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Los Hrud, también llamados Troglydium hrudii en gótico clásico y Hrudd, H'rud, Hrud'd, Temporaferrox y "doblantes" en otros dialectos, son una misteriosa raza de xenos subterráneos, migratorios, parasitarios y carroñeros presente en toda la galaxia, capaz de generar un aura entrópica o cronofágica que envejece y desgasta todo lo que les rodea en cuestión de horas, y de ocultarse a la vista de todos y generar venenos variados con sus cuerpos.

Descripción[]

"Hrud. Carroñeros y habitantes de túneles, en general. Los encontrarás por toda la galaxia, aunque nunca en gran número. Son básicamente parásitos, si me lo preguntas."

Inquisidor Oriel[2]

Los Hrud son una raza de orígenes misteriosos, ya que no se conoce fauna xenos que sugiera relación, ni su mundo natal. El estudio de su fisiología es muy difícil, ya que su piel, músculos y órganos se licuan inmediatamente después de la muerte[18] (algo asociado a su aura entrópica[44]).

No obstante, se ha podido constatar que poseen un endoesqueleto compuesto de una resina similar a la silicona, formado por múltiples estructuras "vertebrales" y un cráneo análogo al humano con una sola cavidad nasal compacta y sofisticados canales auriculares y estructuras del oído interno, lo que sugiere una escasa capacidad olfativa pero un oído y equilibrio superiores. Sus dos ojos, de gran tamaño, no desaparecen con la muerte, lo que permite estudiarlos y concluir que no perciben bien los colores, pero son extremadamente sensibles a la luz.[18]

Por su parte, la estructura interna del resto del cuerpo no posee huesos de soporte, sino que está formada por "columnas vertebrales" envueltas en músculos, de tal forma que todas las partes del cuerpo del sujeto (extremidades, dedos, cuello, espina vertebral) son prensiles, permitiendo un movimiento sin restricciones. No obstante, estas "vértebras" adoptan posiciones de encaje mediante contracciones musculares hasta crear una columna ósea ininterrumpida, con lo que los Hrud pueden sostener su propio peso en momentos de inactividad. Todo esto apoya la teoría de su existencia nocturna o subterránea[18], y confirma las descripciones que se hacen de ellos como una raza nocturna[3] y atraída por la oscuridad.[15]

A pesar de su rápida descomposición, los restos de sus tejidos sugieren que los sistemas musculares y circulatorios consisten en densos haces que envuelven su endoesqueleto, y que están envueltos en múltiples capas de piel muerta, productos de desecho introducidos artificialmente, mohos y otras materias orgánicas. Esto les proporciona un calor abundante (a medida que las bacterias las "procesan"), protección dérmica (las capas más superficiales actúan como una "armadura" natural) y desechos tóxicos. Estos son desviados a la base de las grandes escamas silíceas cubiertas de densos estratos de estructuras fúngicas, bacteriales, y víricas que blindan sus hombros, desde donde unos fluidos de diversa letalidad pueden ser canalizados directamente hasta las extremidades superiores. Estos apéndices acaban en "manos" de disposición digital cuadrilateral, en las que los "dedos" opuestos hacen innecesario un pulgar oponible y confieren una destreza extrema. Los canales orgánicos que conducen el veneno desde los hombros desembocan en las yemas de esos dedos, los únicos puntos en los que la verdadera piel del Hrud está expuesta por completo.[18]

No se sabe mucho sobre su forma de reproducción, aunque hay machos y hembras, las cuales parecen poseer una estructura uterina suspendida sobre una cola rudimentaria.[18] Se sabe que los Hrud han sufrido infestaciones Genestealers, al igual que otras razas como los humanos, Aeldari, Orkos y T'au.[16]

En suma, los Hrud son organismos soberbiamente adaptados a los hábitats cavernarios y nocturnos. Las evidencias de material saqueado, junto con los relatos e informes sobre su presencia a bordo de naves imperiales y bajo ciudades colmena, sugieren que se trata de carroñeros parasitarios altamente especializados.[18]

Existe asimismo una casta guerrera distinguible por sus costrosas armaduras vivientes y su tecnología armamentística superior.[44]

Aura entrópica[]

"Un turno tardío estoy cargando en la sala del generador cuando justo delante de mis narices salió del humo como un fantasma, embozado y encorvado, con las manos dobladas sobre sí mismas. Titilaba, como si estuviera jugándosela a mi cerebro, tratando de convencerme de que ni siquiera estaba ahí. No me engañó."

Selebor Matthias, tripulante del Paternus Gloriem, durante su interrogatorio sobre la captura de un Hrud. 0.257.790.M41[18]

"En el momento de escribir estas líneas, el espécimen Hrud ha estado con nosotros once años, y sabemos tan poco de él como cuando llegó. Es imposible estudiar su físico: la andrajosa capa con que se cubre normalmente oculta su verdadera forma, y lo poco que revela de sí mismo es una pila cambiante y deforme de inmundicia en descomposición. Lo más curioso de todo es que la criatura tiene alguna inefable habilidad para confundir la vista. No sé cómo lo hace. No sé si es una capacidad física, o alguna curiosa propiedad de las sustancias químicas que produce, o simplemente un truco de la luz, pero incluso en una celda sin sombras es capaz de ocultarse: un efecto óptico verdaderamente perturbador."

Notas del Inquisidor Maturin Ralei sobre los Hrud[18]

"Comienza otra noche, hermanos capitanes. Enfrentaos a ellos a distancia. No os aproximéis al interior del paraguas temporal del enemigo. Ya hemos perdido demasiados hombres."

Herrero de Guerra Barabas Dantioch, horas antes de la caída de Gholghis. Estrechos de Vulpa, Fosas de Sak'trada, 999.M30[44]

"¿Quién sabe lo que es posible aquí? ¿Cómo se desplaza el tiempo hacia la Disformidad? Usan la vida del universo como un arma. Los escudos de vacío no detendrán algo así, solo lo harán la voluntad y el hierro."

Barabas Dantioch[44]

"Se dice que los hrud son dimensionalmente volátiles. Capaces de pasar entre los intersticios del universo de formas que ni siquiera el Mechanicus entiende por completo. Se dice que cada uno de estos alienígenas posee un campo entrópico que causa una decrepitud ultrarrápida en su entorno. ¡He estudiado informes sobre estas criaturas y sus supuestos poderes, pero nunca pensé que vería una madriguera entera por mí mismo!"

Archimagos Lexell Kotov[50]

De acuerdo con las observaciones de los Guerreros de Hierro que participaron en la Campaña de las Fosas de Sak'trada, los Hrud son capaces de alterar el paso del tiempo a su alrededor por medios biológicos desconocidos.[44] Por este motivo, se les suele describir como "cronománticos"[48] o "cronófagos",[39] y entre los Aeldari se les llama Feith-mhor, las Sombras Fuera del Tiempo.[50]

Esto se percibe en alteraciones de la composición atmosférica al acelerar el movimiento de sus partículas, en cambios de tono de la luz al impulsar los fotones más allá de su velocidad natural y, sobre todo, por el intenso calor que genera la aceleración atómica y por la impredecible dislocación temporal de aquellos objetos y seres que se aproximan a su área de efecto (la cual mide, aproximadamente, 1'5 metros en torno al Hrud). Un proyectil bólter disparado contra un Hrud puede resultar propulsado a velocidades increíbles, detonar prematuramente al estropearse sus mecanismos internos o deshacerse en una lluvia de átomos metálicos, lo cual obliga a aplicar fuego de saturación en cualquier encuentro armado; un disparo láser puede ser apresurado hasta superar todos sus límites físicos, haciendo estallar el rayo de luz de forma catastrófica, o impactar de forma normal; mientras que un Marine Espacial podría envejecer mil años en un minuto al tiempo que su compañero queda indemne. Por motivos desconocidos, los artefactos Hrud son inmunes a estos efectos.[44]

Esta ruptura en el flujo temporal actúa como una lente, deformando la luz a su alrededor y volviéndoles prácticamente invisibles cuando están quietos. Al moverse, parecen atravesar el espacio sin cruzarlo, apareciendo como parpadeos negros en el corazón de una columna de aire vidrioso. Por estos motivos, para detectarlos es preferible utilizar la visión térmica de infrarrojos.[44]

Según los análisis del Magos-Temporis Tzurin Cuatro, los efectos de dislocación temporal aumentan de forma dramática a medida que crece el número de Hrud presentes en un mismo lugar. En los sistemas densamente poblados por los Hrud, como los de las Fosas de Sak'trada, el aura entrópica llega a afectar a los movimientos tectónicos planetarios (aunque las madrigueras Hrud quedan protegidas de los terremotos) e incluso a las estrellas locales. Asimismo, impide que los auspexes y sensores recojan datos coherentes, haciendo imposible saber si los objetos detectados están donde se indica en el presente, o si la señal procede del pasado o del futuro.[44]

Se sabe que los Hrud utilizan esta capacidad de generar vórtices entrópicos para combatir a sus enemigos. Dicha habilidad adopta muchas formas, desde algo tan simple como avanzar en masa hacia un tanque o una fortificación para hacerla derrumbarse por el peso del desgaste (como hicieron en el bastión levantado por el Herrero de Guerra Barabas Dantioch en Gholghis, donde sus auras llegaron a sobrecargar los generadores de los escudos de vacío simplemente por entrar en contacto con estos últimos), o tan complejo como proyectar abrasadores vórtices temporales concentrados en forma de rayos capaces de podrir un Dreadnought desde dentro o centelleantes mortajas entrópicas que abarcan kilómetros de cielo. Sus armas cronáxicas pueden empujar a sus víctimas milésimas de segundo fuera de su corriente temporal y romper su sincronicidad con el movimiento planetario, provocando que se fundan unas con otras al reaparecer en la realidad, y sus minas temporales pueden reducir escuadras enteras a polvo al activarse. Una variante de estas armas entrópicas, destinada al combate cuerpo a cuerpo, es una espada de luz envuelta en un campo humeante de desintegración temporal, normalmente blandida en parejas y capaz de hacer reventar a los enemigos que atraviesa.[44]

Un despliegue lo bastante intenso de esta clase de armas temporales puede descoyuntar por completo el orden natural del tiempo y los sucesos: en el asalto de los Guerreros de Hierro a la ciudadela Hrud del continente occidental del planeta Gugann, se observó cómo muchos Astartes morían al ser arrancados de un combate y arrojados de vuelta a él de formas desconcertantes, mientras que otros rejuvenecían súbitamente, recuperando su vigor por un segundo antes de morir agónicamente cuando sus cuerpos reventaban sus implantes biónicos.[44]

La única debilidad descubierta para esta habilidad natural de los Hrud es el despliegue de generadores de campos de estasis, aunque estos han de ser activados de forma gradual y calibrando con gran precisión la intensidad de los campos entrópicos a contrarrestar, para evitar tanto una catastrófica disrupción tectónica en la zona como atrapar a los combatientes en una cápsula temporal permanente. Si se aplica de forma correcta, esta tecnología puede desarmar por completo a los Hrud, que, sin su tecnología temporal ni sus defensas naturales de carácter entrópico, son criaturas de escaso poder físico.[44]

El desquiciado Archimagos Vettius Telok empleó campos de estasis parecidos en su mundo forja personal de Exnihlio para retener a una tribu entera de Hrud, cuyas auras entrópicas quiso utilizar para alimentar un arcano artefacto C'tan conocido como el Aliento de los Dioses, robando energía de estrellas del pasado y del futuro para alterar catastróficamente el presente. Su intención era activarlo para arrasar el Sistema Solar y acceder al Laberinto de Noctis, donde obtendría la fuente de energía original del artilugio y podría proclamarse Emperador, prescindiendo entonces de los Hrud. Afortunadamente, sus planes fueron frustrados, y los Hrud liberados.[50]

Cultura[]

Según el Inquisidor Radical Ryal Braez, los Hrud son una raza hermética de carroñeros subterráneos, cuyos junntak (ciudades-túnel) aparecen invariablemente cerca de los mayores centros de población humana. Estos grupos rara vez mantienen contacto, ya que carecen de los medios para hacerlo, pero como raza muestran una minuciosidad sin parangón en el terreno del mantenimiento de registros, recopilando vastos repositorios de información histórica, cultural y técnica.[18] De hecho, los Guerreros de Hierro que participaron en la Campaña de las Fosas de Sak'trada pudieron encontrar varios de sus archivos, grandes cámaras en las que se almacenaban montones de hojas de micelio curado en baldas similares a celdas de panal, y por cuyo valioso contenido los Hrud eran conocidos por luchar hasta la muerte.[44]

Ferozmente tribales, son expertos saqueadores de tecnología y pueden reunir fácilmente una colección mestiza de armas y artefactos a partir de cualquier recurso que tengan a su disposición. En ocasiones capturan esclavos de otras razas como mascotas, a los que denominan zanhaad, y que acaban adaptándose a las emanaciones venenosas de sus amos hasta el punto de que en su ausencia caen en un estado de shock tóxico.[18]

Cuando la población de una tribu alcanza un nivel determinado de saturación, varios de sus miembros se escinden en un acto llamado poh-ha, o migración, colándose como polizones en los rincones de transportes y pecios espaciales para formar nuevas tribus en algún lugar lejano, llevándose consigo el conocimiento reunido de la Raheed, la "tribu general". Naciones nómadas enteras han florecido en los huecos entre cubiertas de las naves imperiales, y con su formidable capacidad de memoria, los Hrud son capaces de relatar las andanzas de sus antepasados durante días y días. Son criaturas para las que el linaje y los lazos familiares son de suma importancia, aunque los miopes eruditos imperiales insisten en describirlos como "inmundos carroñeros".[18]

Los signos de una migración Hrud suelen comenzar con luces extrañas en el cielo y naves misteriosas que aparecen y desaparecen, seguidos de incursiones solitarias en la superficie planetaria. Progresivamente los grupos Hrud aumentan en número y, en caso de encontrar resistencia, la casta guerrera inicia las hostilidades infiltrándose en las posiciones enemigas. Sus rutas y métodos de migración (al margen de sus infiltraciones a bordo de naves de otras razas) son un misterio, ya que se sabe que en ocasiones, como en la Batalla de los Estrechos de Vulpa contra los Guerreros de Hierro, descienden deliberadamente a la superficie de algunos planetas y recorren una determinada ruta para desaparecer sin dejar rastro, ignorando o asaltando cualquier fortificación que les estorbe en su camino.[44]

Religión[]

La religión Hrud es un asunto peculiar. Donde otras razas contemplan a sus deidades con una distancia subconsciente, la claridad de la memoria racial Hrud hace probable que sus leyendas, si no son reales, al menos estén basadas en hechos verídicos. Según ellos, en el amanecer de los tiempos su raza fue creada por un panteón de dioses benévolos (los Slah-haii, o "los más antiguos"), que pretendían que disfrutaran al sol y fuesen prósperos.[18]

Todo esto cambió cuando las deidades entraron en una ruinosa guerra contra los Yaam-khoh ("diablos espejo"), y fueron asesinados, incapacitados u obligados a huir. Según los Hrud, sólo quedó uno de sus Dioses: Qah, "el que permanece". Esta solitaria deidad, reconociendo el peligro en que se encontraban sus amados hijos, transformó a los Hrud en los saqueadores nocturnos que conocemos hoy día.[18]

Curiosamente, hace unos 500.000 años, Qah desapareció, informando a los Hrud de que tenía grandes obras que atender, y que volverían a encontrarse en la era del Raheed-skoh: cuando todas las tribus se reunirían para la última batalla contra los Yaam-khoh.[18]

Las obras de aparente significado mitológico encontradas en las paredes de sus madrigueras poseen un marcado parecido con los ciclos míticos de los Aeldari y otras razas, ya que están protagonizadas por figuras como un cazador cornudo, una figura de manos rojas, un bufón que ríe y un artesano que blande un martillo.[18]

Distribución galáctica[]

"Todos conocemos las historias de criaturas extrañas que viven en los huecos entre cubiertas. Pequeños golpeteos en la noche. Es como una broma. Si algo desaparece, eh, se lo llevaron los doblantes. Algún pobre bastardo nunca aparece para las tareas de carga: no es un misterio, lo han cogido los doblantes."

Selebor Matthias, tripulante del Paternus Gloriem, durante su interrogatorio sobre la captura de un Hrud. 0.257.790.M41[18]

En los últimos años de la Gran Cruzada, la mayor concentración conocida de Hrud en la galaxia se encontraba en los mundos de las Fosas de Sak'trada, en el Brazo Orión-Cisne. Esta región, atravesada por el corredor estable de los Estrechos de Vulpa, se encontraba a 23 años luz del sistema Haldos; Perturabo calculaba que una migración Hrud en masa podría alcanzar Haldos, Cadomus, Birgitta, Jonsdaim y Magna Aphrodite en cuestión de un mes, y si seguían avanzando amenazarían a la Cicatriz Roja y el propio mundo natal de los Ángeles Sangrientos, Baal. El ataque directo y xenocida de los Guerreros de Hierro dio inicio a esa migración, pero no se sabe qué sucedió después de la retirada de la IV Legión a Olympia.[44]

Pocos años después, cuando tuvo lugar la Quema de Prospero, había flotas migratorias Hrud en el suroeste galáctico, contra las cuales se había desplegado a la mayor parte de la 2ª Gran Compañía de los Lobos Espaciales.[42] Al mismo tiempo, Prandium en Ultramar fue asaltada por varias migraciones Hrud.[34]

Se conoce también desde al menos el M32 la presencia de infestaciones Hrud en el sector Caracros del Segmentum Pacificus.[51]

Desde los tiempos de la Herejía de Horus, el Representante Inquisitorial ha sido el responsable de advertir en varias ocasiones al Senatorum Imperialis de la amenaza de una inminente migración Hrud.[4] Sus movimientos suelen ser rastreados mediante medios psíquicos por los Bibliotecarios de los Guardianes de la Muerte, de un modo similar a los de los Aeldari y los Gresk'a.[49]

El Torbellino es un caos y se estima que en su interior existen más de veinte imperios Orkos, numerosas colonias Hrud e incontables fortalezas piratas.[5]

Se sabe que los Kroot han luchado como mercenarios incluso junto a los despreciables Hrud, los cuales mantenían madrigueras al oeste galáctico del Imperio T'au hasta su eliminación a manos de los T'au de los sectores cercanos a los Sistemas Sol Rojo.[27][41]

Historia[]

Orígenes[]

A juzgar por sus propias crónicas, los Hrud fueron creados en el amanecer de los tiempos por los Ancestrales, pero la terrible guerra de estos con los Necrones y sus aliados C'tan acabó por empujarles a la extinción. El último Ancestral superviviente, llamado Qah por los Hrud, los transformó en los saqueadores nocturnos que conocemos hoy día para protegerlos del peligro. Posteriormente, hace unos 500.000 años, Qah desapareció, informando a los Hrud de que tenía grandes obras que atender, y que volverían a encontrarse cuando todas las tribus se reunieran para la última batalla contra los Necrones.[18]

Durante la Era de los Conflictos, el planeta Urokleas, posteriormente famoso bajo el nombre de Urk por ser el lugar de nacimiento de Ghazghkull Thraka, albergó una madriguera Hrud.[30]

Gran Cruzada y Herejía de Horus (M30-M31)[]

"En el nombre de nuestro Señor cayeron los imperios Orkos y se limpiaron las ruidosas madrigueras Hrud. Se terminó con Pirithous, la tormenta de Disformidad que esclavizaba Terra, y se dio muerte a todos los enemigos que albergaba el planeta Morpheus. El Emperador se mostró inmisericorde con sus enemigos y radiante fue de nuevo la luz del salvador de la Humanidad."

Liber Historicum Vangelium[5]

Tras la Larga Noche, el Imperio de la Humanidad se lanzó a la conquista de la galaxia con la intención de purgar todas las amenazas alienígenas. Esto llevó inevitablemente a entrar en conflicto con los Hrud, ya estuviesen migrando hacia territorio imperial o asentados en sus cercanías.

Así, en una de sus primeras batallas junto a su Primarca Sanguinius, la Legión Astartes de los Ángeles Sangrientos interiorizó el valor de la hermandad con otras Legiones cuando luchó durante todo un año hombro con hombro junto a los Puños Imperiales contra una marea aparentemente infinita de Hrud en el Asedio de Anaxis XII.[47]

Posteriormente, en el 005.M31, el planeta Prandium de Ultramar fue salvado de la invasión de varias migraciones Hrud sólo gracias a los esfuerzos de los Titanes y veteranas tripulaciones de la Legio Praesagius.[34] En ese mismo año, la 2ª Gran Compañía de la Legión de los Lobos Espaciales se encontraba librando campañas contra las flotas migratorias Hrud en el suroeste galáctico, empleando su sangrienta eficiencia contra los alienígenas. Esto le impidió aportar más de 800 de sus 10.000 Astartes a la Quema de Prospero.[42]

Sin embargo, el mayor conflicto conocido con los Hrud tuvo lugar hacia el 999.M30, cuando el Primarca Perturabo de los Guerreros de Hierro recibió órdenes de purificar las madrigueras Hrud de Gugann, en las Fosas de Sak'trada, y se enfrascó en una costosa campaña de más de un año.[6][33][44]

Todas las acciones de la Gran Cruzada contra esas pesadillas habían resultado costosas en términos de vidas y de cordura, y esta no fue una excepción. Obligados a afrontar las violentas perturbaciones en el tejido temporal, tormentas de llamaradas solares e inestabilidades tectónicas asociadas a estas incomprensibles entidades, así como la maligna tecnología blandida por las propias criaturas, se cree que los Guerreros de Hierro perdieron más de un quinto de sus fuerzas activas del momento en una campaña alejada de las fronteras del Imperio y, para muchos, aparentemente condenada y sin propósito, a pesar de que se suponía que respondía a órdenes directas de Terra.[33][44]

Perturabo puso a uno de sus Herreros de Guerra favoritos, Barabas Dantioch, al mando de dos Grandes Batallones para que ocupasen, fortificasen y defendiesen los mundos de los Estrechos de Vulpa. Aunque era una misión difícil, se esperaba que esas fuerzas despejasen las madrigueras locales y estableciesen bastiones que consolidarían las rutas de suministro y colonización en la zona.[44]

Entretanto, el Primarca y el grueso de su 125ª Flota Expedicionaria siguieron avanzando hacia los mundos principales de los Hrud. Allí, tras comprobar que las madrigueras eran demasiado profundas para bombardearlas, y que el aura entrópica de los Hrud corroía a sus Astartes y su equipo, ideó la posibilidad de desplegar una potente bomba de estasis que contrarrestase las energías temporales de sus enemigos.[44]

No obstante, el Magos-Temporis Tzurin Cuatro le convenció de modificar el diseño para proyectar el campo estático gradualmente, evitando así una interacción violenta entre este y las auras de las hordas Hrud. El artefacto fue probado con gran éxito en el continente occidental de Gugann, y Tzurin Cuatro y sus acólitos pudieron capturar varios ejemplares vivos para estudiarlos con detenimiento.[44]

La victoria de Gugann desató una migración en masa de los Hrud, que buscaron evacuar la región a través de los Estrechos de Vulpa. Llegaron incluso a arrancar su madriguera principal del subsuelo del planeta y llevársela al espacio hasta su siguiente destino, provocando graves daños a la 125ª Flota Expedicionaria.[44]

No está claro el motivo, pero desde entonces una oleada tras otra desembarcó de sus naves en Gholghis y atravesó a pie el cauce sobre el que se alzaba la fortaleza de Dantioch. Aunque la mayoría parecían no ser combatientes ni atacar salvo que fuesen provocados, sus auras entrópicas afectaron profundamente a todo lo que les rodeaba, destruyendo el bastión y a la mayor parte de sus ocupantes. El Herrero de Guerra regresó a la Sangre de Hierro derrotado y físicamente envejecido por la experiencia; los Apotecarios creían que ahora mostraba 3.000 años de edad.[44]

Dantioch trató de argumentar motivos para retirar a la IV Legión del subsector y declararlo Perdita: continuar atacando a los Hrud pondría en peligro no solo la supervivencia de los propios Guerreros de Hierro, sino a toda la frontera septentrional del Imperio durante siglos. Perturabo, indignado por su aparente cobardía y por plantear la posibilidad de que el Emperador se hubiera equivocado en Sus órdenes, lo desterró y le prohibió volver a mostrarle su rostro; por este motivo, Dantioch lo cubrió desde entonces con una máscara soldada de hierro.[35][44][46]

Perturabo pasó una semana encerrado en su sala de mando en solitario mientras sus oficiales recomponían su flota. Entretanto, los Hrud abandonaron por completo el sistema Gugann, pero en las Fosas seguía habiendo más de una docena de mundos principales y casi 90 asentamientos menores. Los estrategas de los Guerreros de Hierro se entregaron al diseño de planes de exterminio, pero sin esperanzas de victoria.[44]

Cuando el Señor de Hierro salió por fin de su aislamiento, lo hizo con un atrevido plan para obligar a los Hrud a escapar hacia los Estrechos de Vulpa, en lugar de dejarlos dispersarse hacia el borde exterior del Segmentum Ultima. Una vez encajonados en los mundos abandonados por Barabas Dantioch, planeaba sorprenderlos con versiones a gran escala del proyector de estasis desplegado en Gugann para exterminarlos.[44]

Desgraciadamente, fue entonces cuando Horus informó a Perturabo de que su mundo natal de Olympia se había rebelado contra el Imperio. Tras las recientes y horribles tasas de bajas sufridas al servicio de la Gran Cruzada, la rebelión de Olympia fue una herida insoportable. Dejando atrás una fuerza sacrificial para acabar la lucha contra los horrores alienígenas a cualquier coste, Perturabo se llevó su Legión de vuelta al hogar con furia asesina, y Olympia ardió.[6][33][44]

Se desconoce el resultado final de la Campaña de las Fosas de Sak'trada. La 14ª Gran Compañía de los Guerreros de Hierro fue castigada por cobardía y destinada a servir como guarnición en Diamantyne Menor, donde permaneció aislada hasta el comienzo de la Herejía de Horus.[46] Misteriosamente, uno de sus antiguos miembros, Khragan, reapareció pilotando un Dreadnought en una fuerza de las Legiones Quebradas en Constantinium, pese a haber sido dado por muerto en los Estrechos de Vulpa.[35]

Era del Renacer (M31-M32)[]

Cuando comenzó el terrible conflicto conocido como la Guerra de la Bestia, el Imperio de la Humanidad se disponía a invadir la Fisura Zodiox del Borde Interior, habitada por Hrud, Noulia y Chromes, y había reunido para ello a dos millones de Guardias Imperiales bajo el mando del General Milus Montague en el mundo fortaleza de Brigantia III. Sin embargo, la invasión nunca se llegó a producir, ya que el planeta donde se acantonaban las tropas fue destruido por la presión gravítica generada por la repentina aparición de una Luna de Atake Orka en su vecindad inmediata. Posteriormente, tras la destrucción de Ardamantua por otra Luna de Atake, el Lord Comandante Militar Abel Verreault tuvo que hacer frente, entre otras muchas amenazas, a una migración Hrud que atravesaba el Segmentum Solar.[43]

No mucho después de la derrota de la Bestia, el Ordo Hereticus descubrió un culto cronomántico que adoraba a los ladrones de tiempo Hrud en el planeta madriguera de Rhidl. El Ordo Xenos fue notificado mediante un comunicado astropático y los Guardianes de la Muerte fueron enviados para purgar sus túneles kilómetro a kilómetro.[29]

La Forja y el Interregno de Nova Terra (M32-M35)[]

Se sabe que entre el M34 y el M37, el Imperio de la Humanidad envió sus exploraciones más profundas hasta la fecha al interior de la Franja Este, pero estas acabaron en desastre al encontrarse con Hrud, Orkos y otros xenos, con lo que los Ultramarines y varios de sus Capítulos Sucesores debieron acudir a socorrer a los colonos atrapados allí.[37]

En el 980.M35 se produjo el llamado Alzamiento Hrud, y el esfuerzo de todo el Imperio por purgar la galaxia de una amplia infestación Hrud involucró a Marines Espaciales y Guardias Imperiales por igual.[31] Los Ángeles Oscuros participaron en la limpieza de las diferentes plagas de Hrud que estallaron por todo el Imperio. Con dos de sus tres sectores limpios, la Roca desapareció cuando los Ángeles Oscuros dejaron la campaña para perseguir sus propios objetivos. El Señor del Capítulo de los Ultramarines presentó una queja a los Altos Señores de Terra, aunque no se tomó ninguna acción al respecto.[26][31]

Era de la Apostasía y la Redención (M36-M39)[]

En el Mundo de Mortenken, los Bebedores de Almas liderados por el legendario soldado-filósofo Daenyathos expulsaron a los Hrud de la ciudad santa del planeta.[9]

Durante la Era de la Redención que siguió a la de la Apostasía, los Sables Carmesíes erradicaron a los Hrud del mundo fronterizo de Nolla.[28]

Durante la Segunda Esfera de Expansión del Imperio T'au, la Casta del Agua, dirigida por el Embajador Dorado Por'o Dal'yth Kais Twi Lui'tan, intentó reclutar a los Hrud para que se unieran al Bien Supremo, pero estos rechazaron sus propuestas y fueron expulsados de la región.[41]

El Fin de los Tiempos (M40-M41)[]

En el 101.M40, las fuerzas del Capítulo de los Fantasmas Estelares fueron llamadas de vuelta para defender su amenazado mundo natal de Haakoneth de un ataque sostenido por parte de los belicosos Korzarioz Orkos del Borde del Vacío. El ataque piel verde era inusualmente frenético, movido tanto por el brutal salvajismo de los Orkos como por una desesperación cuya causa pronto se habría de descubrir. Cuando tras sesenta días de combates las fuerzas Orkas por fin quedaron rotas y dispersas, los sombríos Fantasmas Estelares por fin sintieron que habían ganado, pero entonces se reveló la verdadera naturaleza de la amenaza que se les venía encima. Una enorme fisura disforme-temporal se abalanzó como un maremoto hacia el sistema desde el vacío exterior, y en su vanguardia venía el horror de una enorme migración Hrud atrapada en el horizonte de sucesos de la fisura. Era este desgarrón en el tiempo de lo que huían los Orkos, y ahora había engullido el sistema Haakoneth, provocando que su sol brillase de forma ominosa. La fisura dejó Haakoneth prácticamente aislado del resto de la galaxia debido al vórtice de turbulencias espaciales que la rodeaba, y de haber sido posible solicitar refuerzos, estos ya no podrían llegar. La flota capitular fue diezmada y dispersada por la tormenta espacial, mientras que en la fortaleza monasterio el enemigo acechaba en la oscuridad y ni escudos ni muros conseguían detenerlo. Por cada cosa-Hrud que tomaba forma en las sombras y era derribada por los Fantasmas Estelares, otra docena de siluetas deformes tomaban su lugar, distorsionando el tiempo y el espacio con su presencia, y el mismo suelo de Haakoneth se fracturaba y se sacudía con terremotos y temblores al paso de las criaturas. Uno por uno, los antiguos mausoleos y cenotafios de Haakoneth empezaron a desmoronarse y derrumbarse, erosionados por el peso de los eones, y los condenados Fantasmas Estelares eran engullidos por crueles ángulos de distorsión. Las pérdidas del Capítulo fueron graves, y nadie podía dudar de que sólo el olvido aguardaba a los supervivientes si se quedaban.[23]

En lugar de rendirse a una destrucción segura a manos de un enemigo al que no podían combatir, el Señor del Capítulo Omadon Tiresias ordenó a sus restantes hermanos que reuniesen tantas reliquias como pudieran y huyesen, una decisión que aún se dice que no todos obedecieron, prefiriendo quedarse y perecer con su mundo. La última barcaza de batalla del Capítulo, la Memento Mori, en la que iba el cuerpo de Tecnomarines, dirigió a los maltratados restos de su antaño orgullosa flota en su huida del vórtice que azotaba al sistema. Muchas de las naves fueron destruidas en la desesperada fuga, mientras Haakoneth, atrapado en el ojo de la tormenta, se hacía pedazos tras ellos, y el propio Tiresias quedó ciego cuando un remolino temporal perdido atravesó la cubierta de mando de la Memento Mori. Poco más de un tercio de las fuerzas del Capítulo sobrevivieron a la destrucción de su sistema natal, y como consecuencia de la pérdida de Haakoneth, los Fantasmas Estelares pasaron muchos años reconstruyendo sus fuerzas, además de seguir basados en su flota hasta la Guerra de Badab. No obstante, la batalla les confirió el dudoso honor de ser uno de los pocos Capítulos de la historia del Imperio que se han enfrentado a toda una migración Hrud en solitario y han sobrevivido.[23]

Algo más de un milenio después, los Mortificadores se enfrentaron a los Hrud en la Batalla de Ortecha IX hacia el 269.M41, unos 730 años antes de la Batalla de Tarsis Ultra.[8]

Durante la cruzada imperial para purificar el sistema Faseene de los Hrud (referidos en las fuentes de la campaña como "H'rud"), librada entre el 592 y el 602.M41, el 60º Ejército de la Guardia Imperial empleó a todo un regimiento de Xenojinetes de Kashann. Faseene tenía tres planetas en su área habitable, cada uno de los cuales estaba urbanizado, pero en ruinas. Uno de los planetas, Talavar, albergaba una población humana esclavizada, por lo que fue el primer objetivo. Los intentos de despejar las ruinas con regimientos de infantería resultaron totalmente infructuosos. Los Hrud salían de sus madrigueras y llevaban a cabo ataques relámpago altamente efectivos, centrados en destruir la munición y los almacenes de combustible. La velocidad sobrenatural de los Hrud acabó con toda posibilidad de persecución hasta que se empleó a los kashann. La masa central del regimiento siguió de cerca a los Hrud empleando técnicas de caza primitivas, mientras que los escuadrones destacados avanzaban por los flancos para reunirlos a todos y acabar rodeándolos. De esta forma se consiguió contener las incursiones rápidamente, lo que permitió a la infantería del 60º Ejército concentrarse en lanzar asaltos preparados contra las propias madrigueras de los Hrud.[14]

En el 783.M41, el mundo agrícola de Ursula Spinal se interpuso en el camino de una migración Hrud. Quedó rápidamente infestado, y los campos entrópicos innatos de los Hrud redujeron a polvo sus hidrocultivos e hicieron envejecer cincuenta años en unos meses a sus defensores. Seis regimientos valhallanos aterrizaron en el planeta y purgaron la infestación con fuego y furia, pero la mitad de las tropas fueron declaradas después incapacitadas para el servicio debido a su envejecimiento prematuro.[20]

En el 809.M41 el Equipo de Eliminación de los Guardianes de la Muerte formado por los Hermanos de Batalla Tanrath, Clayvern y Zuel acudió a llevar a cabo una investigación en la Deriva Slinnar tras recibir una débil llamada de socorro. En las coordenadas que se les dieron, el Equipo de Eliminación descubrió una colonia abandonada de procesamiento de mineral que parecía haber sido establecida recientemente. No se pudo encontrar ningún rastro de los más de cuatrocientos colonos, aunque la propia colonia tenía cicatrices de un breve pero amargo combate. Aunque los Hermanos de Batalla barrieron con cautela toda la colonia no se pudo encontrar ningún rastro de organismos de vanguardia Tiránidos ni ningún indicio del destino de los colonos desaparecidos. La ausencia de pistas sugirió inicialmente que se había utilizado vehículos gravíticos para transportar a los colonos y llevó al Equipo a concluir que unos esclavistas xenos habían estado activos en el área.[24]

El asunto podría haberse quedado así, pero el hermano Zuel insistió en que se hicieran meticulosos barridos de augures en las minas más profundas. Los instintos de Zuel se demostraron correctos cuando se descubrieron Hrud cuidadosamente camuflados bajo la colonia. Parecía que los trabajadores de la colonia habían abierto accidentalmente la madriguera y no estaban preparados en absoluto para la marea escrofulosa de xenos que les envolvió. Los Hrud, con la rastrera astucia tan típica de su especie, habían hecho grandes esfuerzos por ocultar su presencia después de deshacerse de los colonos, con la esperanza de que cualquier equipo de rescate se marcharía sin más. El Equipo de Eliminación entró en la madriguera y arrasó el lugar. En el proceso rescataron a casi cien supervivientes, los cuales habían sido esclavizados por los infectos Hrud.[24]

En el 844.M41,[32] la 1ª Compañía del Capítulo de los Manos Oscuras (apoyada por al menos cuatro Predators Destructor, dos Dreadnoughts[21], el 39º Regimiento de Tropas de Choque de Cadia, los "Pesadilla de Xenos"[7], y el Inquisidor Nashir Sahansun[56]) se enfrentó a la infestación Hrud del sistema Chinchare, liberando varios mundos y deteniendo lo que, según determinaron después investigadores del Ordo Xenos, habría sido el inicio de una infestación entrópica potencialmente devastadora.[32]

Ursarkar E. Creed y Jarran Kell combatieron contra una migración Hrud en el 983-985.M41.[7][52]

Poco antes de la invasión del mundo astronave de Iyanden por la Flota Enjambre Kraken en el 992.M41, el Príncipe Yriel, líder de los Corsarios Aeldari conocidos como los Incursores Espeluznantes, presumía de haber tomado más de once mil naves espaciales de gran tamaño, incluyendo algunas con nombres Hrud.[40]

Tres años antes del inicio de la 13ª Cruzada Negra, una unidad de las Fuerzas de Defensa Planetaria de Mordant Prime se ganó una temible reputación por conseguir purgar las minas del asentamiento de Delphic Sink. Estas se encontraban infestadas de criaturas pequeñas y veloces, adaptadas a la oscuridad de los túneles y armadas con extraños rifles largos que disparaban energía actínica muy volátil, una descripción extremadamente parecida a la de los Hrud. Su Capitán, Saul, logró reagrupar a sus hombres tras perder a un tercio de ellos en una emboscada, y descubrió que los atacantes no tenían valor para luchar cuerpo a cuerpo y desaparecían por los oscuros túneles tan pronto como se echaban sobre ellos.[11]

El capitán ordenó a sus mejores hombres que exploraran las profundidades de las catacumbas que se encontraban más adelante y en cuestión de horas recibieron numerosos informes de más combates. Saul envió a toda su tropa hacia delante para salvar a los exploradores y los encontró enzarzados en una batalla desesperada en un complejo sistema de cuevas parecidas a un panal de abejas. Los túneles estaban repletos de las mismas criaturas que les habían tendido la emboscada, pero esta vez luchaban con la ferocidad de una bestia acorralada en lugar de como astutos emboscadores. Saul ordenó a sus equipos de lanzallamas que avanzaran hacia el frente, y sus hombres limpiaron el sistema de cuevas de aquellas repugnantes criaturas carbonizándolas a cientos. No escapó ni uno solo de aquellos asquerosos alienígenas, pero solo una cuarta parte de la compañía emergió de las catacumbas para regresar a Delphic Sink. La milicia de Saul pasó a formar parte de los regimientos de Mordant de la Guardia Imperial como el 303º Regimiento, y aún hoy mantiene un grupo de luchadores especializados en el combate por túneles, que son los supervivientes de aquella primera misión contra los alienígenas que infestaban los túneles de su mundo natal.[11]

Durante la Tercera Esfera de Expansión del Imperio T'au, los T'au de los sectores cercanos a los Sistemas Sol Rojo eliminaron a los Hrud situados al oeste galáctico de su imperio.[27][41]

Se sabe que en el transcurso de sus dos décadas como miembro del Equipo de Eliminación de los Guardianes de la Muerte al servicio del Inquisidor Severnius, Artemis participó en la acción que impidió que los guerreros nocturnos Hrud lograsen apoderarse de una base del Adeptus Mechanicus.[12]

Se sabe que la Inquisidora Helynna Valeria se ha entrevistado con Hrud, entre otras muchas razas, para expandir los conocimientos de la Humanidad.[19]

Se sabe que el Padre de Hierro Anatolus Gdolkin de los Manos de Hierro perdió su ojo derecho luchando contra los enigmáticos Hrud en las lunas de Gomrath.[17]

Asimismo, los Asuryani del mundo astronave de Biel-Tan se enfrentaron más de una vez a las infestaciones Hrud para proteger el mundo virgen de Ursulia durante la Era del Imperio, entre otras amenazas.[36]

En una fecha desconocida, el asalto de la partida de guerra de los Devoradores de Mundos liderada por Lord Invocatus a la Fortaleza de la Guardia del Valle de Ébano redujo tanto las fuerzas de los Guardianes de la Muerte en la región que no se pudo impedir la expansión de una infestación Hrud por toda la región, la cual redujo a varios mundos civilizados a mantillo inútil.[38]

Otras batallas contra los Hrud sin datación precisa incluyen la campaña en las Estrellas Necrófago de la 2ª Compañía de los Caballeros del Odio, cuyo Capitán había recibido de los Emisarios Imperatus del Adeptus Custodes la reliquia conocida como el Hacha Temprous; la lucha del Campeón de la Espada Hayani Rimush de los Custodios contra los Hrud, representada en la decoración del Colosseia Auris del Palacio Imperial;[54] o la purga del sistema Qolivarr por Sammael, Gran Maestre del Ala de Cuervo de los Ángeles Oscuros, que eliminó la infestación Hrud allí presente y redujo sus ciudades mercantiles a ruinas.[55]

Hacia finales del M41, la Fortaleza de la Guardia Excalibris hizo frente a las infestaciones Hrud descubiertas en toda la Brecha Kuypax.[39]

A finales del 999.M41, tras la caída de Bahía Mu'gulath y el fin de la Tercera Esfera de Expansión, los Hrud invadieron el mundo sectorial de Vash'ya. Miles de Guerreros del Fuego T'au murieron cuando los extraños campos cronoentrópicos Hrud les hicieron envejecer décadas en cuestión de horas. Los T'au supervivientes se retiraron y reagruparon, y su Comandante inició el protocolo de combate "Avatar", desatando oleadas de Drones de Combate y Armaduras de Combate XV8 Crisis a control remoto. Sus superaleaciones lograron resistir el aura marchitadora de los Hrud, y estos guerreros automatizados purgaron la infestación alienígena de la superficie de Vash'ya con lanzallamas y blásteres de fusión, haciendo huir a las encorvadas criaturas de vuelta a las profundidades del espacio.[41]

Era Indomitus (M42)[]

Tras la aparición de la Gran Fisura, los alienígenas cronófagos Hrud se apoderaron del mundo santuario de Damhal, al norte galáctico de Fenris, atraídos por las ricas vetas de tiempo cristalizado en las muchas criptas de estasis del planeta. Los regimientos de la Guardia de Hierro de Mordia desplegados para combatirlos se convirtieron en ancianos en cuestión de horas, y hasta una fuerza de ataque de los Hijos de Medusa cayó presa de la entropía.[39]

Entonces acudieron dos Compañías de la Guardia del Bastión Extremis, acompañadas por una poderosa punta de lanza de no menos de ocho Dreadnoughts. Fueron estos antiguos los que dirigieron el asalto final contra la madriguera Hrud, soportando el aura parasitaria de las criaturas el tiempo suficiente para masacrar a sus líderes y derrumbar sus túneles. Al recuperar sus restos, se descubrió que los Dreadnoughts habían quedado oxidados, inertes y silenciosos, y que en el interior de sus sarcófagos los restos biológicos se habían reducido a polvo.[39]

Se sabe que en algún momento de la Cruzada Indomitus, los Ultramarines purgaron un nido Hrud sobre el puerto estelar del planeta Elipax.[45] Asimismo, una flota de Portadores de la Antorcha logró localizar al desaparecido Capítulo Astartes de los Señores Dragón, que aún luchaba tras ser prácticamente aniquilado por sucesivas invasiones Hrud que habían reducido su fortaleza monasterio a polvo.[53]

Tecnología[]

Se sabe poco sobre la reclusiva y peligrosa raza conocida como los Hrud, salvo que habitan en la oscuridad y poseen extraña tecnología disforme que, se dice, les permite caminar entre mundos e incluso corromper el flujo del tiempo con su maligna presencia.[22]

Los combatientes Hrud, conocidos como Guerreros Nocturnos en algunas fuentes[1], emplean un arma de plasma disforme conocida como fusil Hrud.[3]

El fusil Hrud es descrito como un largo tubo metálico de brillo azulado sutilmente cristalino, rematado por un anillo inclinado de nueve pequeñas espinas. Según el Inquisidor Kryptman, su tecnología se basa en una simbiosis de las de plasma y fusión, aunque esto pudo ser una mentira piadosa para tranquilizar al Capitán Uriel Ventris de los Ultramarines al usar una de estas armas para administrar el veneno genético a una Reina Norna.[8]

Estos fusiles son uno de los escasos artefactos Hrud que a veces salen a la venta en el mercado negro, y siempre son muy demandados. Es una especie de "mosquete de plasma" que utiliza un mecanismo inefable para enviar un rayo de plasma fásico a través de la Disformidad en lugar de por el espacio real, sobrepasando las defensas de su objetivo. Aunque un tanto impredecible, las cualidades únicas del arma la hacen muy útil tanto para asesinos como para agentes inquisitoriales. Los fusiles puestos a la venta en el mercado negro han sido toscamente modificados para emplear baterías de plasma imperiales, pero si se daña el mecanismo del fusil, este no podrá ser reparado por manos humanas.[22]

Otros ejemplos de tecnología Hrud observados durante la Campaña de las Fosas de Sak'trada fueron minas temporales, naves migratorias similares a extrañas aglomeraciones de materia fúngica blindada, naves de guerra protegidas por capas de campos temporales (capaces de destruir los torpedos sólidos, pero no los disparos láser ni los proyectiles de cañón Nova), y armadas con rayos temporales que enviaban a las naves enemigas al lejano futuro en el que se destruirá el universo, dispositivos impuros capaces de ocultar a tropas y armas pesadas en el mismo tejido del espacio, cañones de tiempo torturado, espadas de luz que humean al provocar disolución entrópica, aparatos portátiles capaces de ralentizar el paso del tiempo a su alrededor, y vehículos movidos por extremidades flexibles y armados con extraños cañones bulbosos que disparan brillantes aros de energía entrópica.[44]

Se sabe que el Comerciante Independiente Jan van Yastobaal, visto por última vez internándose en la Franja Este, se ha vuelto cada vez más dependiente de la panacea Hrud, una droga capaz de sanar temporalmente sus heridas y prolongar su vida.[13]

Los Hrud son, asimismo, expertos saqueadores y recicladores, pudiendo reutilizar armamento Drukhari o incluso injertarse implantes biónicos imperiales.[18]

Conflicto de canon[]

En la novela Kill Team, de Gav Thorpe, se describe a los Hrud como criaturas diminutas envueltas en harapos, con pequeñas manos garrudas, cola y largos hocicos temblorosos.[2] Esto se corresponde con una aparente intención original de presentar a los Hrud como el equivalente en Warhammer 40,000 de los Skavens de Warhammer Fantasy, una malévola raza subterránea de hombres rata. No obstante, hace mucho que las descripciones oficiales de los Hrud se han alejado de este paralelismo.

Galería[]

Fuentes[]

  • 1Warhammer 40,000: Reglamento (3ª Edición), pág. 116.
  • 2Kill Team, por Gav Thorpe.
  • 3Inquisitor: Rulebook (Juego de Especialista), pág. 74.
  • 4Thorian Sourcebook, por Gav Thorpe, pág. 26.
  • 5Codex: Marines Espaciales del Caos (2º de 3ª Edición), pág. 4, 7.
  • 6Index Astartes I, pág. 34-35.
  • 7Codex: Guardia Imperial (2º de 3ª Edición), pág. 31, 50.
  • 9The Bleeding Chalice, por Ben Counter.
  • 21Imperial Armour II - Space Marines and Forces of the Inquisition (1ª ed.), pp. 30, 138, 150, 160.
  • 10Codex: Eldars (4ª Edición), p. 50.
  • 13White Dwarf nº 262 (Edición inglesa), pág. 101.
  • 14White Dwarf nº 108 (Edición española), pág. 75.
  • 15White Dwarf nº 311 (Edición inglesa), pág. 62.
  • 16What Price Victory - Elucidium, por Simon Spurrier.
  • 17Iron Hands, por Jonathan Green.
  • 18Xenology, por Simon Spurrier.
  • 19Codex: Caballeros Grises (5ª Edición), pág. 47.
  • 20Planetstrike (5ª Edición), pág. 54.
  • 22Dark Heresy: Disciples of the Dark Gods (Juego de Rol), pág. 74.
  • 23Imperial Armour X, págs. 135-136.
  • 24Deathwatch: Rites of Battle (Juego de Rol).
  • 25Warhammer 40,000: Reglamento (6ª Edición), pág. 170.
  • 26Codex: Ángeles Oscuros (6ª Edición), pág. 23.
  • 27Codex: Imperio Tau (6ª Edición), pág. 18.
  • 28Suplemento: Masacre Carmesí (6ª Edición).
  • 29Codex: Deathwatch (7ª Edición), pág. 26.
  • 30Suplemento: ¡Waaagh! Ghazghkull (7ª Edición), pág. 6.
  • 31White Dwarf Weekly nº 49.
  • 32Imperial Armour II (2ª Edición), pág. 21.
  • 33The Horus Heresy III, pág. 117.
  • 34The Horus Heresy V, pág. 117.
  • 35The Horus Heresy VI, pág. 27.
  • 36Gathering Storm II: Fracture of Biel-Tan (7ª Edición), pág. 23.
  • 37Codex: Marines Espaciales (1º de 8ª Edición), pág. 28.
  • 38Codex: Marines Espaciales del Caos (1º de 8ª Edición), pág. 44.
  • 39Codex: Deathwatch (8ª Edición), pág. 23.
  • 40Codex: Mundos Astronave (8ª Edición), págs. 28, 33.
  • 41Codex: Imperio T'au (8ª Edición), pág. 20.
  • 42The Horus Heresy VII, pág. 205.
  • 43Predator, Prey, por Rob Sanders.
  • 44Perturabo, Hammer of Olympia, por Guy Haley.
  • 45Blood of Iax, por Robbie Macniven.
  • 46La Era de la Oscuridad - Hierro Dentro, por Rob Sanders.
  • 47The Horus Heresy VIII, pág. 121.
  • 48Warhammer 40,000: Reglamento (9ª Edición), pág. 35.
  • 49Suplemento: Deathwatch (9ª Edición), pág. 9.
  • 50Gods of Mars, por Graham McNeill.
  • 51White Dwarf nº 458 (Noviembre 2020), pág. 47.
  • 52Codex: Guardia Imperial (5ª Edición), pág. 24.
  • 53Codex: Marines Espaciales (9ª Edición), pág. 73.
  • 54Codex: Adeptus Custodes (9ª Edición), pág. 34, 81.
  • 55Suplemento: Ángeles Oscuros (9ª Edición), pág. 20.
  • 56Warzone Octarius - Book I: Rising Tide (9ª Edición), pág. 9.
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