un Huésped Daemónico sin tener en cuenta el punto de vista de su maestro probablemente sea declarado [[Excommunicate Traitoris]].
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Un Huésped Daemónico puede ser uno de los enemigos más poderosos al que los acólitos pueden llegar a enfrentarse, o contarse entre sus aliados más poderosos y taimados. Un Huésped Daemónico podría servir fácilmente como el arma definitiva en el arsenal del Inquisidor.
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La creación de un Huésped Daemónico habla de los recursos de un culto, o del Radicalismo extremo de un Inquisidor y marca a sus acólitos como Radicales, [[herejes]] a los ojos de la mayoría por lo que el sucio acto es un punto de inflexión del que ya no hay vuelta atrás.
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==Creación de un Huésped Daemónico ==
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[[Archivo:Inquisición_inquisidor_sometiendo_demonio_huesped_demoniaco.jpg|thumb|290px|Sometimiento de un Huésped Daemónico ]]
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La creación de un Huésped Daemónico es un proceso laborioso y peligroso que requiere conocimientos específicos y prohibidos. Aunque los Huéspedes Daemónicos suelen ser creados por [[cultos del Caos|cultos]] maléficos, también son, en raras ocasiones, trabajo de la propia [[Inquisición]].
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Antes de que uno pueda vincular un Huésped Daemónico, el supremo maestro debe conocer primero los ritos y procesos necesarios, así como también al [[Daemons del Caos|daemon]] que se debe vincular. No existe un ritual único para vincular a un Huésped Daemónico, ya que los estudiosos del Maleficarum han desarrollado, o más exactamente, han descubierto, muchos ritos a lo largo de los milenios. En muchos casos, un ritual va de la mano con un daemon en particular, y los ritos y sus pasos se adaptan a esa entidad. En otros casos, los pasos para preparar adecuadamente el cuerpo del huésped están separados del proceso de invocación del daemon.
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===Preparación del anfitrión===
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La creación de un Huésped Daemónico requiere un ser [[humano]] vivo, cuya alma se consigna a una eternidad de tormento al completar el ritual. Preparar el cuerpo del anfitrión es agotador, y agónico para el anfitrión (probablemente involuntario). Los glifos arcanos y las runas prohibidas deben aplicarse a la piel del anfitrión. Aunque las medidas temporales son posibles, para ayudar mejor a confinar al daemon y para evitar dañar las marcas antes de que se pueda completar el ritual, es mejor marcar o tatuar el cuerpo con las palabras de vinculación.
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Además de las palabras de poder, muchos rituales requieren el uso de alfileres santificados para atravesar la carne del anfitrión y cadenas protegidas para envolverlo. Dichos objetos acobardan al daemon, lo atrapan e infligen el equivalente de dolor en la bestia [[disforme]]. Dependiendo de la naturaleza del ritual y del que lo lleva a cabo, se requieren diferentes símbolos. Para los discípulos de los [[Dioses Oscuros]], estos incluyen la estrella del Caos de ocho puntas, ya sea con la marca de la carne o aplicado como un molde de hierro, así como otros símbolos profanos y runas. Es probable que los [[inquisidores]] y sus semejantes apliquen símbolos de fe o de la [[Inquisición]] como medidas adicionales contra el Daemon.
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Una vez que el anfitrión está preparado, el siguiente paso es convocar al daemon para que lo habite. Esta es quizás la parte más peligrosa del proceso, ya que un daemon descontrolado no quiere nada más que descuartizar a la persona que lo está invocando.
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===Invocación===
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Varios poderes psíquicos de la [[Demonología|Demonología Maléfica]] atañen a la invocación de [[Daemons del Caos|Daemons]]. El proceso casi siempre requiere un ritual que se beneficia del uso de ciertos poderes psíquicos. No se requiere que el invocador sea un [[psíquico]], pero sin duda los [[hechiceros]] son los más adecuados para invocar y controlar daemons. Las formas de realizar rituales de invocación son innumerables, ya que los demonologistas y los estudiosos de la [[disformidad]] no han dejado de profundizar en aberrantes ritos cada uno más demente que el anterior a lo largo de los milenios.
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Los dos conceptos que todos tienen en común son la mancha indeleble que deja en el alma del invocador y el inherente peligro que implica el ritual, ya que convocar a un daemon y controlarlo son dos cuestiones distintas.
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===Aprendiendo el ritual===
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[[Archivo:Caos_demonio_vs_brujo_cultista.jpg|thumb|left|358px|Daemon libre del control de su invocador]]
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Todos los rituales son únicos, aunque muchos comparten ciertas cualidades o tienen aspectos similares. Antes de que el invocador intente convocar a un [[Daemons del Caos|daemon]], debe aprender un ritual o desarrollar uno a través de su propia investigación. Hay muchas maneras de obtener el conocimiento de un ritual daemónico, como consultar tomos maléficos, aprender con un practicante consumado de las artes oscuras o hacer un trato con otro daemon.
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Existen rituales para convocar a un daemon específico, en el caso de los [[Príncipe Daemon|Príncipes Daemon]], Heraldos y otros daemons poderosos, o para un cierto tipo de daemon, como es el caso de los [[Daemons Menores|daemons menores]].
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Los detalles de un ritual de invocación varían mucho, y pueden incluir conjuros tortuosos, drogas alucinógenas, sacrificios humanos, sangrías, celebraciones orgiásticas, artefactos oscuros o cosas peores.
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Finalmente invocar un daemon no significa necesariamente controlarlo. Una vez que aparece el daemon, el invocador debe ser también conocedor del Dominio Daemónico para poder controlarlo. De lo contrario, el daemon es libre de actuar como desee, lo que probablemente signifique que atacará al invocador.
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==Huéspedes Daemónico Notables==
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*[[Cherubael]]
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*[[Prophaniti]]
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*[[Karnak Zul]]
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==Miniaturas==
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<gallery type="slideshow" widths="600" position="center">
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Huéspedes_Demoníacos_Inquisición_3ª_Edición_miniaturas.jpg|3ª Edición.
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</gallery>
   
 
==Fuentes==
 
==Fuentes==
 
* Codex: Inquisición (6ª Edición).
 
* Codex: Inquisición (6ª Edición).
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* Dark Heresy: Enemies Beyond (Expansión juego de rol).
   
 
[[en:Daemonhost]]
 
[[en:Daemonhost]]
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[[ru:Демонхост]]
 
[[Categoría:Demonios]]
 
[[Categoría:Demonios]]
 
[[Categoría:Inquisición]]
 
[[Categoría:Inquisición]]
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[[Categoría:Reglas Inquisición]]

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Caos karnak zul

Huésped Daemónico

"Grita para mí, Maestro"

Zabrathiel, Huésped Daemónico recién liberado.

Un Huésped Daemónico es un poderoso Daemon ligado ritualmente a la carne viva de un humano. Aunque un daemon puede poseer humanos, particularmente psíquicos, tales sucesos suceden a elección del daemon y son asuntos temporales. El daemon dentro de un Huésped Daemónico está obligado contra su voluntad, y los efectos son permanentes hasta que la criatura es destruida, desterrando al daemon de vuelta a la disformidad.

El Huésped Daemónico es una de las entidades más terribles que un acólito inquisitorial podría encontrar durante su tiempo al servicio del Trono Dorado. Sin embargo, algunos acólitos e Inquisidores buscan crear tal asquerosa criatura para utilizarla como una herramienta en su batalla contra el Caos.

Descripción[]

Caos huesped demoniaco encerrado

Un Huésped Daemónico es una entidad indescriptiblemente asquerosa. El Daemon quedá ligado a la carne de un ser humano, cautivo en el universo material donde a menudo es capaz de trabajar su maldad. Solo los cultistas más degradados y la mayoría de Inquisidores radicales y sus acólitos podría contemplar la creación de semejante abominación. Un Huésped Daemónico puede ser una herramienta poderosa pero muy peligrosa. Incluso con la correa más apretada existente, este ser sigue siendo una criatura poderosa, más fuerte y más resistente que cualquier humano y con poderosas habilidades psíquicas. Cada uno de ellos posee un inmenso conocimiento, a menudo mayor que los eruditos maléficos más estudiados, ya que un daemon no está sujeto a los límites de la realidad. Como habitante de la disformidad, conoce los caminos del Inmaterium y puede ver en las profundidades de las almas de los hombres.

A pesar de los numerosos riesgos, todavía hay muchas razones para crear un Huésped Daemónico. Los cultos pueden crear un Huésped Daemónico como un acto de adoración, o para otorgarle a un objeto diabólico al que veneren una manera para caminar entre sus seguidores. Un culto puede crear un Huésped Daemónico como una forma para que su magister muestre su poder y favor a los ojos de los Dioses, o simplemente como un arma para usar contra los siervos de la justicia. Los inquisidores y sus sirvientes podrían crear un Huésped Daemónico por sus propios motivos. Un Inquisidor podría crear uno como un arma poderosa en su lucha contra el Caos, creyendo que solo otra criatura de la disformidad puede enfrentarse contra sus congéneres en la batalla. Otro podría atar a un daemon puramente para interrogar a la astuta criatura, cavando las profundidades de su conocimiento imposible en busca de secretos para ayudarlo en su trabajo, o para conocer las actividades de sus enemigos.

Un Huésped Daemónico, como todos los daemons, es un mentiroso. Aunque está obligado a través de poderosos ritos mágicos para servir a su creador, un Huésped Daemónico trama y trama constantemente en su contra y, dependiendo de la fuerza y la naturaleza de sus ataduras, podría engatusarlo y amenazarlo. Un Huésped Daemónico podría preferir jugar el papel de sirviente obsequioso, por ejemplo, esperando su momento hasta que llegue la oportunidad de romper sus cadenas y vengarse de su invocador. Independientemente de cómo se comporte, ningún daemon sirve voluntariamente a un ser humano. Cada Huésped Daemónico desprecia y detesta sus invocadores y maestros y busca constantemente alguna forma de cambiar el estado de las cosas. Un Huésped Daemónico es una criatura poderosa, la encarnación ambulante de la disformidad. Con pocas excepciones, el daemon encerrado dentro de un huésped es poderoso, al nivel de un Heraldo o un Príncipe Daemon, porque las barreras y ataduras que esclavizan a un Huésped Daemónico también esclavizan su poder. Un daemon menor atado a un húesped es más débil que ese mismo daemon en otra situación por lo que no vale la pena el riesgo que se corre en su invocación y vinculación. Sin embargo, un Príncipe Daemon, un Heraldo u otro daemon poderoso, incluso cuando está atado, todavía posee un increíble poder.

Aquel que crea un Huésped Daemónico deber enfrentarse a dicha elección, ya que cuanto más estrecho esté atado el daemon, menos poderoso será, mientras que si se ata más débilmente, será más libre para resistir a su maestro y es más probable que finalmente escape de sus ataduras por completo.

Las inclinaciones del Inquisidor son de gran importancia cuando se presenta la oportunidad de tener un Huésped Daemónico posible aliado. Un Inquisidor Radical podría introducir tal criatura en su séquito sin que el resto de acólitos estuvieran preparados para ello, causando conflictos y desmoralización al existir la posibilidad de trabajar junto a tal abominación. Por el contrario, un séquito inquisitorial que cree un Huésped Daemónico sin tener en cuenta el punto de vista de su maestro probablemente sea declarado Excommunicate Traitoris.

Un Huésped Daemónico puede ser uno de los enemigos más poderosos al que los acólitos pueden llegar a enfrentarse, o contarse entre sus aliados más poderosos y taimados. Un Huésped Daemónico podría servir fácilmente como el arma definitiva en el arsenal del Inquisidor. La creación de un Huésped Daemónico habla de los recursos de un culto, o del Radicalismo extremo de un Inquisidor y marca a sus acólitos como Radicales, herejes a los ojos de la mayoría por lo que el sucio acto es un punto de inflexión del que ya no hay vuelta atrás.

Creación de un Huésped Daemónico[]

Inquisición inquisidor sometiendo demonio huesped demoniaco

Sometimiento de un Huésped Daemónico

La creación de un Huésped Daemónico es un proceso laborioso y peligroso que requiere conocimientos específicos y prohibidos. Aunque los Huéspedes Daemónicos suelen ser creados por cultos maléficos, también son, en raras ocasiones, trabajo de la propia Inquisición. Antes de que uno pueda vincular un Huésped Daemónico, el supremo maestro debe conocer primero los ritos y procesos necesarios, así como también al daemon que se debe vincular. No existe un ritual único para vincular a un Huésped Daemónico, ya que los estudiosos del Maleficarum han desarrollado, o más exactamente, han descubierto, muchos ritos a lo largo de los milenios. En muchos casos, un ritual va de la mano con un daemon en particular, y los ritos y sus pasos se adaptan a esa entidad. En otros casos, los pasos para preparar adecuadamente el cuerpo del huésped están separados del proceso de invocación del daemon.

Preparación del anfitrión[]

La creación de un Huésped Daemónico requiere un ser humano vivo, cuya alma se consigna a una eternidad de tormento al completar el ritual. Preparar el cuerpo del anfitrión es agotador, y agónico para el anfitrión (probablemente involuntario). Los glifos arcanos y las runas prohibidas deben aplicarse a la piel del anfitrión. Aunque las medidas temporales son posibles, para ayudar mejor a confinar al daemon y para evitar dañar las marcas antes de que se pueda completar el ritual, es mejor marcar o tatuar el cuerpo con las palabras de vinculación.


Además de las palabras de poder, muchos rituales requieren el uso de alfileres santificados para atravesar la carne del anfitrión y cadenas protegidas para envolverlo. Dichos objetos acobardan al daemon, lo atrapan e infligen el equivalente de dolor en la bestia disforme. Dependiendo de la naturaleza del ritual y del que lo lleva a cabo, se requieren diferentes símbolos. Para los discípulos de los Dioses Oscuros, estos incluyen la estrella del Caos de ocho puntas, ya sea con la marca de la carne o aplicado como un molde de hierro, así como otros símbolos profanos y runas. Es probable que los inquisidores y sus semejantes apliquen símbolos de fe o de la Inquisición como medidas adicionales contra el Daemon.

Una vez que el anfitrión está preparado, el siguiente paso es convocar al daemon para que lo habite. Esta es quizás la parte más peligrosa del proceso, ya que un daemon descontrolado no quiere nada más que descuartizar a la persona que lo está invocando.

Invocación[]

Varios poderes psíquicos de la Demonología Maléfica atañen a la invocación de Daemons. El proceso casi siempre requiere un ritual que se beneficia del uso de ciertos poderes psíquicos. No se requiere que el invocador sea un psíquico, pero sin duda los hechiceros son los más adecuados para invocar y controlar daemons. Las formas de realizar rituales de invocación son innumerables, ya que los demonologistas y los estudiosos de la disformidad no han dejado de profundizar en aberrantes ritos cada uno más demente que el anterior a lo largo de los milenios.

Los dos conceptos que todos tienen en común son la mancha indeleble que deja en el alma del invocador y el inherente peligro que implica el ritual, ya que convocar a un daemon y controlarlo son dos cuestiones distintas.

Aprendiendo el ritual[]

Caos demonio vs brujo cultista

Daemon libre del control de su invocador

Todos los rituales son únicos, aunque muchos comparten ciertas cualidades o tienen aspectos similares. Antes de que el invocador intente convocar a un daemon, debe aprender un ritual o desarrollar uno a través de su propia investigación. Hay muchas maneras de obtener el conocimiento de un ritual daemónico, como consultar tomos maléficos, aprender con un practicante consumado de las artes oscuras o hacer un trato con otro daemon.

Existen rituales para convocar a un daemon específico, en el caso de los Príncipes Daemon, Heraldos y otros daemons poderosos, o para un cierto tipo de daemon, como es el caso de los daemons menores.

Los detalles de un ritual de invocación varían mucho, y pueden incluir conjuros tortuosos, drogas alucinógenas, sacrificios humanos, sangrías, celebraciones orgiásticas, artefactos oscuros o cosas peores.

Finalmente invocar un daemon no significa necesariamente controlarlo. Una vez que aparece el daemon, el invocador debe ser también conocedor del Dominio Daemónico para poder controlarlo. De lo contrario, el daemon es libre de actuar como desee, lo que probablemente signifique que atacará al invocador.

Huéspedes Daemónico Notables[]

Miniaturas[]

Fuentes[]

  • Codex: Inquisición (6ª Edición).
  • Dark Heresy: Enemies Beyond (Expansión juego de rol).